A pasitos del Club 25 de Agosto, en el corazón de Villa Dolores, nos recibió en su domicilio Nicolás Revetria, en una nueva edición del equipo sin hinchada. Su vida, su historia, ganarle a un duro cancer, un accidente automovilístico que le hizo dejar el básquetbol, llegar al arbitraje, los estudios y el amor por el carnaval, todo en esta hermosa charla.

¿Cómo fueron tus inicios en el básquetbol?

Mi mamá fue dirigente de 25 de Agosto en la parte de formativas y mi abuelo Sandalio es el canchero hasta hoy. De ahí se dan mis inicios en el básquetbol. Jugué hasta los 12 años donde tuve un accidente de tránsito y me quebré una pierna, estuve un mes en silla de ruedas, no pude usar muletas y dejé el básquetbol por un tiempo, pero no le perdí el gusto. Decidí jugar a otro deporte, me fui a Bohemios a jugar al vóley donde estuve hasta el 2014, un año antes que arranqué con el curso de árbitro.

¿Cómo fue ese accidente que marcó tú vida?

Habíamos ido a las Termas de Salto de vacaciones, eran de esas primeras vacaciones en familia donde iban tíos y demás. Veníamos por la Ruta 3, Kilómetro 133, al auto le estalló una rueda y justo en una curva con una banquina, empezó a dar vueltas y salí despedido del mismo, me encontraron a 20 metros del coche. La que estuvo más complicada fue mi mamá que pasó por el Cenaque y luego en el CTI con muchas quemaduras en las manos y piernas, a su vez se quebró la cuarta vertebra de la columna. Después venía yo en cuanto a complicaciones con los golpes y la quebradura de pierna, esto se dio en 2009 y fue como un puntapié para dejar de practicar básquetbol.

¿Qué se te dio por ir a jugar al voleibol?

La recuperación de la pierna la hice en la piscina de Bohemios y allí había voleibol social. Nos enganchamos con un amigo, justo ese año se abrieron formativas y comenzamos a jugar en la Liga Livosur, también viajamos a Chile a jugar dos años seguidos y fue una experiencia muy linda.

Pero en 2013 ya había arrancado el curso y al otro año tuve que decidir. Cuando inicié en el arbitraje me tocaba arbitrar de mañana los domingos y los partidos de voleibol dependía de dónde te tocaba y demás, varias veces salía corriendo para jugar pero en un momento tuve que decidir que era jugar o arbitrar y me quedé con el arbitraje.

¿Cómo fue tu pasaje de deportista a árbito?

Desde chico miraba a los árbitros y decía: “mira si en algún momento estoy ahí” pero en sí nunca se me pasó por la cabeza llegar a ese lugar. Estaba en un partido de formativas con acá en el club y estaba Mónica Cabrera que era neutral y le dijo a Roberto Mouradian de cuando sacaban un curso para árbitros jóvenes y salió uno a los dos meses, me dijeron que me anotara y lo hice con 16 años. Me recibí en octubre de 2013 y ahí arranqué la carrera que me encanta, hasta el año pasado era el árbitro más joven en la Categoría N2 con 22 años pero ahora subieron varios chicos nuevos como Valentina Benítez, Gonzalo Paz y eso está bueno porque hay que renovar la camada de árbitros.

¿Cómo llevás tu vida estudiantil con dos carreras y tu trabajo en la Universidad del Trabajo del Uruguay?

Me quedan cuatro materias para ser Contador y en diciembre me recibo en Técnico en Administración. Cuando termine esas dos carreras quiero revalidar materias y seguir la licenciatura en Administración que es lo que más me gusta, sobre todo hacer alguna maestría en Recursos Humanos. En sí soy súper estructurado en todo, trato de organizarme de la “a la z“, mismo en la UTU que estoy hace cuatro años en la parte de concursos de aspiraciones, trabajo de forma ordenada. Lo bueno de esto del empleo público son los beneficios que te brindan a la hora de ser estudiante ya que tenés 30 días por estudio, el poder cambiar los horarios, los días hay un apoyo para tu formación que no está en la parte privada.

¿Cómo fue vencer al cáncer?

