En la segunda entrega de “El Pasaporte2 fuimos por la palabra de Leonardo Mainoldi quien dejó Argentina desde muy joven para partir a Europa, vistió la camiseta de la selección, volvió a su país y ahora está en Uruguay, todo ese repaso de su vida lo cuenta en esta nota.

La entrevista estaba pactada para las 17.30 en Zou Bar, para esa hora nos llegó un mensaje: “ya te ví, está imposible estacionar”, el arranque se vio demorado unos minutos pero llegó, con buen ánimo, dispuesto a hablar de todo. Se dio una linda conversación de bar, abierta, distendida y muy disfrutable.

Los muchachos de Zou nos dejaron un café para cada uno, una botella de agua, muzza y faina, para que estén enterados, la charla fue tan intensa que la comida quedó intacta (la liquidé después de la nota), los café los terminamos de tomar fríos porque no había pausa.

Todas esas sensaciones las encontrarán en este pasaporte con el jugador de Stockolmo, Leo Mainoldi.


En un país muy futbolero vos te inclinaste hacia otro deporte, ¿por qué el básquetbol?

Desde muy chico yo empecé en el básquet más que nada por mis amigos, compartimos mucho en esa edad, desde el colegio, las actividades que hacíamos con ellos ya eran entorno al básquet. Tanto es así que hoy por hoy son amigos de toda la vida. No te voy a mentir, intenté con el fútbol pero vi que no era lo mío, entonces seguí con el básquet que me encantó y estoy agradecido a la vida por haber tomado esa decisión porque es lo que me apasiona. También haber visto practicar a mi hermano que para mi es todo un referente en el deporte hicieron que me incline hacia el básquet y que hoy con 35 años lo siga disfrutando a pleno.


Del compartir con tus amigos a ser jugador profesional hay un largo paso, ¿cuándo fue que dijiste me quiero dedicar a esto?

Eso arrancó cuando tuve la oportunidad de irme afuera, yo empecé a jugar en Carcarañá que es a 20 o 30 kilómetros de Cañada de Goméz, yo siempre jugaba ahí con mis amigos. Después hubo una citación a una selección nacional, yo tenía en esa época 16 para 17 años y ahí había un ojeador, alguien que reclutaba para un equipo en Valencia (Pamesa Valencia) y así fue que tuve que tomar la decisión de si quería jugar a esto o al menos intentar, porque era todo nuevo para mi. Era eso o quedarme en la tranquilidad del hogar, de la familia, que para mi quien decide esto también está genial porque son decisiones que uno toma. Me podría haber pasado que me iba y me salía todo mal pero gracias a dios fue una de las mejores decisiones que tomé en mi vida. Este fue el momento en el cual yo dije voy a hacer el intento de ser jugador profesional y hoy mirando para atrás me salió bien.

¿Cómo fue decirle a tu familia: “me voy a probar suerte a Europa”?

Era muy joven, nunca me había ido de mi casa, ya se había ido mi hermano entonces había quedado como hijo único. Mis padres eran muy apegados, me acompañaban en todo, no fue una decisión fácil. Hubo que convencer a mi madre más que nada. Por suerte lo entendió y vio que era la opción de intentar mi futuro, de volar del nido como se dice. Realmente ellos me apoyaron.

¿Qué sentiste en ese momento?

No fue nada fácil, yo estaba en pleno colegio, entonces para terminarlo luego tenía que ser en forma libre cuando volvía. Me iba a intentar, porque era eso, yo no tenía una seguridad de nada. Era ver cómo me adaptaba, por suerte mi padre me pudo acompañar pero fue solamente una semana por su trabajo, cuando él volvió a Argentina, fue donde yo la pasé peor, el verme solo, algo todo nuevo para mi, pero realmente en Valencia me trataron muy bien, me sentí como en casa y siempre estuve cómodo, se preocuparon por mi sin importar que yo era joven y con todas las dudas que tenía encima y estoy feliz de haber tomado esa decisión. 

En lo basquetbolistico llegaste a un mundo nuevo, ¿cuánto te costó esa primera adaptación y como te sirvió eso para encarar tu carrera?

No es una situación fácil porque uno piensa en que va a llegar y ya va a estar con el equipo que lo contrató pero luego te dicen mirá que no vas a estar acá y te dan a préstamo. Uno se tiene que adaptar. Si es realmente lo que te gusta y querés vivir de esto lo tenés que aceptar, es parte del deporte incluso de lo que se vive hoy. Apenas llegué me mostraron lo que eran los otros equipos de ahí cerca que ellos tenían filiales, fui a entrenar en algunos de esos, ellos mandaban chicos a préstamo y la verdad que yo no estaba acostumbrado pero pude adaptarme. Son todo cosas que uno hoy con la edad que tiene y mirando para atrás te va haciendo madurar, es todo un aprendizaje que uno va teniendo. Incluso hoy en día esto es el trabajo de uno y se tiene que sacrificar, nos pasa también que a mitad de temporada un club no cuenta más con vos y tenés que salir a buscar otro equipo. Uno se tiene que acostumbrar a eso, no es fácil, pero es así. 

