Es española, nació y se crio en Málaga. El amor la hizo venir a vivir a Uruguay, y con su llegada volver a competir picando la naranja, algo que para ella no volvería a pasar. Es honesta, tranquila y transparente: Arancha Sureda; que juega en Bohemios y trabaja en una óptica.

¿Cómo fue tu infancia?

Tranquila y feliz, en Málaga donde viví hasta los 18 años. Recuerdo, al contrario de lo que pasa ahora, de estar en la calle, salir y entrar cuando quería. Ir al colegio y a practicar los deportes: basquetbol y tenis, que lo dejé a los 15 años por incompatibilidad de horarios con el baloncesto.

¿Por qué el básquet?

Entre otras cosas lo colectivo, además de sentir que tenía más habilidades. Aunque nunca fue algo profesional, en el baloncesto iba a competir a torneo regionales, mientras con el tenis siempre me quedaba en los locales.

¿Jugaste en diferentes equipos?

Siempre jugué en el colegio. Con 15 años me fui un año a Estados Unidos y jugué ahí. Luego en mi último año de liceo, el equipo se disolvió y me fui a un club del barrio.

¿Cómo fue esa experiencia de ir a Estados Unidos?

Me fui porque mi madre trabajaba en una universidad y pidió una beca para ir a Estados Unidos, Minnesota. Viajamos toda la familia y fue una experiencia muy linda. Con 15 años tuve la posibilidad de conocer nuevas culturas, idiomas, nuevas personas. Yo no quería irme de Málaga porque tenía mis amigos, empezaba a salir y no me quería ir, por eso en el momento no la disfruté tanto, como lo puedo disfrutar hoy recordándolo.

Luego de Secundaria, ¿Qué estudiaste?

Estudié Óptica en la Universidad de Granada, cerquita de Málaga y a eso me dedico hasta el día de hoy. Era una carrera que no sabía que existía, me gustó y sigo en eso. Trata de todo el conocimiento del ojo y sus funciones, anatómica y funcionalmente, pero sin entrar en el terreno de las patologías porque eso le pertenece al médico. Eran tres años de carrera y uno más de un máster de especialización, a los 15 días de terminar la carrera empecé a trabajar. La oportunidad surgió rápido mientras hacía el máster, ya que es muy reconocido a nivel nacional y las ópticas buscaban estudiantes que estuvieran terminando la carrera.

¿Cómo fue ingresar en el mundo laboral?

Me trasladé de Málaga a Sevilla porque la óptica era de ahí, no me costó para nada adaptarme porque Sevilla es cerca de Málaga, tenía parte de mi familia ahí y conocía, lo único que me faltaba era el mar. Estuve instalada 14 años, trabajando en tres empresas distintas.

¿Surgió la posibilidad de jugar al basquetbol profesionalmente?

Tuve alguna oportunidad de jugar en lo que se llamaba División de Honor que era la Liga Femenina, pero no me convenció el proyecto y tenía que dejar los estudios. Luego se creó una división intermedia que quizás es la que a mí me hubiese servido, pero no existía en ese momento. Esa liga es la que hoy están jugando Florencia Niski y Camila Kirschenbaum.

¿Cómo ves el básquetbol femenino en España?

En España existe el básquetbol femenino profesional. Con respecto al masculino, la diferencia es abismal, pero creo que eso es algo que pasa en todos los deportes. Hay diferencias desde todo punto de vista: a nivel salarial y de difusión, del femenino prácticamente no hay información, mientras la implicancia y el tiempo dedicado es el mismo. El básquetbol masculino es un trabajo y el femenino si estás ahí, es porque te gusta. Si bien es profesional, podes vivir de eso mientras jugás, pero no te permite generar un ahorro como para vivir el resto de tu vida. Hay muchas jugadoras que se retiran y trabajan en la federación, otras que hacen fundaciones con algo relacionado al baloncesto y otras que tienen sus estudios universitarios y se dedican a eso.

¿Cómo se da tu llegada a Uruguay? ¿Qué similitudes y diferencias tienen Uruguay y España?

