Damián Tintorelli es de las figuras que tiene este Metropolitano, se adaptó bien al certamen pero más allá de eso, en este linda nota, nos contó su vida dentro y fuera de la cancha, su pasaje por Italia, cómo vivió la pandemia y su llegada a Olivol Mundial, el Tinto dejó su sello en El Pasaporte.

Siempre predispuesto, nunca un no desde el primera instancia. Nos abrió las puertas de su casa para el encuentro, con la retransmisión de un partido de NBA de fondo y nos recibió en su living. Sencillo, de esas notas que se disfrutan, de las que habla el entrevistado y las preguntas se van respondiendo solas.

Así Damián Tintorelli fue haciéndonos viajar por su vida, sus comienzos, su familia que tanto quiere y se define como “familiero”, la política, su estadía en Uruguay y en Olivol Mundial. Como si fuera poco nos hizo el aguante, tormenta mediante nos quedamos unos minutos más en su hogar hablando de todo un poco. Un grande no solo por su envergadura física, sino por lo que van a encontrar en esta nota.

Tanto el uruguayo como el argentino son poblaciones netamente futboleras, ¿Por qué te inclinaste hacia el básquet?

Yo de chico era muy malo para el fútbol, era muy rústico, lo intenté pero no. Mi viejo la realidad es que era muy futbolero como todo argentino y bueno acá también. Él, ahora no me acuerdo si para navidad o para un cumpleaños, me regaló una pelota de fútbol y yo la empezaba a picar, me pasaba todo el día picando la pelota, no la pateaba, que cosa de locos no porque ahora de grande la vivo pateando (explota en carcajadas). Pero mi padre se dio cuenta que por ahí me llamaba más la atención el tema del básquet. Más allá de que vengo de una familia alta porque mi madre mide 1.85, mi abuelo media 2.02, para ese momento era grande, por lo cual en algún momento iba a pegar el estirón. Pero yo me acerco al básquet sin ninguna presión de decir tiene que llegar o vas a crecer y te tenes que dedicar a eso, era por algo que realmente me gustaba. Entonces a los cuatro años ya me mandaron al club del barrio y bueno ahora es el deporte que amo, que me gustaba y elegí en ese momento.

¿Qué recordás de tu comienzo en el básquet?

Yo empecé desde muy chiquito en un club de barrio digamos, de donde nosotros vivíamos, después me fui a los Indios de Junín que es donde hago casi toda mi carrera de niño. Recuerdo mucho a los profes, que tenían un amor gigante hacia nosotros, había un entrenador, Pirulo Di Censo,

que ahora falleció pero lo tengo siempre muy en mi recuerdo porque era un entrenador que nos hacía querer mucho este deporte, nos hacía disfrutar mucho, más que nada jugar básquet en ese entonces nos hacía juegos, era muy didáctico, juegos con la pelota y de esa manera llevarnos al deporte, eso lo tengo grabado.

¿Cómo fue esa etapa de formación y aprendizaje en Indios de Junín?

Fue genial. Tengo varios flashes en la cabeza, me acuerdo que en ese momento se hacían campeonatos de mini basket, en aquel entonces no había tanto problema de inseguridad como hay ahora. Eran muy famosos esos encuentros y vos con diez años viajabas con todo el equipo de los Indios y con tu familia, nos quedamos en la casa de los otros chicos que nos recibían y pasábamos tres o cuatro días hermosos, íbamos a otra ciudad y esas cosas me quedaron guardadas porque eran experiencias hermosas con la familia, esa hermandad que tiene el básquet que te hace ser unido y demás es lo que más recuerdo.

¿Cómo surge la oportunidad de irte de Indios a Echagüe de Paraná en donde hay casi 500km de distancia?

