Esta cuarentena nos ha permitido charlar con distintos jugadores y entrenadores. En este caso viajamos a Concepción del Uruguay para charlar con Sabrina Scévola, argentina que defiende al Club Tomás de Rocamora, dónde además juega Florencia Niski. Hablamos sobre las diferencias de nuestro básquet femenino con el de nuestros vecinos, así como de crecimiento profesional.

Picando la naranja desde los cuatro años, ha estado asociada al básquet desde que tiene memoria. Desde Parque Sur en sus comienzos, hasta Rocamora, pasando por Velez, Obras, Quilmes y la selección, “Sasi” conoce muy bien la Liga Femenina Argentina, asi como es conocedora de la nuestra, por lo que charlamos sobre las diferencias y similitudes entre ambas desde lo deportivo y organizativo.

Arrancando desde lo que es meramente asociado al básquet, reconoció la influencia y necesidad de las jugadoras argentinas en el extranjero (con más de 20 solo en Europa, y otras en el resto del mundo): “Creo que hay una diferencia en lo que es nivel, pero esa diferencia la marcan las jugadoras que vienen de afuera, las de la selección que cuando los torneos en Europa terminan, vienen a jugar acá. El hecho de tener extranjeras y de poder medirnos con esas chicas que vienen con otro ritmo de juego y entrenamiento marca una diferencia importante también. El resto de jugadoras, de la media para abajo creo que estamos muy parecidas en nivel con Uruguay, no siento que haya una diferencia abismal en ese aspecto, pero si en lo que es el fortalecimiento de la liga con chicas de la selección residiendo en el exterior, así como la participación de extranjeras”.

“La liga acá está planificada para comenzar en marzo/ abril, que es cuando terminan en Europa, y termina en agosto/ septiembre, cuando allá están por arrancar. No solo está planeado así para que las argentinas afuera puedan venir, sino también para que alguna extranjera que no va a tener competencia en ese tiempo, pueda venir y fortalecer nuestra competencia”, continuó explicando sobre la disputa del torneo en el país vecino, y las ventajas que da.

Además, la jugadora se refirió a una nueva regla, por llamarle así, en el que se nivelaba más a los conjuntos: “Este año se implementó lo de la puntuación, más que nada para evitar que todas las mejores jugadoras se vayan a un club y que el nivel de los clubes sea más parejo, haciendo la liga más atractiva y competitiva. Todas las chicas de selección nacional, tanto mayor como formativa tenían un puntaje y cada club tenía un límite de puntos para armar su equipo. Acá en Rocamora más que sumar, restábamos algunos puntos”, dijo entre risas; y agregó: “La idea va por ese lado, evitar que un club se arme tremendo equipo, y hacer que haya más chicas en la vuelta”.

“El año pasado había un límite de tres entre jugadoras extranjeras y franquicia (la franquicia eran las jugadoras de selección mayor, y que estaban jugando afuera), pero hay distintas maneras de regular eso y a la vez subir el nivel. Por ejemplo, se puede permitir dos extranjeras por equipo, pero en cancha puede haber una a la vez, para no quitarle protagonismo a las chicas nacionales, pero siento que si aumentamos el nivel de jugadoras, las chicas van a tener que esforzarse más por entrar y van a mejorar ellas también”, sentenció.

También hubo tiempo para comentar sobre lo estructural y organizacional, donde afirmó: “Desde el punto de vista de la organización, en Argentina se le da más importancia. Nos falta muchísimo, fue y es así, pero se trata de equiparar con el masculino de a poco”.

“No puedo hablar mucho respecto a eso porque Rocamora es un club al que en el tema organizacional otros clubes no le llegan ni a los talones. Nosotras acá entrenamos doble turno, de mañana y de tarde. Variamos los horarios para combinar con el masculino, pero entrenamos. Por ahí hay otros clubes (de capital) que tienen más problema con eso por el simple hecho de que tienen muchas disciplinas y equipos, entonces se hace aún más difícil desde el punto de vista organizacional. Creo que de cierta forma ocurre lo mismo en Montevideo, están en la capital y tienen que contemplar otro montón de cosas”, alegó, contemplando las distintas situaciones y motivos por los que puede ser más complicado entrenar o competir.

Sobre el crecimiento, habló de la importancia de los medios y nos contó sobre el lanzamiento de la LFB en marzo: “En cuanto a difusión acá se le da mucha “manija”. Creo que eso es fundamental para que todo crezca. Este año no pude ir a la presentación, pero juntaron a todos los clubes y lo hicieron abierto al público, entonces la gente podía pasar, ver, jugar un rato, y conocer más de la liga femenina. Hay personas que ni siquiera saben de qué se trata el básquet apenas, pero poder llevárselo para que se acerquen es algo importantísimo”.

Saliendo de las comparaciones y hablando más de su carrera, Sabrina durante mucho tiempo tuvo que viajar del interior a la capital para jugar. Sobre esto, le dejó un mensaje a las tantas chicas de nuestro país que deben hacer lo mismo semana tras semana: “Siempre hay que hacerlo con ganas y entender el rol que cada una ocupa en el equipo. Me ha pasado que mi función ha sido acompañar, y ahora en Rocamora más de protagonista y referente. Creo que no hay que quemar etapas, ni enojarse porque viajé cuatro o cinco horas, o tomé dos colectivos para entrenar y no tengo los minutos que pienso que debo tener por eso. Hay que ir progresando e ir de a poco. Las más chicas tienen que absorber lo que las grandes puedan darle, y aprender a canalizar todo ese conocimiento”.

Al terminar dedicó unas palabras al conjunto entrerriano que defiende, pero antes, fue sincera y reconoció que “soy hincha fanática del club que es la contra de Rocamora y siempre molestan con eso, pero no me tiembla el pulso para decir que de Rocamora no te querés ir. Es un club en el cual el femenino y el masculino trabajan a la par, que es algo que pasa poco normalmente. El club es un ejemplo a seguir desde los dirigencial y profesional”.

Y culminó refiriéndose a Florencia Niski, nuestra compatriota que también milita en el rojo de Concepción del Uruguay: “Está todo el día picando la pelotita. Me hace acordar mucho a Meli (Gretter), que pasaba todo el día entrenando y era en lo único que pensaba. Flopi es lo más, tiene esas cosas también que de un momento al otro te hace estallar de la risa”.

Foto: Tomás de Rocamora en Instagram (@club_tomas_de_rocamora)