El pasaporte de Basquet Total no para de coleccionar sellos, fuimos por la palabra de un jugador que hace 12 años está en nuestro básquet, nos habló de sus inicios, los problemas de salud, el compromiso social y más. Howard Wilkerson dejó su marca en esta sección.

Wilkerson nos recibió en su casa, cocinándose una rica tarta de verduras que metió al horno ni bien llegamos, tomando mate desde la jarra eléctrica porque su termo se lo olvidó en la casa de, bueno mejor la dejamos por ahí. El bueno de Howard accedió a hablar de todo sin ataduras.

Canchero, charlatán, con un muy buen manejo del idioma español, una tonada mezcla de acá y de la vecina orilla, con un común denominador durante casi los 50 minutos que duró la entrevista: la sonrisa. Opacada en contadas ocasiones, cuando habló de su problema al corazón, racismo y el presidente estadounidense. Disfruten El Pasaporte con Howard Wilkerson.

¿Cómo fue que decidiste jugar básquet?

La verdad es que empecé a probar todos los deportes. En Estados Unidos no es tanto como acá que vas a un club específico de un deporte, sino que vas a un lugar donde hacés de todo y obviamente que el básquet y el fútbol americano fueron los que más llamaron mi atención. A mí me iba muy bien en los dos, pero a los 17 años tuve que decidir por uno porque tenía unas universidades que me querían para jugar. Fue ahí que decidí básquet, más entre otras cosas porque el fútbol es muy complicado cuando salís y estás en el banco, está re frío afuera (carcajadas) y además te dan mucho palo, es muy fuerte, de hecho, mi primer amor fue el fútbol americano, pero amo el básquet y cada año lo amo más, creo que decidí bien porque es más lindo.

¿Cómo recuerdas tu paso por la Universidad?

En la Universidad me sorprendió el nivel, porque en el secundario yo era de los más altos y grandes pero cuando llegué a la Universidad todo cambió. Me acuerdo que al principio no era titular, mi primer partido fue contra un rival importante, ellos tenían jugadores muy grandes y fuertes. Yo era pivot, me movían como si nada, eran muy altos, después de ese partido y del primer año dije tengo que trabajar el físico, entrenar con más peso si no es muy difícil. El nivel universitario me llamó mucho la atención. Lo que me di cuenta ahí también es que tenía que aprender a leer bien el juego, explotar otras cosas porque ellos eran más atléticos, saltaban y corrían como locos y si quería jugar a ese nivel sabía que además de lo físico tenía que poner mucho más porque no era alto.

¿Cuándo fue que decidiste ser un jugador profesional?

Yo nunca pensé en ser profesional hasta el tercer año de universidad, yo fui a la universidad para estudiar, en mi primer año quería ser médico. Después empecé a mejorar cada año que pasaba en cuanto al básquetbol, en mi segundo año en los últimos partidos empecé a jugar muy bien contra rivales muy duros. En el tercero empecé con todo, con promedios de 25 puntos y 12 rebotes contra equipos top como Carolina del Norte, Tennessee, Georgia. Eso llamó la atención de mis técnicos y también un poco de los ojeadores de la NBA, ahí mi técnico me dijo que si hacía las cosas bien y me enfocaba en esto podía hacer mucha plata jugando este deporte. Ahí fue donde me puse las pilas en serio (explota en risas). Después de eso puse todo, olvídate.

Te salió el pase a Europa, ¿Te fue difícil armar las maletas para irte de tu país?

Para mi fue muy fácil hacer las maletas, nosotros allá con la Universidad ya nos mudamos completamente así que a los 17 años ya me fui de mi casa para estudiar y jugar básquetbol. Para mi eso no fue tan nuevo, si fue nuevo irme del país, porque era Francia y era todo nuevo pero yo iba pensando en el básquet, en que me iban a pagar por jugar, entonces no me fue nada difícil. Fijate a una persona joven, le dicen que le van a pagar toda esa plata por jugar básquet, pones todo dentro de la valija y te vas. No me fue muy difícil, no soy una persona que extraña mucho, de hecho no tengo muchas personas allá y todos los años vuelvo aunque sea un tiempito. Es más no sé si quiero vivir en Estados Unidos, allá hay muchas cosas que no me gustan.

