En Basquet Total le seguimos ganando a la cuarentena con secciones nuevas. Comenzamos a elegir los mejores quintetos de los equipos en la historia de la Liga Uruguaya. Arrancamos con el que ganó más desde que se juega el torneo en esta modalidad: Malvín.

El playero se coronó en cinco de las dieciseis ediciones de la LUB y estuvo presente en ocho finales, un disparate. Todos los títulos de primera división de la institución de la Avenida Legrand fueron en el siglo 21, por lo que la elección de los basquetbolistas fue bastante compleja y discutida.

En el juego que comienza con este informe proponemos elegir un quinteto ideal con dos extranjeros como máximo, y un entrenador. El DT, en el caso de Malvín fue extremadamente sencillo, no dejó lugar a polémicas.

Podemos ser injustos con algún jugador, es cierto. Puede haber opiniones variadas, también es real. Por eso, además de los cinco titulares, colocamos algunos basquetbolistas que perfectamente podrían haber sido incluidos en esta selecta lista.

¡Qué se diviertan!

Base: BRUNO FITIPALDO

El hijo pródigo de la playa. Llegó en formativas desde Náutico para hacer la escalerita perfecta. Se formó en la cantera y evolucionó en cada rincón del Canil. Levantó la primera copa donde dio un paso adelante para suplir a Fernando Martínez que quedó afuera por lesión. De ahí en más la historia con la casaca de Malvín es conocida, un año más tarde ya era el dueño del equipo y se hizo grande en los Playoffs de la LUB 2013/2014 donde gritó por segunda vez campeón. Niño maravilla.

Escolta: FERNANDO MARTÍNEZ

¿En serio hay que justificar la inclusión de Fernando Martínez? Lo único que llevó a la discusión era si lo poníamos de base o de ayuda, ya que brilló en ambas posiciones. En los primeros títulos, jugando de uno, generaba desde el pick con esas penetraciones inolvidables, escurriéndose entre gigantes. Con el paso del tiempo y la llegada de Fitipaldo fue trasladando su lugar en la cancha, pero nunca dejó de ser determinante. Participó en cuatro de las cinco estrellas que figuran en el escudo arriba de las gaviotas. La leyenda marca que Dios es Enano.
Otros que entraron en la discusión:  Nicolás Mazzarino, Joaquín Izuibejeres.

Alero: KENNEDY WINSTON

Cuando la pelota pesaba había que pasársela, era jugar y cobrar. Dio la sensación que siempre jugó sobrado por acá y aún sin apretar el acelerador a fondo, fue recontra determinante. En su primer pasaje (2014/2015) por la institución fue parte de un equipo que, además de ser campeón, jugaba bárbaro. Seguramente en caudal de juego, fue la mejor versión de Malvín en LUB. Volvio un año más tarde, donde el azul de la Avenida Legrand fue eliminado en semifinales. Dejó su huella.
Otros que entraron en la discusión:  Chris Jeffries, Emilio Taboada.

Ala-Pívot: MATHIAS CALFANI

Le costó la adaptación. El primer año, Pablo Lopez intentó que jugara de alero. Si bien no tuvo éxito en el futuro inmediato, funcionó a mediano y largo plazo. Aquel flaquito artiguense que llegó desde Biguá se volvió tremendamente determinante. Con una capacidad física envidiable y un nivel defensivo top fue creciendo a pasos agigantados para convertirse en pieza fundamental del Malvín bicampeón. Fue MVP en la temporada 2014/2015. Gloria y catapulta a una carrera triunfante por el Mundo.
Otros que entraron en la discusión:  Reque Newsome, Nicolás Borsellino.

Pívot: LEE BENSON

Vino a revolucionar el barrio, y destacó con 17 puntos y 11 rebotes de promedio en el año que Malvín salió campeón por primera vez en su historia. Imposible que no se ganara un lugar con pivot titular de este equipo ideal del playero en la LUB. Tenía todo: calidad, clase, fortaleza física y gran nivel técnico. Formó una dupla de temer con Kim Adams. Retornó al año siguiente, pero su segundo pasaje por la institución, no fue el mejor.

Entrenador: PABLO LÓPEZ

Es el único entrenador campeón con el playero, por lo que no hay dudas de que si esta elección fuera de toda la historia malvinense, también el mejor sería Pablo López. Cinco títulos y tres finales lo ponen indudablemente en el primer lugar del podio, despegado del resto. En su mandato, salvo en una edición, siempre llevó al azul de la playa a Playoffs. Crack absoluto.