Juan García Marrone rompió el silencio. El juez de la polémica final entre Defensor Sporting y Paysandú BBC habló 17 años después de la primera edición de Liga Uruguaya que terminó con el título del fusionado con conversión de Daniel Rivero. Entre otras cosas, el árbitro aseguró que “hicieron una farsa con el reloj pero ese gol no valió” y que “el foul más grande de la historia del básquetbol uruguayo no fue sancionado”.

Siempre tuve la duda. ¿Qué pasó con los árbitros que estuvieron presentes en la primera final de la Liga Uruguaya? Ese partido que nadie se va a olvidar por las polémicas que tuvo, que va a quedar en la retina de todos los amantes del básquetbol y que en aquel lejano 2003 revolucionó a los medios deportivos del país.

Empecé a buscar notas, archivos del pasado, y sólo encontré la palabra de Félix Fares, que fue el primer juez de aquella dupla que conformó con Juan García Marrone, pero de este último no tenía información, por lo que decidí ir a buscarlo para hacer esta nota.

Al principio me dijeron que no iba hablar, que nunca lo había hecho, que distintos medios en su momento lo intentaron y no pudieron. Antes fue imposible convencerlo, pero no hay peor gestión de la que no se hace. Tal es así que en Básquet Total fuimos en busca de García Marrone, y charlamos con él.

Al contactarlo telefónicamente, accedió al diálogo ya que no tenía nada que esconder. Coordinamos para hablar de aquella noche del 2003. Pasaron 24 horas del primer contacto, al llamarlo para meternos de lleno en el tema justo estaba conduciendo desde su empresa ubicada en Montevideo rumbo a Lagomar, donde vive hace muchos años. Amablemente detuvo el vehículo para hablar con nosotros, ese ratito se transformó en 64 minutos de charla, como si estuviésemos en un asado.

Juan García Marrone, sin titubear dijo: “Fue un escándalo ese partido, y marcó el final de mi carrera”. Ese retiro que no estaba programado había llegado, mismo en el vestuario del Palacio Peñarol. Dejó el referato a pesar de estar en su mejor momento con 41 años, pero se sintió avergonzado de la actuación arbitral en esa jornada. La vergüenza pudo más que la pasión, por eso colgó el silbato. Una temporada de básquetbol que será recordada por esos diez segunos finales en el quinto juego entre Defensor Sporting y Paysandú, con un foul de Gustavo Szczygielski sobre Claudio Charquero y el último doble de Daniel Rivero sobre la chicharra para darle al violeta el título de campeón de Liga.

¿Cómo viste esas dos incidencias?

Fue un escándalo, donde hubo dos jugadas determinantes. El foul más grande de la historia del básquetbol uruguayo que no fue sancionado y el gol de Rivero (Daniel) pasada la hora. Después hicieron todo un circo mediático, una farsa con el reloj, pero ese gol no valió.

¿No fue un problema en el reloj del Palacio?

Ese gol no valió, fue después de hora con el partido terminado. Es más, en su momento nadie vino a hacerme una nota, nadie. Ninguna radio, ningún diario, nadie me preguntó nada. El que tomó el protagonismo ahí fue Fares (Félix) que salía todos los días en el informativo, y explicaba lo del reloj, y todo eso. Pero hay cosas que son inexplicables, aunque las expliques. Yo nunca más vi el partido.

¿Por qué no dijiste nada en ese momento?

En la cancha no dije nada, pero ojo que yo me hago responsable de lo que pasó, porque los arbitrajes son colectivos, no son individuales. Y el arbitraje de ese día fue bochornoso, yo te lo puedo decir porque fui protagonista de lo que pasó. Yo me hice responsable de lo que pasó, tal es así, que terminó el partido y me peleé con todo el mundo de Paysandú, yo contra todos en camino al vestuario. Cuando terminé de bañarme, salí y estaban todavía, estuve a punto de irme a las trompadas en los corredores del Palacio. Después fui al tribunal y expliqué lo que había pasado, y ¿sabés lo que me dijeron en el tribunal?: “Juan, te van a suspender por esto que estás diciendo”. Y yo le dije que no me importaba nada, porque estaba contando todo. Posterior a eso yo presenté mi renuncia al colegio.

