Los deportistas de élite son personas como vos y yo, físicamente no nos parecemos tanto; pero ellos también padecen ansiedad, sufren su mala toma decisiones y trabajan día a día para que su cabeza sea una herramienta que los ayude a alcanzar los objetivos y no una piedra en el camino hacia los mismos. Este informe se centrará en aquéllos profesionales dedicados a mejorar las habilidades psicológicas de los deportistas.

La psicología del deporte es una rama formal de la psicología, “dentro de la medicina existen distintas especialidades como el otorrino o el pediatra, la psicología deportiva es una rama de la psicología como la infantil o laboral también” explica Sebastián Cardozo, psicólogo deportivo que trabaja en el Club Remeros de Mercedes con los planteles mayores de básquet masculino y femenino. Jorge Ferrari está desde hace varios años en Biguá, donde ya es uno más, y aclara que es muy importante que quienes trabajan como psicólogos del deporte hayan pasado primero por la carrera de psicología y luego por la especialización, ya que eso les dará las armas para afrontar todas las posibles situaciones que se viven frente a un plantel. María Eugenia Berneche es la psicóloga de Goes desde hace tres años, estuvo dos con el primero pero ya desde esta Liga está solo con formativas: “Cualquier psicólogo que trabaje en el deporte debe estar especializado, porque es una ciencia como cualquiera que tiene sus teorías y su marco teórico”.  O como dice Ferrari, “Algunos me dicen: Yo creo mucho en la psicología. Nosotros no pretendemos eso ya que no es un tema de fe, es una ciencia”.

La ciencia

Replicar un método de trabajo para obtener resultados esperados, eso es lo que hace una ciencia (a grandes rasgos) y eso es lo que hace la psicología del deporte. Lógicamente, al trabajar con personas, esos resultados difícilmente sigan un patrón matemático, pero con los recursos necesarios la evolución de un jugador puede ser notoria en puntos clave como: concentración, ansiedad, individualismo, confianza, toma de decisiones y muchos otros.

Uno de los métodos más utilizados es denominado “visualización” o “representación imaginada” donde conjuntamente con el cuerpo técnico se pone al jugador en cierta situación de juego que debe corregir y le da herramientas para hacerlo. Por ejemplo, los problemas de ansiedad son muy comunes y afectan de gran manera la motricidad fina, vital en el básquet.

Berneche aclara que hay distintos niveles, no es lo mismo el deporte de iniciación donde se intentan inculcar ciertos valores; luego más adelante en la etapa de juveniles sí empezarán a entrenar determinadas técnicas para trabajar las habilidades psicológicas como mejorar la confianza o tomar buenas decisiones en la cancha. Cardozo coincide que los objetivos en formativas y primera son bien distintos; mientras en mayores se trabaja en busca de un resultado, en formativas se hace una introducción al entrenamiento psicológico que apunta a la formación integra del deportista, e incluye talleres con temáticas de la edad como son adicciones, sexualidad, redes sociales y mucho manejo de la frustración.

El día a día

Ferrari está hace casi una década trabajando en el Club de Villa Biarritz, donde se lo puede encontrar a diario (sin pandemia), así generó cercanía con los jugadores, especialmente los de formativas (aunque es también el único psicólogo que trabajó esta Liga con un plantel de primera) que lo ayudó a derribar ciertos mitos que hay en torno a la psicología “Me transformé en una figura cotidiana para ellos, lejos de esa vieja y equivocada idea de que el psicólogo es para los locos. Me ven todos los días, muchas veces me consultan por sí mismos o a veces algún entrenador me recomienda conversar con alguno”. O como asegura Cardozo: “Estar presente en el día a día, viajes, entrenamientos y partidos te da mucho más información y mayor confianza, que es muy importante en esta tarea”.

La observación y la escucha constante, diferente y empática son fundamentales; somos expertos observando conductas, emociones y pensamientos. Vas conociendo tanto al jugador que ya te das cuenta cuando está pensando en forma negativa; y el miedo, enojo o tristeza van a afectar su rendimiento”, expresa convencida María Eugenia, que además se especializa en rehabilitación psicológica de lesiones deportivas, e incluso trabaja con deportistas para ayudarlos a atravesar el retiro.

