Los jueces también tienen su lugar en el básquetbol y en este ciclo de charlas con los árbitros conoceremos más de sus vidas, tanto adentro como afuera de la cancha. Comenzamos con Andrés Bartel, uno de los internacionales, que además es presidente de UJOBB. Nos contó de sus inicios, su carrera, los secretos de la profesión y también del desarrollo de su trabajo particular en la ferretería.

“El Criollo”, lugar de trabajo de los hermanos Bartel, fue el punto de encuentro. Entre tornillos, bolsas de portland y demás artículos típicos de un establecimiento como este charlamos con el árbitro internacional, quizás el mejor catalogado de la actualidad en el básquetbol uruguayo.

¿Cómo fueron tus inicios en el básquetbol y en el arbitraje?

Arranqué en 2003, era monitor de Welcome, arbitraba los minis y el entrenador de primera de aquel entonces, Paco (Francisco) Bolaña, me pidió que arbitrara un partido amistoso; le gustó e hizo un nexo con el departamento arbitral de ese momento. Hice el curso medio a los empujones, sobre todo las primeras clases fueron por compromiso como para no dejar pegado a quien me había presentado y de a poco me fui enamorando, las reglas te van apasionando y me fui metiendo; así empezó mi carrera.

Nunca fui un jugador destacado, hice varios deportes como fútbol, rugby y básquetbol, medio que este último ya lo estaba dejando. O lo dejaba del todo o me vinculaba de otra manera, era el deporte que más me seducía y como tenía arraigo con Welcome ya que mi padre era dirigente y mis hermanos jugaron allí, llegó la vinculación al deporte por medio del arbitraje. Nunca me sedujo mucho ser entrenador que es algo muy diferente, es difícil que alguien nazca para ser árbitro, es una casualidad del deporte, es como un bichito que empieza a picar y seducir de a poco. Ya dejé de jugar del todo a los deportes digamos, pasa por un tema profesional más que nada.

Como anécdota me pasó que estando en la categoría de segunda me fui una semana para el campo y me puse a hacer cosas con caballos y terneros y me hice un esguince grande que me dejó dos meses sin poder hacer nada. Ese mismo año subí a la categoría 1 y el presidente de aquel entonces, Alberto Leis, me comentó que tenía para arbitrar las finales de tercera pero que obviamente con ese esguince no podía y me aconsejó que me cuidara un poquito para más adelante.

A partir de ahí había responsabilidades, no más boludeces con caballos y terneros, dejé de hacer todo tipo de deportes de contacto, más ahora en el nivel que estoy en cuanto al arbitraje, fíjate que perderse una competencia internacional por jugar una doma o algo así es tremendo, distinto si te pasa entrenando pero sino es así es complicado para la carrera.

¿Qué es la UJOBB y cómo están en la actualidad con su sede en el ex Club Buceo?

Es una responsabilidad mantener un gremio durante años, es un orgullo pertenecer a esta institución que es pionera en América -seguro- y en el Mundo habría que investigar pero no creo exista un gremio arbitral con 76 años ininterrumpidos. La presidencia de UJOBB me agarró en un momento de mi carrera con más maduración para tomar el liderazgo que tomé por dos factores; al lugar donde estoy llegué por mérito propio, no necesité de nada ni de nadie y tampoco lo que me puedan dar ahora, no me lo van a dar por UJOBB.

Muchos históricamente se acomodaban en UJOBB para poder tener más partidos, yo eso me lo ganó en la cancha, lo que yo puedo aportar al gremio es independencia total, no precisan darme nada ni acomodarme con nadie. Me agarra en un buen momento de mi carrera, es un compromiso, un desafío donde hay muchas cosas para hacer. Si bien hay muchos años de historia, se trabajó poco en la parte social, queremos dejar una huella en los árbitros desde la parte profesional arbitral y estamos tratando de mejorar todo día a día.

Se armó una escuelita de básquetbol en la nueva sede...

Nació a ímpetu de Álvaro (Aunchayna), era una idea que se podía llevar a cabo pero no con las dimensiones que tomó después, confiábamos en el laburo del “Dulce” que fue quien propuso lo de la escuela para niños ya que él es quien la lleva adelante y tiene esa vocación de entrenador ya que hizo el curso. Pensamos que iba a juntar 10 – 12 gurises y llegaron a meter 100 chiquilines por día, colmó y superó ampliamente las expectativas y se tuvo que recurrir a una cancha adyacente en el club para poder descentralizar la principal que había 80 gurises todos juntos. Ahora todo eso está detenido y no sabemos qué pasará a futuro, esperemos que siga pero este año está difícil. Lo que más me apena son los chicos y Álvaro realmente.