Yo en primera instancia me voy a un campus. Previamente habíamos jugado con Indios un torneo que era por zonas y vas avanzando y la final se juega en Mar del Plata, los Bonaerenses se llama el torneo. Nosotros llegamos a la final y el que ganaba se iba a jugar a España, perdemos esa final, pero en ese torneo había un ojeador, no es como ahora que tenes toda la información que querés en internet y hay miles de videos, antes era todo mucho más difícil y bueno por intermedio de otro entrenador, Pepe Moreno quien fue el que hizo el nexo para irme a probar a Echagüe de Paraná que en ese momento jugaba el TNA que es una liga fuerte. Voy a ese Campus en donde eran unos 60 chicos y me vuelvo. Luego me llaman a mi casa, hablan con mis viejos, ellos al principio no me querían decir nada porque no sabían si me iban a dejar ir o no porque yo era muy chico, estaba en la escuela, me tenía que ir de mi casa a los 15 años. Yo mirándolo como padre ahora también lo pensaría.


¿Cómo es que se da esa charla con tus padres para que definitivamente des ese paso?

Eso no fue fácil, tuvo que venir Walter Mansilla que era mi entrenador de los Indios para hablar con mi viejo, me acuerdo como si fuera el día de hoy esa reunión en casa, era mi madre, mi padre, Walter y yo. Medio que él convenciendo a mis viejos que era una linda oportunidad para que yo despegue, yo hacía básquet porque a mi me gustaba, en ese momento yo iba a estudiar, a hacer la típica vida que los padres piensan para sus hijos y encontré en el básquet esta oportunidad y ahí medio que se convencen de que era lindo para mi, ellos tenían el temor de cómo era para mi estar solo y se fueron a Paraná a ver la casa, el club y después de eso me dieron el sí.

¿Con qué te encontraste cuando llegaste a Paraná? ¿Extrañaste dejar a los tuyos en Junín?

Yo llegué y me quedé en una casa para reclutados en donde éramos seis chicos de mi edad, la verdad que fue una experiencia hermosa, me trataron muy bien en Paraná, me dieron todo. Allá en Argentina tenemos distancias muy largas pero para nosotros casi 450 km no es tanto, entonces todos los fines de semana mi familia se iba a verme y eso hizo que no extrañe tanto. Se extrañaba un poco más que nada porque tenía una hermano en ese momento chiquito de tres o cuatro años. En la primera semana que vivimos juntos con todos los chicos ya me encantó, no era consciente de donde estaba. Yo no era muy de hacer cosa raras, pero era muy bueno el no tener a esa persona que te rete, entonces yo estaba en el lugar donde quería, rodeado de chicos de mi edad que hoy somos como hermanos, tenemos un grupo de whatsapp hoy en día en donde seguimos hablando, en aquél entonces discutimos como hermanos pero la pasamos de diez. Yo soy muy familiero pero me fui muy contento de mi casa, la realidad es que no me costó mucho en ese momento.

¿Cuándo es que definitivamente decís: “el básquet es lo mio, me quiero dedicar a esto”?

Yo creo que mi carrera arrancó ahí, ahí mismo fue donde me di cuenta que podía hacer lo que me gustaba y vivir de lo que me gustaba, pero obviamente era un arranque de lo que se venía, yo estaba como reclutado y sabía que tenía que seguir avanzando porque sino terminaban mis años de reclutamiento y me volvía a Junín como les pasó a un montón de chicos, yo creo que me esforcé mucho y me salieron bien las cosas. A su vez tuve mucha suerte ya que ese año Echagüe queda medio mal parado por toda una situación económica en Argentina y decidió jugar con todos los chicos reclutados y un extranjero, todos los chicos que veníamos de las inferiores, juntos en primera y llegamos hasta creo que cuartos de final, que hacía como seis años no lo hacía. Es verdad eran todos pibes que siguieron jugando estaba Federico Van Lacke, Antonio Porta, esos eramos pibes de Echagüe. 


Tu carrera fue en ascenso en forma muy rápida, ¿Cómo se dio tu pase a Italia?

Después de ese buen año en Echagüe nos habían invitado a un Campus de verano que se hizo en España con quien era el entrenador revelación, fue ni más ni menos que Silvio Santander, muy reconocido hoy en día, eso fue un disparador para todos porque a mi me vieron y fue como terminé en Italia en donde estuve cuatro años, me hice el pasaporte italiano fue una etapa muy linda de mi carrera. 


