Llegó por primera vez con la creación de la Liga Uruguaya. Vino, se fue y volvió para quedarse tatuado en varios corazones de los simpatizantes de los clubes que defendió. Aquel morocho con un físico para encuadrar, cada vez que entraba al rectángulo regalaba una sonrisa tan blanca que encandilaba a propios y extraños.

Jugó en primera división y también militó en las divisiones de ascenso. En cada club que pasó dejó su huella. Hoy vive la pandemia y su actualidad en la ciudad de Raleigh, North Carolina, en sus Estados Unidos. Lejos quedó aquel grandulón que defendió a capa y espada varias zonas pintadas del país. Antes la pisaba, hoy pasa el tiempo con el lienzo blanco para darle color a su vida. Con su cámara colgada al cuello disfruta los mejores momentos de las parejas que apuntan a vivir toda la vida juntos. 

“Mi corazón, alma y mente siempre estarán en Uruguay” afirma con una tranquilidad dispar a la mostrada cada vez que tuvo que cortar hacia el aro. Verlo defender el cesto causaba temor e incertidumbre para cualquier rival. ¿Qué es de la vida de Jimmy Boston? Aquel pivot que se lució debajo del aro y que hoy va por la vida desparramando su arte y capturando momentos inborrables. 

¿Qué es de la vida de Jimmy Boston?

Tengo una buena vida. Todo el mundo tiene sus altibajos. Me levanto con una sonrisa cada día, agradeciendo a Dios que yo estoy aquí. Mi día siempre está a full. De lunes a viernes trabajo en la escuela como profesor de arte. En los fines de semana soy pintor y fotógrafo. Yo estoy dedicado a ser fotógrafo de casamientos. Me encantaría ser fotógrafo de bodas en Uruguay o Argentina.

¿Cómo fue la vuelta a tu país?

La realidad es que la pandemia atacó fuerte a la comunidad más pobre de los Estados Unidos. Me siento como algunos de los ciudadanos de los Estados Unidos que no quieren seguir las reglas impuestas por el CDC (Centro para el control y prevención de enfermedades). Las reglas son efectivas en otros países pero aquí la gente piensa que estas están lejos de la realidad.

¿Cómo fue que comenzaste el básquet y por qué?

Yo comencé a jugar para estar alejado de los problemas, a los 13 años y no era muy bueno en esto.

¿Cómo se dio tu llegada a Uruguay?

Puedo recordar el momento cuando subí al primer escalón del avión de American Airlines que me llevaba a mi primer destino, Uruguay. Al principio era excitante y luego comenzaron los nervios pero sabía que iba en busca de una nueva vida. El primer equipo que defendí fue Trouville. Era muy bueno y divertido, me hicieron sentir como en casa.

¿Qué te encontraste cuando llegaste?

Yo pensé que el país era más chico (se ríe). Luego pude ver un poco más sobre él y pude ver lo que me ofrecía. Me terminé enamorando de Uruguay y de sus mujeres (se ríe).

¿Te robaron una final?

Yo no creo que me hayan robado una final a mí pero sé que a algunos jueces, no a todos, les falta un poco más de práctica y que dejen de tenerle miedo a las aficiones de los equipos locatarios.

Llegaste a un nuevo equipo como Welcome y sorprendieron llegando a las semifinales. ¿Con qué te encontraste?

Cuando jugamos en ese Welcome fue una gran experiencia porque previo a la liga nuestras posiciones oscilaban entre el puesto 15 y 16. Yo sabía que había mejores equipos en la Liga porque yo los vi y varias personas me lo decían. Mis compañeros de ese año demostraron que no era necesario ganar mucha plata o ser jugadores de la NBA para sorprender al país. Llegamos a donde llegamos por el trabajo y la determinación que tuvimos. La gerencia y los entrenadores de ese año son mis favoritos. Nos supimos unir y en la cancha demostramos que éramos uno solo.

 Jugaste en varios equipos y en varias divisiones. ¿Qué te dio eso?

