En un año muy especial para la franquicia de Los Angeles, los Lakers se quedaron con el anillo luego de vencer por 4-2 al Heat en las Finales de la NBA. Los de California lograro su 17° título, alcanzando a Boston Celtics como los más ganadores de la historia.

El triunfo del viernes pasado del Heat le ponía un manto de incertidumbre a una serie que después de los dos primeros partidos, parecía estar más que favorable para los Lakers. Los primeros, un rato antes del comienzo del juego anunciaron que el esloveno Goran Dragic volvía a estar activo, luego de haber sufrido un desgarro en la planta del pie en el arranque de las Finales. Por su parte, los segundos también sorprendieron al informar que Alex Caruso sería titular en reemplazo de Dwight Howard, cambiando de esa forma la estructura de su quinteto titular.

Los dirigidos por Erik Spoelstra saltaron a la cancha con Tyler Herro, Duncan Robinson, Jimmy Butler, Jae Crowder y Bam Adebayo. Mientras tanto, los comandados por Frank Vogel presentaron un cinco conformado por Alex Caruso, Danny Green, Kentavious Caldwell-Pope, LeBron James y Anthony Davis.

El encuentro disputado en la ciudad de Orlando presentó un inicio equilibrado, en el cual los de la Florida lastimaban con los lanzamientos a distancia de Duncan Robinson y los de California lo hacían a través de las constantes penetraciones de LeBron James, que cuando no definía él cerca del canasto, habilitaba a un compañero que estuviera desmarcado. Con el correr de los minutos, los laguneros fueron realizando ajustes en la defensa perimetral, mientras que en el otro costado de la cancha encontraron un par de anotaciones consecutivas de Anthony Davis, para abrir una ventaja de ocho unidades. Sobre el cierre del primer periodo, hizo su ingreso al rectángulo Goran Dragic, que por lesión se había perdido los últimos cuatro partidos. En el segundo cuarto, los angelinos pasaron literalmente por arriba a su rival, colocando un lapidario parcial de 36-16. En dicho pasaje del juego fue determinante la figura de Rajon Rondo saliendo desde la banca, sumado al goleo exterior de Kentavious Caldwell-Pope y lo que seguían aportando sus estrellas, LeBron y AD. Los primeros 24 minutos de juego se fueron con los Lakers al frente en cifras de 64 a 36.

Los de South Beach tuvieron una primera mitad para el olvido, permitiendo una cantidad industrial de puntos de su adversario en la pintura, equivocando los caminos en ofensiva y teniendo porcentajes nefastos tanto en tiros de campo como en lanzamientos libres. Se esperaba que en el arranque del complemento, los campeones del Este cambiaran la pobre imagen que habían mostrado en la etapa inicial. Sin embargo, nada de eso ocurrió y los vestidos de blanco continuaron siendo amplios dominadores del juego. Dos o tres ataques seguidos, en los cuales Miami pudo anotar por intermedio del desaparecido Bam Adebayo, hacían que la diferencia en el electrónico disminuyera. No osbtante, los dirigidos por Frank Vogel no querían saber nada de una posible reacción, entonces volvieron a pisar el acelerador con James y Rondo como estandartes, para nuevamente sacar una renta indescontable. El último cuarto sirvió únicamente para que los comandados por Erik Spoelstra maquillaran el resultado final de un partido, en el cual no estuvieron a la altura. Finalmente, los Lakers se quedaron con el triunfo por 106 a 93 y de esa manera se consagraron campeones de la NBA por 17° vez, igualando a los Celtics como el equipo más ganador de la historia.

En el ganador se destacó nuevamente la brillante actuación de LeBron James, que aportó 28 puntos, 14 rebotes y 10 asistencias, bien acompañado por Rajon Rondo con 19 tantos y 4 asistencias. Por el lado del perdedor, Bam Adebayo anotó 25 unidades y atrapó 10 rebotes.

UNO x UNO

HEAT

Herro (3): El novato tuvo una postemporada de ensueño, rompiendo cualquier tipo de récords de rookies. Una lastima que la última imagen que nos quede de él este año sea la de hoy. No le salió absolutamente nada. Robinson (5): Las dos primeras que tocó las mandó a guardar desde el perímetro. Increíblemente, su entrenador lo mandó rápidamente a la banca. Cuando volvió, su equipo ya se había desdibujado y no pudo hacer nada al respecto. Butler (6): Se gastó toda la nafta en el game 5. Por su brillante campaña y por nunca bajar los brazos, le damos un puntito de yapa. Crowder (4): Cuando no le entran los triples su aporte en ataque es nulo. En defensa hizo lo que pudo ante jugadores de mayor talla. Adebayo (2): ¿Se puede tener un puntaje tan bajo con 25 puntos y 10 rebotes?. La respuesta es sí en este caso. 20 de esos tantos fueron con el partido totalmente sentenciado. Mañana cuando se despierte, su girlfriend va a encontrar que no tiene maquillaje en su nécessaire, ya que Bam Bam se lo gastó todo. Dragic (5): Unos huevos enormes del esloveno. Se lo pudo ver algo falto de confianza, pero era esperable. Olynyk (5): Sorprendió que no tuviera participación ni en el juego anterior ni en la primera mitad hoy. El rato que estuvo en cancha rindió. Nunn (4): No logró ser solución desde la banca. Iguodala (4): Poquito y nada. Hill y Jones Jr (-): Escasos minutos. Spoelstra (4): La alineación que puso en cancha Vogel le generó muchos problemas. Nunca encontró variantes defensivas para dichos inconvenientes.

