Siguiendo con la ronda de entrevistas a los entrenadores de la Liga Femenina de Básquet, ahora fue el turno de Ignacio D’Angelo, técnico de Montevideo.

¿Cómo se encuentra el club luego de una semana tan difícil con la pérdida de Ignacio de León?

 La verdad fue algo muy duro, para los cercanos y los no tan cercanos, sabiendo que era alguien muy joven y sano. Somos conscientes que podría haber sido cualquiera y se juntan sentimientos de tristeza, miedo, dolor, pero tenemos claro que hay que salir todos juntos. Tuvimos unos días de duelo y luego tuvimos charlas y actividades para fortalecer vínculos y unirnos como grupo y familia.

¿Cómo se estuvo entrenando el equipo durante la cuarentena?

 Mandamos rutinas físicas más que nada, videos y algunos ejercicios nuestros para que las chicas puedan entrenar. Tratábamos de no hacer zoom porque es muy difícil controlar, además de que no es muy real y que no todas tenían la posibilidad de tener acceso a una pelota o a otros materiales, por ende lo pusimos como algo opcional. No fue fácil trabajar con esa situación, pero tratamos de hacerlo de la mejor manera y sin obligar a nadie.

 En cuanto al retorno, ¿cómo está resultando la adaptación al protocolo sanitario?

Al principio cada una trabajaba con su pelota en dos grupos. Unas hacían físico en la cancha de fútbol 5 y las otras practicaban técnica individual en la cancha de básquet. A la mitad de la práctica, rotaban entre esas dos cosas, con previa desinfección de las pelotas antes de que arrancara el otro grupo. Además, cada una llevaba su botella y su toalla para evitar compartir cualquier cosa. Luego, empezamos a avanzar de a poco, ya sea pasando la pelota y algo más. Ahora estamos mucho más avanzados, tratando de agarrar el nivel que teníamos antes de la cuarentena que era bastante bueno. Con respecto a las ansías de las chiquilinas, están hasta nerviosas y con muchas ganas de arrancar y también con expectativa de ver que pasa, ya que jugamos contra las campeonas.

 ¿Qué te parece el nivel que ha demostrado la LFB en estos últimos años y además con las partidas de jóvenes promesas hacia el exterior?

Hay tremendos cuadros con muy buenas jugadoras, que ahora les toca jugar en otros lugares, pero son jugadoras que para nuestro medio marcan la diferencia. Se va a notar su falta en nuestro básquet. Sin embargo, el femenino está yendo por un buen camino, ya que las formativas vienen creciendo cada vez mejor y en poquito tiempo, si ellas están en el exterior van a poder crecer ellas y darle el lugar a otras más chicas para que crezcan. Nosotros hicimos categoría U19 porque es lo que nos dio para completar, pero queremos seguir aumentando de categorías y apostar a que el femenino siga creciendo. Yo cuando estuve en Cordón dirigiendo el femenino, teníamos gurisas chicas con mucho potencial que estuvieron en selecciones y que, si se entrenaban, podrían haber llegado a grandes cosas. Ahora en Montevideo son muchas gurisas chicas, donde la mayoría tiene menos de 20 años y tienen unas ganas bárbaras de crecer y de aprender.

¿Cómo se siente Montevideo al incorporar un equipo para la LFB?

Yo me tomé con la sorpresa de que cuando me reuní con los directivos para arrancar este año, de que el año pasado estuvieron entrenando chicas de otros equipos y se estaba viendo de hacer una escuelita femenina. Cómo Montevideo no tenía en sus planes arrancar a competir, muchas se fueron a otros equipos y quedaron muy pocas chicas (seis o siete). Cuando asumimos con Nico Villafan y Damián Sigales en el Cuerpo Técnico, se empezaron a sumar otras chicas con la idea de tener una categoría femenina y ver si se podía llegar al número para competir. Una vez que nos presentamos y fijamos los horarios para que todas puedan entrenar, se vio que se le daba importancia al femenino ya que las chicas practicaban todos los días, tenían físico, pre temporada doble horario. Ahí se dieron cuenta que el femenino de Montevideo venía en serio y se arrimaron más chicas de otros equipos. Así se fue corriendo la bola, con el tema de las redes sociales, con algunos partidos amistosos que tuvimos y además vieron que se estaban haciendo las cosas bien. Pasó con muchas gurisas que eran nuevas en el básquet y que nunca habían jugado y que crecieron un montón en dos meses. El mejor ejemplo fue en un cuadrangular donde salimos terceros y ahí mismo se ganó el primer partido de Montevideo en femenino. Este es un año histórico para el club ya que por primera vez se va a competir en esta rama y la gente está contenta, muy animada y con ganas de ver qué pasa. Si bien no es lo primordial, todos quieren ver ganar al club.

¿Qué impacto ha tenido la creación del equipo femenino en el barrio?

Primero que nada, el apoyo es total. Desde el nivel dirigencial donde necesitamos una pelota y nos la consiguen enseguida hasta en los partidos y prácticas, donde siempre hay gente. En ese cuadrangular que se hizo, había mucha gente alentando, apoyando y compartiendo en las redes. Como pasó con lo de Nacho, se trata de que el club sea como una familia y desde los más chicos a los más grandes todos nos apoyamos en todo para crecer y superar obstáculos.

¿Como ves al club en el torneo?

En realidad, no sabría decirte porque tampoco tuvimos muchas instancias para probarnos. En los entrenamientos se ve una cosa y hoy en día no sabemos cómo nos va a ir en cancha y como es el nivel de los otros equipos. En principio, la idea es estar y competir e ir ganando un partido si se puede para poder llegar lo más lejos posible. Si se puede ganar un campeonato, bien, y sino quedar en la divisional más alta posible. Es más, la prioridad sería competir en un mejor nivel y no ganar en uno de menor categoría. Por más que no ganemos, es bueno para el futuro de las chicas con la idea que hay de seguir más adelante. Ir ganando de a poco e ir enfrentándonos a equipos duros y jugadoras con experiencia y de buen nivel para que ellas vayan aprendiendo partido a partido y que crezcan con el transcurso de los entrenamientos y los partidos. De esta forma, iremos cambiando nuestros objetivos a medida que pasa el tiempo.