Tiene 30 años, confiesa que el basquetbol es su vida y su sangre celeste y blanca. Por su edad, vivió todo frente al club de sus amores, de las buenas y de las otras. Se mete en el pogo y le gusta el baile. Su cuenta pendiente, el estudio. Ella es Gimena Gómez.

¿Qué recuerdo tenés de tu niñez?

Siempre fui muy compañera con mi hermano Pablo, él tiene 33 años (nos llevamos 2 años y 9 meses de diferencia). A Cordón siempre estuve vinculada de chica porque mi padre jugaba, hizo todas las formativas y el primo de él (Walter Silveira) jugó en la década del 80.

¿Por qué la elección por el basquetbol?

A los 3 años me hice socia del Club Banco República y con 6 me decidí a jugar al tenis, jugaba en un complejo del club cerca de Portones y con eso estuve hasta los 11 años que se fue mi entrenador y los que llegaron no me gustaban.

Todo empezó luego del último año que Cordón salió campeón en 2003. Les pregunté a mis padres si podía jugar al basquetbol, se asombraron, me dijeron que si y me preguntaron por qué el basquetbol. Yo les contesté que quería ser como el “Pica” Aguiar. El ídolo de mi niñez siempre fue “Fonsi” Nuñez, lo amo hasta el día de hoy y él lo sabe, luego vino Diego Losada y otros más y el “Pica” fue mi último ídolo.    

Vestiste distintas camisetas…

Tenía 12 años cuando empecé en Cordón y jugué tres años. Luego me fui a Welcome donde estuve un año. De ahí fui para Aguada y jugué 4 o 5 años, pero después como había entrado a la facultad dejé de jugar al basquetbol durante 1 año y medio aproximadamente.

Luego de eso volví a Cordón cuando estaba Cesar Pirez que me comentó que estaba con un proyecto y no dudé, estuve 2 años y fui a Goes donde no pude terminar el campeonato por una lesión en el tobillo. Por último, en 2018 volví a Cordón que ganamos la Copa de Plata con Ernesto Dorrego como entrenador, jugué todos los partidos menos el último.

¿Qué te pasó?

Me lesioné en un torneo de Unisinos en Brasil con las chiquilinas. Me esguincé y estaba de muletas. Cuando llegué además de que Diego (Palacios) se quería matar, yo tenía la ilusión de llegar, pero fue imposible.

El equipo se llamaba “Pin y Verde” porque una compañera es profesora y los alumnos siempre le dicen “Pin y Verde”. Éramos todas jugadoras de Cordón y fuimos con la autorización de Diego. La experiencia fue divina porque nos mezclamos también con gente de Maldonado e íbamos a ver a las demás disciplinas.

¿Por qué es tan grande tu amor por Cordón?

El fanatismo por Cordón fue creciendo cada año que pasaba.  Si mi padre no me llevaba a la cancha yo me ponía a llorar y le hacía un escándalo. Hoy por hoy siempre que puedo voy. Por ejemplo, el lunes que jugó Cordón ahora que arrancó el Metro, falté a Yale a entrenar para ver el partido. Cordón es Cordón.

Así cómo viviste la etapa más exitosa, también te tocó vivir la más oscura como lo fue la desafiliación…

Ese día estaba en la cancha, el ambiente ya no era el mejor. Yo no llegué a ver nada, vivo a dos cuadras de la cancha de Cordón y me fui enterando de lo que había pasado una vez que llegué a mi casa. Para mi fue un bajón no sólo por el hecho, sino por la sanción y todo lo que implicó para el club.

¿Estudios?

Hice hasta tercer año de liceo, luego me anoté en la UTU para estudiar Administración de Empresas, hice algunas materias de Economía y abandoné. Probé con Derecho donde aprobé el primer semestre, pero el segundo me aburrió y dejé.

La economía me gusta, trabajo en la UTU Central en la parte administrativa y me siento cómoda haciéndolo. No sé si me gustaría retomar el estudio.

Trabajas para la FUBB haciendo estadísticas, ¿Cómo surgió eso?

