Con 16 años y sin grandes minutos en primera, le tocó robarse todas las miradas en la final que le dio el decimoquinto título al hilo a Malvín. Su desarrollo en los últimos años ha despertado el interés de distintos lugares de Europa. Italia será el destino de Agustina Aceredo, y antes de emprender el viaje que cambiará su vida, nos dejó esta linda charla.

¿Cómo te iniciaste en el básquetbol?

Arranqué en el club desde muy chiquita haciendo un montón de deportes. Todos los deportes que tiene el club creo que los hice y llegó un momento en el que me empezaron a coincidir muchos horarios, la carga era pila y tuve que empezar a descartar cosas. A lo último me terminé quedando con natación y con básquetbol. Después terminé descartando natación, más o menos a los 9 arranqué.

¿Por qué el básquetbol?

En un principio porque se formó tremendo grupo con las chiquilinas, con los profes, que estaba Sabina (Bello). Muchas amigas mías empezaron a ir del colegio, al principio fue por las amistades. Obviamente, después empezó a ser algo más serio, no tanto un deporte para divertirse, pasar el tiempo. Lo que me terminó atrapando fue la dinámica con la que se juega. Soy una persona muy competitiva, tanto dentro de la cancha, como en el banco o en las gradas, vivo con mucha intensidad y con ganas de ganar. El básquetbol es eso, todo lo que te transmite emocionalmente, me hizo quedarme con él.

¿Con 9 años te imaginabas en un futuro, selecciones nacionales, ser goleadora con 16 años en una final?

No, ni ahí. Al principio era un deporte para divertirme, para pasar el tiempo y a medida que se fue dando eso, de la selección, de empezar a integrar el plantel de mayores, me di cuenta la seriedad con la que quería tomarme el básquetbol.

Con 16 años y siendo muy vergonzosa te tocó jugar la primer final televisada, ¿cómo se canalizaron esos nervios?

Fui con la cabeza de ir a alentar al equipo. No me esperaba tener minutos, si había tenido durante ese campeonato, algunos minutos, pero no me imaginaba en una final, televisada, contra Defensor, que tenía tremendo equipo, que era una final súper cerrada, con la cantidad de gente que había. Lo que pensé en el momento de entrar fue tener tranquilidad y estar concentrada para seguir el ritmo de mis compañeras y para que el juego siguiera fluyendo de la manera que lo estaba haciendo y poder aportar lo mejor para el equipo.

El día siguiente a esa noche, siendo campeona y goleadora por la tele, ¿cómo fue ir al liceo?

Me acuerdo que tuve un cumpleaños de un amigo al otro día y fue entrar y que todo el mundo me aplaudiera. Yo soy muy vergonzosa y me dio pila de vergüenza. Días después me pasó de tener más notas, que para mí era todo muy nuevo, no estaba acostumbrada y tampoco creo que estaba preparada para eso, fue re de sorpresa. Más allá de mi timidez, intenté llevarlo de la mejor manera y disfrutar ese momento. Me pasó también después de la final del año pasado que todo el mundo me felicitara en el liceo y estar con mis amigas y que arranquen a decirle a los profesores: “ella ganó la final”, bien de dejarme en vergüenza (risas).

 

Si te tuvieses que quedar con tu viaje de 15 o con la final contra Defensor, ¿con qué te quedas?

(Se ríe) hoy en día con la final contra Defensor, sin duda.

A pesar de haber tenido un rol ofensivo protagónico en tu primera final, te has desarrollado como una jugadora defensiva importante, ¿en qué momento de tu carrera se te dio eso?

Siendo tan chica y tener que integrar el plantel de mayores, cuando te toca la posibilidad de entrar capaz que no tenés que ser tan referente en ataque. Lo más importante está en la defensa y es donde vos podés empezar a ganarte minutos. Es algo que pude ver desde chica y aprender, lo empecé a implementar y hoy en día es algo que me gusta. Defender, ser intensa, me gusta tener una marca personal, tener que marcar a la mejor del otro equipo. Se dio desde chica, desde que supe que para poder ganar mis minutos en cancha, no me tenía que basar tanto en el ataque, sino en la defensa.

Cuando te afianzaste en el primero fue en la etapa en la que el femenino empezó a ganar en difusión, ¿te imaginabas que a la larga se te diera la posibilidad de salir del país?

