Sigue la sección que busca ver el otro lado de quienes imparten justicia adentro del rectángulo. Esta vez fue con el polémico, auténtico y directo de Federico Fares que habló de todo sin pelos en la lengua en una nota que seguramente va a dar que hablar.

 ¿Cómo fueron tus inicios en el básquet?

Empecé a jugar en mini, en Neptuno. Tengo unos recuerdos hermosos porque el club en esa época era increíble, hoy en día no hay ningún club que le llegue a los talones. Después me fui a jugar a Waston, donde estuve un año. Fui porque mi padre me llevó, la cancha era un espanto, picabas la pelota y se iba para cualquier lado, también era otro tipo de gente, nosotros vivíamos ahí y era gente del barrio y jugabas por el barrio. Claramente la de Neptuno era toda gente pituca, no iba la de Ciudad Vieja, nosotros estábamos becados, por eso íbamos, si no olvídate. En el medio se dio el nacimiento de mi hermano Martín, que fue con una discapacidad y eso hizo que cambiara toda la familia. Mis padres ya no estaban en casa, pasaron tres meses en el hospital con él, eso hizo mucho gasto para nosotros, por más que mi padre haya ido a los Juegos Olímpicos solo le pagaron 500 dólares el torneo, no daba para nada, ahí fue que consiguió laburo en la Asociación Española por intermedio de Óscar Magurno, en ese momento fui un tiempo a Welcome cuando nos mudamos para Palermo, pero ya papá no me seguía tanto, además me gustaba la noche y llegaba a casa a las 5 de la mañana, quería trabajar y hacer mi plata.

¿Cómo se dio el pasaje de jugador a árbitro?

Arranqué a arbitrar a los 19 años, en mini, pero un campeonato mucho más competitivo que el que hay hoy en día, en aquella época se llevaba el tanteador y además iba mucha gente. Se pitaban técnicos, denuncias sí correspondía. Era lindo arbitrar mini, ahora vas y que hagan lo que quieran, si caminó hay que dejarlo y enseñarle, antes eso no pasaba y había más nivel de jugadores.

¿Cuánto tuvo que ver tu padre en ser juez?

Bastante, creo que fue como una prueba. No era algo que me gustara, pero cuando lo empecé a hacer nació algo en mí que me enamoró del arbitraje y le dediqué muchísimo tiempo de mi vida. Le dediqué mucho en lo físico, por más que no entrené y no entreno nunca, porque me parece una pelotudez levantar un fierrito mirándose al espejo, pero sí siempre me cuide. Me fue gustando cada vez más y veía que la gente creía en mí y me felicitaban por mi carácter. Mi padre siempre fue una mochila en mi carrera, nunca fue algo que me ayudó ser “hijo de”, claramente no me importaba, pero sin duda que en la cancha lo sentía y siempre hacen esa comparación de “tú padre fue mejor”.  Y sí, él se destacó y hasta el día de hoy siguen diciendo que fue un gran árbitro.

Hace poco se revivió un tema en Básquet Total que tiene a tu padre como protagonista, ¿te acordás de algo de aquella final de Liga entre Sporting y Paysandú?

Lo que pasó, ya pasó. Fue un partido. Sí hubo un antes y un después porque en ese momento se daba la integración de Montevideo con el interior, era algo que estaba buenísimo, se compartían cosas hermosas con los compañeros y te recibían impecable en el interior.

Ese día en el Palacio se dio una jugada y si no hubiera pasado eso iban a ir a otra para atrás y si no era esa iban a seguir y seguir. Luego se comprobó que el reloj estaba bien, porque no había milésimas en el Palacio. Ese resultado jamás influyó en la vida de papá, fue un partido más, no pienso que esa falta haya manchado toda su carrera.

¿Personalmente a vos te trajo alguna consecuencia?

Me pasó que Pablo López o alguno de los jugadores de Paysandú, me miraran raro en alguna cancha. Con Pablo siempre que me tocaba hacer un partido de Malvín me miraba mal o algo tenía para conmigo, un día me canse y cuando pasé a su lado le dije “estás enamorado de mí que me miras tanto”, estaba el “Tano” Somma atrás y se empezó a reír, pero te puedo asegurar que era continuamente y constantemente eso con Pablo. Yo de nabo que soy no entendía, pero después de eso me percaté que él era el entrenador de Paysandú, nunca me di cuenta, en muchas situaciones fui el blanco por ser hijo de Felix Fares, nunca lo hablé con Pablo ni con los jugadores, yo no tengo nada que ver con ese partido, me parece de mente chica el querer culparme a mí. Además, soy totalmente diferente a mi padre, él dio toda su vida por el básquetbol, hasta hoy en día si el básquet se termina es como si se le acabara la vida.