Me vine con un uruguayo a vivir. Lo conocí en Málaga porque él estaba de vacaciones, estuvimos yendo y viniendo hasta que tomé la decisión de venirme para acá. Estoy hace un año, Uruguay es un país bastante tranquilo y no veo muchas diferencias con respecto a España, si bien diferencias obviamente siempre hay. Somos personas que nos gusta socializar, salir con los amigos, etc. Acá está el mate, que se usa mucho como punto de encuentro para juntarse con amigos, en España no está el mate, pero lo suplanta el irte a tomar un café o una cerveza. La mayor diferencia que veo entre Uruguay y España es la centralización de Montevideo, todo está en Montevideo y en el resto del país casi nada.

¿Te costó conseguir trabajo?

Me vine ya teniendo una oportunidad laboral porque antes de venir ya había estudiado un poco el rubro óptico. Una de las veces que vine de vacaciones, tuve una reunión y me dijeron que cuando me instalara aquí, me daban trabajo y al mes de haber llegado, empecé a trabajar. Es bastante parecida mi propuesta de trabajo de acá con la última que tuve en España, me dedico a la parte de lentes de contacto y aquí tengo un rol más comercial que allá. Además, llevo toda la parte de formación técnica a los ópticos. Represento los mismos productos que en España, por eso se dio la conexión con la empresa.

¿Por qué tu llegada a Bohemios?

Mi pareja es socio de Bohemios, él estaba preocupado con que yo no pudiera adaptarme a Uruguay.  Llegué el domingo, el lunes me vacuné, el martes me hice el carné de salud y el miércoles estaba en el club. En mi cabeza no estaba jugar al básquetbol, iba a ser una socia más, en España ya estaba jugando una liga de veteranas, simplemente íbamos a jugar y lo utilizábamos más para juntarnos que por competir. Cuando llegué a Bohemios estaban entrenando las chiquitas, mi novio se asomó a la cancha a hablar y le dijeron que de noche entrenaban las mayores que si yo quería que fuera. Cuando llegué ya estaban en Playoffs y estaba Camila Suárez. Seguí entrenando y hoy si estoy jugando.

¿Fuiste bien recibida?

Me recibieron muy bien, al principio quizás se sorprendieron un poco porque de muchas de mis compañeras podría ser la madre. Son amorosas y valoran mucho que, pese a la diferencia de edad, esté con ellas. Tenemos una muy linda relación y yo estoy muy contenta por la forma en que me recibieron. Algunas me expresan que las ayudó bastante hablándoles, desde el lugar de la motivación.

¿Te costó agarrar ritmo de entrenamiento?

Entrenar con un objetivo al final me gusta, eso está muy acorde conmigo y con lo que yo he mamado del baloncesto a lo largo de mi vida. Me cuesta más que nada por lo laboral, hay días que no puedo venir porque si entrenamos de tarde temprano no me dan los tiempos para llegar.

¿Cómo ves a Bohemios?

Somos un equipo en progresión, estamos trabajando por un objetivo. Tenemos que mejorar ciertas cosas, pero estoy segura de que a medida que avance el torneo vamos a dar un salto de calidad importante.

¿Qué notaste del basquetbol femenino en Uruguay?

Es un deporte que está creciendo en los últimos años por lo que me han contado, por eso la mayoría de las jugadoras son muy jóvenes. Eso es muy bueno porque tienen mucho por crecer aún. Veo niñas de 15 o 16 años con un gran potencial. Faltan años de evolución y hay que lograr que cuando estas jugadoras que ahora son tan jóvenes tengan 23-24 años sean referencia real para las más pequeñas porque cuando compitan internacionalmente, van a hacer mucho ruido. Claro que falta apoyo económico e institucional. Siempre el deporte femenino se deja de lado y no es sólo en Uruguay. Es algo con lo que hay que ir luchando para ir poco a poco logrando cosas más importantes.

¿Hobbies?

El deporte y las actividades al aire libre, una excursión por el campo o una actividad en la playa. Cualquier tipo de deporte o actividad al aire libre es donde me siento más cómoda y disfruto.

¿Quién es Arancha Sureda?

Una persona normal, del día a día. Me gusta tener buen trato con las personas, creo que las peleas no llevan a ningún lado. Me considero tranquila, honesta y a veces demasiada cuadriculada para algunas cosas.