En las anteriores columnas de Juego x Conceptos definimos estrategia, técnica y táctica, definimos ventaja y catalogamos diferentes tipos de ventajas. En esta oportunidad profundizaremos sobre la toma de decisiones de los jugadores dentro de la cancha (táctica) y sus condicionantes.

Recordemos, táctica se refiere a los métodos para alcanzar objetivos parciales. Es decir, la táctica se relaciona directamente con derrotar a un oponente, ganar partidos y tomar decisiones para ello en situaciones permanentemente cambiantes. 

Es fundamental remarcar esto último: las situaciones son permanentemente cambiantes dentro de una cancha de básquetbol. Y el cambio no sucede cada cierto intervalo de tiempo, está ocurriendo todo el tiempo en los distintos espacios de la cancha. En la posición de los atacantes, de los defensores, de la pelota, del score, del tiempo de juego y de posesión restantes.

Conocemos táctica individual y táctica colectiva para cada circunstancia del juego. Para acciones ofensivas con pelota y sin pelota, así como para acciones defensivas al jugador que lleva la pelota o a los que juegan sin ella. En todos esos momentos, los jugadores deben tomar decisiones individuales, que deben estar enmarcadas en un contexto colectivo y por muy normal que nos resulte, eso no es tarea sencilla.

En el libro de Orfeo Suárez “Los Cuerpos del Poder”, el psicólogo Albert Viadé explica que al atleta le exigimos que haga en décimas de segundo lo que más teme el ser humano: tomar decisiones. Y lo debe hacer en décimas de segundo precisamente por esta naturaleza de transformación constante de las variables en juego. No solo lo debe decidir, también lo debe ejecutar.

Joan Riera afirma que cada deportista no está capacitado para prestar atención a todas las variables del juego, sin embargo, simplifica la acción respondiendo solo a un grupo reducido de elementos. Cada jugador trabaja bajo el comando de su subconsciente.

Brian McCormick en el libro “La Práctica del Básquetbol en el Siglo XXI” plantea que las habilidades en el deporte se almacenan en la memoria procedimental y por lo tanto se automatizan y se ejecutan en ese nivel subconsciente.

El atleta por lo tanto, no controla los movimientos a través del pensamiento consciente, ya que eso lo llevaría a perder mucho tiempo razonando acciones que deben ejecutarse en décimas de segundos. McCormick llama “Parálisis por análisis” a esos momentos en los que el deportista se toma demasiado tiempo para pensar la acción.  

Por esta razón, sugiere que las instrucciones durante el desarrollo de un juego, no deben ser demasiado largas ni contener elementos que no hayan sido entrenados, ya que ello distrae la atención del jugador que, intentando ejecutar correctamente, correrá el riesgo de perder el foco en el objetivo.  

La tarea del entrenador en la formación táctica de un equipo es buscar aquel sistema de juego que permita al equipo delimitar la cantidad de opciones efectivas a elegir para facilitar la percepción colectiva de una situación y elegir de manera conveniente.

Debe elegir además la metodología acorde para trabajar, de modo que pueda alcanzar el punto en el que sus jugadores, internalicen los procedimientos en su memoria procedimental. Sólo entonces las acciones serán concatenadas con fluidez y velocidad.