Muchos profesionales trabajan para que un equipo pueda dar siempre su mejor versión. Fuera de la cancha y lejos del foco de atención: asistentes, scouters, preparadores físicos, médicos, nutricionistas, fisioterapeutas, psicólogos y otros roles ponen todo su trabajo y dedicación para que el colectivo funcione. Por eso en Básquet Total decidimos poner el foco sobre ellos, con la palabra de los protagonistas.

No muy frecuentemente nos detenemos a pensar en el rol del preparador físico, su importancia y su incidencia sobre un plantel de básquet, así como de cualquier otro deporte. Los hay de muchos tipos: más motivadores, más explicativos, más cercanos, y así podríamos seguir infinitamente. La mayoría de las veces cumplen tareas ocultas para casi todos, como motivar al grupo e incluso en la planificación con objetivos físicos a corto y largo plazo, e inclusive durante el partido interactuando con jugadores y cuerpo técnico. Cada uno con su estilo, pero hoy parece imposible pensar en un equipo sin preparador físico. 

El trabajo del preparador físico, más comúnmente conocido como “profe”, también varía y está influido según la relación del mismo con la institución que lo emplea. Martín Cárdenas por ejemplo, es el profe de Sayago en las tres categorías principales de formativas y también lo fue en el primero esta última Liga Uruguaya: “No es lo ideal porque es demasiado trabajo para uno solo y en algún punto la calidad puede bajar porque no se puede darle la misma dedicación que uno querría a todos. Pero lo bueno es que se puede ver el crecimiento y la progresión de los chicos a medida que van subiendo”, afirma el joven PF con el optimismo sincero del que no le queda otra que aceptar la realidad y disfrutarla.

Juan Pedro Balbi trabaja hace cinco años en Hebraica y Macabi, un club al que ya define como su casa. Empezó en formativas y ahora hace más de dos años está en el primero, donde ya trabajó con Mathías Nieto, Javier Espíndola y Daniel Lovera: “Me da varias ventajas conocer bien al club, los jugadores que ya estaban y el panorama de formativas como para poder saber quiénes pueden dar una mano. Quizás la desventaja sería tener que adaptarme a cada entrenador de turno con mi forma de trabajar, pero por suerte creo que siempre salió bien”.

Otros casos son los profes que acostumbran seguir la trayectoria de un cuerpo técnico por varios equipos, como Mauricio Márquez que se integró con Leo Zylberzstein desde formativas, hasta Liga Nacional e incluso selecciones juveniles: “Nos conocemos muchísimo, incluso somos compañeros en el Colegio que damos clase, porque él también es profe y yo entrenador, lo que sumado al conocimiento de la manera de trabajar de ambos simplifica la comunicación y genera un aprovechamiento del tiempo. De cualquier manera, hace poco también trabajé con Kogan, es importante ver otras visiones y puntos de vista para crecer como profesional”. Similar al caso de Tabaré Papariello, que alterna su trabajo en academia con integrar los cuerpos técnicos de Álvaro Ponce y Marcelo Capalbo en selecciones formativas: “Son tareas muy distintas por los jugadores con los que trabajás. En primera muy diferenciado y no tan de formación, aunque sigan aprendiendo. En formativas es otra historia y además en comparación entre clubes (que también trabajé en Bohemios) y selección donde los tenés apenas una vez por semana hasta que se aproxima el torneo y ahí si hay más posibilidades”.

Zoomate al entreno

Los cuatro profes se expresaron respecto a la cuarentena y las maneras de reducir el impacto de la misma sobre sus planteles, todos haciendo hincapié en la creatividad a la hora de buscar ejercicios que estén lo más cercanos a la necesidad de un basquetbolista para mantener la motivación, y todos también resaltando la importancia de poner horarios de rutina para conectarse todos juntos virtualmente para entrenar casi siempre vía Zoom. Las mayores dificultades para ellos pasan porque no todos cuentan con el mismo espacio, que es un limitante importante, y en menor medida la ausencia de materiales, aunque con un poco de creatividad puede arreglarse “inventando” herramientas como dice Papariello.

Trabajo personalizado dentro del plantel

Todos coincidieron en que hay preparaciones distintas según el físico de los jugadores y sobre todo por la posición y el rol que cumplen en la cancha.

En cuanto al amplio margen de edades que se encuentran dentro de un plantel y la manera de encarar sus entrenamientos, Márquez asegura que “Tiene que ser diferenciado, no es que debe ser; y que los jugadores que llegan a los casi cuarenta jugando es porque se cuidaron y entrenaron toda su carrera. A su vez, conocen muy bien su cuerpo y es importante la comunicación con ellos cuando están un poco más cargados”En la misma línea, Balbi afirma que el entrenamiento debe ser individualizado tomando en cuenta el historial de lesiones de los jugadores, especialmente los de mayor edad. Cárdenas agrega: “Los que llegan a esa edad jugando es porque toda su vida fueron profesionales en entrenamiento, descanso y alimentación”.