Un compañero me dijo que había un llamado y yo le dije que no porque soy una persona distraída. Me insistió e hice una prueba en cancha de Sayago en una final Sub23 que jugaron Trouville- Malvín.

¿Cómo te ha resultado?

Se me hizo fácil porque considero que el ya conocer las reglas te ayuda mucho. Por el tema de mi distracción tengo claro que tengo que esforzarme en mantenerme concentrada y logro hacerlo. En los partidos de finales cerrados suelo ponerme nerviosa, pero es algo normal.

¿Te ha pasado mandarte alguna macana importante en un partido?

Hasta ahora no me ha pasado tener un error grande. Una vez me pasó con una compañera que Marcelo (Gallichio) nos había mandado mal el código para entrar al partido y él estaba en el exterior. Lo llamábamos y le escribíamos y no contestaba, tuvimos que pedirle a Richard Pereira que aguantara unos minutos el partido. Al final Marcelo nos atendió y pudimos solucionarlo.

¿En qué consiste el procedimiento?

Hay un operador y el que canta, cada partido tiene su código correspondiente. A la cancha siempre tenemos que llegar una hora antes y una vez que arranque el partido hacer el trabajo que se hace en cualquier partido.

Este año llegaste a un club nuevo como Yale. ¿Cómo se da tu llegada?

Cordón decidió no sacar Mayores. Soy amiga de Martina Vázquez de cuando ella jugó en Cordón. Yo no quería jugar este año, incluso me invitaron de otros cuadros a jugar. Martina le había pasado mi número al entrenador (Rodrigo Briñon), él me escribió contando cual era su idea y proyecto. En ese momento yo estaba en Colombia de viaje y cuando llegué, me fui a probar, me recibieron super bien y por eso decidí quedarme ahí.

En cuanto a la preparación, ¿cómo se encuentran?

Estamos haciendo amistosos, nos está yendo bastante bien. Somos un equipo nuevo, nos estamos conociendo y tenemos muchísimas cosas a corregir. Apuntamos a llegar a Copa de Plata, sabemos que más arriba son muy superiores a nosotras.

Hobbies… ¿rock y el baile?

Siempre me gustó La Vela Puerca porque mi hermano escuchaba, luego empecé a escuchar No Te Va Gustar. De a poco empecé a ir a toques, me gustaba ir a verlo tranquila y hoy ya soy de las que se mete en el pogo, me encanta y lo disfruto al máximo.

Me gusta salir a bailar, no tengo un lugar de preferencia, a donde me inviten voy. Últimamente estaba yendo a los festivales de murgas. Me gusta el carnaval, no soy de seguir a una murga, sigo a Nazarenos por una relación de mi abuelo con la familia Villalba.

¿Qué cambió de aquel femenino con el qué creciste al de hoy?

El cambio es muy grande, éramos muy pocos equipos y si jugábamos dos partidos en un mes era un milagro. Algunas teníamos la posibilidad de ser citadas en Mayores, teníamos pocos minutos, pero los aprovechábamos al máximo.

Hoy hay mucha más competencia, es otra cosa. Tenemos torneos de formativas. Es divino ver que ha crecido tanto el basquetbol femenino. Lo que viví yo lo utilizo para incentivar a las jóvenes para que disfruten del femenino que están viviendo ellas que es divino.

¿Hay Gimena Gómez para rato?

Supuestamente este es el último año que jugaría, aunque lo vengo diciendo hace tiempo. Quiero compartir otras cosas, hoy tengo a mi ahijada de 2 años y quiero pasar más tiempo con ella, algo que entre trabajo, prácticas y partidos se dificulta.

¿Quién sos?

Siempre fui muy amable, compañera. Difícilmente me enojé, nunca tuve ningún problema con nadie. Disfruto ser así.

¿Algo pendiente o sueños?

Me gustaría poder terminar la carrera de la facultad, que siempre retomo y dejo. El año que viene si dejo de jugar tengo pensado estudiar algo, pero no sé si será la carrera de facultad. Hay posibilidades de estudiar en la UTU el bachillerato de Administración de Empresas. Otra cosa que me interesa es la Kinesiología Deportiva.