Hoy ya con 35 años y una carrera formada ¿Pudiste disfrutar del día a día de esta profesión o el vértigo e incertidumbre es tal que uno lo ve con el paso del tiempo?

El disfrute viene más con la edad, yo últimamente estoy disfrutando mucho más de lo que lo hacía antes. Antes a lo mejor se tenía ese miedo al trabajo, al rendimiento, de estar en condiciones óptimas, del saber que es una prueba constante del día a día y no hay seguridad de nada. Hoy estás y mañana no sabés. No sé si te da para disfrutar tanto. Lo que sí se disfruta es lo que te da, lo que se genera. El disfrute del día a día, de compartir un equipo lo empecé a disfrutar más cuando me volví a Argentina, a una cierta edad, con madurez. Hoy disfruto del entrenamiento, de cada momento que vivo, el estar donde quiero estar. Creo que son cosas que uno va aprendiendo con el tiempo, a veces hay mucha presión uno gana o pierde y hay que ir a entrenar, te encontrás en una burbuja que no te da para pensar lo que hay. En cambio ahora disfruto más de las cosas, hoy por hoy me siento más pleno, más lleno no solo como jugador sino como persona en todo sentido. 

En Fuenlabrada encontraste tu mejor versión, ¿Fue allí donde más cómodo te sentiste?, ¿dónde más disfrutaste?

En el plan deportivo en Fuenlabrada fue donde me fue mejor, en cuanto a disfrutar creo que en Quimsa, el año pasado en Corrientes (San Martín de Corrientes), en los 20 días que llevo en Montevideo, el venir a tomar un café acá y hablar lo disfruto también porque quiero estar acá. En cambio lo otro era el desafío de ese momento, del mostrarme a mi mismo que podía hacerlo, es todo un día a día y una pelota que no te das cuenta. Se te pasaron diez meses como si nada y no sabés que pasa el año que viene. Es como que no para un nuevo año, compañeros nuevos, otros entrenadores, entonces es constante y fijate que yo estuve 14 años en España y para mi fueron menos, pasó todo muy rápido. 

Volviste a Argentina luego de estar mucho tiempo fuera, ¿en que cambiaste?

Volví más maduro, aprendí a disfrutar, no hacerme problemas por una derrota. En otros momentos hacía un mundo de eso y hoy lo vivo de otra manera, obvio que duele perder, uno entrena duro y  siempre quiere ganar, tiene la competencia encima, pero lo veo de otra manera. Últimamente disfruto del día a día de cada entrenamiento que antes no lo hacía, hoy lo hago y me siento mejor conmigo mismo realmente.

Estando ya instalado en tu país defendiendo a Quimsa ¿pesa mucho ser el jugador importante del equipo, sentís presión o uno se acostumbra?

Como presión, no sentí tanto. Pero fui consciente de lo que se genera, pasamos a ser un equipo a estar obligados prácticamente a estar en las instancias finales, a pelear por el título, ser competitivo todo el tiempo. Pero a nivel individual no me pongo esa mochila de me tiene que salir todo bien, de que no se puede perder un partido, lo tomo de otra manera, aportando para el equipo. Se que hay que trabajar día a día y las cosas con ese esfuerzo nos pone donde tenemos que estar. 

¿Qué se siente representar a tu país?

Todo lo que te pueda decir va a quedar corto. Es algo increíble, ponerte la camiseta, todo el ambiente que genera, más con todos estos jugadores que hubo, lo que es la prensa, lo que genera el país. Argentina es un país muy futbolero pero el básquet ganó mucho terreno. El ambiente hasta incluso en los entrenamientos es increíble,

después tener la suerte de quedar entre los 12 para defender a tu país en un torneo ya escuchar el himno se te pone la piel de gallina, por ejemplo en Río (Juegos Olímpicos 2016) ver el estadio lleno y que la gente tararea el himno es inexplicable. Yo disfrutaba mucho por más que no jugaba tantos minutos y más que nada, hay que ser realista, la gente no estaba ahí para verme a mí, pero ser partícipe de ese grupo es algo increíble.

¿Cómo es la vida en la Villa Olímpica?