¿Por qué decidiste irte a Europa? ¿Cuán difícil es dejar la Universidad y entrar de lleno en la NBA?

Mi universidad era de primera división, pero no era de las más importantes. Además de eso yo era pivot que medía dos metros. Entonces hablé con unos equipos de NBA, fui a Campus, también con mi representante y ellos nos dijeron que para ser mi primer año era muy arriesgado para un equipo contar con un pívot de dos metros de una universidad media. Me recomendaron irme a Europa unos años para que yo agarrara un poco más de rodaje y fundamentos para jugar afuera, que si me iba bien en unos años iba a tener mi lugar en la NBA, en ese momento decidí irme a Europa, pero no me fue nada bien.

¿Cuáles fueron los motivos por los que no se dio tu carrera en Europa?

En mi primer año me fui a Francia. Llevaba un mes y medio casi y tuve un problema en el corazón. Tuve que volver a Estados Unidos a hacerme los test para ver cómo estaba todo. La realidad es que yo soy hipertenso controlado. En Estados Unidos empecé a tomar medicamentos y todo fue bien, pasaron unos meses y ahí es que decidí irme a Alemania a jugar, en el quinto partido rompí mi rodilla y en ese momento se me fue mi sueño de jugar en la NBA.

¿Cómo fue que encaraste la situación de estar sólo en Francia luego de que te informan el problema en el corazón?

A mi en Francia me dijeron que tenía una enfermedad y que no podía jugar más, ese fue uno de los peores momentos de mi vida. Llamé llorando a mis padres, a mi técnico de universidad. El médico de allá, de Europa, me dijo que no podía jugar más porque es una enfermedad que podía morir jugando. Ahí pensé: ¿Qué voy a hacer ahora?, mi técnico de la universidad fue quien me calmó, me dijo que ellos iban a destinar un médico para mi para ver qué pasaba y lo que pasó era eso, que soy hipertenso y a causa de eso mi corazón estaba más grande.

Luego de estar parado y realizarte los estudios, ¿Con qué sensación volviste a pisar una cancha? ¿Tuviste miedo?

La realidad es que yo tengo miedo hasta ahora. Tengo que vivir con eso, la verdad es que no tendría que vivir con ese miedo porque supuestamente no pasa nada, pero siempre está en mi pensamiento que (silencio rotundo), ¡PAH! (sonido con el cual describió la situación por falta de palabras) es como que siempre está ahí. Cada vez que escucho algo así me pongo a pensar y nada, la verdad es que hasta ahora tengo la sensación de que tengo algo ahí y no puedo dejar de pensar en eso.

Sos casi un trotamundos por todos los países que jugaste, ¿cómo es adaptarte a las costumbres, ciudades, entornos?

Para mi es divino conocer otras culturas. Yo nací en un pueblo chico, que si no salís de ahí antes de los 18 años te quedás toda tu vida. Yo siempre dije que si salía de mi pueblo iba a hacer todo lo que más pudiera, encima lo hago con el básquet, conozco y lo hago gratis. Eso es está muy bien de ser profesional, viajo, conozco ciudades y si bien es mi trabajo, me pagan todo, es hermoso para mi conocer varias culturas y países. Es muy lindo poder salir, no tener que vivir encerrado en tu casa, en tu país, salir y recorrer.

Dijiste anteriormente que no estás casado, no tenés hijos, ¿Fue una decisión personal? o ¿Creés que un poco esta vida de basquetbolista de ir tanto de país en país tuvo mucho que ver con eso?