¿Sentís que tu padre dejó de lado a la familia por dedicarle tanto al básquetbol?

Eso pasa con todos los árbitros, porque sábados y domingo que es para estar con la familia, estás arbitrando formativas. Mi señora se va para el parque con ellos y yo vestido para arbitrar y sí en la semana tengo un partido, cuando termina no me puedo venir para casa, tengo que ir a tomarme una para aflojar la tensión.

¿Pudiste recuperar ese tiempo una vez de grande?

Tuve la intención, un día lo quise llevar al Mercado del Puerto a tomar algo como regalo del día del padre y su respuesta fue “¿Y que vamos a hacer ahí?”, de ahí no le insistí más. A mi padre se le vino la noche cuando se separó de mi madre, que fue algo complicado, él es de esas personas que no saben ni poner una lamparita, entonces se fue a vivir con mi abuela a la Ciudad Vieja en un lugar muy jodido. Un día lo apreté y le dije vamos a buscarte apartamento para alquilar que vos estas ganando buena plata, tenés que irte de este barrio. Él no quería alquilar, entonces le dije que comprara uno, pero nada lo convencía porque él quería dejarle la plata a los hijos y le dije que se dejara de joder, que la plata era de él y que la disfrutara. En el medio de todo eso nos fuimos a Praga a un torneo de Veteranos y allá salimos. Él es como yo, le encantan los boliches y es una persona que la conocen en todos lados, ¡Hasta en Praga lo conocen! Eso es porque es buen tipo, divertido y en todos lados lo invitan con algo. Después de un tiempo volvió para la casa con mamá, pero papá es de esos tipos negativos que a todo le ve lo malo y se vive quejando, es de esos tipos rompe bolas, aunque él adora a mamá, no lo sabe expresar. Nunca llegamos a tener esa relación de padre-hijo que me hubiera gustado, pero es mi padre y no lo cambio por nada porque lo amo. Dio toda su vida por el básquetbol y eso es lo que a mí me rechina, no quiero dar todo por el básquet, porque quiero dar todo por mi familia.

¿Cómo ves a UJOBB en esta situación del Covid-19?

La directiva que hay ahora tiene mi apoyo. Considero que para un gremio debe haber personas que estén dispuestas a luchar por los compañeros sin importar ir en contra de la federación a muerte, que de las personas que hay pienso que no están dispuestas a hacerlo, capaz que estoy equivocado, pero es lo que creo. Con la situación de la pandemia, yo estaba ganando un promedio de 20 mil pesos y de abril hasta ahora solo cobre 11 mil pesos y sin tener mutualista. Eso no puede pasar, si te enfermás tenés que tener a donde ir. En estas condiciones sí juego El Metro porque necesito la plata, pero la Liga así no arranca. Me pararía en los pedales con eso si fuera el gremio, porque esto puede volver a saltar, hay que estar preparados y no veo que eso vaya a pasar.

¿Qué pasó con Joaquín Jones y Agustín Da Costa en El Metro pasado en el partido Larre Borges – Cordón?

Eso viene de antes, siempre me llevé bien con la gente de Larre Borges, los mejores chorizos se comen ahí, el cantinero es un crack y el club es un cuadro bravo. Tuve varios líos en partidos donde jugaba Larre, hay muchos jueces que son hinchas del club y siempre me mandaban a mí porque Fares es un juez con carácter. Entonces un día en cancha de Lagomar en un partido de formativas había una señora que insultaba a más no poder, y no paraba. Me cansé, paré el partido y la retire, le dije de todo, sí soy el juez, pero soy persona también. La señora se iba insultándome, tenía un pantalón blanco y le digo “mira que tenés el pantalón manchado”. Todo el mundo se dio vuelta a mirarla, saltó el marido y también lo saqué de la cancha, pero la cosa es que esa persona era un dirigente de Larre Borges. El día del episodio el partido iba muy bien, ya estaba perdido para Larre porque faltaba poco y la diferencia era grande. Se va afuera la pelota y se acerca Jones, me dice: “sos un burro”, solo yo escuche eso. La dejé por ahí, no daba parar el partido por eso, pero a la vuelta otra vez: “sos un burro”. Ahí fue que me tapé la boca con la mano y le dije: “no te hagas el vivo conmigo porque te echo a la mierda”. Fue lo único que le dije, en ese momento empezó a gritar como un niño: “me insultó, me insultó”. Va con Andrés Laulhe, él es mi amigo y sabe como soy, las locuras que tengo, me conoce. Andrés lo separa y en eso Jones le dice “Es un hijo de puta”, vi que él no lo expulsaba fui directo a expulsarlo, porque lo escuché y Laulhe no lo echaba. En ese momento Jones se pone a llorar; ¡Vas perdiendo bancátela! Para que me viene a putear, fui directo a hacer la seña, en eso se acerca Agustín Da Costa y lo sacó con el brazo, nunca lo agredí solo expulsé a Jones. No pasó más nada que eso, la gente no entró, no hubo denuncia a la parcialidad, no pasó nada, quedó ahí la situación. En el vestuario Andrés no me creía que yo no lo había insultado, le dije que declarara lo que había escuchado, nunca le dije que era lo que tenía que declarar.