A su vez, a la escuelita habían llegado mucha gente importante del básquetbol como Nicolás Mazarino, Federico Pereiras, Hatila Passos, Federico Bavosi, Luis Silveira, Marcelo Capalbo, deportistas de gran trayectoria y referentes del deporte.

¿Pesa o es un plus ser un árbitro reconocido?

Cuanto más arriba vas llegando, más es la responsabilidad. Sobre todo lo que pasa cuando vos venís de arbitrar un Mundial y arbitrás acá, hacés una cagada tremenda en un partido de formativas, por ahí viene el tema. Pero no pesa más si estás más expuesto, pero te dan menos chance en algo que errás y te puede pasar porque sos humano pero presión no tengo, a la larga la vas perdiendo porque la trayectoria te va dando madurez y otra responsabilidad.

¿Qué experiencia te dejaron los diversos torneos internacionales?

He tenido una suerte bárbara en mi carrera internacional, comencé en el año 2015 cuando me recibí y entré a participar en febrero de 2016 y de ahí en adelante no he parado hasta ahora en marzo, fueron cuatro años de carrera ininterrumpida, viajando mensualmente y participando en torneos importantes. Agradezco a la competencia interna que a veces la gente no dimensiona eso.

No arranqué en torneos menores a nivel internacional como se hace siempre de U16, U18, femenino, masculino; eso es lo que se hace normalmente en una carrera internacional, pero en mi caso tuve la suerte de arrancar directo en la Liga de Las Américas y de ahí no bajé jamás. A los tres años fui a torneos de menores masculinos y femeninos y tuve la suerte de ir a un EuroBasket sub 20 en Italia, varias eliminatorias y un sinfín de torneos que me ayudaron muchísimo a llegar al Mundial de China.

Fui a Nigeria a hacer una eliminatoria en la ciudad de Laos, una linda experiencia como arbitraje, pero no sé si volvería. El continente africano no tiene muchos árbitros para partidos de alto nivel entonces mandan europeos, americanos, complementan con los jueces locales y con eso la pilotean.

Me llamo el máximo ente de los árbitros en FIBA agradeciéndome la participación y quedé agradecido con todo pero era la primera y la última vez (risas). El viaje, la cultura, el aeropuerto a pedazos, un montón de factores. Nigeria es un país con mucha plata pero con una pésima distribución. Imaginate que llegué a las dos de la mañana al aeropuerto, no habia luz, no me venian a buscar y estuve una semana ahí. Ellos por un tema económico no hacen los ida y vuelta como hacemos acá sino que hacen un cuadrangular con una sede, yo estuve con Nigeria, Costa de Marfil, Ghana y Chad.

El nivel de básquetbol africano es muy bueno, ninguno de los jugadores de selección juega en las ligas locales, todos están en Europa o en los College de Estados Unidos, por ejemplo hice un partido de Nigeria y Senegal donde había tres jugadores de la NBA de un lado y dos del otro, era un partido de un Mundial o un Juego Olímpico. Son equipos con un muy buen nivel de juego, nos agarra uno de esos y sería muy complicado realmente.

¿Qué experiencias te dejó el Mundial de China?

Estuvo muy bueno. Siempre digo que antes de ir a China arbitré formativas en cancha de Marne y esto es así, es parte de todo lo que nos pasa a todos los árbitros alrededor del mundo, excepto a los que vienen de Canadá o Estados Unidos. Todos arrancamos bien de abajo, es todo un proceso de crecimiento y lo manejo con mucha satisfacción, el haber empezado en canchas de piso duro y luego entrar en estadios que valen 200 millones de dólares, está bueno ese tipo de experiencias, es tremenda, súper enriquecedora. Me fue muy bien en el Mundial en lo personal y en lo colectivo. Muy contento de haber vivido la experiencia en un país muy distinto al nuestro con una idiosincrasia de vida muy distintos para comer o vivir. Otro país al que no volvería a ir, además de la muchísima gente que hay.

