Es una de las ultimas ediciones de este segmento de Basquet Total y por eso se lo dedicamos a personas muy especiales. Muchas veces se dice que son parte del mobiliario del club, son omnipresentes y pluripotentes, están en todos lados dispuestos a hacer lo que sea necesario: son los utileros.

Los hay de diferentes escuelas y de distintas edades, cada uno con lo suyo. Hoy tratamos de incluir toda esa diversidad dentro de un mismo informe. Por eso fuimos sin escala desde Jorge Etchepare, el popular “Tibu” de Trouville, quien tiene 27 años en el rojo de Pocitos, hasta Javier Juvi de Biguá, quien si bien lleva 8 años trabajando en el club recién asumió como utilero fijo de primera a pedido del “Sapo” Juan Rovira. En el camino pasamos por el conocido Gary Isla Machín, quien ya cumplió los 14 años vinculado a su amado Malvín, y el queridísimo Tomás Marin Curbelo, una institución dentro de la institución de Urunday Universitario.

Hacen mucho, lucen poco…

A la hora de definir la labor de los utileros, los protagonistas fueron por caminos diferentes. Tanto el Tibu como “Juvi”, como conocen al de Biguá, se inclinaron por definirlo como fundamental para la actividad diaria del plantel.

Por su parte Gary utilizó un termino muy particular. Según el playero los utileros son “comodines” dentro del equipo: “Es que hacemos de todo un poco. Desde preparar la cancha y la ropa para entrenamientos y partidos, hasta la parte de hidratación del plantel que también la aprontamos y administramos (en el caso de Malvín, también hay dos nutricionistas que se involucran en eso). También hacemos de pasadores cuando hay sesión de tiro previa a un partido o después de una práctica y no es el caso de Malvín, pero me consta que en otros equipos el utilero hasta trabajos de mantenimiento realiza si es necesario”.

Otra descripción interesante fue la de “Tomi”, como denominan a Tomás Marin, quien compara su tarea con el mismísimo aire que respiramos: “El nuestro es un trabajo muy arduo, pero que no luce a la vista. Es como el aire, no lo vemos ni nos damos cuenta, pero lo precisamos para respirar. Yo siento que la utilería es un apoyo al profe y a la dirección técnica, uno está ahí todo el tiempo para sostener al cuerpo técnico del cual uno forma parte, pero siempre un pasito más atrás”.

A no descuidar el útil más importante

La denominación de utilero viene de su trabajo con los útiles necesarios para el correcto desarrollo de la actividad deportiva. Pero sin embargo todos fueron por el mismo lado a la hora de destacar la importancia de su labor, sin detenerse en ninguno de estos utensilios que utilizan a diario, eligieron destacar la parte humana.

Juvi puso en la balanza todos los aspectos y le asigna a lo humano un valor agregado: “Aparte de ser el que les tiene todo pronto para entrenar o jugar, en el utilero encuentran un amigo, un confidente, un psicólogo”.

Gary no entiende una cosa sin la otra: “No concibo, desde mi punto de vista, un utilero que no se involucre humanamente con todos sus compañeros de equipo y que haga la tarea como un autómata. El vínculo sano, con jugadores y cuerpo técnico es fundamental”.

Mientras que Tomi lo define más como una simbiosis, donde todos salen ganando: “Trato de ver como vienen cada día, para saber que precisan y como están. Saber si pasaron bien o si vinieron contrariados por algo. A mi me gusta conversar con ellos y trato de hacerlos sentir a gusto y en casa, incluso con los extranjeros, porque están en mi casa. El vestuario es mi casa y por eso yo les brindo lo mejor que tengo. También los veo angustiados y mal cuando las cosas no se dan. En un entretiempo cuando la labor no fue buena, todos los jugadores saben que hicieron bien y que no, hay autocritica, pero el poder estar ahí con ellos y sentirme parte de eso y que puedo colaborar con algo que los pueda motivar o poner de buen humor, hace que para mí ya haya cumplido como utilero”.

