La ronda de entrenadores de la Liga Femenina se fue hasta Yale para hablar con Rodrigo Briñon.

¿Cómo trabajaron en estos meses de cuarentena?

En un principio habíamos arrancado a trabajar en febrero con unas ganas bárbaras, logramos sumar cinco jugadoras de otros clubes, pero la realidad es que el inicio de la pandemia nos cortó toda adaptación de ellas al club. Después estuvimos trabajando con algunas rutinas que mandó la profe en un inicio, después tuvimos un encuentro por Zoom con Sarmiento de Argentina por 15 días, y no mucho más. Con este equipo de Argentina el año pasado habíamos ido y ellas también habían venido, ya teníamos un contacto.

Me dijiste que habían cinco jugadoras que venían de otros clubes, ¿el resto son todas de Yale?

Nosotros tenemos dos jugadoras que el año pasado eran U19 y ahora pasaron a ser mayores nuestras, junto con las otras cinco que vinieron de afuera. Después todo el resto son jugadoras U19 y alguna U16 del club. Eso va con el objetivo nuestro de presentar un equipo de mayores. Nosotros empezamos a trabajar a mitad del 2017, este es nuestro tercer año de competencia en femenino y el primero en mayores.

¿Cómo fue para las chicas volver a entrenar en cancha?

Tenían unas ganas bárbaras, mucha ansiedad por volver. Nosotros empezamos primero por las categorías más grandes, por lo que mayores fue la primera en volver al club. Las primeras dos semanas fue de trabajo individual, cada una con su pelota y un poco de tiro al aro, y después de a poco ir sumando el trabajo colectivo a los entrenamientos. En este momento ya estamos trabajando en el 5X5.

¿Coincidís con los entrenadores que dicen que el entrenamiento por Zoom el lo basquetbolistico fue tiempo perdido?

Comparto lo que dijeron los demás. Deportivamente es un tiempo que se perdió, más allá de la comunicación que el grupo pueda tener, no es lo mismo que el trabajo presencial en cancha. Sobre el retorno, sobre todo en la parte física, costó un poco. Ahí metimos mucho laburo con la profe en la vuelta, porque eso ya depende más de la voluntad que cada una puso en la pandemia para mantenerse.

¿Cómo se vive en Yale esta previa a su primera temporada en mayores?

Hay un montón de entusiasmo. Ya desde fines del año pasado ya nos habíamos puesto en la cabeza la idea de participar y desde ese momento se vivió con mucha ansiedad. Sobre todo para las U19 que van a tener una participación interesante. Va a ser un mundo nuevo para ellas: otros rivales, otro nivel de competencia. Pero lo encaramos con mucha responsabilidad, con mucho compromiso de parte de ellas, las muchachas tienen un sentido de pertenencia con el club muy grande y eso suma a la responsabilidad de ellas y el compromiso para entrenar. Nuestro objetivo, siempre se los digo desde un principio, es aumentarles la competencia y el nivel. Estando en formativas, más allá de que hay clubes donde la competencia si es buena, es muy disparejo y hay muy pocos partidos para realmente competir. El objetivo de jugar en mayores es aumentar la formación de nuestras U19. Eso fue lo que le planteamos a las jugadoras que vinieron de afuera, lo entendieron y apoyan desde ese rol.

¿Buscan que sean las referentes en esta competencia?

Sí, nuestra idea era traer poca gente que sume mucho desde lo grupal, que lo logramos, y más allá de que las que vienen de afuera son jóvenes también ya tienen una gran cantidad de años jugando en mayores. El roce es otro, la experiencia es otra y nosotros queremos que eso se lo puedan transmitir a las más jóvenes. Este va a ser un año de formación en mayores para que en dos o tres años sean las jugadoras del club las que tengan protagonismo en la liga.

¿Qué te parece la forma de disputa para este campeonato?

Lo más importante para mí era lograr competir. No importaba cuando ni cómo. Creo que se apostó por una forma de disputa interesante que la hace atractiva, que da posibilidades a los equipos que estamos en segunda línea, posibilidades interesantes. Yo soy partidario de que cuantos más juegos competitivos haya en el año mejor y creo que esta forma de disputa lo da.