Ping Pong

Mejor Partido: Con Sánchez Varela la final de la Liga Sudamericana en Concordia entre Estudiantes y Guaros de Lara, estábamos adentro de una caldera ese día ganaron los venezolanos.

Peor Partido: Siempre los que más te quedan picando son los últimos, me fui menos conforme con el último que hice la final entre Malvín y Trouville para ir a la Liga Sudamericana. Normalmente te queda el último en la retina que te fue mal.

Jugador más complicado que te tocó arbitrar: Sebastián González de Quimsa, pero no tengo en un jugador, sólo por contestar.

Hincha de: Te puedo decir que ya hoy no, pero vamos a decir que soy hincha de Welcome

Terna Ideal: Algo que nunca pudo darse y me hubiera gustado era una terna con Álvaro Trías, Alejandro Sánchez Varela y yo, siempre fue una pendiente.

Un partido que te gustaría arbitrar: De los Juegos Olímpicos, sería la frutilla de la carrera y dado las circunstancias económicas quizás me retire ahí, es importante no sólo el como arrancas sino como te retirás también.

El próximo Mundial será en Corea del Sur, Filipinas y Japón, son distintos a los chinos, son más occidentales por decirlo de alguna manera. En China por ejemplo no anda internet, no tienen Whatsapp, usan otro, no se puede entrar a la web de Basquet Total, hay que dar muchas vueltas y todo eso hace que se alejen más de los occidentales, hoy tienen una moneda electrónica propia y única, es otro planeta. Estoy contento de haber vidido esa gran experiencia pero ahora espero que se venga algo más cerca (risas).

Estuve en las nominaciones del Mundial y no me salió la de Tokio (Juegos Olímpicos), es más complicado porque son menos equipos y menos árbitros pero es una expectativa que me gusta sobre todo porque son pocos árbitros los que lograron ir a los dos torneos, es todo un mérito para la carrera personal, algo que te queda para vos, no por entrar en ninguna estadística sino como una experiencia para contarle a tus nietos.

Tenía muchas expectativas de ir a Tokio, había hecho un gran laburo en las eliminatorias y en el Mundial, tenía expectativas que me podía tocar ir, era difícil pero no tocó. Aún pueden venir los repechajes olímpicos que son torneos sumamente competitivos y fuertes, se hacen en buenos países como Canadá, Croacia, Lituania y Serbia. A Canadá no puedo ir porque va a Uruguay pero cualquiera de los otros realmente estaría bueno.

¿Cómo repercutió la salida de Alejandro Sánchez Varela?

La salida de Ale chocó bastante, había estado viajando con él durante dos años. Siempre dijimos que no íbamos a llegar al final de la carrera con 50 años porque es difícil mantener tanto tiempo a un nivel de exigencia alto, hay que entrenar muy bien, teniendo una conducta tremenda y acá se nos complica. Lo que no pensaba es que él se pudiera ir tan rápido, yo tengo 37 y él 39, tenía más cuerda, pero tomó una decisión por un tema familiar y de trabajo. Nos chocó a todos, vino acá a la ferretería a contarme porque nos une una amistad tremenda, él habló con su mujer y vino a plantearme su decisión. Le dije si todavía lo pensaba, pero no iba a cambiar su decisión, ya lo tenía decidido. No porque se haya ido él crecen ahora todos los demás árbitros, sino que Alejandro era un trampolín para todos, se perdió muchísimo no sólo como árbitro sino también como persona.

¿Cómo son las preparaciones de los partidos?

Los partidos los preparó siempre igual, trabajó en la ferretería hasta las 15.30/16.00 y me voy para casa donde hago una siesta, me baño, me afeito y a la cancha. A los jugadores les árbitro a todos de la misma manera, capaz que los de trayectoria tienen un plus a la hora de escucharlos. No tengo problemas con los jugadores en particular, si insultan se van para afuera y listo. Hay jugadores más complicados que otros pero lo vas aprendiendo a manejar. Los jugadores son todos iguales, no por ser novatos se les pitan todas las cosas, si hacen mal las cosas sean consagrados o novatos se les cobra a todos. Hoy tenés varios jugadores que simulan, tanto veteranos como jóvenes pero hoy por hoy la simulación está más controlada, no tanto como años atrás sobre todo a nivel internacional. Hay más jugadores mañeros, todos tienen algo, hay que prestar más atención a jugadores malintencionados.

¿Cómo es arbitrar el equipo del que sos hincha?