 

LAKERS

Caruso (6): Tiene una pinta de oficinista de empresa estatal que no puede más. Hace todo lo que el equipo necesita de él. Por momentos, hoy apareció el Carushow. Green (6): Dejó atrás la mala performance del viernes pasado. Tomó cada tiro que le quedó abierto, dejando en claro que las críticas y las amenazas le chupaban un huevo. Caldwell-Pope (7): Después de las dos superestrellas el mejor Laker en estas finales. En muchos momentos de la serie fue pieza fundamental del conjunto angelino. El principal enemigo de la zona del Heat. James (9): El Destacado. El MVP. The fucking man. Davis (8): El premio se lo llevó Giannis, pero el mejor defensor de la NBA es este señor. Juega de golero atrás y de goleador adelante. Rondo (9): Perdón por no ponerte como el hombre más valioso de la night. Es un hombre hecho a medida de los playoffs, se siente como gato entre la leña.  Kuzma (4): No fue su mejor partido. A pesar de que su equipo dominaba el juego, él no pudo destacarse como si lo hizo en partidos anteriores. Morris (5): Hoy no fue necesario su aporte desde el perímetro. En defensa dio una gran mano. Dudley, Cook y Howard (-): Escasa participación. Vogel (8): Acertó en su planificación inicial colocando a Caruso por Howard. Defensivamente su equipo realizó un trabajo perfecto. Se sacó la espina de ganarle una serie de postemporada a Spoesltra.

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LO DESTACADO

Después del lamentable fallecimiento de Kobe Bryant, LeBron James se puso como gran objetivo darle un campeonato a los Lakers. El mejor jugador del siglo XXI tenía en claro que para alcanzar dicho logro él debía estar al más alto nivel. En estas Finales, el nacido en Akron demostró que a sus 35 años está más vigente que nunca, liderando a los angelinos en prácticamente todos los rubros estadísticos. El número 23 fue elegido MVP Finals de la NBA por cuarta vez en su carrera, luego de haber promediado 29.8 puntos, 11.8 rebotes y 8.5 asistencias por juego. El verdadero puto amo de este hermoso deporte.

EL RINCÓN DEL OSO

Como pasa muchisimas veces en este deporte, hoy fue una de esas noches en las que los números y las estrategias toman un segundo lugar al contexto y las dinámicas más humanas. Fue muy claro desde un principio que el Heat había dejado todo en la serie y poco quedaba para responder a otro desafio titánico 48 horas después de su segundo Maracanazo en una semana. Lakers inteligentemente guardaron la estocada final hasta último momento para pegar su golpe de gracia, y largaron su versión de “small ball” a tiempo completo desde un inicio. Bajaron la alineación, planteándole más que un juego de ajedrez, una carrera de 400mts llanos. La dinámica y tamaño de sus internos (AD, LBJ, Morris), más la intensidad y el constante recambio de un perimetro fresco, le quemó lo poco que le quedaba de piernas a Miami. Vogel no paró de mover el banco manteniendo energía renovada constante, golpeando duro a la estable y corta rotación de Spoelstra. Para colmo, sufrió el peor de los regalos: la vuelta de Dragic. Una vez más como con la vuelta de Adebayo, un equipo pletórico por haber ejecutado un milagro, tiene que volver a reacomodarse internamente. A esto, agregarle los ajustes que vienen de su rival herido, que es el 6to partido en menos de dos semanas y que la persona que se reintegra sigue claramente rota. Ni que hablar que enfrente tenian a LBJ/AD…Ah…y sin margen de error. PESADILLEZCO!

De una vez, Los Angeles destrozó el plan de juego que venía planteando Spoelstra. Vivieron en la pintura para anotar a placer en media cancha, aniquilaron el espíritu con puntos de transición en situaciones de 1×0 despues de robo (golpes letales) y sobre todo fueron ellos los agresores constantes en ambos lados de la cancha. Presionando arriba, doblando el poste bajo, rotando a las lineas de pase, con mente predadora ante el error.
Con la entrada de Dragic, LeBron y su equipo dejaron todo de lado y lo apuntaron incesantemente marcando el principio del fín.
Miami ya era campeón (moral) y vivía en una burbuja de felicidad en la tierra de las fantasías. James estaba en su misión y cuando olió sangre rápidamente los hizo volver a la realidad. Lamentablemente a nosotros también, pero con una sonrisa pintada en la cara habiendo vuelto a vivir la mejor expresión de este deporte.