¿Y qué pasó? ¿Te respaldaron?

Un domingo al mediodía estaba haciendo un asado en casa y tomando un whisky, me llamó mi señora que tenía en el teléfono a alguien de Paysandú. Atiendo y era el “Oreja” (periodista de medio sanducero) que me hizo una nota para explicar lo que había pasado en el partido, y lo hice con lujo y detalle como a mí me parecía. A raíz de esa nota, el colegio me observó, porque quizás había hablado de más, pero estaba hablando de mí, no en contra de nadie. Pero igual me trataron de convencer para que no renunciara, no querían que yo me retirara, entonces hicimos un impasse. Hasta que un día me llamó Gómez (secretario de colegio de jueces) y me preguntó si había tomado una decisión porque necesitaba un cupo de juez FIBA, necesitaba el lugar que yo estaba ocupando, y yo no estaba arbitrando, entonces ahí mismo me retiré.

Después de 17 años. ¿Qué fue lo que pasó?

Yo no tengo pruebas para decirte pasó esto, y no separo a Juan García de Félix Fares. El arbitraje fue bochornoso, espantoso, y es más, en la nota al medio de Paysandú dije que habían sido despojados, y por eso fue que el colegio me observó. No sé qué pasó, no fue algo normal, ese foul debe ser el más grande de la historia y no lo pitamos, yo estaba a 14 metros, pero no importa, yo lo tenía que haber pitado. La mecánica o como quieras llamarlo indica que no puedes pitar cosas que no corresponden en ciertos tramos de la cancha, pero repito, si vos ves a alguien que le pegan cuatro balazos del otro lado de la cancha no te podes quedar de brazos cruzados. No le pegaron cuatro balazos a Charquero, pero fue un foul de aquellos. Yo lo tenía que haber pitado, pero estaba a 14 metros, y sabés lo que tiene ese foul, si yo lo pito y la TV demuestra otra cosa, ahí quedaba pegado, pero no pité y hasta hoy en día me lo cuestiono.

¿Cómo te afectó en tu vida cotidiana ese partido?

No sabés lo que fue, muy jodido. A los seis meses del partido, un día estaba en Las Termas en Paysandú y vinieron cuatro o cinco a recriminarme. Y tres años después, fui a la fiesta de la cerveza con mi señora, y todavía me lo hicieron recordar, habían unos pendejos que estaban con una cerveza de más y se me vinieron al humo. Fue algo jodido para mí, con el tiempo me encontré con gente y limé asperezas con varios, por ejemplo con Pablo López y Losada (Diego), pero eso fue después, en el momento fue muy jodido.

¿Cómo fue ese encuentro con Fares en el vestuario post partido?

Con todos los jugadores de Paysandú a las puteadas, a punto de agarrarnos a las trompadas. En el vestuario no se presentó nadie, el único que vino fue el delegado de Defensor Sporting con la planilla, y yo hice la denuncia correspondiente de lo que pasó después del partido. Yo con Fares no hablé nada, para mí era muy claro lo que había pasado, y te vuelvo a decir no sé por qué no pitó lo que debía haber pitado, yo no hablé con él. A partir de ahí la relación con Fares no quedó muy bien, nunca lo hablamos el tema del partido. Yo en su momento sólo hablé con el colegio y conté lo que había pasado. Es más, yo me retiré y él siguió dirigiendo.

¿Hubo alguna presión previa a alguno de los jueces?

Yo no lo sé, no te puedo decir porque no lo sé, es algo medio grave decir eso y yo no me animaría a decirlo, porque no lo sé. Y tampoco me preocupé mucho en indagar lo que hubiese podido pasar, la dejé por eso. Yo me retiré, y te lo vuelvo a decir, hasta el día de hoy me siento avergonzado de lo que pasó. Yo me fui porque me dio vergüenza lo que pasó ese día, y como tengo dignidad, me voy. Nunca precisé del básquetbol económicamente, ojo, bien por quien lo usa para pagar la luz, el agua, el teléfono. Yo lo tenía porque era algo que me gustaba, pero económicamente mi vida no cambió una vez que dejé, para nada.