No árbitro a Welcome, ni en formativas ni en nada, pero si tuviera que arbitrar ahora lo hago, nunca fui un hincha pasional de colgarme de las banderas, ni mi hermano, ni mi viejo, no fuimos ni somos de esa gente que pierde la chaveta. Si bien generaba una conexión con el barrio y eso era más complicado hoy por hoy tenés que arbitrar a todos por igual. Pero está incorporado eso de no arbitrar al equipo del que sos oriundo, hay muchos de Larre Borges, Aguada, Larrañaga, Hebraica y Macabi por nombrar algunos ejemplos pero hay infinidades de casos que se pueden obviar porque hay árbitros para todo.

Hay un caso de Franco Olivera, el hijo de un compañero que por ejemplo sabe con quién puede hacer una cosa y con quien no, para él es más complicado quizás, para nosotros no. Ahora que está más grande es otra cosa, de chico era más calderita (risas). Tiene una maduración, sabe que es el hijo de un árbitro y lo toma de otra manera, es un buen pibe por sobre todas las cosas.

¿Cómo se prepara una charla pre partido?

Siempre es de acuerdo a cada equipo, todos tienen matices diferentes, si bien hay una estructura, un prototipo, una charla mecánica, hay varias áreas, las responsabilidades de cada uno, el compartimiento, las situaciones de contacto, las faltas antideportivas y demás. En la charla se recuerdan esos temas siempre. Son charlas puntuales si bien hay un esqueleto, luego hay diferentes matices para priorizar cada cosa en particular, lo mismo a nivel internacional.

En cuanto al criterio de faltas, es difícil mantenerlo, entra mucho ahí el tema del ego de los árbitros y eso, hay que trabajarlo. Lo que siempre hablo en la charla es eso y mantener el criterio con el cual empezamos, porque eso lleva al mal humor y si acá uno deja y otro del otro lado no, entran las complicaciones. Después si se quiere se puede ir ajustando lo más que se pueda porque se puede ir el partido de las manos.

¿Cómo es tu vida fuera del básquetbol?

Ahora estoy muy enfocado en la ferretería, me vino bárbaro el tema de la pandemia en ese sentido. El negocio cumplió tres años en enero y la veníamos manejando más o menos, yo viajaba mucho y mi hermano estaba sólo ahí para atender gente, controlar el stock y demás. Al estar acá, nos permitió trabajar como equipo que no se nos dio desde que estábamos; se hizo un cambio tremendo en logística, en la atención al cliente, que con los viajes estaba mucho afuera y no se podía hacer, otras veces se enferma el nene, mi hermano sale y yo viajando, terminaba mi señora sola en la ferretería. Estoy re enfocado en el negocio, laburamos de lunes a lunes y me vino bárbaro este párate porque pudimos meter un montón de cabeza al establecimiento y firmando contratos con sponsors del rubro. Podemos llegar a firmar algo con Basquet Total, vamos a tener que charlar con Ottonello y Panizza (risas).

En lo que respecta a lo deportivo, estoy entrenando alguna cosa, no todos los días porque la ferretería me insume mucho tiempo y lo que meto seguido son muchas charlas por zoom.

¿Cómo era Andrés Bartel cómo agente turístico?

Fueron muchos años de mi vida, comencé a los 18 en una conocida empresa y luego pasé por varias y terminé en una mayorista hace tres años, me había cansado un poco el tema del trabajo de oficina y el viaje diario a Montevideo. El detonante fue el ser empleado durante tanto tiempo, me llevó a que el tema de los viajes por el basquet se hiciera incompatible con el trabajo y mi jefe en ese momento me llamó y me dijo que había que hacer algo: "estas viajando 360 días no es justo ni para mí ni los compañeros"; por lo que llegamos a un acuerdo, me desvinculé en buenos términos y tenía unos ahorros con los que abrimos la ferretería y comenzamos con esto. Estuve muchos años en el rubro turístico y servía económicamente pero me abrí también porque la actividad venía cayendo, la gente no accede más al agente de viajes porque hacés todo por internet, desde comprar un pasaje aéreo a un hotel. Por decirte algo; ganaba 1000 dólares por mes y me fui con 200 dólares de ganancia, así que antes que se hundiera el barco, decidí irme.

¿Cómo se pasa de agente turístico a ferretero?

