Una nueva entrega de El Pasaporte nos acerca a la vida de Jonatan Slider quien jugará en 25 de Agosto, el argentino hizo un lindo recorrido de su camino adentro y afuera de la cancha. También lo que espera de este Metro. Todo en esta entrevista.

Con su familia como estandarte, alegre, amable, simpático y sencillo. Siempre con una sonrisa en la cara ante todas las respuestas, algo que ya se divisaba en los audios previos mientras coordinamos la nota. Jonatan Slider se hizo un nombre en el básquetbol argentino para dejar de ser el hijo de Gregory Slider quien supo jugar en Welcome en nuestro país.

Con el rock como bandera, amante de La Renga y de los Redondos, de chico cuando tenía días libres se iba a su ciudad natal pero la realidad es que escapaba para participar de las procesiones ricoteras. Ahora lejos está de eso, Jony -como se lo conoce- nos abrió las puertas de su casa, nos recibió como si nos conociera de toda la vida y el resultado de una linda charla se transformó en esta entrevista.  

Venís de una familia que corre el básquet por las venas, ¿cómo es que se da tu acercamiento al deporte?

Prácticamente nací adentro de una cancha de básquetbol, mi padre (Gregory Slider) en su momento fue uno de los extranjeros más importantes que había llegado a Argentina a jugar la Liga, por eso mismo yo a los dos o tres años ya estaba adentro de una cancha corriendo para todos lados. Esas son cosas que mi madre me dice, ahí ya me empezó a gustar. A los cuatro años nos fuimos para Pergamino que es la ciudad de donde es mi madre y ahí me instalé en el club de barrio y empecé a introducirme en el mundo del básquetbol.

¿Qué se siente cuando sos un niño y estás empezando que tu padre sea basquetbolista? ¿Te ponía nervioso que él te vea?

Me gustaba que mi padre fuera jugador, pero me acuerdo que a los nueve o diez años quise dejar el básquet por una cuestión de mi padre, que no me gustaba que me estuviera viendo o dirigiendo de alguna forma, si bien yo era chico no me gustaba mucho eso. No es que sintiera presión, pero veía que los padres de mis compañeros no le decían nada y a mi él me corregía para mejorar. Quizás en ese momento yo no quería por una cuestión lógica, no sé si por vergüenza o qué, pero tuve la intención de dejar (hace una pausa, piensa y sigue), de hecho, dejé unos seis meses. Luego mis padres se separaron, esas cuestiones de pareja, mi viejo se va a Estados Unidos a vivir y a mí me viene a buscar el profe del club de nuevo para que vuelva a arrancar y lo hice con muchas ganas, me reencontré con mis amigos. Ahí tenía casi 11 años, la verdad que fue muy lindo volver.

¿En qué momento hiciste un cambio en tu cabeza para decir: “quiero ser jugador de básquet”?

Eso se fue dando muy de a poco. Luego de volver me vinieron a ver de varios equipos de Liga Nacional para reclutarme, eso era todo un tema con mi madre porque no era fácil irme de mi ciudad. A los 14 años vino a buscarme Boca Juniors, cumplí los 15 años en mi ciudad y luego me fui a Buenos Aires a vivir. Fue llegar a un mundo completamente nuevo, no tenía mucha idea, conocía más que nada Atenas de Córdoba y Estudiantes de Olavarría que eran los equipos que llegaban a las finales y los pasaban por la tele.

¿Con quién te instalaste en Buenos Aires? ¿Fue difícil la adaptación?

La llegada a Buenos Aires se dio con mi madre, pero ella me dejó y se volvió porque a mi hermana que tenía 12 años la habíamos dejado con mis abuelos. De hecho mi madre se tomó el día en el trabajo para llevarme. El período de adaptación fue duro, pasé de tener todos mis afectos, mi familia, estar en el club de toda mi vida y llegar a un lugar en donde había unos 50 pibes iguales que yo o mejores, en la búsqueda del mismo sueño que yo tenía. Por ahí se me hacía difícil y a las noches con 15/16 años extrañaba mucho. Me acuerdo que el primer año se me cruzó volverme porque no me había ido con la idea de ser un jugador profesional. Tengo recuerdos de que les dije a mis amigos en aquel momento, voy a probar y si no me gusta mucho me vuelvo a seguir con mi vida en mi ciudad. Por suerte después se fueron dando las cosas solas y lo disfruté mucho obviamente.