¿Tuviste algún tipo de amenazas?

No, eso no. Pero sí que fui muy reconocido para mal con gente de Paysandú. Es más, mi señora trabajaba en el BBVA y a fin de año hacían una fiesta bárbara, entonces venía la gente de la sucursal de Paysandú y no sabés lo que era. Me gastaban toda la noche, en una buena, pero todos los años era la misma historia, nunca se olvidaron de lo que pasó. Para mí fue bochornoso, capaz que otro no le da la trascendencia que le di yo en su momento, pero yo no puedo hacer la fácil de decir “me equivoque, jodete”. Jodete no, porque acá si alguien se tenía que joder era yo, y de hecho me jodí. Durante muchos años me señalaban con el dedo, ahora capaz voy a Paysandú y no me conoce nadie, o algún veterano que tiene la edad mía.

¿De Defensor Sporting te llamó alguien?

No, de ellos nadie me llamó. Es más, una vuelta me encontré con Jauri (Gerardo) en la playa de Florianopolis y estuvimos hablando largo y tendido de ese partido. Una cosa que nunca había contado acá, y cuando te encontrás afuera quizás lo querés decir. Pero bueno, son cosas de la vida, yo con 41 años estaba allá arriba en el referato, llegaban las finales, era Juan García y otro más. Porque me lo tomé con mucho profesionalismo y era honesto.

¿Y esas imágenes se te vienen a la cabeza aunque nunca más miraste ese partido?

Siempre no, pero sí, claro. Me voy a morir con ese sentimiento, nunca me pude sacar ese sentimiento de encima, pasó el tiempo, pasan los años y yo sigo con la misma sensación de vergüenza con lo que pasó.

Después se demostró a través de varias imágenes que el reloj del Palacio Peñarol estaba mal, argumentando que el gol fue válido. ¿Por qué crees que pasó eso?

Y, porque le gustan las cámaras, en su momento hubo un circo con todo eso. Cada uno que la cuente como quiera, yo que estaba ahí adentro, te digo que ese gol fue después de hora. Después si la queres dibujar, le ponés colores, acomodás un poquito para acá, un poquito para allá, le pones lo que quieras, pero yo estaba ahí adentro y te digo que ese gol no valió.

¿Y tampoco te dio por pitar que no entró?

No, es que enseguida se metió todo el mundo para adentro de la cancha, fue un quilombo me acuerdo. Fue un partido de locos, que no se veía por ningún lado, no te digo que te descansás, pero era imposible que Defensor lo remontara. Se dio y encima el broche de oro en esas dos jugadas. Nos agarraron los canas y nos llevaron para el vestuario, se nos vino toda la gente de Paysandú arriba, porque camino al vestuario ya era un carnaval. Para mí, ya ahí me di cuenta que no había valido, después sí, lo que miré fueron las tomas que hacían con los relojes y el tiro de Rivero que fue todo una farsa, armaron todo una farsa, y eso me hizo convencer aún más que el gol no valió. No sé dónde puedo ver el partido completo ahora, si llegara a estar lo miraría para ver esa jugada, pero yo estoy convencido que ese gol no valió. Aparte no lo digo yo, sino toda la prensa también, pero la dibujaron, no sé qué intereses había ahí. Yo era de perfil bajo, iba a la Federación, retiraba mi partido, a veces me calentaba con los que me tocaba, a veces me ponía contento. No hacía lobby, no hacía nada. En el año 84, tenía 22 y me gustaba la joda, las copas, las mujeres, la bailanta, me gustaba eso. Hasta que un día me llamó Gómez porque nos habían visto de joda, y me dijo que me empezara a cuidar. A raíz de esa opinión de él, me empecé a cuidar y no figurar. Era de bajo perfil, sobrio en ese sentido.

