En una de las jornadas más lastimosas del básquetbol uruguayo, justo antes de empezar el partido, llegó la órden gubernamental de suspender la actividad de los deportes bajo techo por 18 días.

Idas y vueltas por todos lados. Imágenes paupérrimas que quedarán grabadas por mucho tiempo. Nacional y Aguada se preparaban para jugar. Minutos antes de arrancar, Alejandro Balbi reunió a los jugadores del Tricolor -Morrison y los chicos de Formativas- para avisar que el Bolso no se iba a presentar, pese a estar en cancha haciendo ejercicios pre competitivos y a punto de comenzar el encuentro.

Mientras tanto, llegó una llamada de Sebastián Bauzá, de la Secretaría Nacional de Deportes, indicando la suspensión de todos los deportes en ámbitos cerrados hasta el 18 de diciembre.

De esta forma la Liga Uruguaya quedó suspendida. Las series siguen como estaban; Nacional 1-0 Aguada y Trouville 1-1 Urunday Universitario. Más allá de esto, hay grandes posibilidades de que el torneo se dé por finalizado.

Todo esto, se pudo preveer. Y no llegar a la imagen que terminó dando el básquetbol como deporte. Una lástima, de las más grandes de los últimos tiempos. Fue bochornoso.