¿Por qué decidiste volver de Italia siendo tan joven y con un futuro por delante en el básquet europeo?

La realidad es que así como te dije que era muy familiero, yo me volví de Italia por eso. Me fui tan eufórico que después me faltó eso del contacto con mis viejos, yo iba creciendo, mi hermano iba creciendo e iba dejando cosas para atrás, todo por el deporte. Allá se jugaba entre fiestas, no volvía nunca a Argentina. Yo tenía contrato por tres años y terminaba de jugar en una liga y arrancaba la otra, estuve tres años en que volví una sola vez a mi país. De hecho ellos me quisieron hacer un contrato de nuevo a dos años, pero fueron tantas las ganas de querer pegar la vuelta, estar cerca de mis amigos, mi familia que hablé con mi representante para que me consiga equipo en Argentina. Quería volver un año para estar con los míos y luego pegar la vuelta a Italia porque era joven. En eso es que salió la posibilidad de Ben Hur de Rafaela que lo dirigía Julio Lamas, me dió la oportunidad de estar en un buen equipo, con un gran entrenador, de seguir aprendiendo, era bueno el contrato y me vine.

¿Qué cambió en tu cabeza en aquel momento que no volviste a Italia y te quedaste en Argentina?

La verdad que las cosas se fueron dando así, a mi ese año me va muy bien en Rafaela, me sentí muy cómodo y me salió un muy buen contrato para quedarme otro año más en Argentina, en Corrientes, en Regatas que ahí salimos campeones Sudamericanos, llegamos casi a la final de la Liga, me quedé dos años ahí y después me salió para irme a Quimsa de Santiago del Estero en donde estuve siete años,

armando equipos muy competitivos y entonces me fui quedando, sin darme cuenta fui resignando lo de Italia. Si vos me preguntás mirándolo desde el hoy me hubiera gustado volver para ver qué hubiese pasado. Pero hoy en día tengo un montón de cosas por haberme quedado así que no me puedo quejar, no hice una carrera mala en Argentina, estoy muy contento de como me fue y me va.

Tuviste un pasaje fugaz por la selección, ¿Te quedaste con ganas de más?

La verdad que tuve una pequeña chance y me quedé afuera. Me agarré un virus muy fuerte en el momento previo para ir a un Sudamericano. Tuve una gastroenterocolitis dura. Fuimos a jugar un cuadrangular amistoso en Chile y quedaba el último corte, hasta ahí venía bárbaro pero me agarró ese virus que me dejó una semana o más en cama. Desde el momento que llegué a Chile, me quedé diez días tirado, después volvimos a Argentina y me acuerdo que vino el Oveja Hernández a decirme que no podía llevarme porque había otro chico que había estado en todo el proceso y estaba todo muy parejo y eso fue lo que decidió todo a que me quede fuera. Eso fue algo que me tocó bastante en lo personal pero es que nosotros tenemos muchos buenos jugadores.

¿Cómo te agarró todo el tema de la pandemia estando en Argentina?

Cuando termina todo el tema de la Liga que nos agarra con Olímpico en un buen momento porque veníamos ganando, saltó todo el tema de la pandemia, yo al jugar en Italia tenía muchos conocidos allá e íbamos hablando, me contaban que estaba complicado, mucha gente falleció, me iban anticipando todo lo que después pasó en Argentina. Cuando les comento que se iba a parar la Liga me dicen andate a tu casa porque si hacen cuarentena y no podés salir te quedas anclado en un lugar y no te podés mover. Y ahí pensé en mis viejos que si bien no son grandes siempre pueden necesitar ayuda, el estar cerca de ellos era importante en un momento así, mis suegros quizás sí son un poco más grandes. Había mucha incertidumbre, hasta ese entonces lo que se escuchaba prácticamente era que todo aquel que tenía coronavirus se moría. Era demasiada información para la cabeza. Esa misma tarde Gutiérrez (Leonardo Gutiérrez entrenador de Olímpico) nos manda un mensaje para decirnos que nos liberaban una semana porque al parecer se iba a parar la Liga y fuimos uno de los primeros clubes que dejaron libres a los jugadores. Por suerte todavía no había cuarentena en el país, entonces ahí agarré el bolso con mi señora y nos fuimos para Junín, son 1000 km. Llegamos y empezaron a saltar casos y en cuestión de días salió el presidente argentino a hablar y decretó la cuarentena estricta 

