Ex jugador, arbitro, emprendedor y padre. Hablamos con Milton Acuña sobre su vida en el básquet y también fuera de él en una nueva presentación de “El equipo sin hinchada”.

¿Cómo inició su relación con el básquet?

Arranqué en el básquet a los ocho años. Antes jugaba al fútbol y era mi madre la que me llevaba a las prácticas y los partidos. En invierno se comía todo el frío, las noches en la cancha, entonces medio obligado me cambió de deporte, me llevó a Larre Borges, que tenía su cancha techada, y una vez que comencé no paré más.

¿Cómo fueron esos años cómo jugador?

Mis primeras “terceras de ascenso” como se llamaban en ese entonces, fueron en Larre Borges. Hice todas mis formativas ahí y cuando di el salto de juveniles a sub 23 jugué la DTA. En Larre hice todo el proceso de Tercera a Metro y Metro a Liga, en el primer ascenso. Después de ahí fui de cuadro en cuadro, jugué Metro en Olivol y DTA en San Telmo. Debuté en primera a los 17 años y lo último fueron estos dos clubes con los que compartí bastante.

¿Recuerda su debut en primera con Larre?

En ese entonces tercera no era nada que ver a lo que es ahora. Eran canchas abiertas, jugar con la gente metida en la cancha casi porque había solo una baranda que dividía. Era más complicado, se sentía mucho más la presión y la gente, había veces que teníamos que jugar y salir corriendo. Hoy en día se puede jugar más tranquilo.  

¿En qué momento decidió “pasarse de bando” y arbitrar?

No fue algo simultaneo, ya estaba pensando en dejar, y el mismo año que iba a dejar, surgió la posibilidad de hacer el curso. Me venían insistiendo, pero yo decía que no podía porque había jugado y pasar a arbitrar no iba a estar bueno. Mi última DTA con San Telmo jugué poco entonces me ayudó a tomar una decisión, más la presión de algunos amigos. Mientras jugaba esa temporada, hice el curso, y por ahí arrancó un poco el tema.

¿Cómo se tomó el cambio entre compañeros?

Mi miedo era ese, el tener que arbitrar a mis compañeros, pero me decían: “Mirá, mientras terminás el curso y arrancás con las formativas y todo eso, cuando llegues a DTA o Metro ya no están”. Por ahí me convencieron, pero no fue fácil tampoco. Arranqué y en año y medio me ascendieron de categoría entonces ya tuve que arbitrar DTA, no me esperaba eso tan rápido. Ahí había jugadores que fueron mis compañeros. Por suerte lo tomaron más por el lado gracioso y me decían “¿Qué hacés acá?” (risas).

¿Recuerda también su debut como árbitro?

Fue en cancha de Bohemios con alguna categoría chica, fue con Valentina Dorrego la dupla. Tenía un poco de nervios más que nada porque no era jugador, y estaba dirigiendo niños, pero aún así era la autoridad y tenía que cobrarles. Los nervios eran más bien por que todo saliera bien. Me fui acomodando, a veces pasa que por miedo a cobrar no pitás, pero me fui soltando bien creo yo. El haber sido jugador tantos años me parece que me quitó un poco ese miedo escénico. Salió todo bien, aunque debo admitir que tenía miedo de que, aunque fueran chiquitos, les cobrara algo y se dieran vuelta a decirme “¿Qué me estás cobrando?”, me moría si me pasaba eso (risas).

¿Milton jugador o juez?

Tengo una anécdota con eso. Dirigiendo las semifinales de DTA uno de la tribuna me grita “Milton, eras mucho mejor jugador que juez”. Me estuve riendo medio partido por eso. Disfruté más como jugador, pero acá aprendo más porque estoy superándome cada día y subiendo escalones.

Siguiendo en las formativas, ¿Qué tan complicado es lidiar con los padres y familiares que están afuera de la cancha?

Bastante. Y algo que me está llamando la atención últimamente es que ya no son algunos equipos como antes, ahora todos tienen alguna persona conflictiva. Los padres, son padres y si te tienen que decir algo, lo van a hacer. Me ha pasado de tener que echar a más de uno en partidos de sus hijos. Es complicado porque a veces el padre hincha mucho por el hijo y pierde el horizonte de que más allá de eso, es un jugador en formación, y que nosotros además de ser jueces, somos formadores y hay cosas que hay que cobrarlas y explicar. Hay de todo también; hay padres que te insultan y a la vuelta te cuentan un chiste, y otros que critican del principio al fin, sin importar lo que cobres.

¿De qué forma mantienen el ser juez, y a la vez formador en equilibrio?

Es una línea fina, porque muchas veces estás con chicos que les cobrás algo y enseguida levantan la mano y dicen “si, hice un doble dribling” o lo que sea, pero hay otros niños que no se dan cuenta y cuando les cobrás algo notorio te preguntan qué les estás cobrando, y ahí es cuando hay que explicarles. Un tiene que discernir, parar el partido y tomarse unos segundos para explicar y que todos te vean también para aprender. Los chicos de formativas están bastante abiertos a aprender, e incluso se ayudan entre ellos. Me ha pasado que uno camina y no lo vio así, pero viene un compañero y le dice “No, mirá, caminaste”. Eso también habla bien de los entrenadores.

¿Cómo es el trato también de los clubes hacía los jueces en formativas?