Yo siempre quise en un futuro poder salir al exterior a jugar y a estudiar, siempre estuvo en mi cabeza. No me imaginaba que fuese tan pronto. Cuando arranqué a jugar en mayores mi cabeza estaba en arrancar a sumar minutos, poder crecer. Para mí fue un gran cambio venir de jugar en formativas, tener un rol en el equipo, a pasar a las mayores, donde mis minutos eran otros, mi rol era otro, las referentes eran otras. En ese momento, en mi cabeza estaba en encontrar mi lugar en el equipo, en brindar mi juego y poder crecer. Más allá de que en mi cabeza siempre estuvo el poder irme a afuera a jugar y a estudiar.

Muchos sueñan con ir a Italia, ¿cómo te ves viviendo en el país?

Yo sabía que una de las posibilidades era España o Italia. España ya conocía porque estuve hace dos años ahí, pero de Italia no conozco nada, no sé hablar italiano. Para mí es un desafío, no solo en el básquetbol, sino también en la vida. Tengo muchas ganas de vivirlo, de poder ver cómo me voy a manejar yo sola ahí, tanto con el básquetbol, como con la vida. Tengo ganas de ver qué onda, como es todo.

¿Ya sabés quien te acompaña y con quién vas a vivir?

Voy a viajar sola. Voy a vivir en un apartamento compartido con las otras tres extranjeras, una es venezolana, otra es argentina, otra es holandesa. Ellas ya hace varias temporadas que están, ya tienen dominado el idioma y son las que me van a ayudar.

¿Ya has leído algo de italiano?

Hace poco terminé los exámenes que tenía de la facultad y le metí a aprender, algún tutorial o algo, lo básico, porque la verdad no tenía ni idea.

Carolina y Florencia Fernández nos contaron que antes de irse a Estados Unidos se hablaban entre ellas en inglés, ¿vos tenés a alguien con quién practicar?

Mis padres cuando iban al liceo sí tenían italiano y cada tanto me tiran alguna palabra. Pero yo al principio no cazaba una y ahora estoy empezando aprender. Si puedo tirar alguna palabra tiro (risas).

¿Seguir tu carrera de nutrición en italiano o estudiarlo online desde acá?

Lo voy a estudiar online. Como tengo todo sin presencialidad, decidí no hacer todas las materias, pero hacer algunas para no perder el año en realidad, y que en los momentos que tenga libre, poder estar entretenida con algo.

Te toca irte a fin de mes, ¿qué se hace en tus últimos días en Uruguay previos al viaje?

Sigo entrenando, viniendo al club. También me estoy empezando a juntar pila con mis amigos y con mis amigas, con mi novio, estoy pasando tiempo en familia. Aún no he hecho la valija pero ya me están apurando para que empiece a hacerla para ver qué onda todo lo que tengo que llevar.

¿De la ciudad de Salerno viste algo ya?

Vi fotos de la ciudad y es re linda. Todas mis amigas están encantadas, me dicen que se pegan un viajecito porque es muy linda la ciudad. Ellas solas se hicieron cabeza, todas mis amigas ya se quieren ir para ahí (risas).

Te vas a un equipo que busca el ascenso, ¿te da una carga extra siendo extranjera, el ir por ese objetivo?

No sé si una carga, pero sí es algo que yo quiero. Busco ir y que me exijan para obtener buenos resultados y para crecer yo como jugadora. Uno de los objetivos es ascender y el equipo se está preparando muy bien, están trayendo un montón de jugadoras con pila de experiencia y están con la cabeza en ese objetivo.

¿Te imaginás jugando Serie A?

Por ahora un paso a la vez. No es que no me lo imagine pero prefiero pensar en lo que se viene ahora y capaz que a un futuro. Ojalá se den los resultados para que así sea.

¿Por qué te sedujo Italia?

Porque es un sueño jugar en Italia. Las cosas que propusieron me parece que estaban re bien y más que nada porque yo quería dar ese salto, y era la oportunidad de aprovechar.

Florencia Niski nos contó que se sorprendió acerca de la profesionalidad con la que se trabaja a la hora de llevarte a Europa, ¿notaste eso en tu equipo?

