A la vuelta del Club Olivol Mundial, nos recibió en su hogar Ricardo “Palito” Olivera, hombre de larga trayectoria en el arbitraje de básquetbol de nuestro país. Nos habló de su vida, sus hijos, el amor, el trabajo, el sentimiento de pertenencia a La Unión y sobre todo del deporte que amamos.

 

¿Cómo fueron tus inicios en el básquetbol?

 

Arranque jugando como casi todos en el cuadro de mi barrio, Larre Borges. Tengo un hermano que también jugaba y a los 10 u 11 años mirando una Liguilla que en aquel entonces se pasaba por los canales abiertos y pensando en lo que era mi altura creía que podía andar bien en este deporte. Capaz que ya ahí medía 1.78 metros de altura unos 10 centímetros menos que ahora, de hecho, la hundía en varias canchas menos en Larre que apenas tocaba la red, era más alto el tablero. Todos estos inicios se dieron más o menos por ahí en el año 1981.

 

¿Eras el goleador del equipo?

 

En Minibasket jugaba abajo del tablero y cómo era bajo, enseguida el técnico (ahora fallecido) Hugo Turc, me hizo un trabajo sólo y el resto del plantel estaba todo del otro lado ya que no había muchos altos y en un par de meses le agarré la onda. Jugué con Andrés Pastrana, el hermano de Ciro que tiene unos años menos pero más o menos chiveábamos todos y supe ser el goleador del equipo en la categoría cadetes.

¿Qué es el barrio La Unión en tu vida?

 

Conseguí trabajo y conseguí pareja, me mudé para esta zona pero extraño La Unión. Es donde estuve 42 años, si bien no extraño a Larre Borges por un tema familiar, pero tengo un lindo sentido de pertenencia y de arraigo hacía el barrio sí.

 

¿Cómo se da tu pasaje de jugador a árbitro?

 

Dejé de jugar por impaciente. Quería las cosas medio rápido, en lo que era la categoría cadetes, lo que hoy sería sub 18. Salimos campeones y me acuerdo que entre otros, en el plantel estaba Giordano que jugó ya en mayores y profesionalmente. Lo suben al plantel principal y yo me quedo en la categoría por un tema de que en mi puesto había muchos jugadores como Leandro Gil y otros que por ahí si hubiese esperado mi momento en mi vida hubiese agarrado el silbato, pero bueno quedamos ahí con el arbitraje. Ponele que a los 14 o 15 años me gustaba mucho quedarme en el club y el técnico de turno necesitaba dar indicaciones a la práctica y yo pitaba. Ahí los técnicos daban indicaciones y demás. Pasaron cinco años, yo dejé de jugar a los 18 años por ese tema de la poca paciencia que quería las cosas medio rápido, a su vez en esa etapa había dejado de estudiar, conseguí trabajo y si me lastimaba o algo jugando al básquet que no me daba nada me preguntaba ¿quién me cubre en el laburo después? Ahí estuve en ese pasaje de dejar de jugar y ser árbitro en el barrio. Tenía a Julio Dutra (padre), al principio fue un tema económico para sacarle algo al básquetbol que tanto me gusta y así a los 23 años me inicié.

 

¿Cómo es tu vida de padre?

 

En su momento mis hijos hicieron deporte, el primero baby fútbol, el del medio (Franco) siguió mis pasos en Larre Borges que lo sufría. No tanto ahora ya que hace dos meses le dijeron que no iban a contar con él y ahí perdieron hinchas.

 

¿Cómo es ver a tu hijo jugar y que los colegas arbitren?

 

Antes en formativas lo sufría un poco más con gurises más chicos y los árbitros que están en formación. Ahí sufría bastante, pero aparte él tiene cierto conocimiento de las reglas de chico y como se dice: “no se comía nada”. Era medio protestón, yo con respeto. Si conoce las reglas es un jugador más, eso les quería recalcar a los árbitros. Que se pitara igual a pesar del vínculo, a veces como tenés un conocido te pasás para el otro lado, en lugar de regalar le quitás, entonces más que nada era un tema de justicia. A veces hasta faltaba a mi trabajo para ir a verlo, pase muchos domingos en una cancha, varios faltazos me pegaba.

 

¿Qué te faltó en tu carrera de árbitro?

 

Tuve la posibilidad de una clínica en el 2008 donde éramos cuatro árbitros; Adrián Vázquez, Alejandro Sánchez Varela, Gerardo Tagliani y yo, que no tuve la suerte. En ese momento eligieron a Sánchez y Vázquez, merecidamente, y quizás yo ya era grande tenía 38 años y a nivel FIBA viste que los quieren más jóvenes y que los van moldeando a lo que quieren. Tampoco contaba con el idioma inglés, y esas dos cosas, el ser grande y no saber mucho inglés, me jugaron en contra y por esto, me propuse a nivel local tratar de estar lo más arriba posible y creo que en líneas generales estuve ahí en alguna que otra final.

 

¿Cómo es tu trabajo en Macro Mercado?

