Urunday Universitario barrió a Malvín en cuartos de final y se posicionó de buena forma de cara a las semifinales de la LUB. Una vez finalizado el juego dialogamos con Héctor da Prá, padre de la criatura estudiosa.

Sobre la clave del triunfo dijo: “No renunciar fue la clave. A este equipo le sobra corazón. Nosotros jugamos un partido largo porque sabíamos que Malvín al recuperar jugadores iba a estar mermado físicamente. Atacamos una y otra vez. Se notó que en los últimos minutos Malvín ya no tenía piernas y sacamos réditos”.

De la importancia de la victoria comentó: “Enaltece mucho más el triunfo haberlo hecho ante un campeón. Haberle ganado a jugadores y a un técnico campeón enaltece la victoria. Podemos decir con alegría que entramos en la historia de Urunday, porque el equipo nunca había llegado a una semi de esta forma, eliminando al número uno de la fase regular”.

Además agregó: “Yo ya había estado en situaciones así. Había ganado y perdido, no quería transmitirle más de lo que era necesario. A algunos jugadores les pedí que hicieran lo que venían haciendo, se recuperen y seguí con el mismo trabajo. Les dije que ya iba a llegar el momento de dar vuelta el juego. Así fue, no renunciamos. Cuando llegaron los últimos cinco minutos les dije: Malvín está muerto. Se notaba en la cancha que no tenían resto físico. Habían hecho un gran esfuerzo, de corazón. Fue ahí que me di cuenta que era nuestro momento para darlo vuelta. Pudimos aprovechar los libres y ganar”.

Tuvo tiempo de destacar la labor de Ignacio Morena: “Trabajar con Morena es muy fácil. Ojalá todos los muchachos jóvenes entendieran lo que es la madurez y la mentalidad de un chico de 20 años. Físicamente es un super-dotado. Nunca protesta, nunca una mala cara. Hace el trabajo que tiene que hacer tanto para él como para el equipo. Se merece lo que está pasando enfrentando a un jugador como Cabot y que por momentos lo contuvo de forma notable”.

Finalmente expresó lo que significa para el club contar con jugadores de la casa: “Para Urunday da mucha felicidad poner dos jugadores como Mateo Suárez y Nacho Morena en una circunstancia así. Es muy díficil para un equipo contar con dos piezas jóvenes en estas instancias. Hemos potenciado y creído en ellos. También resaltar que los jugadores que trajimos son ejemplos para ellos. El fin es ese, el resultado es el producto de lo que hemos hecho en todo este tiempo. No hay vedetismos, no hay estrellas, ni el entrenador ni nadie”.