Sin duda hay mucha profesionalidad. Yo tuve la oportunidad de hablar, una vez tenía el contrato firmado, con la presidenta del club, con el técnico, el de prensa del club. Me demuestra tremenda profesionalidad y me da muchísima más seguridad y confianza eso. Haber tenido un contacto con ellos desde antes de estar allá, la forma en la que me recibieron.

¿En qué idioma te hablaron cuando te llamaron?

La presidenta todo por mensaje, me habló todo en italiano, yo traductor (risas). Mi técnico me habló en inglés y el de la prensa también. Se me hace más fácil entenderlo y armar una respuesta, que obviamente en italiano. La presidenta me había comunicado que ellos me iban a hacer una nota y yo les pedí que si podía ser en inglés mejor. Si me van a hacer una nota y tenía que hablar en italiano sale cualquier cosa (risas).

¿Cómo recibiste la noticia cuando te enteraste de que te ibas afuera este año?

Me tomó por sorpresa porque yo siempre tuve la idea de irme pero no pensé que fuera tan rápido. Re contenta porque yo siempre quise dar ese salto. Necesitaba hacerlo para crecer como jugadora, como persona. Tengo muchas ganas de aprender  de mis compañeras, de mi cuerpo técnico, de la ciudad, de todo un poco. Como experiencia de vida quería hacer eso. Obviamente siento que voy a extrañar un montón pero era algo que quería hacer.

¿Tus padres cómo tomaron la noticia de que te tocaba independizarte tan temprano?

Yo siempre los jodo con que me voy a ir a vivir sola. Ellos ya en un momento me decían: “a los 18 te vas de la casa”, nunca hablaron tan en serio. Ellos piensan lo mismo que yo, que era algo que necesitaba o que quería, no solo por el tema del básquetbol, sino por la vida, para crecer y ganar esas experiencias, vivir algo distinto. Después, quién sabe, está en mí después de haber vivido todo eso, decidir si me gusta eso, si quiero seguir con eso o capaz que no, que vuelvo a lo que estaba haciendo. Ellos siempre me apoyaron a que siga con eso.

 A futuro, ¿con qué soñás?

Con seguir jugando al básquetbol profesionalmente y seguir acompañada del estudio.

Con 16 años y sin grandes minutos en primera, le tocó robarse todas las miradas en la final que le dio el decimoquinto título al hilo a Malvín. Su desarrollo en los últimos años ha despertado el interés de distintos lugares de Europa. Italia será el destino de Agustina Aceredo, y antes de emprender el viaje que cambiará su vida, nos dejó esta linda charla.

¿Cómo te iniciaste en el básquetbol?

Arranqué en el club desde muy chiquita haciendo un montón de deportes. Todos los deportes que tiene el club creo que los hice y llegó un momento en el que me empezaron a coincidir muchos horarios, la carga era pila y tuve que empezar a descartar cosas. A lo último me terminé quedando con natación y con básquetbol. Después terminé descartando natación, más o menos a los 9 arranqué.

¿Por qué el básquetbol?

En un principio porque se formó tremendo grupo con las chiquilinas, con los profes, que estaba Sabina (Bello). Muchas amigas mías empezaron a ir del colegio, al principio fue por las amistades. Obviamente, después empezó a ser algo más serio, no tanto un deporte para divertirse, pasar el tiempo. Lo que me terminó atrapando fue la dinámica con la que se juega. Soy una persona muy competitiva, tanto dentro de la cancha, como en el banco o en las gradas, vivo con mucha intensidad y con ganas de ganar. El básquetbol es eso, todo lo que te transmite emocionalmente, me hizo quedarme con él.

¿Con 9 años te imaginabas en un futuro, selecciones nacionales, ser goleadora con 16 años en una final?

No, ni ahí. Al principio era un deporte para divertirme, para pasar el tiempo y a medida que se fue dando eso, de la selección, de empezar a integrar el plantel de mayores, me di cuenta la seriedad con la que quería tomarme el básquetbol.

Con 16 años y siendo muy vergonzosa te tocó jugar la primer final televisada, ¿cómo se canalizaron esos nervios?