 

He tenido muchas variedades de trabajo, pero hace 15 meses estoy en la parte de seguridad de Macro Mercado. Anteriormente estaba en negro con varios problemas y uno ya con 50 años como que necesitaba algo seguro, más firme y que me rindiera.

 

¿El laburo también te trajo el amor?

 

Sí. Conseguí pareja a los dos meses de entrar a trabajar, la verdad que a mi edad con todo lo que se me dio junto realmente no me puedo quejar.

 

¿Qué pasó que desde que estás en pareja, ya no escribís más en el grupo de Whatasapp Oficialismo?

 

(Risas) Está compuesto de muy buenas personas. Andrés Bartel, Richard Pereira, Julio Dutra, Álvaro David Nadruz, Diego Ortiz, Enrique Ferreira, Martín Rial y Washington Chamorro, capaz alguno más que no me acuerdo, son todos amigos pero en sí ahora estoy para otra cosa. Vamos a dejarla por ahí porque pueden otros poderes. El grupo surgió por problemas de la anterior UJOBB donde pensábamos que no se hacían muy bien las cosas, queríamos hacer algo para mejorar, de ahí surgió el grupo y luego quedó, pero ya con otros fines. Se mandan muchos videos de todo tipo, menos de básquetbol.

 

¿Cómo ves la UJOBB hoy?

 

Se formó un grupo de trabajo que está metiendo para adelante y buscando la mejoría de los árbitros y salir de ese pozo que estábamos. Está bueno el tema de la sede y la escuelita, pero no estoy muy empapado en el tema, tengo entendido que están laburando muy bien.

 

¿Cómo ves el arbitraje en Uruguay?

 

Se abrió el espectro a lo que era antes que había menos cantidad de árbitros. Ahora surgen varios jóvenes con presencia y dedicación, mientras que los otros los miramos y buscamos tener la misma línea, creo que vamos en alza. Es probable que el nivel del juego esté por debajo del arbitraje. Yo siempre digo lo mismo, que viví la época donde jugaba Horacio “Tato” López y eso era otra cosa. Se jugaba al básquetbol ahí en los 80′, ahora si no estás crecido, potente como que no podés jugar, es todo más físico que básquetbol en sí. Nuestro básquetbol es folclórico, no es como diferente, es parecido a lo que se juega. En sí tratamos de adecuarnos nosotros a los jugadores y ellos a nosotros. Creo que está bueno pasar por todo, siempre me dijeron los más grandes cuando yo era chico que el filtro era pasar por la DTA para llegar a la Liga Uruguaya, con el olor a chorizo y las puteadas, para luego llegar a El Metro. Te vas acostumbrando y por ahí cuando llegás a lo más alto, te falta eso de la tercera división, pero me quedo con arbitrar la Liga sin duda. Uno se adecúa a todo, salís de un partido de arbitrar de a dos un domingo en formativas y el lunes vas con dos compañeros más a un partido de Liga y está bueno. Realmente a mí me gusta también. Podés arbitrar veteranos que son un poco más lentos y es también divertido.

 

¿Cómo ves la formación arbitral en Uruguay?

 

Héctor Uslenghi le está metiendo a todo en este último tiempo donde tenemos reuniones semanales por la plataforma Zoom y trabajamos con el tema de cambios de reglas, situaciones de juego nuestras y de otros lugares. Siempre se trabaja con la idea de mejorar, de unificar criterios y ahora con los cambios que se dieron en los anti deportivos y demás, sobre todo se labura en mejorar cosas para mejorar el básquet.

 

 

¿Cómo se manejan los criterios de arbitraje?

Tenemos una charla pre partido donde es importante trabajar en unificar criterios, hacemos meetings también que son necesarios dentro del juego mismo para resolver situaciones y planificar el partido, fundamentalmente por los jugadores que alguno puede ser complicado. Prestarle más atención a algunos movimientos y demás, sobre todo hay que proteger al que juega bien y sancionar al que juega sucio.

¿Cómo viviste los cambios desde tus inicios hasta la actualidad?

Tuve varias adaptaciones a lo largo de mi carrera pero me gustaba más el básquetbol aquel de antes con grandes jugadores que llevaban la base con elegancia. Esos flacos altos ahora no existen, no surgen muchos jugadores altos. Ahora se juega mucho más físico, tenés que estar “cuadrado” para jugar.

¿Alguna anécdota del básquetbol?

En la cancha de Malvín, era un partido de formativas. Me llevaba bien con un muchacho ahí de la tribuna que siempre charlaba con nosotros y demás. Un día me dijo que no era narigón yo, sino que tenía la cara muy atrás, me hizo reir mucho.

PING PONG

Mejor Partido: Playoff 2013 o 2014 fue una semifinal entre Malvín y Hebraica y Macabi, hicimos la misma terna el cuarto y quinto partido

Peor Partido: Goes – Hebraica y Macabi en el 2013 o 2014 salió entreverado.

Jugador más complicado: Ya pasaron a la historia ese tipo de jugadores

Hincha de: Siempre fui hincha de Larre Borges pero hace dos meses no soy hincha de nadie.

Partido que te gustaría arbitrar: El más importante que haya en el momento.