En un nuevo segmento del equipo sin hinchada y tras un largo día, producto de su trabajo, Adrían Vázquez recibió a Básquet Total por su hogar en Reducto. Entre café, galletitas y su perro poncho conocimos un poco más de la historia tras el silbato.

¿Cómo fueron tus inicios en el básquet?

Fue a raíz de mi padre, él fue árbitro de básquetbol y desde muy chico me llevaba a sus partidos y ahí comencé a vincularme con el deporte. Luego sí, como muchos lo jugué, hice mini en Aguada, pero después me dediqué al baby fútbol en las categorías de River Plate. Tras unos años volví al básquetbol, jugué en Capurro en juveniles durante un par de años, también jugué en ADIC en la Sagrada Familia, donde tenía compañeros que en lo profesional eran mis rivales y viceversa. Tengo el recuerdo de Diego Losada y Gonzalo Caneiro que jugaban en Elbio Fernández, grandes clásicos eran hasta que mi padre me preguntó si quería hacer el curso de árbitro y bueno, fui para ese lado. Me gustó y una vez adentro me iba enganchado cada vez más.

¿Cómo se dio el pasaje de jugador a árbitro?

Fue un cambio rotundo, porque de estar jugando, divirtiéndome, pase a ser el juez. No sé si me fue difícil de aceptar, porque la nueva etapa de pasar de un rol a otro me gustó, el árbitro tapó al jugador, pero casi de forma natural porque nunca sentí que fuera un cambio duro. Además, gracias a lo que mi padre me inculcó y ayudó, me sirvió, sobretodo en la parte social. Él me dio muchos consejos de todo dentro del ámbito, no solo lo que había aprendido en su trayectoria, a todo eso le sumé lo nuevo de ese momento y lo de ahora, porque si hay algo en el arbitraje es que no dejás de aprender en ningún momento.

¿Recordás el debut?

Fue en el año 1994, que lejos en el tiempo (risas), fue por el mes de setiembre, en la cancha de Capurro, mi compañera y madrina fue María Arocena, el partido era entre Capurro y Stockolmo, con los nervios normales de un debut.

¿Cuánto ha cambiado el arbitraje desde tu debut hasta ahora?

Muchísimas cosas cambiaron y nos tuvimos que amoldar a cada una de ellas. El más significativo de todos fue el pasaje de arbitrar dos a ser tres. Fue bastante especial y se dio de a poco. Hubo que adaptarse, además no abandonamos el doble arbitraje porque se sigue haciendo, entonces se tenía que tener claro los movimientos en la cancha y el sector de cada uno, no fue un cambio rotundo y eso hizo que fuera más fácil.

¿Cómo ves el arbitraje en Uruguay?

Hoy en día se apunta a un arbitraje más técnico, moderno, rápido, lo que es un arbitraje más profesional, pero creo que los jueces no están muy emparentados con lo que es el arbitraje en el exterior, cuesta la profesionalidad. Tal vez destacamos a algunos, pero son pocos quienes tienen esa cabeza de profesionalismo. El arbitraje uruguayo debería adaptarse a lo que es el juego en este momento, que ha cambiado también, veo mucho más nivel en el arbitraje que en la liga. Tenemos un arbitraje que es bueno y tiene un muy buen trabajo detrás, pero deberíamos mejorar más, estamos rumbeados correctamente, vamos por buen camino.

¿Cómo ha ayudado la tecnología?

Antes tenías que hacerte filmar por alguien que tuviera una filmadora o tener la suerte que alguien te haya grabado en VHS. En lo que era lo internacional antes te daban un DVD con la filmación de tu partido para que lo veas en tu computadora. Hoy en día en pocas horas tenés el partido en la plataforma y podés corregir si tuviste algún error o en que te pudiste haber equivocado. Eso sin lugar a dudas ha contribuido para que el arbitraje mejore, de la mano con los jugadores y los entrenadores que también han crecido gracias a eso.

¿Sos de ver tus partidos?

Sí, pero me doy un tiempo para hacerlo, porque necesito ese tiempo para mí y poder verlo tranquilo. Cuando era un partido televisado que lo repetían a la madrugada aprovechaba que no me podía dormir y lo veía, pero si no era televisado como la gran mayoría de los partidos, me tomo mi tiempo para verlo y no veo todo el partido, sino que veo determinadas situaciones, las que me generaron duda o algo que se haya dado específicamente dentro del juego, eso sí, me gusta verlo para ver si se resolvió o no de buena manera.

¿Sos una persona que disfruta ver básquet o sos muy obsesivo y lo miras cómo árbitro?