Tuve la suerte de jugar en muchos equipos. En todos esos encontré mucho profesionalismo y gente maravillosa que trabaja por el club. Siempre me criaron y me enseñaron a ser humilde. La gente puede cambiar con el tiempo pero creo que todos somos iguales y debemos tratar a las personas de la forma que te gustaría que te traten. Considero a Uruguay mi segunda casa porque terminé con muchos amigos y algunos son considerados familia.

¿Cuándo llegaste a Hebraica soñabas con ser campeón?

Cuando arribé al club el cuerpo técnico y la dirigencia me informaron que estaban construyendo un equipo para ser campeón. Tuvimos muchas diferencias y problemas que fueron dejadas de lado, unimos todas las fuerzas y logramos llevar al equipo al campeonato.

¿Y ser campeón dos veces?

Ganar el bicampeonato fue simplemente asombroso para mí. Confiamos en el equipo que teníamos en ese año, sabíamos que teníamos todo para poder conseguirlo nuevamente. La fe jugó un partido importante en nuestras vidas y en nuestras mentes.

¿Con qué equipo te sentís identificado?

Realmente con todos los equipos que vestí su camiseta. Ningún equipo fue más que otro porque a todos los que fui, se terminó armando una familia.

¿Quién es Bruno?

Bruno es mi amigo imaginario (se ríe). Siempre aparece cuando me enojo conmigo y cuando los más jóvenes del plantel quieren hacer bromas.

¿Cuál fue el rival que más te costó marcar?

No estoy seguro realmente quien fue el que me costó más pero creo que fue a Bruno el más difícil (se ríe).

¿Es más difícil anotar un libre o hacer un cuadro?

Ninguna de las dos. Siento que ambas son como respirar para mí. Es algo natural.

¿Qué tiene de común el arte y el básquetbol?

Tiene muchísimo en común. Tanto el básquetbol como la pintura y la fotografía son formas de hacer arte que aprendés y practicás todos los días. Todos deben encontrar el amor en sus vidas y yo lo encontré en estas cosas.

¿Cómo es  la realidad de los negros en Estados Unidos?

 La realidad para los afroamericanos en nuestro país sigue siendo la misma que hubo en 1800 y hay ahora en 2020 solo que con una forma diferente de matar. En lugar de colgarnos nos traen un arma y listo. No nos dan una oportunidad justa en el mundo empresarial debido a nuestro color de piel. Esa es nuestra realidad acá y en el mundo. Hemos estado siempre en las noticias, durante años, pero la diferencia es que el celular cambió la forma y ahora los negros pueden tener pruebas del racismo que sufrimos.

¿Estás de acuerdo con la política de Trump?

Todos los políticos en cierta medida son rectos pero la política y los métodos utilizados por Trump son anticonstitucionales. No confío en los políticos de derecha y tampoco en los de la izquierda porque todos mienten y pelean como niños chicos por nada en lugar de trabajar para un mejor país. Nunca los verán trabajar juntos a no ser que exista un trato común que ponga en peligro al país entero.

¿Cómo sufrís vos, tu gente y todo Estados Unidos la pandemia?

La pandemia fue dura para todos pero mi familia por suerte está bien. La mayoría de la gente perdió a algún ser querido. Aquí todavía hay gente que no usa mascarillas y otros que no siguen las pautas para evitar el contagio masivo.

¿Por qué dejaste el básquetbol?

La razón fue simplemente porque necesitaba comenzar otro capítulo de mi vida. Uruguay y toda su gente estarán siempre en mi corazón. Necesitaba un giro en mi vida.

¿Lo extrañás?

 Obviamente que extraño el deporte y todas las relaciones que hice. Me hubiese gustado retirarme en Uruguay.

¿Fuiste feliz en la cancha?

Siempre fui feliz en todos los equipos que estuve. Dios me bendijo para ir a grandes equipos, desde los gigantes hasta los más pequeños. Ojalá hubiese jugado en Trouville mi último año antes de retirarme.