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Proyecto: Imágenes Del Silencio

 

¿Qué vinculo tiene la memoria con el deporte? ¿Dónde se une el compromiso de una lucha con la pasión deportiva? El deportista ¿no siente la responsabilidad de siempre dejar todo en la cancha? El hincha ¿No sigue a su club sea cual sea el resultado? Bueno, la memoria también trata de eso. De seguir una lucha, aunque la justicia siga siendo esquiva. De ser perseverantes y que en este partido el resultado, de una vez por todas, sea la verdad.

Lector, lectora de Básquet Total, no lo mal interprete. Ni cerca estamos de comparar la pasión deportiva con la causa de la que queremos escribir en esta columna. Simplemente intentamos que, aquellos que no logran comprender la magnitud de este hecho, les llegue de otra forma, y por ahí, lo comprendan. Seguramente no lo logremos, pero aquí va el intento.

Indudablemente este pensamiento, fue el que los llevó a participar a “Tato” López, Sabina Bello, Federico Bavosi y Javier Espíndola, referentes de nuestro básquet, en este valioso proyecto de Imágenes del Silencio.

Se suele confundir con colores partidarios a una causa que no los tiene, si seguimos intentando encontrar metáforas, acá jugamos todos en el mismo equipo y con la misma pilcha. Lo dejó en claro Federico Panizza, coordinador de esta idea, en dialogo con Básquet Total: “Imágenes del silencio: 196 abrazos contra el olvido, es un proyecto fotográfico sin vinculaciones político partidarias, que busca mantener viva la memoria sobre nuestros desaparecidos por la dictadura uruguaya. Los 196 retratos que cada 20 de mayo encabezan la Marcha del Silencio son abrazados por referentes de distintos sectores de la sociedad con un objetivo en común: la defensa de los Derechos Humanos y la búsqueda de Verdad y Justicia.”. El proyecto creado en el 2015, integrado por Annabella Balduvino, Elena Boffetta, Ricardo Gómez, Pablo Porciúncula y Soledad Acuña cuenta con el apoyo de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, pero es independiente a la organización, “Esto arrancó en 2015, en conmemoración al vigésimo aniversario de la Marcha del Silencio, elaboramos una recopilación de las fotografías tomadas por diversos fotógrafos en las diferentes marchas del 20 de mayo, ese proyecto se llamó “Imágenes del Silencio: 20 años de marchas”.

En cuanto a esta propuesta: “Es una cuenta regresiva que puede verse todos los días en nuestras redes sociales, comenzó el 4 de noviembre, con el maestro Óscar Washington Tabárez y terminará el 20 de mayo, cuando se lleve a cabo la marcha número 25. El proyecto consiste en un trabajo de fotografías y videos donde personalidades y referentes de distintos ámbitos ‘abracen’ a los desaparecidos, sosteniendo los carteles con sus imágenes”.

El 10 de noviembre Horacio “Tato” López, sostuvo la fotografía de Winston Mazzuchi Frantchez, detenido y desaparecido en Buenos Aires, el 8 de febrero de 1976. Esa imagen despertó la necesidad, desde nuestro lugar, de escribir sobre este tema. Le dimos vueltas, le buscamos la forma, hasta que concluimos que ellos mismos lo podrían contar mejor.

Para una persona con una sensibilidad muy particular para las causas sociales como Federico Bavosi, ha sido un orgullo que pensaran en el para “Algo tan trascendente a nivel social, lo que pasó fue un hecho muy grave que sigue teniendo consecuencias en la vida social uruguaya, sobre todo en las casi doscientas familias afectadas, que todavía no tienen la paz y la tranquilidad de saber dónde está su familiar o amigo. Es un orgullo y una responsabilidad muy grande que pensaran en mi para una movida así, debo agradecer a Quique Pujadas que fue la persona que acercó mi nombre al proyecto”.

Faltando 169 días para la Marcha del Silencio, el “Mono” abrazó la fotografía de Jorge Zaffaroni Castilla, estudiante de 23 años desaparecido en Buenos Aires, el 27 de setiembre de 1976: “El momento de la foto es muy emotivo, muy intenso. Fui acompañado de mi pareja, Daniela, que es nacida en Suecia porque los padres estuvieron exiliados en Chile, Cuba y finalmente en Suecia, donde nació, entonces tiene la sensibilidad de este tema muy a flor de piel por lo que le tocó vivir. Fue muy emocionante para los dos, la forma en que los fotógrafos te ponen en contexto para reflejarlo en la foto es muy emotivo, te hacen una introducción sobre quien era la persona, que hacía, cuando desapareció, lo cual lo hace aún más emotivo más allá de la vinculación y cercanía que uno tenga con la causa”.