Para mi fue muy difícil. De hecho, traté pero me fue súper difícil. Se da mucho más acá que en Europa, pero fíjate que te llaman de un cuadro y capaz que estás dos semanas y te cortan. Ahí te tenes que ir a tu casa o a otro país y mover todo, para mi no es justo para la familia. Creo que sería atar a la mujer o al hijo a algo que no sabés si lo quieren hacer. Si quieren viajar conmigo tendrían que dejar todas sus cosas, si estudiás o trabajás, es muy difícil. La verdad que la gente que lo hace yo lo aplaudo, para mi eso es imposible. Así como también la gente que tiene hijos en Estados Unidos pero vive acá, yo no puedo hacer eso, no podría tener un hijo y no verlo por tanto tiempo. Fijate ahora también todo lo que pasa en la NBA con la burbuja, todos se están quejando de que no pueden ver a sus familias, fíjate mi vida sería eso por nueve meses todos los años. Ahora ellos saben que difícil es jugar fuera de tu familia.

Quiero llevarte ahora a Estados Unidos, ¿Qué pensas de Donald Trump?

Es un payaso, es muy conflictivo, es racista, no solo con los negros, con todos. Para él si no sos estadounidense y blanco, sos inferior. Muchas cosas que él dice es para dividir a la gente, para separarla, no para juntarla y para mi eso está mal. Obviamente que hace todo eso para la gente que tiene dinero, no para quienes realmente necesitan ayuda. Se habla de cualquier tema allá, menos del que es necesario, del importante. No sé por qué está ahí, la verdad que me preguntan muchas veces cómo llegó a ser el presidente y no lo sé, para mí fue un error, pero tengo el mismo miedo para esta elección porque las otras opciones que hay son malas.

¿Qué te pareció el boicot que hicieron por lo sucedido con Jacob Blake?

Fue una muy buena idea, pero para mi debió ser por más tiempo, es una gran forma de llamar la atención. Tienen la atención de los dueños de las franquicias, hasta del presidente de Estados Unidos. Ya saben que si nada cambia puede haber un boicot y allí los dueños perderían mucha plata, está bueno tener ese apoyo de los jugadores de la NBA que tienen todo. Por otro lado, como espectador estoy contento que volvieron a jugar así miro los partidos. Lo que hicieron era necesario, con ese gesto que hicieron fue fundamental para toda la cultura.

El racismo en Estados Unidos viene instalado prácticamente desde la creación del país ¿Por qué crees que hoy en día sigue tan profundo en la sociedad?

Creo que no cambió nunca el pensamiento de la gente. El racismo es algo que aprendés en tu casa. ¿cómo vas a cambiar? Todo lo contrario, va a crecer, lo normalizás. Es un tema muy complejo, no sé cómo sacar esa mentalidad de racismo a alguien que en su casa vive con gente racista. Creo que ahora con toda la tecnología que hay se puede ver todas las desigualdades, te queda un respaldo. Antes era solo por lo que nosotros decíamos, a lo largo de la historia siempre dijimos como fuimos tratados, pero ahora con un celular vos lo filmás y lo pueden ver, eso está bien. Creo que con esto algo se puede cambiar, incluso ahora en las protestas hay muchos más blancos con los negros. Lo que necesitamos nosotros es un líder, un presidente que apoye, que no separe, que junte a la gente, que la ame. Es fundamental también votar, pero no solo por el presidente, sino que votar en las elecciones estatales porque ahí hay mucho poder, en esas elecciones hay que cambiar las cosas. No es fácil, pero con todo esto tenemos para dar batalla.

¿Te pasó vivir algún acto racista en Sudamérica? ¿Crees que es una sociedad racista?

En estas regiones no se vive tanto racismo como en Estados Unidos pero sí lo hay. Vi cosas que no me gustaron en cuanto al racismo, se vive un escalón por debajo pero lo hay. Lo que yo quiero hacer cuando hablo con la gente o hago mis vivos de Instagram es informar como es. Porque muchas personas no saben de la historia que tenemos de esclavos, lo hago para informar porque si no saben no van a cambiar nada. La peor cosa que pasó conmigo de racismo fue en Buenos Aires y La Plata, si bien no fue grave, lo sentí y no me gustó nada.

¿Qué te parece el movimiento Black Lives Matter? ¿Cómo te tomó el obsequio de la camiseta que te hizo Danubio?