Hace tres años me encontré un bulto en una pierna. No me molestaba, no sentía nada, pero recuerdo que arbitrando un partido con Valentina Dorrego le comenté y le mostré lo que tenía. Me dijo que me hiciera ver si lo seguía teniendo y yo pensaba que era de haber estirado mal o algo de eso. Luego de estudios se determinó que era un tumor, pero no se sabía el tipo y en agosto de 2017 me sacaron una muestra y salió que era maligno. Dos meses más tarde me sacaron todo y lo bueno es que no tenía metástasis ni nada más, era un sarcoma de partes blandas en la pierna derecha que estaba a punto de tocar un musculo que conectaba a la rodilla y si lo llegaba a agarrar no podía hacer más actividad física. Estoy muy agradecido al Doctor Badell que trabajó todo de forma increíble, por suerte salió todo bien y ahora cada seis meses voy a consultar por control más que nada. Lo fundamental de todo fue el apoyo de mi familia que siempre estuvo presente, también conté mucho con Iván Tucuna y otros amigos del básquetbol como Dorrego, Gonzalo Paz y Sebastián Ferreira más otros de afuera del ámbito. Siempre recibí un apoyo incondicional de todos, nunca me dio un bajón, ni pensé lo peor, siempre pensando en positivo porque de lo positivo siempre surgen cosas positivas.

¿Por qué se da el perfeccionismo y la meticulosidad en tu vida?

Dicen que va por el lado del signo, que soy de Virgo; todo el que me conoce sabe que soy súper estructurado, ordenado en todo. Por ejemplo, si tengo un examen me divido los días para estudiar cada tema y en el trabajo soy igual. Así es que me tienen como el infumable por organizado, pero la organización da las bases para que salgan las cosas bien.

 ¿El básquetbol te dio un grupo de amigos?

Soy muy crítico y me encantan las devoluciones por más que me maten, es por ahí que surgen los árbitros que mejoran, se perfeccionan y me encanta eso de mejorar, voy a ver muchos partidos de Gonza, Seba y Vale, siempre nos estamos comentando, ayudando, corrigiendo.

A su vez generamos una amistad, a Seba lo conocía de chico ya que era del barrio y mi mamá fue a la escuela con su padre, con Valentina me daba junto con Iván y luego Seba arrancó el curso, se hizo amigo de Gonzalo y formamos un grupo de amigos muy unidos que hacemos varias cosas desde comer, ir al básquetbol o viajar, realmente es un hermoso grupo humano.

¿Cómo repercute tu sinceridad extrema?

Siempre fui sincero y exigente demás, hasta con el hablar con los compañeros tenía que ser un poco más humilde lo necesitaba porque lamentablemente cuando arrancas tenés que pagar derecho de piso y no está para nada bueno que un pendejo de 16 años entre a criticar a todos como si nada, no daba realmente. Ahí me ayudó mucho Valentina (Dorrego) que es como una psicóloga en la vida y siempre está presente. Esto me sirvió para transmitirlo hoy a los árbitros nuevos y hacer algo constructivo, intercambiar opiniones, no sólo criticar porque ahí sí que no se llega a nada.

¿Siempre cuarto sólo a la hora de viajar?

Cuando viajamos con Gonza, Seba y Vale siempre me pido una habitación para mi, ellos son un quilombo, Vale no tanto. A los dos días tienen todo tirado. Gonza y Seba tienen uno para ellos que son poco ordenados, un día tuve que ir a buscar un cargador a ese cuarto y pasé por encima de toda la ropa, bastante complicado. Otra cosa que pasa mucho es el tema de las duchas, siempre Vale viene a bañarse en mi habitación, pero con la condición de dejar todo ordenado.

¿Cuál es tu mejor anécdota de árbitro?

Nos pasó con Vale que nos íbamos de viaje un sábado y hacía dos semanas que nos habían designado a un partido que se había suspendido por humedad, ese 2018 pasó mucho en ese Metro y encima a nosotros encima nos habían suspendido por un mal partido, en eso Arenas era muy exigente. Nos íbamos de viaje ya que justo no teníamos que arbitrar y resulta que un miércoles se levanta la suspensión y el viernes tuvimos que arbitrar previo a irnos, no pegábamos una en ese partido y con el otro compañero no nos entendíamos mucho. Con Vale pitábamos más o menos lo mismo, pero no estábamos concentrados, no se tenía el mismo criterio y era todo muy loco.

¿Cómo estás en tu corta carrera de árbitro?