¿En qué pensaste en esos primeros días de pandemia en tu país?

No te voy a mentir, yo cuando me fui de Santiago del Estero rumbo a Junín era super optimista que pensaba que en cuestión de algunos días volvería, capaz que una semana. Ya cuando vi los primeros casos me empecé a preocupar. Yo me mantenía en actividad, aprovechaba para ver a mis viejos, mi hija a los abuelos, lo tomé con las precauciones debidas como unas mini vacaciones de diez días pero después se hizo difícil. Nosotros en Argentina teníamos el diario del lunes por todo lo que estaba pasando en el Mundo. Ahí sí me generó un poco de incertidumbre y de miedo por no saber lo que iba a pasar, me preguntaba ¿cuándo vamos a volver?, ¿si no volvemos más?, ¿qué hago? O sea un montón de jugadores que se pusieron a hacer otras cosas para poder sobrellevarla. Vos imaginate a un jugador de Liga que ya le costaba, imaginate a los jugadores del TNA, Federal, que se queden sin laburo, que ellos cobran y viven el día a día, o sea por esos chicos yo creo que fue mucha la complicación. Por ahí uno si hizo bien las cosas puede tener algún ahorro o usufructo de algo que haya comprado y pueda vivir un poquito mejor, pero tampoco mucho. Pero esta gente que te digo es la que la pasó peor y son ellos como otros tantos que son los primeros que quieren que esto vuelva cuanto antes con las medidas de seguridad necesarias obviamente.

¿Cuán difícil fue sobrellevar esa cuarentena estricta en tu país? ¿Pensaste en ponerle una pausa al básquet?

La pandemia no me va a retirar a mi, eso fue lo primero que dije desde lo deportivo. Está bien que tengo 38 años pero por eso estoy acá, estoy bien físicamente pero no puedo parar porque estoy acostumbrado a que en los últimos seis años no paro. Termino la Liga que es muy larga casi 10 meses, muchos viajes largos, eso es un montón, te desgasta mucho, paro una semana no más para descansar y después ya arranco de nuevo con un profe, voy a mi club, busco siempre mantenerme en ritmo, entreno con los +35 para no parar. Esto de estar parado, de terminar una Liga y estar 130 días encerrados que no nos podíamos mover no fue nada fácil si bien el profe me mandaba a hacer flexiones de brazo, algunos ejercicios pero no es lo mismo. Si bien tengo una casa en donde yo puedo correr y hacer un poco de entrenamiento, el cuerpo no trabaja de la misma forma.

¿Creés que las medidas que tomó Alberto Fernández para atacar la pandemia fueron las acertadas?

Al principio, no se si fue por miedo o por qué, pero creo que fuimos a la cuarentena obligatoria muy rápido. Estuvimos mucho tiempo encerrados, yo lo sufrí, amigos lo sufrieron. Si no te mataba la pandemia te mataba la locura o el hambre. Estuvimos mucho tiempo encerrados y ahora que está el pico, empezás a liberar o tenés que volver a encerrarte. Al principio todos decíamos que bueno que se tomaron estas medidas, luego pasaba un mes y ya dudabas un poco, asi cada vez se iba prolongando un poco más. Al final terminás diciendo que no fue tan bueno estar tanto tiempo encerrado, porque no generás, no podés hacer nada, no laburás, crece el tema de la inseguridad porque la gente aprovechaba y salía más a robar, oportunistas hay en todos lados. En ese sentido yo creo que se paró todo para poder hacer un sistema de salud correcto para poder atacar la pandemia porque para mi no estaba todo organizado y si atacaba caía todo y colapsaba entonces creo que le dieron un tiempo para organizarse al tema de la salud para poder encarar todo lo que se venía. Eso conllevó a un montón de gente desesperada por no tener laburo, el país ya venía mal económicamente, tenemos un dólar que se fue muy alto por lo cual se hizo todo muy complicado y se fue todo de las manos la parte económica y esta pandemia lo terminó de destruir.