El rol del profe

Además de preparar físicamente a los equipos, los preparadores físicos suelen tener otros roles que trascienden esa primera ocupación, como lo dice Papariello: “Las personalidades, los egos, la confianza dentro de un cuerpo técnico, y más que nada, el tiempo de trabajo te van dando más lugares. Con Ponce y Capalbo tenemos varios años trabajando juntos, sabemos lo que damos mutuamente. A veces hay que sugerir que suban las cargas, en otro caso que las bajen, es importante dar otra visión”.

Martín Cárdenas sabe que hay un tema de fondo de experiencia: “Hay profes que tienen más años en el básquet y el técnico los escucha y les da ese lugar, mientras otros prefieren no hacerlo. Siempre otro punto de vista a la hora de analizar el partido es positivo y después las decisiones siempre las tomará el técnico”.

Balbi parte de la base de que los jugadores estén sanos y aptos para la competencia de alto rendimiento, que es el objetivo primario: “El PF no debe desviarse de su rol principal, luego todos los aportes para el cuerpo técnico y equipo bienvenidos sean. Este año con Daniel estoy teniendo un rol más protagónico, soy de hablar mucho en los partidos, no dando indicaciones, pero sí motivando con algún grito que otro”. Márquez coincide en que lo primero es dominar su área, pero en su caso particular por haber jugado al básquet (aunque no profesionalmente) y haber hecho el curso de entrenador, tiene la posibilidad de marcar ciertas observaciones durante los partidos si lo cree necesario: “Leo me da participación, pero yo entiendo que no puede pasar por delante del asistente que es Ale (Muro). Entonces mi voz se escucha pero con el filtro de él durante los partidos, en el entrenamiento la comunicación es directa. Tenemos buena comunicación entre los tres y es muy importante, incluso en la parte física porque somos los tres profes, Muro también".

En el grupo

 Todos estuvieron de acuerdo en que se requiere cierta autoridad para tener el respeto de los jugadores y conseguir exigirlos para rendir al máximo, pero también coincidieron en la cercanía que el profe genera. El caso de Cárdenas tiene la particularidad de ser un PF de tan sólo 21 años (tenía 20 cuando inició la Liga) y aún estar terminando la carrera Autoridad hay que tener porque se está trabajando. Un buen grupo es clave y requiere de todas las partes del equipo, también del profe. Hay que estar atento a cada jugador, lograr que se sientan cómodos y sacar la mejor versión de cada uno. A veces el rol del profe se presta un poco más para la joda que el del entrenador, pero desde el primer día todos me respetaron, desde los mayores a los más jóvenes, eso lo valoro mucho”. Incluso Martín compartió equipo y curso de preparador físico con Mateo Dogliotti, y en Sayago tenía a Alfonso Arrillaga que ya es profe recibido: “Más allá de algún chiste que va y viene, también fueron de gran ayuda y tenemos muy buena relación”.

Papariello asegura que más allá de lazos de amistad que generó con muchos jugadores fuera de la cancha, adentro de la misma él hace su trabajo y los jugadores deben hacer el suyo: El objetivo no es ser amigos, sí generar un clima agradable de trabajo y confianza. Tengo que lograr que confíen en que voy a sacar lo mejor de ellos”. En la misma línea de “amistad por fuera del trabajo” se mueve Balbi, y agrega que muchas veces el profe debe ser el que le da un consejo o le lleva palabras de tranquilidad al jugador cuando las cosas no salen por la cercanía que hay, y no tanto el técnico, porque el jugador se calienta porque lo sacaron. O como dice Márquez: “Con el grupo tenemos más llegada porque no ponemos ni sacamos jugadores, no tomamos esas decisiones y trabajamos mucho tiempo juntos. Eso hace que la relación sea menos tirante, tenemos que estar atentos a los cambios de humores, y sensaciones que a veces nos confían los jugadores para cuidar el buen ambiente de trabajo en temporadas largas”.

Niños, juveniles y mayores

El joven Cárdenas aún trabaja tanto con niños como con mayores, y obviamente hay una gran diferencia: La etapa del niño es una etapa muy sensible al trabajo de coordinación, el correcto movimiento del cuerpo, cómo correr, respirar, mover cada articulación y luego trasladarlo a la cancha, para luego en formativas ir mejorando en fuerza, velocidad, coordinación, resistencia, etc.. Se perfeccionan técnicas y ejecuciones, en mayores son jugadores formados que buscás explotar a un máximo rendimiento dentro de su salud”.

Márquez nos deja una interesante reflexión sobre este tema: “Hay ciertos ejercicios o trabajos que son casi específicamente para formativas y otros para mayores. Pero ahora últimamente he notado que en primera disfrutan tanto del juego como en formativas. Uso entradas en calor con juegos y la recepción y el ánimo es otro. Los grandes disfrutamos tanto jugar como los chicos”.