Sebastián utiliza estadísticas, pero hace un scouting diferente, que va más allá de los números fríos. No se queda en rebotes capturados o pérdidas, sino que está más atento a las reacciones: qué hace el jugador al perder una pelota, cómo reacciona al agarrar un rebote, cuando no le cobran una falta o le cobran una que no es, y en base a eso trabajar para mejorar.

En todas las canchas

Berneche tiene su propio consultorio privado llamado Flow (fluir en inglés), que nos cuenta que es un término habitual en la psicología deportiva ya que el estado de competencia al que se intenta llegar es que las cosas fluyan, sin estrés aunque con todo bien preparado: Los partidos no se ganan los sábados ni los domingos, se ganan en los entrenamientos porque ahí es donde uno pone a prueba los límites que tiene”. En su consultorio trabaja o trabajó personal con: fútbol, hockey, tenis, rugby, vóley, atletismo y un montón de etcéteras hasta llegar al deporte que me llama la atención: power chair. Ante el total desconocimiento de quien escribe, María Eugenia me explica que es un deporte adaptado, como una especie de fútbol en sillas donde integró el cuerpo técnico de Deportivo Montevideo que ganó la Libertadores, con un orgullo auténtico y justificado.

La versatilidad entonces parece ser un atributo valioso en la profesión, y puede dar fe de ello Ferrari, que cuando empezó hace ocho años en un club con tantos deportes federados como el “Pato” tuvo que ampliar su espectro profesional. He aprendido mucho, me tocó trabajar con algunos deportes que nunca en mi vida había visto como el nado sincronizado o el hockey. Afortunadamente entrenadores y deportistas siempre me enseñaron, les aclaré que no entendía de eso pero me dieron mucha información valiosa y disposición”.  Pero Jorge sabe y aclara que sí bien hay conceptos que son comunes, sin dudas habrá mayor comprensión si el profesional practicó el deporte o tiene alguna formación en él. “Con la pandemia estuve en contacto vía zoom con nadadores que me contaban que lo más difícil es no tener contacto con el agua, yo nunca fui nadador, no voy a entender eso del todo”.  O como dice Berneche: Uno debe conocer la disciplina, su lenguaje, para comprender las necesidades del deportista y generar una comunicación eficaz”.

Ferrari sabe que lo mejor sería tener un profesional por disciplina, pero considerando los demás clubes podemos decir que Biguá está en una posición de vanguardia en la materia.

En el partido

La mayoría de los profesionales que tienen la chance de hacerlo optan por estar en el banco durante los partidos. Allí se dedican mucho a observar a jugadores y técnicos, de vez en cuando pueden tener una intervención breve de algunos segundos con el plantel o alguien en particular, aunque no es lo más habitual. La sola presencia del psicólogo muchas veces funciona como apoyo, contención o “recordatorio” de lo trabajado.

De cualquier manera, lo que más hacen los psicólogos durante el desarrollo del encuentro es obtener información que sólo se consigue de manera presencial, no es lo mismo que se la cuenten. Muchas veces toman nota de algo para trabajar durante la semana, individual o colectivamente.

No todos los entrenadores se lo toman de la misma manera, sobre todo en mayores. Con el correr del tiempo se entendió que es una herramienta más, un asistente más para el técnico; o quizás no, ya que la enorme mayoría no cuentan con un psicólogo del deporte trabajando con ellos.

¿Falta de recursos o de conocimiento?

La confección de esta nota no fue sencilla, no por falta de disposición de los participantes -todo lo contrario- sino porque son poquísimos los clubes que optan por acompañar sus planteles de básquet con psicólogos, e incluso los seleccionados nacionales dejaron de hacerlo.

Para Berneche el principal problema radica en lo económico. Esta Liga ya no estuvo más con mayores, pero tiene esperanzas de volver: “Hoy en Goes quizás no haya recursos, me encantaría seguir trabajando con el principal, pero otros clubes con más recursos tampoco cuentan con psicólogo ni siquiera en formativas”. Dejando en claro que el desconocimiento e incluso el prejuicio aún están latentes.

Cardozo tiene un matiz, ya que sostiene que el desconocimiento es la causa principal: “Muchos directivos lo ven como un lujo y no una necesidad real para entrenarse en forma completa”. El profesional del “Costero” mercedario sostiene que cualquier deporte tiene cuatro niveles de exigencia: física, técnica, táctica y psicológica. No contar con un psicólogo es dejar ese último factor librado al azar, contar con él es tomar esa variable y trabajar para mejorarla.