Ya nos dijiste que sos un tipo muy apegado a tu familia, ¿Cuán importante son ellos en tu carrera como basquetbolista?, ¿Cómo manejas el tema de la distancia?

Ellos son lo más importante. De hecho el estar acá en Uruguay hoy en día también lo hago por el bienestar de ellos. Al principio de mi carrera lo hacía por mis viejos, soy muy familiero, en su momento vi que me estaba perdiendo de compartir cosas con ellos. Este esfuerzo ahora de venirme solo se hace también por ellos, estabamos lo dos sin trabajo y ellos son lo más importante que tengo. Al principio me hicieron dudar un poco de la decisión, no por ellos, sino por mí, mi hija tiene cuatro años y no quería que sufra, ella es más de extrañar. Mi señora cuando le comenté me apoyó al 100%, me dijo andá, es una oportunidad muy buena para todos, para poder seguir estando sin sobresaltos. A mi hija se lo fuimos diciendo de a poco, hubo algo que nos ayudó también con este tema es que ella quiere mucho a los abuelos, porque ella los veía siempre por camarita, los extraña mucho, no fue fácil para ella entender a lo cuatro años que estando muy cerca de su casa no los podía visitar, pero lo entendió. Cuando salió todo este tema mi señora y mi hija se fueron a vivir con los abuelos y está muy feliz, hoy si extraña un poco, pregunta cuándo vuelvo, hoy se hace un poco más difícil sobrellevarlo. Por suerte la tecnología nos acerca aunque con mi hija no hablamos tanto porque se pone a llorar un poco entonces mientras menos me nombra mejor para ella. Casi siempre hablamos y charlamos, ella sabe que en poquito tiempo nos vamos a ver.

Te llevo a un caso hipotético, charla por camarita con tu hija en la tarde previa a un partido, rompe en llanto, ¿Cómo hacés para abstraerte de esa situación vivida y focalizarte en el partido?

Yo canalizo dejando todo en la cancha por ella, pienso que lo hago por ella, entonces saco fuerza de todos lados. Es más tengo desde siempre, va, desde que empezó a usar colitas de pelo (nos enseña su muñeca donde lleva una) me pongo una en la zapatilla, siempre me vas a ver, me las ato en los cordones de las zapatillas, no hay una vez que falte esa colita de pelo en un partido atadas en mi zapatillas para tenerla siempre presente conmigo.

¿Cuánto resignaste de tu vida social en pro de su carrera basquetbolista?

Yo hice un gran sacrificio de dejar muchas cosas de joven, dejé de compartir viajes con los amigos por estar metido y focalizado en un equipo de básquet, pero era algo que a mi me gustaba y me sigue gustando porque por eso estoy acá. De hecho al estar acá también tengo a mi familia allá y a mi hija de cuatro años que la extraño un montón. Uno resigna cosas constantemente pero lo hace pensando en que son buenas decisiones por el bien de uno y de su familia.

¿Cómo es que te llega esta propuesta de venir a Uruguay?

Me llama mi representante estando en casa de que surge la posibilidad de Uruguay, que arrancaba el Metro, que se sabía que empezaba y me vine. No podía estar más parado, si bien lo económico es importante, nosotros ya llevábamos allá tres meses parados, sin cobrar y hasta que arrancaba la Liga de nuevo, me puse a pensar e iban a pasar ocho meses sin cobrar, se hacía muy duro. Esto me cerró por todos lados todo porque iba a volver a la actividad, a jugar e iba poder volver a cobrar porque es algo importante para nosotros, más allá de que es un deporte y me encanta, es mi laburo y todo lo que conlleva a eso. Entonces ni lo dudé, empecé a hacer todos lo papeles para viajar, el hisopado y acá estamos.