Ahora en este momento me encantaría estar en la Liga Uruguaya de Básquetbol, el año pasado quedé arañando al puerta. Esa impotencia de que no se dio por nada era terrible, hablé con el Colegio de Árbitros y el motivo no era por mi trabajo sino por un tema de cupos que son 30, justo había vuelto Claudio Cetta luego de una licencia médica y me quedé afuera. El siguiente paso a dar es llegar a la Liga y quiero seguir perfeccionándome para ser árbitro FIBA, si bien aún no llego por la edad.

¿Cómo analizas el arbitraje y los criterios en nuestro país?

Cuando te toca ser el árbitro nuevo tenés que adaptarte al criterio del otro con más experiencia por un tema de trayectoria para saber llevar partidos adelante, si vos pitás mucho y el otro no, no se ajusta. Se trata de ir al mismo punto, si no pasa que hay 2 o 3 criterios en una cancha y no puede pasar, hay que unificar para evitar quilombos. Poniendo mi ejemplo personal, la diferencia de la DTA y El Metro es muy importante ya que en segunda voy de tercero y trato de adaptarme y en Tercera soy yo el primer arbitro y tengo que implementar el criterio, guiar a los nuevos e ir todos por un mismo camino sumamente distinto al Metro donde es más limpio el juego que el otro que es más sucio. Supongo que en Liga debe ser más fácil con los jugadores profesionales, un juego más limpio y profesional con muchas menos faltas de conductas que las otras divisionales. En cuanto al nivel, a pesar de todo lo que hablan los periodistas y los entrenadores es muy bueno el nivel de arbitraje acá, salieron muchos árbitros FIBA, incluso a Mundiales como Andrés Bartel y Alejandro Sánchez Varela, otros tantos están a nivel FIBA en varios torneos. El ente rector del básquetbol siempre habla muy bien de nuestro arbitraje, de cómo se llevan adelante los partidos. Se juzga mucho y no se ve lo bueno del arbitraje que tenemos incluso están saliendo árbitros con mucho potencial como Aliné García, Gonzalo Paz y Gastón Rodríguez por poner unos ejemplos. Esto sumado a que ahora se trabaja muy bien con Héctor Uslenghi con el tema de las charlas virtuales, intentando mantener y perfeccionar nuestro nivel. Esta pandemia nos permitió trabajar mucho más varios aspectos que no trabajamos en mucho tiempo porque nos dejaron solos, sin bases como para seguir, sin herramientas pero eso ahora con Uslenghi mejoró mucho y vamos por buen camino, después se mira mucho la evaluación que hace la prensa que es muy respetable pero entran mucho en la chica y a veces eso lo tienen en cuenta para evaluarte.

¿Cómo surge el amor por el carnaval?

Mis padres son fanáticos de los parodistas ,van siempre a todo. Luego con mi amiga Andrea González que hace estadísticas en la FUBB, empezamos a ir al tablado. Me hice hincha de Nazarenos desde que salió desde 25 de Agosto y ahí me enganché. El carnaval pasado íbamos como abonados y todos los días era religioso, le tomé afecto a la murga, un poco más ya que de chico al no entender nada de política y eso como que no le encontraba sentido, este año me gustó el espectáculo de Un Título Viejo que estaba para ganar junto con La Trasnochada, pero terminó ganando la Catalina.

¿Qué pasó con una toalla mojada en Brasil?

Siempre soy de salir a entrenar, sea sólo o con Vale, en esta ocasión había salido sólo por Buzios a correr y empezó a lloviznar. Llamé a los gurises para que me entraran una toalla que tenía afuera y seguí corriendo un poco más. Cuando llegué la toalla estaba afuera y toda empapada, claro esta que fueron los chicos. Y ahí empezaron las puteadas que si me pasaba en kilos con la valija la iban a pagar ellos que les gustaba dejar la ropa afuera en todo momento y quedaba toda dura.

PING PONG

Mejor Partido: La final del Metro entre Peñarol y Cordón, la final de DTA entre Urupan y Olivol Mundial.

Peor Partido: Ese del viaje que te comenté, en cancha de Unión Atlética.

Jugador más complicado: Gonzalo Páez, el hermano de Gastón que jugaba en Juventud, era tremendo con los codazos.

Hincha de: 25 de Agosto.

Terna ideal: Andrés Laulhe, Valentina Dorrego y Nicolás Revetria.

Partido me gusataría arbitrar: Un Aguada – Goes cuando llegue a la Liga.