No soy de mirar NBA, que es tal vez lo más televisado. Específicamente a nivel local si hay algún partido televisado sí, ese lo miro, pero soy muy crítico hacia mí, porque si se da una situación automáticamente pienso cómo lo hubiera resuelto o que habría hecho si me tocaba a mí ser el juez. No hay chance de mirar un partido sin tener el chip de árbitro, además este torneo que es televisado, veo todos los partidos porque eso también te da la posibilidad de conocer a los extranjeros nuevos, cómo se mueven, que juego realizan, si es tirador o no de triple, cómo es su manera de marcar, en esta situación que se está dando ayuda mucho que todo sea televisado.

¿Cómo vivís tu día a día con el arbitraje?

Soy de levantarme temprano, planifico mi día, sea que tenga partido o no, entrenamiento o no. Y de acuerdo a la demanda que tenga en mi empresa familiar. Si tengo o no partido voy acomodando el horario en la marcha, porque a veces el trabajo me consume más tiempo del adecuado, la premisa es llegar al partido, no importa como. Dependiendo la hora llego a casa, sí me doy un baño para revitalizarme y sí es posible una siesta de 20 o 30 minutos para bajar a tierra, generalmente dejo el bolso preparado el día anterior. Soy de comunicarme con mis compañeros en el día, decidir que remeras vamos a usar, los llamo a un punto de encuentro que a veces no es en la cancha, lo hago para llegar todos juntos, ver los equipos, cómo llegan, aspiraciones, jugadores,  de que manera juegan, etc. Uno tiene que saber a quienes va a controlar y todo juega, no solo los jugadores, las hinchadas también, hay mucho en juego durante el partido y hay que tener todo a mano para poder llevarlo tranquilo.

¿Cómo ves a UJOBB en esta situación?

La UJOBB con la pandemia ha hecho las cosas de la mejor manera, fui uno de los que propuso la idea de las canastas de Macro Mercado, lo hablé con Andrés (Bartel) y por suerte se hicieron las gestiones, se logró que le diera a todos. Igualmente es difícil conformar a todos, porque muchos proponen ideas y se llevan a cabo, pero otras no, es un gremio grande y por eso creo que se ha actuado correctamente.

Tuviste una situación de insultos racistas en Bohemios, ¿Es algo que te pasa o te pasó mucho en el básquetbol?

No, sí tuve ese hecho puntual, me molestó y lo tomé muy mal. Aunque debo decir que no me ha tocado vivir nada así, ni de parte de los jugadores a los cuales les brindo respeto y ellos me lo devuelven, tampoco de las parcialidades, jamás me vi agraviado en ese sentido por ninguna parcialidad. Tal vez sacando esa situación en Bohemios, tuve algo similar el año pasado cuando le pedí a un utilero que me secara el piso por una gotera y cuando volvió hacia su banco pasó por al lado de mi compañero y dijo “este negro de mierda que se cree”. Me parece que él se sintió así porque estaba acatando ordenes de una persona negra y que no podía ser menos que eso, eso fue lo que sentí en esa situación; mi compañero me hizo saber lo que había dicho y le hice notar a esa persona qué sabía lo que había dicho y lo dejé en evidencia. Luego esa persona me llamó y me pidió las disculpas del caso, pero te repito la situación vivida en Bohemios fue la única que me hizo enojar o reaccionar de una manera indebida.

Por ser una persona destacada del básquetbol fuiste designada para hablar en agosto de 2019 junto con otras personalidades del deporte y la cultura sobre qué significa ser negro en Uruguay, ¿Cómo la viviste?

Fue algo inesperado, una charla diferente a lo cotidiano donde había gente de diferente ámbito estaba al lado de gente con renombre como Darío Rodríguez por ponerte un ejemplo, estar ahí y ser el centro de atención fue algo totalmente diferente, pero el fin era muy bueno y fue una linda charla.

Juegos Panamericanos, Sudamericanos, ODESUR, Mundial femenino entre tantos otros ¿Cómo calificas tu experiencia internacional?

Nunca me imaginé poder llegar a arbitrar tantas cosas a nivel internacional. Mi padre en su momento me transmitió que estaba orgulloso de a donde había llegado. Él fue quien me introdujo en este mundo y que él me haya dicho eso por todo lo que yo había hecho no solo a nivel internacional sino también en lo local porque papá solo llegó a ser N2, fue mucho por mí. Pero le debo mucho a él y a mi familia, sin ellos es imposible lograr todo lo que logré. Por suerte mi padre pudo disfrutar eso (emocionado). Personalmente no imagine poder hacer esta carrera, lugares que conocí y recorrí que tal vez no hubiera visto nunca y lo hice gracias a esto.

¿Cómo fue ese Mundial en Turquía y que pudiste conocer?