¿Cómo es esa sensación de pasar de ser un niño divirtiéndose en Pergamino a profesional en Boca Juniors?

De a poco me fui introduciendo en lo que es Boca, tuve la suerte de llegar y ya ponerme a entrenar con el primer equipo, firmar mi primer contrato profesional y la verdad que no me daba cuenta de lo que estaba haciendo. Me llegó todo muy rápido, siento que no me daba el tiempo de disfrutarlo porque tenía que ir al colegio, entrenar con las formativas, después quedarme a entrenar con el primer equipo. Fueron cuatro o cinco años que me pasaron volando y no pude disfrutarlo como hubiese querido mirándolo desde el hoy. Ya a los 17 o 18 años teniendo minutos en el plantel principal es cuando realmente veo que podía trabajar de esto, vivir de esto que era lo que realmente quería y en definitiva es lo que amo, lo que me apasiona y ahí empezó todo.

Describí como es el mundo Boca Juniors y más para vos que llegaste desde afuera siendo muy pequeño

Boca es un mundo aparte, es irreal. Con Martín (Leiva) llegamos juntos, aunque él es un poco más grande que yo, compartimos equipo durante siete años, cada vez que nos juntamos recordamos esas épocas porque es algo increíble. Hay que vivirlo porque no se puede describir con palabras, cuando uno está adentro pasan cosas que no paras de sorprenderte. Llegabas a entrenar y estaba Rodrigo Palacios o Carlos Tevez (integrantes del plantel principal de fútbol de Boca) tirando al aro y te saludaban como uno más. Es un mundo donde la gente que está ahí adentro se relaciona entre ellas. La verdad que teníamos muchas cosas a nuestro alcance, por ahí en ese entonces no lo disfrutás al máximo porque te parece normal, llegás a un punto en donde todo te parece normal pero después desde afuera caes en razón y decís ¡woow, donde estaba! (expresión de admiración y nostalgia), lo que viví en Boca fue algo único.

¿Cuánto disfruta el jugador de básquetbol en el día a día?

Creo que la experiencia que uno va agarrando temporada tras temporada nos hace llegar a un momento en el cual nos plantamos, miramos para atrás y decimos, ¿dónde estoy?, ¿qué hice de mi carrera?, la verdad que de disfrutar es poco porque te rompés el lomo entrenando día a día, porque no podés regalar nada, porque a medida que van pasando las temporadas y uno va teniendo mayor edad, los pibes que van surgiendo, por lo menos en Argentina te van comiendo, vienen con una capacidad física increíble entonces si vos no te mantenés bien te pasan por arriba, literal.

Creo que también el ir jugando torneos internacionales, acumular experiencias buenas y también malas es un combo que a veces cuesta disfrutar. La verdad que yo disfrutar, lo que realmente se dice disfrutar, lo empecé a hacer hace cuatro años. Empecé a ver el básquet de otra forma, a valorar lo que hice y lo que estoy haciendo, que no todo el mundo puede vivir o trabajar de lo que ama. Yo gracias a Dios puedo hacer profesionalmente algo que muchas personas sueñan con ser y no pueden. Eso te lo van dando los años, las lesiones también te hacen ver esas cosas, la última que tuve fue en un hombro y me dejó casi un año sin jugar, esos son momentos donde uno reflexiona y hay que hacerse más fuerte. Eso hace que el disfrute sea doble, disfruto el salir del vestuario, no importa si ganás o perdés, obviamente que siempre quiero ganar.

Sos un hombre que dentro de Argentina, jugaste para varios equipos, fuiste cambiando de ciudades, ¿Es posible que un jugador extrañe un equipo, una ciudad?

Si obviamente me pasó. En Argentino de Junín que es donde yo tengo contrato en la Liga Argentina, antes de volver, que este es el tercer año que yo tengo contrato, ya tuve una etapa de tres años y medio, el día que me tocó irme después de ascender a la Liga fue un momento duro. Extrañé mucho, yo tenía todo armado en Junín, mis amigos, era cerca de mi ciudad, me fui más lejos, eso costó pero sabemos que es nuestro trabajo y las decisiones que tomé siempre fueron buscando un crecimiento deportivo, buscado desafíos. En Libertad la pasé de maravilla, después me fui a Estudiantes de Concordia en donde también la pasé de maravilla, clasificamos a la Liga Sudamericana, luego tomé la decisión de irme a Peñarol de Mar del Plata, elegí dar ese paso importantísimo en mi carrera. Obviamente se extraña lo que se deja, pero sabemos que los cambios muchas veces son positivos. En Peñarol tuve la mala fortuna de lesionarme y las cosas no salieron como lo esperaba, pero eso puede pasar. No me arrepiento de ninguna decisión, siempre absorbo lo mejor de cada temporada. Hoy en Argentina me toca estar en lo que considero mi casa y hoy mirando para atrás son casi 16 años que no he parado, hice todo seguido y con esto de la pandemia es cuando uno se pone a valorar todo lo que hizo.   