¿Sentís que fue dura la sanción?

El tema es que personalmente yo venía arrastrando un quilombo muy grande con la Federación y eso me perjudicó, porque tenía todo para ascender a N1. Esto me cagó el ascenso que me lo merecía luego de volver de mí lesión, también todo el mundo sabe que me cagaron ese día. Andrés Bartel me llamó para putearme, con razón, porque por eso no iba a subir de categoría, capaz que me tendría que haber quedado en el molde, pero no voy a permitir que nadie me diga burro, me corre sangre por las venas, no puedo dejar que me pasen por arriba. Son situaciones que cansan y me planteé el seguir o no, porque le dediqué mucho al básquet y esto te cansa. Pero no voy a tirar la chancleta porque me gusta arbitrar y quiero arbitrar primera, quiero tener partidos de Liga y también la plata. No voy a ser hipócrita, porque arbitrás menos, estás más en tu casa, pero ganás la misma plata. Si hablás con Bartel o con Richard Pereira estoy seguro qué van a decir que el nivel lo tengo. Me cagaron y la gente lo sabe, pero dicen, que me lo busqué, porque no me quedé callado como lo hace la mayoría.

¿Sentiste apoyo de tus colegas?

La gente quería sangre, no es bueno el ambiente porque esto es por plata, es una competencia por plata. Si a tal le va mal y lo suspenden yo tengo más partidos, lo que es más plata.

¿Qué pasó con la Federación?

Tuve una lesión que me dejó dos años sin poder arbitrar, en ese tiempo estaba Gabriel Baum a cargo y él designaba a los jueces según lo que los clubes pedían, entonces árbitros como Richard Pereira, por ejemplo, tenía dos partidos por fecha. Eso no puede ser, por más que fuera el mejor, no puede tener dos partidos la misma fecha. Entonces en mi casa nos juntábamos un grupo de 12 jueces que no arbitraban, yo estaba lesionado, pero los apoyaba. Ellos no era que tenían un partido, a veces pasaban fechas sin arbitrar y muchos compañeros se portaron mal, entre ellos Julio Dutra porque en ese momento era presidente de UJOBB y ellos decían que había gente que no estaba capacitada para arbitrar en primera. Capaz que tenía razón, pero si están ahí les tenés que dar partidos y si se equivocan van a aprender. Las oportunidades las tienen que tener, todos nos equivocamos y así es como se aprende. Con todo eso, me llama Baum y me dice “Federico quédate tranquilo que vos no estas en ese grupo de los que no arbitran, te pido por favor que no se reúnan más en tu casa”. Una falta de respeto, porque primero soy compañero de mis compañeros. Cuando vuelvo a arbitrar hacemos una pancarta entre todos protestando esta situación y Baum en una reunión nos dijo que si seguíamos así y nos reuníamos con la FUBB íbamos a tener una sanción muy importante. A raíz de esa amenaza, algunos se pasaron para el lado de Baum y en contra de nosotros, uno de esos fue (Alejandro) Nadrúz, alguien que estaba dentro de UJOBB, nos traicionó. Gabriel (Baum) era una persona que miraba de arriba abajo a la gente, espero que ahora tras su accidente (en 2017 sufrió un fuerte accidente de tránsito) sea auténtico, porque era un mala leche, me llevaba bien con él, pero cuando le dieron poder empezó a hacer cosas insólitas y ahí dije que no.

¿Qué pasa cuando se va Gabriel Baum?

