En este momento complicado que estamos pasando todos los amantes del deporte naranja, en Básquet Total decidimos abrir los libros de historia y repasar los sucesos más importantes de nuestra selección nacional. Arrancamos por el primer título Sudamericano, en casa y abriendo la competencia desde el máximo escalón del podio.

En el año 1930 se celebró en Uruguay la primera edición del Campeonato Sudamericano de Baloncesto. El mismo fue reconocido por FIBA como el torneo más antiguo de la historia de la federación, que había sido creada en 1928. El certamen tuvo su sede en el Estadio Nacional de la calle Piedras y del mismo participaron la selección local, Argentina, Brasil y Chile. Cabe recordar, que algunos meses atrás en nuestro país se había disputado el primer Mundial de fútbol, en el cual se coronó campeón el conjunto celeste, completando un año absolutamente glorioso para el deporte uruguayo.

La llegada del básquetbol a estas latitudes se remonta a mediados del año 1912, cuando el profesor de educación física estadounidense Jess Hopkins, llegó a la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ). A partir de ese momento, el deporte se fue propagando por los distintos barrios a través de las plazas, para luego llegar al interior del país. El 19 de marzo de 1915 se creó la Federación Uruguaya de Basketball, en ese entonces la Unión de Sociedades de Basketball.

Al no existir una competición oficial antes de la creación del Sudamericano, la selección uruguaya se enfrentó en varias oportunidades con su similar argentino. En la década del 20, los rioplatenses iniciaron juntos el camino para formar la Confederación Sudamericana de Basketball. Juan Buero, ministro de relaciones exteriores de Uruguay, donó un trofeo que estaría en disputa en el enfrentamiento que se celebraría en la ciudad de Buenos Aires. Además de en la Copa Buero, ambas escuadras se midieron en el Torneo de la Confraternidad y en el Campeonato del Río de la Plata.

Retornando a lo que fue la disputa del primer Sudamericano, vale la pena destacar que la selección uruguaya llegaba como candidata a quedarse con el título, condición que hizo valer durante el desarrollo del torneo. Los dirigidos por Juan Antonio Collazo fueron ampliamente superiores a sus rivales, siendo el único partido parejo el del debut ante Argentina. Posteriormente, vencieron con mucha autoridad a Brasil y Chile en dos oportunidades, mientras que volvieron a vencer a los albicelestes, pero esa vez por una amplia diferencia en el tanteador. De esa manera, Uruguay se consagraría campeón invicto del Sudamericano, ostentando un récord de 6-0, con 225 puntos a favor y 88 en contra.

La base del plantel celeste estaba conformada por jugadores que defendían las camisetas de Sporting, Atenas y Olimpia, equipos que se repartían los campeonatos locales en la década del 20. Ese año fue sumamente especial para el pueblo uruguayo, ya que la selección de fútbol se coronó campeona del mundo y la de baloncesto se quedó con el torneo continental. La única vez que se volvió a repetir algo del mismo estilo fue en 1995, cuando Uruguay se alzó con la Copa América y el Sudamericano, ambos torneos organizados en nuestro territorio.

Plantel:

Luís Tambasco (Olimpia)

Alejo González Roig (Sporting)

Eduardo Cassarino (Trouville)

Carlos Gabin (Atenas)

Eduardo García (Olimpia)

Rodolfo Braselli (Sporting)

Leandro Gómez Harley (Nacional de Regatas)

Ulises Uslenghi (Olimpia)

Alfredo Crotta (Atenas)

Roberto González (Nacional de Regatas)

Resultados:

Uruguay 26-19 Argentina

Uruguay 33-11 Brasil

Uruguay 45-14 Chile

Argentina 16-36 Uruguay

Brasil 15-39 Uruguay

Chile 13-46 Uruguay