A veces es difícil entender por qué cuesta tanto en el ámbito deportivo, dar un claro mensaje de apoyo a esta causa o un sencillo repudio de las violaciones a los DD.HH: “Yo celebro que los deportistas se involucren con estas causas, creo que en este caso es casi unánime la opinión de la atrocidad que se cometió y que se sigue cometiendo, privando de la verdad a los familiares. En Uruguay cuesta dar un mensaje institucional, creo que causas como estas y algunas otras deberían de tener una concientización e importancia más grande en el deporte uruguayo. Más en este caso puntual que es de las atrocidades más grandes que se vivió en Uruguay desde que yo tengo uso de razón. Nací en el 81’, en Buenos Aires y desde que tengo memoria crecí fuera de la dictadura, tuve esa suerte, mis padres no, estuvieron en Argentina y la vivieron muy de cerca. Nuestra generación y las siguientes tuvieron la suerte de no crecer en dictadura y si en democracia, entonces quizás por eso nos falta un poquito de sensibilidad ante este tema, creo que es un autocritica que hago para la gente de mi edad para abajo, de tener más sensibilidad y responsabilidad ante una causa así”.

José Caitano Malgor, obrero nacido en Salto, también de 23 años, fue desaparecido el 5 de junio del 76’ en Automotores Orletti de la ciudad de Buenos Aires. El primer día del 2020, Sabina Bello se sumó al proyecto y abrazó a José: “Cuando me invitaron a formar parte, no dude ni un segundo y lo hice con muchísimo orgullo. Admiro mucho a quiénes siguen luchando día a día por mantener viva la memoria de los desaparecidos en la dictadura, siempre voy a estar dispuesta a aportar en lo que sea. Hacer las fotos fue más conmovedor de lo que imaginé. Porque te involucras con la persona desaparecida, conoces su historia y eso hace que empatices con ella, pero además con sus familiares que se levantan todos los días esperando verdad y justicia”.

Para los jóvenes que no sufrieron la dictadura y no tenemos ningún cartel que levantar, igual sentimos esta herida como propia. Al igual que Javier Espíndola, nos metimos en la historia: “Me interpeló la convocatoria cuando me llamaron, me explicaron el proyecto, me interesó y me pareció que no podía quedarse afuera. Es un estudio fotográfico, donde te cuentan un poco la historia del proyecto en general y luego la historia personal del desaparecido cuya foto vos tenes que abrazar, es decir te meten dentro de la historia”.

Al estrechar la fotografía de Aníbal Castagno Luzardo, obrero y estudiante de ingeniería de 24 años, desaparecido el 11 de noviembre de 1976 mientras repartía volantes en la ciudad de La Plata: “En aquella época yo tiraba volantes, entonces uno siente que desapareció, murió, no sabemos qué pasó, donde está, una persona que hacía prácticamente lo mismo que uno hizo en algún momento. Sinceramente a mí me pegó mucho, me caían gotas de sudor mientras me contaban la historia”.

Insistiendo en el porqué de la tibieza con la que nos manejamos ante este tema institucionalmente en el deporte uruguayo, Javier manifiesta: “Es una particularidad del Uruguay. Todavía no está saldada esa discusión, me da la impresión que por ese lado como que el deportista se siente que lo pueden juzgar políticamente. Yo no lo defino como una causa política, para mi es una causa humanitaria y de derechos humanos. Vale lo mismo para un sentido como para el otro, abarca todo el espectro político. Se trata de cómo tiene que funcionar el poder del Estado, de cómo tratar a cualquier ser humano y que no puede pasar por una cuestión de ideas, simplemente es eso. A mí me parece que ese aspecto no está todavía muy claro en la sociedad uruguaya y menos en el deporte”.

“Me da la impresión de que este proyecto abrió muchísimas cabezas en ese sentido, porque he visto participar a personas que están paradas en posiciones más a la derecha del espectro político y que uno hubiera podido pensar en ese encasillamiento que se hace, de que no iban a participar del proyecto y lo están haciendo. Eso es sumamente positivo, porque afirma que esta no es una causa política sino de todos”.

No sé si estas líneas, como dice Javier “abrirán muchas cabezas”, pero lo que si quieren dejar en claro, es que esta causa, esta lucha, este proyecto, esas 196 fotografías necesitan el abrazo de todos.