Primero que Baum se va porque si no se iba se paraba todo el básquetbol, no fue por el accidente que tuvo. Se va él y agarran los hijos de puta de Pedro Larrosa y Romeo Lino, el dictador de Alberto Arenas y el corrupto de Héctor Uslenghi. Además, ellos fueron los que dijeron que solo Federico Fares había hecho la pancarta y me mataron. El pie para eso fue un partido de Liga entre Bigua-Larre Borges (2017), donde se dio una situación de partido en la cual tengo un entredicho con Vivian García en el que le digo “cállate tarada”. Eso se arregló en el vestuario porque le pedí disculpas por haberme comportado mal, me fui a casa pensando que ya estaba todo bien. Es más, llamé a Diego Ortiz que es el marido y él me dijo sí lo arreglamos entre nosotros no había nada más que decir. Cuando pensé que solo era una discusión, Vivian mandó un mail dónde declara que quedó todo solucionado en el entre tiempo, pero a mí me llaman Arenas, Uslenghi y todos los de arriba para decirme que la había insultado, inventando que el partido no podía continuar por nuestra discusión. Gente que nunca pisó una cancha, que no saben que el equipo de árbitros estamos bajo tremenda tensión y como cualquier equipo a veces nos enojamos y queda ahí. Luego hablamos entre los tres (Gonzalo Salgueiro, Vivian García y yo), quedamos que no había pasado nada. Igualmente a mí me suspendieron, hasta la UJOBB me suspendió y fue por 60 días. Me mataron, necesitaba la plata, me robaron y todo porque la Federación venía caliente por aquella pancarta.

¿Qué buscaban ustedes en esa famosa pancarta?

Lo que nosotros buscábamos era que en cada partido de El Metro, el tercer juez fuera un N2, a mí me habían designado a uno como tercer juez, siendo categoría N1 y renuncié para dar el ejemplo, pero no todos lo hacían. Ese puesto se lo dieron a Pablo Graiño, otro N1, le pedí que renunciara y no me dio bola, para que la gente sepa que matan a su madre igual por un partido. Por suerte hoy en día respetan que el tercer juez sea un N2. Igualmente, a todos los que defendí en ese momento me dejaron tirado. ¿Por qué?, porque si no les iba a pasar lo mismo. Además, quedé muy enojado con Vivian y Ortiz porque eso surgió por el mail que mandaron, cuando supuestamente había quedado todo en el vestuario, igualmente permitieron que sé me matara.

Héctor hoy en día está en el colegio, ¿Por qué decís que es un corrupto?

Él era parte de todo, echaron a todos los demás sí, pero él sigue ahí. Con el tema de los puntajes, por ejemplo, a mí me descienden de categoría porque no llego al puntaje, pero Adrián Vázquez tampoco llegaba y a él sí lo mantuvieron. Es que ¿Cómo vas a bajar a uno de los mejores árbitros que hay en primera?, igualmente él no había llegado al puntaje y tengo las pruebas.

Si alguien tiene pruebas para negar todo esto, que las presenten, porque yo sí las tengo. En esa prueba la primera fue Alejandra Godoy y no la ascendieron, sino que se ascendió otra persona, eso no se hace. Todo fue una joda y Uslenghi era el líder y hasta el día de hoy sigue estando, va a los partidos y ayuda a los jueces que él quiere. A mí que me evalúen por lo que hago dentro de la cancha, no por hacer o no lo que él dice desde la mesa, eso hace un corrupto, lo tiene en la sangre.

¿Sos de ver tus partidos?

No tengo esa necesidad, porque tengo grabado el partido en la cabeza, ya sé que fue lo que pasó. Nunca me pierdo una jugada en el partido.

¿Cómo es arbitrar al equipo que sos hincha?

No soy hincha de ningún club, debo ser de los pocos. Le arbitré a Waston, mi mujer me suplicó y todo para ser hincha, no hubo manera. Cuando jugué en Welcome iba a la cancha con los muchachos, pero nunca fui hincha. En el futbol soy de Peñarol, pero nunca entendí a esos que se pelean o defienden a muerte a un club.

¿Tenés otra pasión fuera del arbitraje?

El billar, me encanta. El ping pong también, soy amante de las juntadas con amigos, amo la noche. También me encanta viajar con la familia, lo disfruto a pleno.

¿Quién es Federico Fares fuera del rectángulo?

Una persona auténtica, que no quiere aparentar nada y es como es. Gracias a eso tengo la familia que tengo y los amigos que tengo, que por suerte son muchos, no me gusta laburar las ocho horas, gano bien y tengo un buen laburo, pero nunca me banqué tener un jefe, me rompo el lomo y laburo, pero para mí.

PING PONG

Mejor partido: Un partido de tercera en cancha de Colón, no me acuerdo contra quién, fueron tres alargues. Ese día me iba para el Pilsen Rock.
Peor partido: Larre Borges – Cordón, más que nada por las consecuencias que tuvo, no por el partido en sí.
Jugador más complicado que te toco arbitrar: Leandro García Morales, pero me duró 30 segundos.
Hincha de: De nadie, mi señora me ha querido hacer de Guruyú Waston.
Terna ideal: Andrés Laulhe, Iván Tucuna y Federico Fares.
Un partido que te gustaría arbitrar: Cualquiera, son todos iguales.