Partiendo de las estadísticas, desmenuzamos los aspectos del juego más interesantes de Nacional, que con 27 encuentros disputados registra 17 triunfos y 10 derrotas, ocupando la tercera posición de la fase regular.

Es el equipo rebotero por excelencia, liderando en ese rubro con 32,7 de promedio por partido. La influencia de Hatila Passos seguramente sea clave en este aspecto, sumada a la estrategia de contar con la tabla conformada íntegramente por foráneos. Los recobres permiten estar a tope también de los puntos de segundas chances, superando los 14. Sobre la preponderancia bolsilluda en los tableros, su entrenador Leonardo Zylbersztein opinó: “Somos un plantel bastante alto, con Moglia de escolta y Morrison siendo un alero de dos metros, con gran poder de salto. Incluso cuando Dominique no convertía tanto, siempre secundaba a Passos en los rebotes. Souberbielle y Espíndola, son relevos que a su vez aportan en esa faceta”.

En el aspecto defensivo, el bolso recibe 81 puntos cada 40 minutos, completando el podio que lideran Malvín y Olimpia. A su vez, el tricolor es el que menos balones recupera (5,4). En estas circunstancias, no extrañan los pocos tantos obtenidos tras errores del oponente (12,4). Consultado sobre si este factor dice algo acerca de las zonas donde sus dirigidos desactivan los ataques rivales, Zylbersztein comentó: “No somos tan agresivos para interceptar balones o cortar líneas de pases. Nos movemos mejor en el posicionamiento y las rotaciones correctas, para bajar el porcentaje de aciertos del rival. Sabíamos que estábamos conformados con mayor vocación ofensiva y trabajamos en la contención”.

En cuanto al tiro, desde los 6,75 tienen la mejor efectividad de toda la Liga, cercana al 40 por ciento. Igualmente para tan buen número, los intentos por juego son solamente 25. En este aspecto, el conductor explicó que: “Está relacionado con el perfil de entrenador. Me gusta tener un cuatro abierto, así generamos espacio para las maniobras del pívot, tanto en el poste como en el pick and roll, complementado con jugadores de buena mano y bases interesantes. Esos factores hacen que seamos vistozos, moviendo la bola para los triples a pie firme. Solemos ejecutar al final de la posesión o al inicio, sin precipitarnos en la toma de decisiones”.

Si se trata de la decisión para ir al aro, el tricolor no consigue demasiados viajes a la línea. Apenas 17 faltas recibidas por encuentro, lo colocan penúltimo en ese rubro. Zylbersztein y su cuerpo técnico contemplaban esta situación, la cual ponderaron a la hora de la llegada de Kemp: “Fue para buscar más agresividad. Además de ser un cuatro abierto y con tiro de tres, nos brindaba la chance del uno por uno. Entendíamos que nos faltaba ese desequilibrio individual, ya que nuestro juego se basa más en una estructura de equipo”.

Sin tantos libres y valiéndose de los triples, los de La Blanqueada obtienen 1,2 unidades por ataque. El ritmo luce menos vertiginoso, con pocas opciones de contra y casi 74 ofensivas cada 40 minutos, junto con el playero de los que más estacionados juegan. “Al tener menos posesiones, dependemos más de la efectividad. Buscamos corregir y generar opciones que nos otorguen goles rápidos en los primeros ocho segundos, sin caer en un ritmo demasiado frenético que nos pueda perjudicar”.

Siendo que las pérdidas no son tan frecuentes, tener la peor relación con las asistencias, puede estar relacionado con los uno por uno que propone. En relación a este apartado, el técnico mencionó: “En partidos de score alto terminamos con solo 10 asistencias, sin ser un equipo que genere tantos puntos desde el pique. Es extraña esta estadística, más si se considera la buena efectividad desde los 6.75, que en su mayoría provienen de un pase”.

Sobre la rotación del plantel, el bolso obtiene 17 unidades desde la banca, constituyendo el tercer menor promedio de la Liga. El entrenador analizó que: “Encontramos funcionamiento, con sustitutos que nos dieron mayor intensidad y minutos de refresco, no tanto goleo. Priorizamos el mantener o aumentar el ritmo, para que los titulares lleguen con aire al cierre”.