Aprovechamos tiempos de cuarentena para charlar con Fernanda Midaglia, quien recordó su paso por Brasil. Nos contó como fue su experiencia fuera del país a una temprana edad.

Siendo una época en la que el femenino en nuestro país no daba tantas oportunidades como ahora, ¿cómo se dio tu llegada a Brasil?

Antes el femenino no era tan comentado como hoy en día y tampoco se manejaba tanto el tema de las redes para difundirlo. Se me dió la oportunidad después de el Sudamericano U15 que se jugó en Flores, salí mejor asistidora del campeonato y el ayudante técnico de Brasil me ofreció irme a jugar a su equipo y a estudiar con beca completa al colegio en el cual él era entrenador.

¿Cómo fue tomar esa decisión de tan joven?

Se dió todo muy rápido, hacía poco tiempo mi padre había fallecido y mi escape por así decirlo fue dedicarme de lleno al básquet. Estaba todo el dia entrenando tanto la parte física como la basquetbolistica y era una chance buenísima también para aprovechar el estudio. El Colegio Sinodal es uno de los mejores colegios en Brasil a nivel de estudios. No lo dudé ni un segundo.

¿Tuviste alguna referencia previo a llegar al Sinodal?

No, no tuve ninguna referencia. Sabía que otras chicas de otros estados de Brasil también iban a estar viajando y no iba a estar tan sola.

Al salir tan temprano a formarte afuera, tuviste que hacer una independencia bastante temprana en la vida, ¿cómo fue dar ese paso?

Me cambió por completo, mi madre dice que me tocó madurar antes de tiempo (risas). El haberme ido me hizo ver otras realidades, valorar otras cosas que uno siendo chico a veces no se da cuenta o no valora. Al principio me costó por el tema del idioma, me fui sin saber portugués pero me acoplé e hice de mi equipo mi familia.

Al estar compitiendo a alto nivel tan joven, ¿cómo fue sostener la exigencia de la competencia y el estudio?

Al principio me costó, la disciplina más que nada. La exigencia en el estudio y la competencia van de la mano, te tiene que ir bien en el estudio para poder jugar. Pero por suerte están los ”advisor” que siempre intentaban acoplarte los horarios de clase con los entrenamientos de mañana y de tarde para que fuera más leve.

¿Qué tanto dificultó el idioma en ese sentido?

Me dieron dos meses de que hacia las pruebas pero no me valía la nota. Después ya empezó a valer todo y cuando tenia clases de español iba a clases de portugués de otras clases y hacia las tareas.

¿Te ha llegado a pasar de quedar afuera de partidos por tema de notas?

Siempre me fue bien, soy media nerd en ese sentido (risas). Me apoyaba bastante en mis compañeras brasileñas que ya tenían el idioma mejor que yo. Además, la mayoría de los equipos tienen lo que se llama Study Hall, que tenés que hacer horas obligatorias en biblioteca de estudio por día también. Vas, firmás cuando llegás y cuando te vas. Después eso se lo pasan a los entrenadores.

¿Cómo viste la competencia?

El tema de los entrenamientos y la exigencia fue distinto. Entrenábamos dos horas por día todos los días, más la parte física. Teniamos clase de 7:30 hasta las 17 horas todos los días y eramos un plantel bastante largo. Existía esa competencia sana de tener que ganarse el lugar y estar constantemente exigiéndonos. Al vivir en el colegio, también hacíamos bastante tiro fuera de horario. Teníamos disponibilidad de cancha siempre que queríamos. Teníamos partidos dos veces por semana todas las semanas, competíamos en campeonatos Colegiales, Estaduales y Olimpiadas Escolares a nivel de todo Brasil.

Fuiste anunciada como entrenadora del U15 en 25 de Agosto, ¿cómo se prepara a las chicas para que puedan llegar a tener esa experiencia?

Doy una mano desde la experiencia. No hice el curso de entrenadora pero me gusta estar metida con las categorias más chicas, ya sea exigiendo en una practica, dando algún que otro consejo. Hoy en dia es más fácil el tema del contacto para poder irse al exterior, la tecnologia ayuda bastante en eso, mostrarse en videos, partidos, etc. Es dedicarse y ser constante. El trabajo trae su recompensa.

¿Qué tanto te sirvió Brasil para ser becada después en Estados Unidos?

Bastante. En su momento no tenía mucha idea del tema de becas en Estados Unidos por el tema del deporte y mi entrenador me ayudó a prepararme tanto física como mentalmente para dar ese paso. Desde mi segundo año en Brasil ya tenia en mente el irme a Estados Unidos, siempre intentaba ponerme metas a nivel basquetbolistico. Conocí otros entrenadores de Sao Paulo y me ayudaron a hacer el compilado de videos y mandarlos hasta que dí con el contacto para irme.

A vos el Sudamericano te sirvió como ventana. ¿Qué tan importante creés que es competir ahí para que a otras les sirva también para mostrarse y buscar profesionalizarse, más allá de los logros que se puedan conseguir o no a nivel equipo?

Es bastante importante, más allá de poder mostrarse para quién busca profesionalizarse, en el básquet femenino es una motivación para las jugadoras de la LFB. Como acá todo es amateur, es una motivación para entrenar y mejorar cada día más, es poder formar parte de la selección de tu país.