Es complicado también, hay clubes a los que llegás y directamente ni siquiera tenés un vestuario. Llegás a la cancha directo, y en invierno que tenés más cosas para quitarte, ni siquiera hay dónde dejarlas. Te dan las llaves de algún baño para cambiarte a veces. No, eso no existe. Así como los jugadores tienen un vestuario nosotros necesitamos uno, porque después bien que nos exigen todo en la cancha, pero no nos dan ninguna atención. También están los otros en los que llegás al vestuario y tenés una botella con agua, fruta y estás cómodo.

¿Cómo fue pasar de dirigir formativas a mayores?

Es un cambio bruto. Como decía, a veces en formativas se para para explicar algo, en la DTA cobrás y cobrás, seguís de largo y se terminó ahí. También se pita todo porque el rival no va a decir “Bueno, está bien”. Hay que cobrar todo, y con seguridad. Tengo la facilidad que contaba al principio, que conozco a la mayoría de los entrenadores y jugadores, cuando hay alguna duda en lo que pité, se llega mejor al dialogo y se puede explicar mejor. Digamos que no me llevo tanto las puteadas y se hace más llevadero para mí y mis compañeros.

¿Cómo era la relación con los jugadores y ex compañeros al principio?

Me decían “No hables mucho con los jugadores, esto no es formativas. Pitá y andate”. Pero después en los partidos cobraba algo, o un compañero cobraba y era todos Milton esto, Milton lo otro. Claro, aparte no era señor juez, o arbitro, era Milton. Eso te ayuda y a la vez no, porque el tener que responder todo te saca del partido a veces.

¿Qué tan difícil es conciliar el arbitraje con la vida cotidiana, trabajo y estudio?

Lo principal son los horarios cuando arbitrás entre semana, poder acomodarte y todo. El resto pasa los fines de semana, entonces es más fácil, pero lo que pasa es que trabajás toda la semana, y llegás al domingo con ganas de descansar y estar tranquilo, pero no podés. Ahí es cuando ponés todo en la balanza y te planteas si querás seguir arbitrando o no.

¿A qué se dedica Milton Acuña?

Trabajé muchos años en una imprenta y ahora seguí con la impresión, pero con mi propia empresa. Hace un año y medio emprendí para lo que es el packing personalizado, por ejemplo, las impresiones en las cajas de pizza y todo eso. Tengo una nena de siete años también. El poder tener una empresa me cambió mucho porque antes al ser empleado venía de trabajar 7, 8 horas y me iba a arbitrar a bancarme cualquier tipo de insultos y se hacía duro a veces.

¿Qué lo motivó a iniciar su empresa?

Yo hace algunos años estaba buscando la manera de emprender y dejar de ser empleado por el tema de los tiempos. Ya había dejado de jugar por ese mismo motivo y quería controlarlo más. Desde los 18 años había jugado y trabajado a la vez entonces creo que eso me fue desgastando demasiado. Trabajando tanto tiempo en esto de la impresión fui descubriendo más y viendo el tema de packing. Hace año y medio me largué y por suerte va marchando bien de bien.

¿Dónde se ve de aquí al futuro?

La verdad no sé, ni siquiera me esperaba estar a esta altura, en el Metro, esperaba que fuera más adelante. Para ser internacional ya no llego por la edad, pero uno como jugador siempre aspira a jugar LUB, que es la mayor competición nacional. Y creo que como juez es igual, me gustaría dirigir Liga.

PING PONG

Mejor partido: Olivol Mundial vs. Auriblanco, semifinal de DTA. Con Guberna y Fares.

Peor partido: No recuerdo, pero capaz que Yale vs Urupan, la hinchada ya estaba picada y fue un reproche constante el partido.

Jugador más complicado: Me mataste. Creo que Johnny Rodríguez, porque es amigo y siempre me reprochaba todo.

Hincha de: En realidad no tengo fanatismo con un club, estuve en muchos y no hay uno favorito.

Terna ideal: Mis referentes son Julio Dutra y “Palito” Olivera.

Partido que te gustaría arbitrar: Alguna final de Metro por el tema de la ansiedad de los hinchas y la gente por ver la chance de llegar a la Liga.

¿Dónde se ve de aquí al futuro?

La verdad no sé, ni siquiera me esperaba estar a esta altura, en el Metro, esperaba que fuera más adelante. Para ser internacional ya no llego por la edad, pero uno como jugador siempre aspira a jugar LUB, que es la mayor competición nacional. Y creo que como juez es igual, me gustaría dirigir Liga.

¿Qué lo motivó a iniciar su empresa?

Yo hace algunos años estaba buscando la manera de emprender y dejar de ser empleado por el tema de los tiempos. Ya había dejado de jugar por ese mismo motivo y quería controlarlo más. Desde los 18 años había jugado y trabajado a la vez entonces creo que eso me fue desgastando demasiado. Trabajando tanto tiempo en esto de la impresión fui descubriendo más y viendo el tema de packing. Hace año y medio me largué y por suerte va marchando bien de bien.

¿Dónde se ve de aquí al futuro?

La verdad no sé, ni siquiera me esperaba estar a esta altura, en el Metro, esperaba que fuera más adelante. Para ser internacional ya no llego por la edad, pero uno como jugador siempre aspira a jugar LUB, que es la mayor competición nacional. Y creo que como juez es igual, me gustaría dirigir Liga.