Con la templanza de un veterano que disputó mil batallas vestido de celeste en los grandes torneos, Manuel Gadea nos contó sus impresiones de la naranja de ahora y de siempre.

¿Qué recuerda de la preparación para el Mundial de 1967 en nuestro país?

Antes del Mundial entrenamos juntos en el gimnasio del Naútico que era de 2x2. Cuando llegamos al Cilindro sin ninguna referencia, no le pegábamos ni al aro. Víctor Hernández tiraba y tocaba el canto del tablero, éramos un desastre. Él recién debutaba en la Selección y la pudimos revertir saliendo campeón y vice campeón después. Incluso fue goleador de un Sudamericano.

¿Cómo fue la experiencia de jugar un Mundial acá?

En el Mundial practicamos una hora en el Cilindro antes de jugar. Dimos una ventaja enorme. Los brasileños en el Mundial del 1963, tiraban sin mirar porque llevaban tres meses entrenando ahí. Casi nos sentíamos visitantes en nuestro estadio por el poco conocimiento que teníamos de la cancha. En la presentación olímpica nos silbaban a Víctor Hernández y a mí. Ahí se me ocurrió apostarle un refresco, a ver a quién silbaban más y con eso nos reíamos. Igual en parte me amargué por no poder rendir en mi país. Por suerte en el Sudamericano de 1969 la revertimos de la mano de Omar Arrestia, Daniel Borroni y Walter Márquez. A Oscar Moglia ya no le daba el físico pero jugó igual.

¿Qué sintió cuándo pudo lograr el Sudamericano en 1969 también como local?

Una alegría muy grande. Igual los festejos fueron muy tranquilos. Recuerdo una comida con la familia y los amigos.

¿Qué piensa de los avances del básquet a nivel técnico?

La diferencia entre el básquet de hoy y el que jugué yo, es el tiempo. Los segundos de posesión modificaron la velocidad del juego. Además, en nuestra época no existía el triple. Cuando estaba en Atenas probamos tirar de tres y después se demoró en aplicar. El basquetbol es el mismo, pero antes teníamos más tiempo la pelota en la mano.

¿En cuanto a lo físico cómo evalúa el deporte en la actualidad?

Todos los deportes fueron cambiando. Nosotros en el calentamiento hacíamos solamente pases y bandejas. Ahora se trabaja mucho más el físico. Igualmente, la parte de los fundamentos sigue siendo lo más importante del juego. En ese aspecto, veo que incluso hoy se mantienen ejercicios que hacíamos. La técnica no debe dejarse, no pasa de moda.

¿Qué observa de nuestra selección hoy y la dificultad para entrar a los grandes torneos?

En los Juegos Olímpicos de Roma 1960 me di cuenta que nos iba a costar mucho repetir las actuaciones de 1952 y 1956 (bronces olímpicos). Noté que íbamos a tener problemas porque había jugadores que medían 2.15 mts y el uruguayo más alto era Costa que no llegaba a los dos metros. Dábamos mucha ventaja ya en ese momento. Físicamente los estadounidenses y los europeos tienen gente más alta. Acá no salen jugadores grandes y eso es un problema que arrastramos desde siempre.

¿Qué vínculo mantiene con Atenas actualmente?

Al básquet lo sigo por televisión. En Atenas ya no conozco a nadie. Los que están ahora no me vieron jugar y no me reconocen, salvo algunos viejitos como yo que ya tengo 78.