¿Qué sabías acerca de Olivol Mundial?

La verdad sabía muy poco, sinceramente nada. Pero más que nada porque no seguía mucho el torneo, lo que sí últimamente seguía un poco es la Liga Uruguaya, porque hace dos temporadas jugué con el Pica Aguiar en Olímpico y cuando íbamos en los viajes ponía el celular para ver la Liga Uruguaya. Vi que la Liga en sí creció muchísimo con muchos americanos buenos, pero muy poco sabía de el Metro. Sabía que venían argentinos muy buenos a jugar, que ahora iban a venir algunos más, yo siempre que tuve descanso tenía muy poco entonces al estar siempre tan lejos de mi casa me quedaba en Junin entonces no me iba a jugar a otra Liga ni nada, quería descansar.

El Metro tiene mucho vértigo por su forma de disputa, luego de estar tanto parado, ¿Cómo fuiste preparando el cuerpo para la alta competencia?

Por suerte como te dije antes yo ya venía con una base de entrenamiento pero más que nada en lo físico, porque los gimnasios allá estaban cerrados por lo que tenía cero cancha y bueno era todo una incertidumbre cómo iba a volver yo porque tantos días parado y demás, no sabía cómo iba a arrancar. Si bien me puse rápido desde lo físico con el profe acá hicimos un laburo genial, la verdad que hizo un laburo de diez para acelerar los tiempos y no lesionarnos. Vos fijate que en todos lados los que volvían, la mayoría se rompían, así que hicimos un buen laburo como para arrancar este Metro de la mejor manera.


¿Cuánto simplifica que el Metro se juegue solo en un gimnasio y no tener que viajar luego del partido?

La verdad que eso es muy bueno, allá en Argentina se viaja mucho, la distancia es larga, terminás cansado de ya prácticamente no dormir en tu casa y hacer muchísimos kilómetros. Acá no hay eso, muchos me dicen cuando ven las estadísticas estás jugando mucho y yo le digo sí pero después de los partidos no tengo que viajar, descanso en casa. Allá se juega mucho, a veces viajás 10 o 12 horas para ir a otra ciudad que no es la tuya, el desgaste es demasiado, acá no lo sufro, entonces acá si juego 35 o 40 minutos pero llega la noche y duermo en mi cama es impagable, no dormir arriba de un colectivo es genial. 

Ya con la competencia iniciada, ¿Con qué torneo te encontraste desde el punto de vista basquetbolistico? 

Creo que es muy parecido a los TNA de Argentina, la realidad es que yo conozco este Metro que por lo que me dijeron hay más jugadores de Liga que en otros anteriores, entonces como que se hizo bastante fuerte, lo veo bien y muy parejo. Cualquiera le gana a cualquiera, los que hablaban que eran candidatos perdieron, y a nosotros no nos tenían en carpeta por así decirlo y ahora nos están mirando con otros ojos. Lo veo todo muy parejo.

¿Cuánto crees que influye la falta de rodaje por el parate en esa paridad? Y ¿Cómo ves a Olivol Mundial en la competición? 

Influye demasiado, estuvimos mucho tiempo parados, creo que cuando los equipo tengan más rodaje quizás no sea tan parejo. Por ejemplo yo con lo chicos habré entrenado una semana, porque llegué y estuve encerrado, jugué dos amistosos, varios compañeros sentidos no pudieron entrenar al cien, nosotros ahora recién nos estamos acoplando como equipo y cada partido que va pasando la sensación nuestra es que vamos engranando cada vez más y sabiendo para donde tenemos que ir. Si bien nos falta la parte del arranque y eso lo tenemos que mejorar rápido porque es un torneo corto, recalco lo que es el equipo, que nunca se da por perdido, siempre estamos 20 putos abajo pero sabemos que en cualquier momento lo damos vuelta y lo podemos ganar. Con Stockolmo nos faltó ese punch final pero estuvimos muy cerca, si hubiese sido otro el arranque y le ganabamos a Stockolmo metiamos los primero cuatro partidos con todos los errores que cometimos. Como yo digo que el árbol no nos tape el bosque, hay cosas importantes que podemos hacer, tenemos que seguir trabajando obviamente.