Lo que genera una Villa Olímpica es algo inexplicable, poder ir a comer y encontrarte con otros deportistas que uno mira por la televisión y los admira. Yo la verdad que también admiro a los compañeros que tuve: Manu (Emanuel Ginóbili), Chapu (Andrés Nocioni), Carlos (Carlos Delfino), Luis (Luis Scola), a todos realmente, porque Facu (Facundo Campazzo) estaba en pleno crecimiento, lo que está siendo hoy en día y lo que va a ser. A lo mejor uno al estar día a día ahí con ellos, no ve lo que son estos tipos y lo que generan. Que vengan deportistas de élite a pedirle a ellos para sacarse una foto y yo estar compartiendo mesa junto a ellos, dormir en un departamento todos juntos, compartir el día a día, ahí te das cuenta lo que generan, lo que imponen ellos en otros deportistas y lo que han conseguido. Es algo único, no puedo describirlo con palabras.

Entrenamiento de la selección, cambio de hombre y quedas emparejado con Luis Scola, ¿le bajás una mano o se le respeta?

(Se ríe, piensa y responde) Se le baja la mano cuando hay que bajarla. Aparte Luis impone eso también, el entrenar al máximo, no regalar nada, tiene una forma de trabajar y de ser que es increíble por eso sigue jugando y está demostrando todo su talento a la edad que tiene, es como el buen vino, está cada vez mejor. Tiene todo controlado, el tipo se exige al máximo, quiere ser el mejor y lo está demostrando. Pero sí, en resumen hay que bajarla y quedate tranquilo que él también te la baja a vos.

 Fuiste partícipe de dos generaciones que dejaron su huella en cuanto a la selección, ¿cómo viste aquella Generación Dorada y cómo ves este gran presente de Argentina?

Creo que hay mucho buen jugador en Argentina. Hay mucho jugador que tuvo la suerte de poder emigrar a Europa y eso les permitió potenciar su rendimiento. Después de lo que se consiguió del oro en Atenas, ser subcampeones del mundo, muchos dijeron que no íbamos a poder estar arriba de nuevo. Yo creo que la Generación Dorada impuso una forma de trabajar que hoy en día es la que se tiene, la de no regalar nada, que lo entendíamos aquellos que integrabamos la selección y lo entienden los que están hoy en día. Individualmente la de hoy en día también tiene un talento increíble y lo que veo que pasaba con esta y con la otra generación es que cuando se juntan el ego individual lo dejan de lado en favor del grupo. Resignan sus egos individuales para el equipo, esa es la ventaja que tiene Argentina con respecto a algunas otras selecciones, se entendió eso además de siempre se quiere ganar y tuvimos grandes entrenadores que hicieron lo suyo.

¿Qué significa el sostén de la familia en tu vida como basquetbolista?

La familia es todo. Son el apoyo cotidiano cuando uno está en el día a día o incluso cuando uno no tiene su mejor día. Son quienes te escuchan, mis hijos me apoyan mucho también. Cuando un partido no se me da bien, llego a mi casa me pongo a jugar con mis hijos y me olvido de absolutamente todo, son mi cable a tierra. Mi esposa me aguanta en todo, yo se que no es fácil me la paso viajando, entrenando, es una situación rara, un trabajo extraño pero realmente hacemos una muy buena conexión. Ahora los estoy extrañando muchísimo pero bueno se da esto así porque es una situación extraña la que estamos atravesando pero realmente ellos son todo lo que necesito para ser feliz. Espero que este tiempo alejados sea lo más corto posible.

¿Cómo se tomaron ellos tu llegada a Uruguay?

Ellos saben que yo ya venía de casi tres meses de estar quieto y a mi edad no es lo ideal, en Argentina no se sabe cuando van a retomar la actividad entonces salió esta oportunidad. Se dio una charla honesta entre mi familia y yo, les conté de la posibilidad que significaba poder volver a entrenar y ellos me apoyaron. Me dijeron: ¡andá! Volvé a entrenar, volvé a sentirte jugador, porque realmente ellos saben lo que me apasiona el básquet. Ella lo entiende, me ayuda mucho con eso, se queda con los chicos que realmente sin el apoyo de ella sería imposible, realmente tengo sólo palabras de agradecimiento para con ellos. 

¿De donde nace la idea de venir a jugar el Metropolitano en Uruguay?, ¿por qué Stockolmo?

Salió esto porque era la primera competición que podría reanudarse dentro de América por cómo está la situación y bueno, se escuchó la oferta. Mi hermano que es mi representante se empezó a mover para ver qué posibilidades había de venir a jugar El Metro, el tema de los cupos, las fichas y demás. Stockolmo fue uno de los primeros que se puso en contacto

la verdad que no hubo mucha vuelta. Fue un más quiero ir, ellos dijeron quiero que vengas y acá estoy. No hubo mucha negociación realmente, yo estaba con muchas ganas de entrenar y de jugar, se dio todo muy fácil. Estoy más que agradecido por el trato que me dan, desde que llegué nunca me faltó nada.