La idea que tengo yo es que hay que informarse. Es leer, buscar en internet, mi primer objetivo es que la gente sepa las cosas, despuès de eso cada uno tomará la decisión que crea que es mejor pero lo primero de todo es que la gente debe informarse y creo que ese es el objetivo fundamental que tiene ese colectivo, informar a todos lo que pasa. Ese gesto que tuvo Danubio a mi me sorprendió muchísimo porque yo no dije nada, en el primer partido lo escribì a mano y luego me encontré con esa camiseta. Esas cosas son humanas, son lo que más me gusta de este país, fue algo increíble lo que hicieron.

¿Qué sabías de Uruguay antes de llegar al país?

No sabía absolutamente nada. Después de la lesión en Alemania me estuve recuperando en Phoenix, Arizona. Me llamó mi representante por mayo, recién había vuelto de Alemania y me dijo tengo un torneo en Uruguay, yo le dije que no tenía ni idea donde era. El me comentó que era una muy buena idea para poder recuperarme mejor, para tomar confianza y encarar el próximo año de mejor manera. Entonces fue así que opté por venir, cuando llegué me fueron a buscar al aeropuerto, me trajeron todo por la costa y no lo podía creer, veía los edificios y era todo hermoso. Seguimos y dije a dónde me llevan, donde está la playa (risas).

¿Qué recuerdo tenés de esa primera experiencia en Goes?

Esos tres meses en Goes me hicieron enamorarme de Uruguay. Me encantó toda la cultura de acá, toda la hinchada de Goes que está recontra loca, que quiere a su equipo, a todo su barrio, eso me encantó, fue genial, es lo que más recuerdo de mi primer paso. De hecho de ahí me voy  Israel y cuando estaba allá dije me voy a Uruguay y no vuelvo nunca más a Europa y eso fue lo que pasó, no volví nunca más a Europa.

¿Notaste algún cambio desde tu llegada hasta el día de hoy en lo que es el Metro, la Liga?

Hay una gran mejoría, mejoró mucho. En lo que es el juego, la lectura de básquet, los juveniles son mucho mejores, más atléticos, vi que hay muchos lugares para hacer entrenamiento personal de fundamentos. Creció mucho y me gusta, además ahora casi todas las canchas tienen pisos flotantes, hay mayor información en cuanto a las redes sociales, los directivos también están mejor que antes.

Pese a este crecimiento, ¿Sentis que todavía hay muchas diferencias entre el Metro y TNA?

La verdad que para mi todavía las diferencias son muchas. Es más me animo a decir que el TNA es más parecido a un nivel de Liga Uruguaya acá, si bien acá en la Liga hay equipos que están muy bien por encima del resto, pero los de mitad de tabla para abajo es casi igual que el TNA o hasta capaz que el TNA es mejor.

El Metro es un torneo que elegis y te hace volver a Uruguay ¿Que significa para vos?

No te voy a mentir, el Metro es algo que no se puede explicar, me encanta, es diferente a todos los torneos que jugué en mi vida, me encanta, es una guerra. Para mi se da con esa clase de jugadores que aman este deporte. Se sabe que hay jugadores que trabajan todo el día y después por la noche van a entrenar y a jugar, lo hacen más que nada porque aman el básquet, porque aman su club y eso se nota en la cancha. Se nota mucho más cuando hay gente, cuando hay hinchada. A veces tienes que jugar contra alguien que en otra liga no jugaría pero acá en el Metro juega, te da palo, te meten el dedo por todos lados (no para de reir), se sabe que son cosas que pasan. Yo siempre le digo a los jugadores que vienen a jugar el Metro por primera vez que se olviden de todo lo aprendido hasta acá que esto va a estar re picante y los árbitros van a cobrar poco y ta van a pegar mucho. Te podes enojar pero no saltar mal, pero el Metro es una pasión, me encanta. Cuando yo llegué en el 2008 tuve que aprender eso. Una de las cosas que cambié fue que en Estados Unidos se festeja mucho, acá hay que cuidarse mucho a festejar frente a la hinchada rival porque es para quilombo. Con hinchada es aún más lindo.