¿Cuánto influye la familia en todo el proceso de construcción del basquetbolista? Y ¿Cuán importante es el sostén de ellos a lo largo de tu carrera?

La familia es súper importante en cada decisión. Desde que me fui de mi casa, cada decisión que tomo siempre fue para buscar lo mejor para la familia y obviamente el bienestar personal. La familia es lo más importante y siempre busco saber su opinión frente a cada paso que doy. Me pasó en este receso, con la pandemia, yo le consulté a mi pareja la posibilidad de irme. Ellos se quedaron en Junín porque ella es doctora y no puede dejar todo su trabajo de un día para el otro, mi hijo tiene todos los amigos, el colegio, su ámbito social armado entonces es como que todo se piensa el doble y se consulta. Yo soy una de las personas que piensa que si mi familia está bien es lo que importa, siempre cuidándose a uno mismo también, yo vine a Uruguay para enfocarme en jugar al básquet. Si mi familia está mal, obviamente que va a repercutir en mi actuación dentro de la cancha, en mi trabajo. Pero obviamente que la familia es lo más importante en todo esto.

¿Qué cambio significativo hubo de tu alejamiento con 15 años a este de ahora en donde tu familia está en Junín y vos acá?

Al ser un tiempo corto relativamente el que me vine para Montevideo y por todo lo que te comenté no creo que ellos se vengan. Lo cierto es que se extraña, pero se hace llevadero. Por suerte la tecnología nos acerca mucho, me hubiese encantado a mi cuando me fui de mi casa que existieran todas estas herramientas para estar en comunicación con mi familia. Yo hablo todos los días con mi madre, mi pareja, mi hijo. A veces los horarios de entrenamiento que son a la noche hace que no sea fácil pero siempre buscamos hablar durante el día, mantenernos en contacto. Por más que falta ese abrazo y el contacto cercano sé que ellos están felices por esta oportunidad que tengo yo de seguir trabajando, de seguir en competencia y si ellos lo están yo me siento pleno para hacer lo mío.

Con toda esta situación de pandemia que atravesó el mundo ¿Cómo ocupaste la cabeza?

La verdad que yo en esos momentos intenté no pensar mucho, uno se pregunta siempre por qué pasan estas cosas, pero no mucho más. Lo que sí hice fue descansar, disfrutar de mi familia, soy una persona muy familiar, soy muy sencillo. Me gusta estar con mi pareja, el mate, mi hijo, suegro, mi hermana que también vive en Junín, me gusta mucho ese ambiente y lo disfruté a pleno. A medida que la pandemia y la cuarentena se iba extendiendo y la infección no se podía controlar uno empieza a pensar, pero lo que sí nunca se me pasó por la cabeza fue poner pausa en el básquet. Lo que sí sabía era que no podía estar mucho tiempo parado, en Argentina ya había pasado cuatro meses de inactividad, estaban los gimnasios cerrados, no podíamos salir a correr a la calle, era toda una incertidumbre. De a poco me fui acomodando, luego salió esta oportunidad que la aproveché de la mejor manera, yo siempre supe que iba a seguir jugando, me seguí preparando físicamente para sentirme activo, lo hacía en mi casa que por suerte tenía espacio.

¿Cómo es que surge la posibilidad de venir a Uruguay?

Estaba en casa una mañana luego de haber terminado de entrenar y me llamó mi agente. Me comunicó que había una oportunidad de venir a Uruguay, si me interesaba la idea. Yo le dije que si cerraba todo que le diera para adelante. Luego me enteré que era 25 de Agosto y obviamente empecé a informarme un poco más de los equipos, de cómo se podía llegar a jugar, de los cuidados que se iban a tener, entonces fue todo muy rápido. Hablé con la gente de 25 de Agosto, le comenté a mi familia para ver qué les parecía porque son decisiones que se toman entre todos y ahí es donde mi mujer me preguntó si iba a aguantar cinco meses más sin jugar al básquet y fue como me cayó la ficha. Ella fue la que me motivó a aceptar. Si bien lo económico es importante porque hay una familia atrás, el estar en competencia y en actividad fue lo que primó por sobre todo.