El estar ahí fue increíble, el mundial se dividió en dos sedes: Estambul donde se concentraba todo y Ankara. Tuvimos esos dos días libres para conocer y fuimos a las mezquitas, el gran bazar, la parte histórica de Estambul, conocer su parte europea y su parte asiática, fue algo de otro mundo, mismo el estadio era algo impensado en esa época, hoy con el Antel Arena tenemos un estadio muy similar al primer mundo, esa vivencia me la llevo conmigo para siempre.

¿Cómo se da tu llegada a arbitrar la Liga de Ecuador?

Fui a un Sudamericano U17 en Cúcuta, ahí había un compañero de Ecuador que era integrante de lo que acá vendría a ser UJOBB, y no se porque, les llamé la atención y me invitaron a ir. No era el primero en ir porque la Liga de Ecuador no tenía un buen nivel de arbitraje, actualmente y por suerte en Ecuador han resurgido árbitros FIBA de excelente calidad, pero en esa época estaba complicado, hoy en día no hay una liga en ese país, es cada tanto que se juntan y forman una liga profesional, pero no quiere decir que no se practique, te diría que en cada barrio se juega mucho más que acá, tienen muchos torneos de barrio o de ciudad que son muy buenos. En esa ocasión me invitaron a mí y a Richard Pereira, vivimos juntos en un hotel durante un mes, prácticamente nos veíamos en el desayuno nomas, porque claro allá se jugaba en Quito, Guayaquil, Ambato. Era una de ir y venir de una ciudad a otra, pero nos veíamos casi nada, una linda experiencia y aprendí muchísimo ahí, andábamos solos tomábamos ómnibus para ir a cada ciudad, fue un aprendizaje increíble. Además, me adapto muy fácil al calor, me gusta y Ecuador tiene lo suyo.

¿Cómo es arbitrar al equipo que sos hincha?

Quizás el periodismo en sí me llevó a decir que yo soy hincha de Aguada. Soy tal vez simpatizante, pero una vez que estás en el arbitraje y me pasó también con el fútbol porque soy árbitro de fútbol y soy de Peñarol, pero yo tengo mi camiseta, la de los árbitros y primero, segundo y tercero están los árbitros. El ser hincha de Aguada está muy lejos de ser así, cuando soy juez, soy juez. Una vez sola le arbitre a Aguada, fue en 2014 por la Copa Euroamericana contra Baskonia en el Palacio Peñarol y me sentí muy incómodo, porque la gente de Aguada, sobretodo los veteranos que me conocen cómo hincha de Aguada me gritaban “dame una mano, cómo vas a pitar eso en contra de Aguada”. Me mantuve firme, pero sí te puedo asegurar que me sentí incómodo. Sí me hubiera gustado que ganara Aguada, pero yo hice mi trabajo y pité lo que veía, son los jugadores los que juegan, no los árbitros. Además, sentir que tu propia gente te putee es algo horrible, yo no tendría problema de arbitrarle a Aguada, ningún drama porque soy profesional y arbitraría sin problema, pero no lo hago porque no quiero que mí propia gente me insulte o me maltrate por hacer mi trabajo. Mi padre sí fue hincha, mis hijos son hinchas y si Aguada gana están felices, si pierde están tristes, pero a mí no me hace nada que gane o pierda, soy de acompañarlos a ver a Aguada, pero por ellos, porque ellos vivan su pasión, no por mí.

¿Tenés otra pasión fuera del arbitraje?

Mi señora allá en el fondo dice que ella (risas), pero mi pasión es la familia, el año pasado por setiembre decidí que los domingos no arbitro más y dedicarlo a ellos. Salidas, películas, series, por más que me duermo y mi señora la sigue mirando (risas). Pero me gusta formativas, me gusta enseñar y hasta un día tuve la suerte de ser árbitro y padre a la vez de mi hijo mayor en un partido de mini de Biguá -él jugando en Urunday-, él lo disfrutó mucho y para mí fue algo muy distinto y donde se ve mi pasión por ellos.

¿Quién es Adrián Vázquez?

Soy una persona sociable, me gusta la familia, charlotear con uno o con otro, soy común y corriente, muy tranquilo, tal vez en una época más joven era tímido, pero soy muy tranquilo.

PING PONG

Mejor partido: La final femenina de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 entre México y Puerto Rico.

Peor partido: El partido del taladro en cancha de Cordón, entre Cordón y Bohemios en 2007.

Jugador más complicado que te toco arbitrar: Diego Olivera es un jugador muy complicado, dice que yo lo persigo, pero creo que él se persigue en mí.

Hincha de: La palabra hincha no, diría que soy simpatizante de Aguada. Hincha mio.

Terna ideal: Alejandro Sánchez Varela, Álvaro Trias y Adrián Vázquez.

Un partido que te hubiera gustado arbitrar: Una final de un mundial o al Dream Team de 1992.