Haciendo una mirada retrospectiva, ¿Cuánto disfrutaste de tu carrera?

Siempre disfruto, sino ya estaría retirado. Hace poco me preguntaron si no tenía pensado retriarme y yo les respondí que no, porque voy a pensar en eso el día que a mi me cueste hacer el bolso y decir hoy tengo que ir a entrenar como una obligación, ahí dejo. Algun dia es verdad que puedo ir más cansado que otro pero el día que me falten esas ganas dejo. Yo para los partidos transpiro las manos, siento ese nerviosismo lindo, el día que no sienta más eso, más allá de lo físico obvio, el día que ya no me de más la cabeza ahí pensaré en dejar.

Te llevo a un futuro y una vez ya retirado del básquet, ¿Te gustaría seguir vinculado a este mundo o lo considerarías un capítulo cerrado?

Me gustaría estar metido en el básquet pero no me gustaría viajar. Me gustaría dedicarme a mi familia. No me gustaría que mi hija, señora tengan que andar viajando atrás mío resignando cosas, si me gustaría estar en mi ciudad y si puedo dar una mano con los chicos en algún club lo haré pero no como algo ya profesional que conlleve a viajar y estar otra vez en esa rosca porque después me encuentro con 50 años mirando para atrás diciendo que hice que no disfruté de mi familia, algo que amo que es el básquet, que fue mi fuente de trabajo para mi, para mi familia, pero llega un momento que hay que parar, ahora vamos a disfrutar de otra manera, al menos eso me imagino.


Para terminar, ¿Hay algo que te arrepientas o te haya quedado como pendiente en tu carrera?

No, pendiente no me quedó nada. El básquet en sí en el juego se basa en decisiones del momento. En la vida, por ahí no es que me arrepiento pero si me queda la incertidumbre de que me hubieses pasado si me quedaba en Italia, arrepentirme no porque hoy tengo una familia hermosa y no la cambio por nada, pero si me quedó ese ¿que hubiese pasado si me quedaba en Italia?, capaz que estaba viviendo allá ahora, entonces eso no lo sabes. Pero estoy seguro de que no me arrepiento de nada, siempre traté de hacer lo mejor posible y dejar lo máximo para cada equipo al que voy. 

PING PONG

Asado, ¿Si o no?: Si!

¿Jugoso o a punto?: A punto tirando a jugoso


¿Leña o Carbón
?: Leña


Mate, ¿Dulce o amargo?:
El mate es amargo


Yerba ¿con palito o sin palito?
Con palito, acá estoy chocho


Montañita ¿sí o no?
Si, te lo hago perfecto!


¿Mauricio o Alberto?
(silencio rotundo y risas) El nombre me gusta Mauricio. 


¿Y el político?
Los dos se mandaron de las suyas, estoy fuera de la grieta. 


Campeonatos Sudamericano con ¿Regatas o Quimsa?
Regatas, la final con ese Flamengo.


Rival más duro que te tocó marcar:
Baby Shaq (Sofoklis Schortsanitis) me puso una cortina y me desgarró la espalda


Un ídolo:
Emanuel Ginobili


Tu lugar en el mundo:
La laguna de Gómez, Junín


Tu familia:
Mi mundo


El jugador que más bromas hace de este plantel:
Emiliano González y Ángel Varela


El que siempre llega tarde en Olivol Mundial:
Ángel y el Emi también

El que más te sorprendió del equipo: Diego Álvarez, un tremendo base, completo, tiro de tres, visión de cancha, sabe como llevar un equipo.