¿Por qué cuando estaban mano a mano con Fares en el vestuario después del partido no hablaron de esa jugada?

No hablamos porque yo estaba con una calentura que volaba. Aparte el que se quiso pelear con todo Paysandú fui yo, Fares no. No sabés la calentura que tenía, por lo que había pasado y con la actitud de Fares. No te olvides que en esa época, ellos eran las estrellas: Fares, Cames. Pero ta, eso fue lo que pasó. Mirá, no hay nada escrito, pero hay cierto reparos, siempre hubo esa barrera de que Fares era Fares y Cames era Cames.

Y si vos pasabas esa barrera y cobrabas sobre ellos ¿qué pasaba?

No lo sé, no se pasaban esas barreras, estaban ahí, pero no se pasaban. Yo cuando terminó el partido podría haber arrancado: “pi, pi, pi, el gol no valió, el gol no valió”, pero no lo hice, pero podría haberlo hecho, no sé si hubiese contribuido en algo. Quizás sí, con el diario del lunes sí, pero en el momento no lo hice, llámalo como quieras, me cagué, no quise, no me gustó, temor, miedo, lo que quieras, pero no lo hice y eso es algo que tengo adentro, hoy con el paso del tiempo digo: “puta, lo tendría que haber hecho y que explotara Roma”, no sé. En virtud que no lo hice, quizás siento más vergüenza por eso.

¿Y con el tiempo nunca hablaste con tu compañero de por qué tú dejaste y él siguió arbitrando unos cuantos años?

No, porque yo no seguí. Fares nunca fue referente mío, si lo quieren llamar referente en el arbitraje, eso es otra cosa. Yo tuve otros referentes como Roberto Fernández por ejemplo, pero Fares no. Ojo no discuto que haya sido un muy buen juez, pero nunca nos hablamos después de ese partido. No hubo una conversación, nada, si yo hubiese seguido ligado al arbitraje capaz hubiese cuadrado, pero no. No tuve más contacto con él y después de ahí no fui nunca más a las fiestas de UJOBB por mucho tiempo, me desligué del tema. Tuve una oportunidad que me invitó Ney Castillo a integrar el colegio de jueces, estuve a punto de concretar, pero hubo una diferencia al final y quedó en la nada. En otro momento en la comisión técnica, pero no quise, volver al colegio era tener un dolor de cabeza grande porque no es fácil.

¿Qué sentís cuándo Fares dice que esa pelota entró antes de tiempo y no fue foul la penúltima jugada?

Está bien, que cada uno diga lo que quiera. Pero todo aquel que se ponga a mirar el video y la finalización del mismo se va a dar cuenta que ese gol no valió. Hay un hecho concreto que si se cobraba el foul y Charquero no embocaba los libres era otro tema. Pero que eso pasó y fue flagrante el foul, fue flagrante.

Mencionaste que hablaste con Pablo López y Diego Losada ¿Cómo fue ese encuentro?

Con Pablo López ningún problema, nosotros parábamos mucho en el boliche del papá y lo veía seguido ahí. Con Losada nos encontramos en un banco y estuvimos hablando 45 minutos de esa noche, quedó todo bien.

¿Previo al partido viste algo raro?

No. Yo en el básquetbol nunca vi nada raro, capaz que hay cosas raras, pero yo nunca vi nada. A mi nadie se me apersonó para decirme nada, jamás. Y mirá que antes eran épocas duras, de Magurno, de Cordón que no es el de ahora, tenía con gente pesada. Pero nunca me llamó nadie para nada, de ningún equipo, ni antes, ni después del partido. Faltaría a la verdad si te dijera que sí, ni siquiera insinuaciones, nunca.

Después de 17 años se sigue recordando esa noche en el básquetbol. ¿Te duele que se hable de eso aún?

Es un tema que quise sepultar, pero nunca pude, convive conmigo. Ojo, a mí me pudo chupar un huevo lo que pasó, pero sin embargo no me chupó un huevo. Capaz que otro a la ligera, decía que siga el baile, pero yo no, no fue mi sentir.