Siempre me gustó el rubro y soy muy auto didacta con las manos, todo lo que es el tema de carpintería, sanitaría, electricidad y construcción. Aprendí mucho sin estudiar digamos y siempre me gustó este rubro de la ferretería. Un día pasé por acá y vi que se alquilaba el local y dije de poner el negocio frente a la barraca que no vendía mucho de ferretería y cuenta la leyenda que donde está el lago acá a la vuelta van a empezar a edificar el año que viene por lo que quedaría entre el Shopping y construcciones modernas.

Al principio nos costó mucho sacrificio, muchas horas, cobrando poco porque hay que meterle todo para adentro hasta que el negocio se haga gordito y ahí entrar a sacarle porque si le sacás en crecimiento y vas cortando antes que crezca nunca lo dejás crecer del todo. Con esta crisis varios negocios que hacían eso tuvieron que cerrar. Hoy en día no me caliento tanto como para después volcarlo en otro lado, al principio sí, ahora como estamos más duchos.

Mucha gente es gallo adentro de la cancha, pero cuando te los cruzas en la puerta, o cuando vienen acá no te dicen nada y si los señalás y les decís vos para afuera se quedan sentados y ta. Como el que te dice que te espera afuera, nunca te espera nadie. Lo que sí acá viene mucha gente del básquetbol que vive acá en Ciudad de la Costa y muchos te reconocen, son todos gente de bien y vienen a hablar de deporte, tanto clientes como proveedores.

¿Cómo ves el arbitraje en Uruguay?

El arbitraje tiene el nivel que tiene la competencia. Durante muchos años iba de la mano con la competencia, yo soy de la idea que tiene porque ser así. Si me preguntas cuál es el nivel hoy te digo que es bueno, no es ni el peor y está lejos de ser el mejor tomando como referencia tanto la Liga, El Metro, la DTA, formativas, etc. El porqué de ese nivel pasa por una responsabilidad de los árbitros mismos que durante muchos años no exigimos de la FUBB capacitación y control como tal y que el nivel se fuera para arriba, se estabilizo en la mitad y no va ni para arriba ni para abajo. Esto es un proyecto que tengo como presidente de UJOBB, de ayudar a cambiar ese margen y esa mentalidad de árbitro simplista, pancista de quedarse en la cómoda con mi sueldito. Ese es uno de los desafíos que tenemos que no tengo duda y no es por hablar con el cassette puesto ni nada, pero los árbitros de Uruguay con un trabajo mejor y adecuado pueden llegar a ser los mejores de América por lejos.

Acá hay dos factores importantes, la competencia que es muy fuerte a nivel interno, es fija y no es que un año hay un torneo y al otro no como pasa por ejemplo en Ecuador que hay un torneo un año y al otro se hace otro con menos equipos o algo por el estilo, acá la competencia es anual y continua. El otro tema es la cercanía en la cual vivimos, todos muy cerca no hay un desafío en logística, no sólo para arbitrar sino también para prepararse por ejemplo tengo árbitros amigos en Chile que viajan desde la Isla de Chiloé al sur al Desierto de Atacama, se atraviesan todo el país en ómnibus por una clínica o un partido y nosotros lo más lejos que viajamos es ir a Montevideo que son 40 minutos desde acá y todos están dentro de la misma ciudad. Si explotáramos bien estos dos factores y damos la capacitación que tenemos que dar podemos estar entre los mejores árbitros de América y del Mundo independientemente de la competencia que tengamos.

El tema de jugar Liga y Metro en conjunto puede estar bueno que se de. Tuvimos una reunión virtual con Esteban Yaquinta que iba a presentar un proyecto, dijimos que la idea estaba buena. Estaría bueno que realmente se superpongan las competencias y eso porque da posibilidades a que otoros árbitros se desarrollen y también jugadores ya que con esta modalidad hablando del arbitraje pasa que terminás de arbitrar la séptima final en el Antel Arena y enseguida arbitrás la primera fecha de El Metro, es injusto. Bartel árbitro hasta acá, Bartel descansa hasta que vuelva la primera división o en la definición de segunda pero que durante el resto del campeonato se fogueen otros árbitros.