Fui con la cabeza de ir a alentar al equipo. No me esperaba tener minutos, si había tenido durante ese campeonato, algunos minutos, pero no me imaginaba en una final, televisada, contra Defensor, que tenía tremendo equipo, que era una final súper cerrada, con la cantidad de gente que había. Lo que pensé en el momento de entrar fue tener tranquilidad y estar concentrada para seguir el ritmo de mis compañeras y para que el juego siguiera fluyendo de la manera que lo estaba haciendo y poder aportar lo mejor para el equipo.

El día siguiente a esa noche, siendo campeona y goleadora por la tele, ¿cómo fue ir al liceo?

Me acuerdo que tuve un cumpleaños de un amigo al otro día y fue entrar y que todo el mundo me aplaudiera. Yo soy muy vergonzosa y me dio pila de vergüenza. Días después me pasó de tener más notas, que para mí era todo muy nuevo, no estaba acostumbrada y tampoco creo que estaba preparada para eso, fue re de sorpresa. Más allá de mi timidez, intenté llevarlo de la mejor manera y disfrutar ese momento. Me pasó también después de la final del año pasado que todo el mundo me felicitara en el liceo y estar con mis amigas y que arranquen a decirle a los profesores: “ella ganó la final”, bien de dejarme en vergüenza (risas).

 

Si te tuvieses que quedar con tu viaje de 15 o con la final contra Defensor, ¿con qué te quedas?

(Se ríe) hoy en día con la final contra Defensor, sin duda.

A pesar de haber tenido un rol ofensivo protagónico en tu primera final, te has desarrollado como una jugadora defensiva importante, ¿en qué momento de tu carrera se te dio eso?

Siendo tan chica y tener que integrar el plantel de mayores, cuando te toca la posibilidad de entrar capaz que no tenés que ser tan referente en ataque. Lo más importante está en la defensa y es donde vos podés empezar a ganarte minutos. Es algo que pude ver desde chica y aprender, lo empecé a implementar y hoy en día es algo que me gusta. Defender, ser intensa, me gusta tener una marca personal, tener que marcar a la mejor del otro equipo. Se dio desde chica, desde que supe que para poder ganar mis minutos en cancha, no me tenía que basar tanto en el ataque, sino en la defensa.

Cuando te afianzaste en el primero fue en la etapa en la que el femenino empezó a ganar en difusión, ¿te imaginabas que a la larga se te diera la posibilidad de salir del país?

Yo siempre quise en un futuro poder salir al exterior a jugar y a estudiar, siempre estuvo en mi cabeza. No me imaginaba que fuese tan pronto. Cuando arranqué a jugar en mayores mi cabeza estaba en arrancar a sumar minutos, poder crecer. Para mí fue un gran cambio venir de jugar en formativas, tener un rol en el equipo, a pasar a las mayores, donde mis minutos eran otros, mi rol era otro, las referentes eran otras. En ese momento, en mi cabeza estaba en encontrar mi lugar en el equipo, en brindar mi juego y poder crecer. Más allá de que en mi cabeza siempre estuvo el poder irme a afuera a jugar y a estudiar.

Muchos sueñan con ir a Italia, ¿cómo te ves viviendo en el país?

Yo sabía que una de las posibilidades era España o Italia. España ya conocía porque estuve hace dos años ahí, pero de Italia no conozco nada, no sé hablar italiano. Para mí es un desafío, no solo en el básquetbol, sino también en la vida. Tengo muchas ganas de vivirlo, de poder ver cómo me voy a manejar yo sola ahí, tanto con el básquetbol, como con la vida. Tengo ganas de ver qué onda, como es todo.

¿Ya sabés quien te acompaña y con quién vas a vivir?

Voy a viajar sola. Voy a vivir en un apartamento compartido con las otras tres extranjeras, una es venezolana, otra es argentina, otra es holandesa. Ellas ya hace varias temporadas que están, ya tienen dominado el idioma y son las que me van a ayudar.

¿Ya has leído algo de italiano?

Hace poco terminé los exámenes que tenía de la facultad y le metí a aprender, algún tutorial o algo, lo básico, porque la verdad no tenía ni idea.

Carolina y Florencia Fernández nos contaron que antes de irse a Estados Unidos se hablaban entre ellas en inglés, ¿vos tenés a alguien con quién practicar?

Mis padres cuando iban al liceo sí tenían italiano y cada tanto me tiran alguna palabra. Pero yo al principio no cazaba una y ahora estoy empezando aprender. Si puedo tirar alguna palabra tiro (risas).

