Olivol Mundial es de primera 39 años después. El barrio está de fiesta y aún la cantina de Millán y Sitio Grande debe seguir abierta y de festejo. Gustavo Reig, “el colo”, un hombre de barrio terminó siendo el encargado de firmar esta página de historia en el club. Mojado, exhausto, feliz y sobre todo orgulloso de sus jugadores, se tomó un tiempito para hablar con Básquet Total.

A Gustavo lo fueron a buscar en un momento complicado del mundialista, con el sólo objetivo de llegar a la Liga: “Para esto vine. Ni bien llegué le dije a los jugadores que no venía a dirigir un partido solo. Venía a dirigir cinco o seis partidos para meternos en la definición, me tenía fe y le tenía fe a los jugadores. Olivol tenía y tiene un gran equipo lo demostró jugando hoy (sábado), pero también lo hizo durante todo el campeonato con Martín (Sedes) a la cabeza terminando tercero. No cualquiera termina tercero, y si terminó así es porque algo bueno tenía. Tuve la suerte de ponerle un poco de plus, de lo mío y lograr ascender”.

Consultado sobre que le transmitió a los jugadores para lograr el objetivo luego de casi cuatro décadas dijo: “Hablé con algunos jugadores que veía medio bajos los últimos partidos del club. Que volvieran a tener confianza y jugar como ellos saben. Todos son jugadores con experiencia, jugadores de Metro, Varela, Emiliano González, Diego Álvarez, Macanskas son jugadores con jerarquía. De repente mucha gente no lo daba a Olivol, pero tiene jugadores muy valiosos para la divisional. Capaz que no son figuras, ni en Metro o Liga, pero son jugadores que saben a lo que juegan y ese es el plus más grande que tuvo este equipo”.

Sabida es la historia de Gustavo con Goes, un club de barrio, al igual que Olivol Mundial. Estas fueron sus sensaciones tras depositar a un club de barrio en la divisional de privilegio: “Es impresionante para mí, también vengo de un club de barrio y sé lo que significa. Si bien Goes por suerte ya hace un tiempo que se ha afianzado en Liga sé lo que es para Olivol. Para esas cinco personas que son dirigentes, porque no son más, hacen todo y se rompen el lomo por amor al club, tratan que no falte nada y te puedo asegurar que no falta nada. Hay todas las comodidades que un plantel debe tener, a mí me sorprendieron gratamente y están a un nivel de Liga en cuanto a lo que le brindan a los jugadores. Por todo eso los dirigentes de Olivol merecían el ascenso, se rompen el alma por el club. Es la esencia del Metro, si le hubiera tocado a Stockolmo sería lo mismo, son cinco o seis personas que hacen todo para poner al equipo en cancha”.

Sobre el significado personal de haber conseguido el objetivo dijo: “Significa mucho. Dirigí DTA en Colón donde salí campeón y luego no tuve más pasajes por el ascenso. Solo de asistente con Matías Nieto cuando se logró subir con Cordón. Luego ha sido en Liga con Goes, pero esto era una hermosa chance de poder ascender y medirme dirigiendo Metro, demostrándome a mí y a todo el mundo que soy un técnico como muchos, que hoy me tocó ganar, pero no soy ni más, ni menos que nadie”.

Sobre el partido del lunes, donde hay en juego un campeonato ante Urupán y el apronte del mismo dijo: “Vamos a ver. Urupan tiene un día más que nosotros. Ahora vamos a ir al club a festejar que nos están esperando. Mañana (domingo) nos juntaremos a ver algo de Urupán y tratar de ser campeones. El objetivo evidentemente está cumplido, veremos como están algunos jugadores, el caso de Tintorelli que está tocado de la espalda desde los partidos con Unión. Es un titán por cómo ha jugado y lo que ha dado estando así, lo han infiltrado todos los días antes de los partidos o mismo en el vestuario en algún entre tiempo. Hay que ver de acá al lunes, si nos podemos llevar el campeonato estaría bárbaro”.

Para finalizar, “el colo” se refirió a quienes estuvieron con el en las malas, que ahora disfrutan de las buenas: “Mí familia, mí señora, mis hijos, mis padres, son los que siempre están. En el deporte son muchas más las que perdés que las que ganás y cuando ganás hay que disfrutar”.