Son parte de un todo

Muchas veces en este segmento tratamos de demostrar de que forma cada uno de los roles puede aportar su granito de arena para que la balanza, dentro del rectángulo, se incline a su favor. Pocas veces tuvimos tanta unanimidad como esta, con distintos matices, los utileros se plantan y dicen: “Sí, claro que aporta!!”.

Una de las visiones más interesantes fue la del Tibu, que fue por la negativa, pero dejando claro que si no están se siente: “Yo creo que si el trabajo está bien hecho, no debería repercutir en lo que pasa dentro de la cancha. Pero por eso es tan importante hacer el trabajo bien”. A buen entendedor, pocas palabras…  

Gary no se centró en los utileros sino en lo importante de cada rol para el equipo: “En un equipo, hay una o varias personas designadas para cada tarea y que son necesarias para su funcionamiento. Es como la máquina y sus engranajes, donde uno no funcione correctamente, repercute en el funcionamiento del resto. Si el DT se tiene que preocupar por limpiar la cancha, el jugador por llevarse su ropa al partido, el médico por lavar la ropa de entrenamiento es más difícil conseguir un objetivo”.

Quizás el que se la jugó menos en este aspecto fue Juvi, pero no dejó de anotarse como uno más: “Y esa pregunta debería ser para alguno de los jugadores (se ríe), yo creo que ellos saben que siempre estoy en la esquina como un sexto jugador”.

El amor por lo que hacen como marca registrada

Finalmente y para redondear una edición de La cara no visible que tiene ribetes sumamente especiales, les preguntamos por su sentir para con el trabajo que llevan adelante y todos, una vez más, volvieron al componente humano.

Desde el Tibu, con sus pocas palabras, como a lo largo de toda la nota, pero no por eso menos sentimental, y su concreto: “Me encanta lo que hago, además es una forma de conocer gente y el ambiente es fenomenal”.  

Tomi por su parte lo vive con una pasión muy particular: “Yo tuve varios trabajos en lo que va de mi vida, tengo casi 55 años, pero este es especial. Soy un admirador de los deportistas, haga lo que haga por el esfuerzo que hacen y poder sentirme como un eslabón de una cadena, donde todo repercute luego en lo que pasa adentro de la cancha me hace sentir muy bien y muy a gusto”.

Solamente palabras de agradecimiento fue lo que le salió a Juvi para cerrar: “Me gusta lo que hago, comparto horas con botijas que vi crecer en estos ocho años, me hacen sentir parte del equipo, y Sapo, Pablo, Ale Ramos, el profe Fraga y el Fisio Juan siempre me hicieron sentirme importante en mi labor dentro del staff”.

Con una perspectiva diferente cerró Gary, quien ve su labor en el área de la utilería como algo transitorio y como parte de un camino donde aprendió mucho: “Disfruto mucho lo que hago en Malvín, aunque entiendo que no es lo que voy a hacer por el resto de mi vida. Desde formativas hasta mayores hay una motivación distinta. Tratar de dejar algo, por mínimo que sea, en cada uno de los compañeros con los que compartí. Y aprender de todos también. Tuve mucha suerte de lograr muchas cosas grandes con Malvín. Pero la mayoría de las veces no pasa eso y lo que queda es lo humano. Ahí salimos campeones por escándalo. El básquet me dio grandes amistades, hermanos de la vida. No se puede pedir más nada de un trabajo”.

Como les debe pasar a los jugadores a la hora de despedirse y dejar el vestuario, mil anécdotas quedaron pendientes de los utileros, que siempre tienen la palabra justa en el momento indicado. Hoy quedaron varias afuera, pero usted puede ir y pedirle personalmente que se las cuente al equiper del club del barrio. Quédese tranquil@ que estos locos lindos no los van a dejar nunca a pata.

Salú utileros y en la voz de estos cuatro el homenaje a todos de la barra de Basquet Total.