¿Qué sentiste al armar las valijas en este contexto tan particular y más que nada por ser tu primera experiencia fuera de Argentina?

Yo el venir acá no sentí ningún tipo de presión. Ni por venir a Uruguay, ni por ser el extranjero, vengo a disfrutarlo, a dar el máximo en esta experiencia que me toca vivir, mi primera vez en jugar en un equipo fuera de Argentina, armé la valija con una felicidad tremenda porque sabía que era una nueva posibilidad para volver a jugar, volver a competir. Sabía que muchos jugadores querían tener esta oportunidad de volver a jugar y no podían.

Después con el tema mía se dieron dos o tres fichajes seguidos, varios jugadores se fueron a México también. La verdad que armé la valija muy feliz, contento. Obviamente que el despedirse de la familia fue lo más difícil, fue el momento más duro, pero los tres le pusimos lo mejor para estar de la mejor manera cuando pase todo.

Ya hace un mes y medio en el país, ¿Cómo te recibió Uruguay?

Me recibió muy bien, solo palabras de agradecimiento para 25 de Agosto, para mis compañeros que me hicieron sentir muy cómodo y más sabiendo que estoy solo mucho tiempo del día, que si no estoy en casa me voy para el club. Nos juntamos también mucho a comer, entonces eso hace que todo sea mucho más fácil. Yo soy una persona muy sencilla que me adapto, pero bueno los fines de semana me agarra un poco la melancolía porque allá sabía que si tenía libre el domingo nos íbamos con la familia para la casa de campo a pasar un día de relax total. Pero la verdad que tengo solo palabras de agradecimiento para todos acá.

Algunas lesiones que tuviste años anteriores hicieron que tuvieras inactividad, ahora fue por un caso de fuerza mayor, ¿Qué sentiste al volver a entrenar dentro de una cancha?

Yo estando en Junín la situación estaba un poquito más normalizada, podíamos salir un poco siempre teniendo algunos recaudos. Lo que si no podíamos como te dije era entrenar, si bien cuando llegué acá me encontré con una vida diferente. Le comentaba a mi familia eso de ver a la gente caminando, tomando un mate, me había desacostumbrado a eso. El volver a la cancha me costó un poco, si bien entrenaba en lo físico con un gimnasio en casa no tenía los espacios ideales para entrenar. Acá me encontré en mi hábitat, pero me sentía fuera de lugar, hacía cuatro meses y medio que no entraba a una cancha, el último tiro lo había tirado el 12 de marzo. Fue como un volver a empezar, las primeras dos semanas me costaron mucho, le decía a la profe que me dé un tiempo de adaptación para mi cuerpo. Por suerte me tuvieron mucha paciencia los profes, mis compañeros y bueno por suerte de a poco me fui acomodando y me siento muy bien ahora. Tuve que acostumbrarme un poco a los espacios de la cancha otra vez, también a la pelota porque es de una marca diferente a la que usamos nosotros allá pero nos adaptamos muy bien.

Si bien aún no arrancó la competición y al ser la única ficha extranjera, ¿Sentís que tenés que rendir entrenamiento a entrenamiento un examen? ¿Se juega con presión de tener que rendir?

Obviamente esto es una responsabilidad enorme y la acepto, pero la verdad que no me lo pongo como una presión, al contrario, me lo pongo como un desafío, el ver cómo puedo rendir con esta responsabilidad. En el equipo en donde estoy jugando en Argentina tengo muchísima responsabilidad entonces para mí es ideal para ver cómo puedo rendir siendo extranjero. Si bien el entrenador me pidió que juegue como lo hago en Argentina que es lo que vengo a hacer,

