La sección sigue descubriendo protagonistas claves en el andamiaje de un equipo que generalmente no tienen la visibilidad ni la repercusión que otros actores. Hoy es el turno de los médicos.

“La salud no lo es todo, pero sin ella, todo lo demás es nada” dijo Arthur Schopenhauer seguramente sin referirse a los médicos deportólogos. Pero Basquet Total adoptó la frase para recibir en este segmento a quienes encabezan los cuerpos médicos de las instituciones, en su mayoría desde lugares bien diferentes según lo que el club les pueda permitir.

Como en muchos de los roles y profesiones que abordamos desde este segmento, el alcance del ejercicio de los médicos depende de la realidad que viva la institución en cuestión, sin embargo, encontramos también diferencias en la manera en la que cada profesional se relaciona con su tarea. Dialogamos con Daniel Zarrillo, medico de Trouville y de las ultimas delegaciones olímpicas uruguayas, quien está totalmente abocado a la medicina deportiva y todos sus trabajos están vinculados al deporte. Por su parte Diego Larroque, es medico consultante de Cordón, pero también ejerce como cirujano traumatológico y atiende en una mutualista y habla con pasión de como esos dos mundos lo complementan.

Al igual que Zarrillo otros médicos dedicados exclusivamente al deporte son el popular Pajaro, Juan Carlos García, de Malvín, quien nos habló con su impronta característica a corazón abierto y Nicolas Arrieta, doctor en Aguada, quien seguramente con una meticulosidad similar a la que utiliza para realizar su trabajo se encargó de detallarnos punto a puntos sus tareas, funciones y obligaciones, asi como los beneficios de trabajar en una institución como la aguatera.

La triste realidad…

Si bien tres de los cuatro entrevistados en esta oportunidad son médicos propios de alguna institución y solamente Larroque lo hace en condición de consultante, todos son consientes que en nuestro basquetbol la realidad es a la inversa: “Esta claramente no es la situación ideal, menos para un club profesional, pero todo está regido por criterios económicos y cada club se maneja no solo como quiere sino también como puede. En la Liga hay varios clubes que no tienen médico y en el Metro la mayoría no lo tiene, se maneja a través de consultas en la medida que lo necesitan, pero no tienen médico en cancha en los entrenamientos ni en los juegos”, nos dijo Zarrillo.

Por otra parte el Pajaro García se excusa por no tener las estadísticas exactas pero comparte que la mayoría de las instituciones no tienen y agrega: “Y no hablemos de las formativas. Totalmente desprotegidas. Eso no está bien. Se deben crear esas fuentes de trabajo, no únicamente para los médicos, sino también  para los otros profesionales de la salud”.

Además, la situación de los clubes muta rápidamente en nuestro país y por ejemplo Larroque quien fue médico de Cordón por años hoy es solo consultante: “Hoy en día estoy trabajando en Cordón como un apoyo, estuve muchos años en el club trabajando como médico principal del equipo pero hoy soy el consultante digamos en casos de lesiones complejas. Obviamente esto es de forma honoraria, vos sabes que en El Metro las posibilidades económicas no son muy fuertes entonces más que nada por el cariño que le tengo al club, es mi casa y les doy una mano desde el punto de vista asistencial con casos especiales”.      

Y ¿por qué cambiarla?

Los motivos por los cuales debería haber un médico propio en cada club están íntimamente relacionados con las funciones que estos llevan a cabo y hasta se desprenden de las mismas.

Nicolas Arrieta, se tomó el trabajo de detallar gran parte de las tareas que lleva adelante en Aguada, las cuales sin un referente en su posición estarían en su mayoría perdidas: “Mis tareas son la coordinación del cuerpo médico del club, en lo que es la rehabilitación de cualquiera de los jugadores que puedan tener algún tipo de lesión. También al comienzo de las temporadas hacemos evaluaciones en diferentes ámbitos como fuerza o antropometrías.

Además, la evaluación de los extranjeros que pueden venir con historias de lesiones. Por supuesto también la solución de temas relacionados a intervenciones quirúrgicas que puedan surgir o emergencias traumatológicas que pueden suceder en un encuentro. Además en instancias de campeonato, cuando el club decide cambiar un jugador por lesión se debe hacer un informe y en eso somos responsables en el cuerpo médico, que luego será presentado a un selecto equipo de médico que representa a la Federación que estudian el tema y evalúan el planteo del club”.