Tenés que hacer que esos árbitros se hagan, no podés tener todos los partidos a un Richard Pereira, van a ir árbitros en desarrollo, todos tendrán carencias como los árbitros, los equipos en desarrollo. Soy de la idea que los árbitros internacionales no tendríamos que arbitrar El Metro, nuestro torneo es la Liga y formativas para ser tutores de los árbitros nuevos. Si toda la competencia se jugará en conjunto damos más oportunidades a todos los árbitros y que los demás tengan más actividad es muy bueno. Hay veces que te pasa llegas de arbitrar un final four o algo y tenes quilombo en veteranos o Liga Universitaria. Hay árbitros de buen nivel y pueden arbitrar varios torneos, aunque no muchos piensen como yo y es respetable.

¿Crees que hacen falta más clínicas en lo que respecta a la formación de árbitros?

Durante muchos años la UJOBB fue ente regulador de fondos para determinadas cosas como comidas de fin de año, chorizadas en las asambleas, aniversarios y así funcionaba todo; se conseguía algún sponsor para hacer camisetas, pero si bien es un factor importante el tema social, hay una parte vocacional y de tecnificación de arbitraje que es muy importante. Si no te lo da tu empleador que es la FUBB, lo tenemos que buscar nosotros. Si uno es médico y la mutualista no te da los libros para estudiar, los vas a comprar de alguna manera, no vas a no formarte y que se te mueran los pacientes.

Este año hicimos un acercamiento con la FUBB con Ricardo Vairo y su equipo porque el arbitraje es una parte importante tanto como los entrenadores y jugadores y recién ahora logramos que la Federación Uruguaya de Básquetbol tenga un paquete de dinero para lo que es capacitación de árbitros. Antes todo era honorario, hay gente que de onda venía a hacer las cosas, pero no le podes exigir claro está y así no funciona en ninguna parte.

Los árbitros de acá a lo largo de la historia estuvieron en torneos de importante trascendencia no por el trabajo en Uruguay sino por lo que hacen afuera y su capacidad propia. Quienes salimos del país fue por un talento natural que se pule afuera ya que desde que murió Restucia se fue el último gran instructor y de ahí no tuvimos a más nadie. Recién ahora Héctor Uslenghi se encarga de la parte de árbitros y esta aggiornado con todo el tema de la informática, empieza a caminar ese aspecto fundamental en cuanto a la preparación de clínicas, si no tenemos eso no hay crecimiento posible.

Los recursos están y si nosotros debemos disponer de algo de nuestros recursos para esto podemos dar una mano a la FUBB con un plazo porque esto en si es tarea de ellos, vos me tenes que capacitar, yo te doy una mano hoy pero después vos me tenes que empezar a buscar esos recursos para auto financiar estas cosas. Se sabe que es un país pobre y el básquetbol es un deporte pobre, también es un 30 % de lo que mueve el fútbol. Sabemos las limitantes pero no te tenés que quedar en el no se puede porque no todo es plata, muchas veces un incentivo da mucho para hacer.

¿Puede haber un Bartel periodista después del retiro?

Se podría llegar a dar, tengo facilidad para el habla y la escritura y podría con todo gusto vincularme al periodismo después que me retire claro está, no podría hacer la gran Favio Ottonello que jugaba y comentaba a la vez (risas). Nunca me sedujo el tema de entrenar como dije, tampoco me destaqué como jugador , hay que saber mucho de jugadas, sistemas, lo descarto. Pero el periodismo me gusta más, podemos hablarlo a futuro.

Ping Pong

Mejor Partido: Con Sánchez Varela la final de la Liga Sudamericana en Concordia entre Estudiantes y Guaros de Lara, estábamos adentro de una caldera ese día ganaron los venezolanos.

Peor Partido: Siempre los que más te quedan picando son los últimos, me fui menos conforme con el último que hice la final entre Malvín y Trouville para ir a la Liga Sudamericana. Normalmente te queda el último en la retina que te fue mal.

Jugador más complicado que te tocó arbitrar: Sebastián González de Quimsa, pero no tengo en un jugador, sólo por contestar.

Hincha de: Te puedo decir que ya hoy no, pero vamos a decir que soy hincha de Welcome

Terna Ideal: Algo que nunca pudo darse y me hubiera gustado era una terna con Álvaro Trías, Alejandro Sánchez Varela y yo, siempre fue una pendiente.

Un partido que te gustaría arbitrar: De los Juegos Olímpicos, sería la frutilla de la carrera y dado las circunstancias económicas quizás me retire ahí, es importante no sólo el como arrancas sino como te retirás también.