quiero hacer lo mejor para tratar de ganar, obviamente si me toca tener mucha responsabilidad ofensivamente hablando y ganar bienvenido sea, en definitiva, lo que busco yo en el grupo es ganar. Si en una noche me toca bajar 15 rebotes y hacer 8 puntos y ganamos me vengo feliz a casa, esto va de la mano de lo que te comentaba de la experiencia, voy viendo el básquetbol de otra forma, soy consciente de que vengo a un equipo en donde van a necesitar un gran aporte mío en ofensiva, anotando y generando, pero lo que importa es ganar. Si hay que asistir para que un compañero sea el que tira, si hay que jugar para que el pívot haga 30 puntos, bienvenido sea. Lo tomo como una responsabilidad linda, voy a asumir mi rol como extranjero y ficha importante. Voy a hacer todo lo posible para ganar, no me sirve de nada hacer 30 puntos y perder porque me voy re caliente a casa, si tengo un partido flojo y aporto para ganar me vengo súper feliz. Lo bueno acá es hacerle entender a mis compañeros que no vengo a ser un salvador y que en el equipo somos todos importantes.

¿Cómo ves al equipo?

Lo veo bien, somos un equipo joven que tenemos muchas ganas, queremos hacer las cosas bien, estamos terminando de conocernos porque si bien hace un mes y medio que estamos entrenando juntos nos estamos conociendo. Sabemos que quizás estamos faltos en centímetros, pero tenemos que entender que si sabemos cuáles son nuestras limitaciones podemos quizás explotar otras cosas. Nos va a costar ir a buscar un rebote contra equipos como Colón o Larre Borges que son equipos altos, pero también sabemos que si estamos bien en ataque a los equipos rivales le va a costar. Si nosotros obligamos a que ellos pongan a su segunda formación o a achicar la formación nos vamos a sentir más cómodos nosotros. Estamos en ese proceso de saber bien cuáles son nuestras falencias para luego explotar como equipo adelante también.

¿Cómo te describís como basquetbolista?

Soy un jugador que me adapto a la situación que el equipo necesite. Me tocó ser titular, sexto hombre, figura, jugador de rol, venir bien de atrás, pasé por todos los roles. Así de sencillo como soy fuera de la cancha también soy adentro. No voy a buscar cosas raras, me gusta entregarme al equipo donde juego siempre en pos de ganar y cumplir nuestro objetivo, en 25 no va a ser la excepción. No vine a ser el goleador del Metro, no vine a ser el salvador de 25 de Agosto, no vengo con esa idea, no vengo a usar el Metro como trampolín para quedarme a jugar la Liga Uruguaya sino que vengo para que tengamos un gran torneo para que los chicos y el cuerpo técnico cumplamos nuestros objetivos.

Desde lo basquetbolistico, ¿te quedó alguna cuenta pendiente?

La verdad que en su momento tuve una mínima posibilidad de irme a Italia a jugar y tenía 17 años, me sentía muy joven, no entendía bien donde estaba, imagínate que extrañaba estando en Buenos Aires, me iba a costar mucho irme. Lo que sí me hubiera gustado y lo tengo muy presente es haber tenido una posibilidad concreta y real en Boca, demostrar que me podría haber quedado jugando en ese equipo creo que el día que me fui de ahí, me fui con la idea de demostrar a la gente que maneja el básquet de Boca que podía ganarme un lugar en el primer equipo, que podía jugar, tener minutos, me hubiera gustado tener la posibilidad como hoy en día por suerte la tienen muchos chicos en donde se encontraron con un espacio para jugar increíble. En mi época la verdad no lo teníamos, ni siendo un crack podría haber llegado a jugar. Sacando eso no me arrepiento de ninguna decisión que pude haber tomado, todas las decisiones que tomé las hice con la convicción que era lo mejor para mí en ese momento, para mi carrera y posteriormente para mi familia. La verdad que estoy orgulloso de todas las decisiones que he tomado.

PING PONG

Facturas o bizcochos: Facturas
Mate amargo o dulce: Amargo
Yerba de acá o de allá: De acá
¿Con montañita o como venga: Con montañita
Asado con carbón o leña: Leña
Carne uruguaya o argentina: Todavía no comí asado de acá
Cocinero o comensal: Cocinero
El mejor D.T que te dirigió: Sergio Hernández
El mejor jugador con quién jugaste: Byron Wilson
El rival más duro que te tocó enfrentar: Paolo Quinteros
El peor juez: No me acuerdo el nombre de los jueces, no tengo uno.
Un ídolo: Mi viejo
Alberto o Mauricio: Mauricio
Tu quinteto ideal: Luciano Tantos, Paolo Quinteros, Byron Wilson, Juan Cangelosi y Martìn Leiva. D.T. Jonatan Slider.