¿Cómo se siente jugar una competición así pero sin hinchas en el gimnasio?

Es raro, es mucho mejor tener hinchada, pero la realidad es que es básque. Al principio no te sentis tan cómodo pero una vez que empezás a calentar, te enfocas en el partido y te olvidas de todo. Si vos sos profesional tenes que hacer tu trabajo de la mejor manera posible sin importar si hay mil o dos personas, la realidad que no importa. Obviamente es más lindo con hinchada pero no deja de ser mi trabajo y hay que hacerlo sin importar el entorno.

¿En dónde te encontrabas cuando te llamó Danubio para jugar este Metro? ¿Cómo trataste la pandemia?

Yo me encontraba en cuarentena en mi casa en Neuquén, en Argentina, la ciudad se llama Plottier. Nosotros por suerte al estar en un pueblito medio chico no la sufrimos tanto, si bien no podía salir liberado si se organizaron para salir con los últimos números del DNI pero siempre hasta a las 20.00 excepto los domingos que estaba prohibido salir. Yo por suerte tenía las llaves del club e iba todos los días, así que sin que me vieran entrenaba allá, yo tenía un permiso para circular porque tenía que ir a buscar mi comida y de paso iba y entrenaba un poco.

Hablemos de tu llegada al equipo de la franja, ¿Cómo se está dando tu adaptación a Danubio?

Para mi la verdad es fácil adaptarse a un nuevo equipo en cuanto a amistades y compañeros,lo más difícil es adaptarse dentro de la cancha. Es que afuera todos tenemos el mismo objetivo que es ganar, tenemos que disfrutar de cada momento, más ahora que estamos en pandemia, a mi me encanta estar con la gente, más ahora que estuve como tres meses solo, tenía ganas de estar con gente ya. Acá me fue muy fácil porque encima a Guido (Fernández) es mi amigo, lo conozco desde el 2008 y el resto de los chicos son muy buenos. Los directivos y el presidente siempre quieren ayudar, están muy bien predispuestos y eso está bueno

¿Cuáles son las expectativas con el equipo para este Metro?

Primero es llegar a Playoffs. Más que nada como dije, disfrutar de cada momento que estamos en la cancha. Ya sabemos que toda la gente está diciendo que vamos a salir último pero a nosotros no nos importa nada eso porque sabemos que nuestro equipo va a pelear cada partido, todos los rivales van a saber que jugar contra Danubio nunca va a ser fácil porque vamos a dar todo.

¿Sentis algún tipo de presión extra por ser la ficha extranjera de algún equipo, este caso de Danubio?

A mi me gusta mucho jugar con presión, si bien ahora estoy empezando a entrar en rodaje con el equipo, venía un poco parado, pero a medida que pasen los partidos voy a sentirme mejor. Para mi el último cuarto es mio, yo quiero cerrar siempre el partido, además de mi experiencia me gusta esa presión, en Danubio tenemos un equipo joven, es más siento que juego mejor con esa presión. No es nada nuevo para mi esto de ser el único extranjero, llevo muchos años jugando así y me gusta.

PING PONG

¿Uruguay o Argentina? Uruguay

¿Metro o TNA? TNA

¿Asado uruguayo o argentino? Argentino

¿Mate uruguayo o argentino? Uruguayo sin duda. La yerba argentina no está buena

Un ídolo: Lebron James. Antes te hubiese dicho mi padre. Pero todo lo que está haciendo él en el básquet y lo social, incluso teniendo todo es increíble.

Tu mejor entrenador: Guido Fernández (explota en risas). Mi entrenador de universidad Mike Young

El mejor jugador con quien jugaste: Chris Paul, cuando estábamos en secundario jugamos en el mismo equipo de zona.

El rival más duro para marcar: Rubén Wolkowyski. Era muy duro

El jugador que más te sorprendió de Danubio: Matías Nicoletti

El jugador más loco con el que jugaste: Ciro Pastrana

El cuadro de que sos hincha: El que me paga, boludo (un tremendo cierre a pura carcajada)