¿Seguir tu carrera de nutrición en italiano o estudiarlo online desde acá?

Lo voy a estudiar online. Como tengo todo sin presencialidad, decidí no hacer todas las materias, pero hacer algunas para no perder el año en realidad, y que en los momentos que tenga libre, poder estar entretenida con algo.

Te toca irte a fin de mes, ¿qué se hace en tus últimos días en Uruguay previos al viaje?

Sigo entrenando, viniendo al club. También me estoy empezando a juntar pila con mis amigos y con mis amigas, con mi novio, estoy pasando tiempo en familia. Aún no he hecho la valija pero ya me están apurando para que empiece a hacerla para ver qué onda todo lo que tengo que llevar.

¿De la ciudad de Salerno viste algo ya?

Vi fotos de la ciudad y es re linda. Todas mis amigas están encantadas, me dicen que se pegan un viajecito porque es muy linda la ciudad. Ellas solas se hicieron cabeza, todas mis amigas ya se quieren ir para ahí (risas).

Te vas a un equipo que busca el ascenso, ¿te da una carga extra siendo extranjera, el ir por ese objetivo?

No sé si una carga, pero sí es algo que yo quiero. Busco ir y que me exijan para obtener buenos resultados y para crecer yo como jugadora. Uno de los objetivos es ascender y el equipo se está preparando muy bien, están trayendo un montón de jugadoras con pila de experiencia y están con la cabeza en ese objetivo.

¿Te imaginás jugando Serie A?

Por ahora un paso a la vez. No es que no me lo imagine pero prefiero pensar en lo que se viene ahora y capaz que a un futuro. Ojalá se den los resultados para que así sea.

¿Por qué te sedujo Italia?

Porque es un sueño jugar en Italia. Las cosas que propusieron me parece que estaban re bien y más que nada porque yo quería dar ese salto, y era la oportunidad de aprovechar.

Florencia Niski nos contó que se sorprendió acerca de la profesionalidad con la que se trabaja a la hora de llevarte a Europa, ¿notaste eso en tu equipo?

Sin duda hay mucha profesionalidad. Yo tuve la oportunidad de hablar, una vez tenía el contrato firmado, con la presidenta del club, con el técnico, el de prensa del club. Me demuestra tremenda profesionalidad y me da muchísima más seguridad y confianza eso. Haber tenido un contacto con ellos desde antes de estar allá, la forma en la que me recibieron.

¿En qué idioma te hablaron cuando te llamaron?

La presidenta todo por mensaje, me habló todo en italiano, yo traductor (risas). Mi técnico me habló en inglés y el de la prensa también. Se me hace más fácil entenderlo y armar una respuesta, que obviamente en italiano. La presidenta me había comunicado que ellos me iban a hacer una nota y yo les pedí que si podía ser en inglés mejor. Si me van a hacer una nota y tenía que hablar en italiano sale cualquier cosa (risas).

¿Cómo recibiste la noticia cuando te enteraste de que te ibas afuera este año?

Me tomó por sorpresa porque yo siempre tuve la idea de irme pero no pensé que fuera tan rápido. Re contenta porque yo siempre quise dar ese salto. Necesitaba hacerlo para crecer como jugadora, como persona. Tengo muchas ganas de aprender  de mis compañeras, de mi cuerpo técnico, de la ciudad, de todo un poco. Como experiencia de vida quería hacer eso. Obviamente siento que voy a extrañar un montón pero era algo que quería hacer.

¿Tus padres cómo tomaron la noticia de que te tocaba independizarte tan temprano?

Yo siempre los jodo con que me voy a ir a vivir sola. Ellos ya en un momento me decían: “a los 18 te vas de la casa”, nunca hablaron tan en serio. Ellos piensan lo mismo que yo, que era algo que necesitaba o que quería, no solo por el tema del básquetbol, sino por la vida, para crecer y ganar esas experiencias, vivir algo distinto. Después, quién sabe, está en mí después de haber vivido todo eso, decidir si me gusta eso, si quiero seguir con eso o capaz que no, que vuelvo a lo que estaba haciendo. Ellos siempre me apoyaron a que siga con eso.

 A futuro, ¿con qué soñás?

Con seguir jugando al básquetbol profesionalmente y seguir acompañada del estudio.