Por otro lado y reconociendo la importancia de su labor el Dr. Larroque afirmó: “No lo veo como algo imprescindible para un equipo de básquetbol. Es muy importante que haya un médico, antes del entrenamiento para evaluar a los jugadores y hablar con el cuerpo técnico de la actividad que deben realizar cada uno de los lastimados. Idealmente se debería quedar todo el entrenamiento, pero eso te lleva a la necesidad de un poder económico que en general en el básquetbol uruguayo es muy difícil de alcanzar. Creo fundamental la presencia de un médico en el inicio de las prácticas y si las condiciones económicas se dan que se pueda quedar todas las practicas, pero no es fundamental”.

Sobre la imposibilidad económica de costear un medico fijo el Pajaro García sentenció: “El médico de la institución no debe ser tomado o interpretado como un gasto, sino como una inversión. El comprometido es como el dirigente, firme con la causa de la misma, no únicamente en los resultados deportivos, sino también en todo lo inherente a lo social, lo cultural. A mi entender el dirigente debe entender que el médico es prioritario, para el cuidado de su patrimonio, de sus talentos. El argumento económico, termina siendo, como reza el dicho popular, es más caro el remedio que la enfermedad”. 

Mucho más que poner una curita

“La visión de que el médico está para cuando alguien se hace un esguince o se lesiona es un criterio bastante acortado para con el rol del especialista en medicina del deporte, porque en realidad nuestro rol, o al menos para mi en Trouville, va mucho más allá de tratar un esguince”, dice Zarrillo quien por ejemplo en Trouville cumple un rol importante para los chicos de formativas: “tenemos un trabajo continuado junto a los profes y con los cuerpos técnicos de formativas cosa de que cuando un jugador llega a primera ya todos lo conocemos, a él, su realidad, su familia para poder contextualizar y poder desarrollar al máximo cada deportista”.

Larroque también hace hincapié en la parte emocional: “Me parece muy importante dejarle algo al deportista, una enseñanza que le pueda servir para el resto de su carrera, incluso para su vida. Somos un apoyo emocional. Debemos tener en cuenta q el deportista impedido de competir no solo sufre físicamente, por lo tanto somos los primeros en dar ese apoyo porque sabemos que un deportista fuerte de cabeza tiene un mejor potencial de recuperación”.

El trabajar con una sonrisa

La medicina es sumamente vocacional y el deporte muy pasional. El poder trabajar en ambas parece ser un coctel muy poderoso, y así lo demuestran todos los profesionales a la hora de hablar de su sentimiento hacia lo que hacen y el lugar que ocupan. Arrieta siente a Aguada como su casa: “Me encanta formar parte de un equipo, que además te hace sentir parte del equipo. Que te permitan hacer lo que vos crees conveniente y que te den la responsabilidad de la decisión desde el área médica hace que uno se sienta a gusto con la confianza y con el trabajo que realiza. Es un privilegio poder estar en una institución así, haber vivido y seguir viviendo todo lo que estamos consiguiendo y por eso estoy más que agradecido”.

Algo similar sucede con Zarrillo quien hace 15 temporadas está en el rojo de Pocitos, pero además trabaja en otras áreas del deporte: “A mi me encanta lo que hago. Creo que soy de los pocos especialistas que se dedica exclusivamente a la medicina del deporte. Trabajo desde deportistas amateurs pero que entrenan como profesionales hasta el alto rendimiento. Se disfruta mucho y el trabajo no me genera cargas porque lo disfruto”.                 

Así se desempeñan los médicos en nuestro básquetbol. Como todos los protagonistas se las arreglan con sus armas para dar pelea y dejar su huella. Más ellos que tienen innata su vocación de servicio. La despedida queda a cargo del Pajaro García, que creo resume el sentir de los cuatro participantes de esta edición de La Cara no Visible: “Cuando decidí hacer medicina, lo hice pensando en qué era una de las áreas, como muchas otras, en donde se podía ayudar al ser humano. Soy un eterno agradecido, a la profesión y a todos quienes, me permitieron ejercerla. Mi amor por lo que hago, y por ende a la vida que sin duda es bella”.