¿Cómo te tratan estos días en Montevideo desde tu llegada?

Estoy disfrutando todo lo que puedo. Estoy en la zona de El Prado que es cerca de donde estamos entrenando y en dónde en teoría se va a jugar el Metro así que estoy realmente cerca de todo. Estamos entrenando mucho, conociendo a los chicos, al técnico, adaptándome y volviendo al ritmo después de estar unos meses parados que no es fácil. Disfrutando un poco de la ciudad, recorriendo dentro de lo que se puede ya que me gusta cuando voy a lugares conocer. Soy muy agradecido al básquet que me dio la oportunidad de visitar lugares increíbles y Montevideo es uno de ellos, yo había venido a jugar pero fue sólo hotel y cancha, ahora trato de conocer un poco más. Estoy más que feliz con el trato que me han dado y super agradecido.

¿Cómo manejas la cabeza en una mala noche?

Siempre soy de los que piensa que el siguiente tiro entra pero después ya cuando el tema se pone feo intento de buscar alternativas, defender un poco más duro. Hoy por hoy uno sabe dosificarse mucho más, las piernas ya no son las mismas que antes entonces uno se cuida en la defensa para dejar todo en ataque o incluso al revés . Yo trato de buscarle la vuelta y ser lo más inteligente posible, lo primero que hago es intentar no ofuscarme porque si te pasa eso es lo peor, no rendís adelante ni atrás. Lo que hay que hacer en esos casos es no pensar en uno mismo sino que pensar en el equipo, las mías no entran pero a lo mejor al de al lado si intento poner buenos bloqueos, despejarle el camino. Es obvio que uno siempre quiere jugar bien pero si no se da pensar en lo mejor para el equipos siempre.

El básquet hace años viene siendo más dinámico y exigente, ¿cuánto pusiste vos para llegar a ser un jugador más que fiable desde lo 6.75?

Son horas de entrenamiento, uno sabe que tiene que poner lo mejor de sí, después trata de ser lo más completo posible, está claro que no se puede ser excelente en todo, pero si hay que potenciar en lo que se es bueno. En mi caso mi fuerte es el tiro de tres, lo trabajé mucho, también me gusta leer el juego y crear espacios para los demás. Yo nunca fui físicamente superdotado pero sí tengo buena lectura del juego. Todo es entrenamiento y repeticiones, así se mejora y perfecciona, uno debe dedicarle mucho a lo que cree que es su fuerte pero también ir adquiriendo otros aspectos del juego. Antes el jugador grande era solo para jugar de espaldas, hoy ha cambiado mucho el básquet y es muy raro ver a un cinco dominante, quedan muy pocos, ustedes tienen a Esteban (Batista) que es de los pocos que hay porque el juego se hizo muy dinámico y versátil. Ya no se espera tanto al cinco que llegue, en eso cambió mucho el deporte.

¿Qué consideras que te quedó como pendiente en tu carrera?

Cómo pendiente no me quedó nada, lo que si me hubiera gustado irme mejor de la ACB, ése último año en Vitória no fue como lo esperaba, a lo mejor me hubiese gustado un año más para tener revancha, volverme a mostrar en un equipo importante, así como tuve aquel nivel en Fuenlabrada pero en un equipo de Euroliga o Eurocup y poder tener un buen año antes de volverme a Argentina.

PING PONG

Hincha de: Newells

En básquet: (le costó decirlo) Quimsa

Río Paraná o el de la Plata: Paraná 

Mate, ¿si o no?: Si

Yerba, con palito o sin palito: Con palito

¿Se respeta la montañita?: Siempre

Asado jugoso o suela: Jugoso

Cocinero o comensal: En la parrilla cocinero 

Leña o carbón: Carbón 

Para vivir, Argentina o España: España 

Mauricio o Alberto: Alberto

Cumbia Santafecina o Rock: Cumbia 

Un ídolo: Luis Scola 

El mejor jugador con quién compartiste cancha: Imposible uno, Manu, Scola, Chapu 

El mejor entrenador: Hugo Cremona, Alex Cupurutti son de formativas, de mi ciudad 

El rival más duro de marcar: Kevin Durant y todas las figuras de esa selección de USA en Río 2016

El quinteto ideal: Facundo Campazzo, Emanuel Ginóbili, Andrés Nocioni, Luis Scola y Gustavo Ayón. D.T: los mismos de antes o Salva Maldonado