Charlamos con Pablo Ibón, coordinador de formativas, entrenador de sub 23 y asistente técnico de Biguá. En esta nota pudimos hablar acerca de los jóvenes, su inserción en primera división y los cambios que deberían existir tanto en LUB como en el torneo sub 23.

¿Cómo se viene haciendo el trabajo con las formativas?

Como todos creo que bastante complicado porque hay que poner mucha inventiva en los trabajos sobre todo con las formativas. La verdad que nosotros hemos tenido un apoyo muy grande de los profes del club que realmente a los entrenamientos por zoom que hemos hecho le han puesto mucha inventiva y variedad. Nosotros desde el lado del entrenador hemos hecho trabajos de técnica individual, pero obviamente es difícil. Por ejemplo hay chiquilines que viven en apartamento y es complicado. Pero había que ponerle cabeza para inventar cosas nuevas y en eso estamos ahora.

¿Qué evaluación tenés del proceso que ha habido en los últimos años? ¿Te tomó por sorpresa la salida de Rovira?

No, por sorpresa no me tomó ya lo sabía. Pero nosotros estamos en una etapa de proceso con el club de ir haciendo entrar en el primer equipo algunos jugadores sub 23 que tienen la capacidad y talento para hacerlo. Tuvimos que hacer muchos cambios en las fichas de un año al otro, por diferentes motivos y los resultados no estuvieron dentro de lo que esperábamos. Ahora estamos en un parate total, no tenemos trabajo del primer equipo por lo menos hasta recuperar la normalidad, y recién ahí comenzaremos a pensar en la temporada que viene que quien sabe cuándo será.

Biguá era uno de los equipos que más jóvenes podía poner pero dejó la sensación de no darles tanto lugar

Este comentario ya me lo han hecho más de una vez, sin embargo la estadística marca otra cosa. La temporada anterior Biguá fue el equipo número uno en minutos por partido de los sub 23 y hasta el parate de esta estaba tercero. Esto dentro de un contexto donde los resultados deportivos no estaban dentro de las expectativas y sin embargo esa política se mantuvo en el primer equipo. Quizá puede ser un poco engañoso, pero nosotros el año pasado en los últimos 22 partidos Charlie Couñago fue titular incluidos playoffs y este año no lo tuvimos hasta el final de la temporada por su lesión y así y todo estábamos en tercer lugar en minutos de los sub 23. Entonces me parece que por momentos puede ser un poco engañoso ese dato porque es a simple vista, quizá hay expectativa con algún jugador que no se cumplió pero la política de poner a los sub 23 se mantuvo desde el primer día.

Tras la salida de Rovira, ¿te ves con una chance para ser el entrenador principal?

No, no está dentro de mis objetivos inmediatos. Yo tengo mucho trabajo con un montón de cosas en el club, no solo formativas, estoy muy metido en esos temas y de momento no me considero una opción para ser el entrenador de Biguá.

Sin embargo la idea es que sigas como ayudante, ¿no?

Esa es una de las tantas cosas que hay que definir. Nosotros estamos armando una estructura interna de funcionamiento para la sección basquetbol del club donde hay que definir un montón de responsabilidades y en eso estábamos apuntando para el final de esta temporada que se suspendió. Entonces como te decía antes, estamos siendo víctimas de este momento y cuando se pueda retomar un poco la normalidad y sepamos cuando es la próxima Liga ponernos a pensar en la temporada que viene con respecto al equipo de primera.

¿Cómo ves la Liga y la participación de los jóvenes dentro de ella?

Yo creo que si vamos para atrás a cuándo yo me fui, que fue en el año 2002 y volví en 2012, y el avance había sido muy grande tanto en lo deportivo como en lo institucional, las comodidades de los jugadores para entrenar, la dedicación de los jugadores al deporte y yo creo que eso viene en ascenso. A veces hacemos una comparación injusta porque al lado está el vice campeón del mundo entonces yo no veo justo que nosotros nos comparemos con Argentina porque ellos, por ejemplo, tienen un proceso de 35 años de Liga Nacional que nosotros todavía no logramos establecer. Entonces hay mucho recorrido por vivir, pasar por un montón de situaciones para empezar a compararnos. Después con respecto a la participación de los jóvenes en los primeros equipos yo creo que son etapas. Hay camadas de jugadores jóvenes que tienen más participación que otras y el cambio del segundo al tercer extranjero ha limitado minutos para los sub 23, sobre todo porque la mayoría de los sub 23 disponibles para jugar son perimetrales, en su momento la mayoría de los equipos traían dos extranjeros internos y quedaba ese hueco el cual ahora es ocupado por un extranjero más. Yo creo que por un lado les limita los minutos a los jóvenes pero por otro lado eleva la calidad de la diaria y eso les puede hacer mejor a esos jugadores que están por dar el salto. Y después está la decisión del club y del entrenador de turno de poder ir dándole minutos a los jugadores que tiene a disposición. No en todos los clubes se puede hacer y no todos tienen los mimos objetivos para que los jóvenes jueguen.

¿Cuáles son los principales problemas que no nos permiten hacer una Liga Nacional?

Nosotros tendríamos que vernos a nosotros mismos como un problema mucho más fácil de solucionar que el que tienen los demás, o sea si en un país que tiene 5000 kilómetros de una punta a la otra se pudo hacer en uno que tiene 800 tiene que ser más fácil. Después hay una cuestión de largarse, yo tuve la suerte que durante en ese período que estuve en España vine seis meses a Uruguay y jugué la segunda Liga en Anastasia de Fray Bentos y te puedo decir que todos los partidos eran a cancha llena, fue justo el año que Salto salió campeón, y realmente una de las cosas que me quedó grabada y al día de hoy 16 años después volvería a suceder es que todos los jugadores que jugaban en algún equipo del interior estaban dedicados exclusivamente al basquetbol, porque tenían que viajar a vivir a esas ciudades y eran lo único que hacían. Directamente eso va mejorando la calidad de los jugadores para eso esas plazas tienen que ser atractivas, entiendo que al principio pueda costar pero es una cuestión de sostenerla en el tiempo. Y después hay una cuestión económica que yo normalmente no me meto, pero entiendo que es difícil, yo en aquel momento lo vivía y los equipos del interior viajan prácticamente todas las fechas y los de Montevideo solo algunas veces. En los lugares que yo estuve donde se viajaba tanto en Argentina como en España había un canon que pagaban todos los equipos al inicio del torneo con lo que subsidiaban los viajes, porque por ejemplo si vos jugás la liga y vivís en Madrid tenés un aeropuerto que te lleva para todos lados, pero si vivís a 400km de Madrid tenés los mismos problemas que cualquier equipo de acá entonces todos los equipos pagaban ese canon para costear los viajes y el equipo que te recibía tenía un convenio con algún hotel para abaratar la estadía y lo mismo cuando vos recibías a algún equipo. Yo creo que es empezar para recorrer el camino e ir saltando las trabas.

Vos como entrenador del Torneo sub 23, ¿cómo ves el mismo torneo?

Me parece que como Torneo sub 23 es sí no existe, no es real. O sea la mayoría de los equipos que tienen sub 23 con cierto nivel para jugar en primera van a jugar al Metro y el torneo se termina jugando con juveniles en la mayoría de los casos, pero a la vez creo que es una excelente idea. Es lo mismo que hablábamos de la Liga Nacional hay que recorrer este camino, ver los problemas y empezar a solucionarlos, no cortar el torneo porque sucede esto que te decía. Estas son cosas a solucionar pero la idea en sí es excelente. Personalmente yo recuperaría la reserva o sea, jugar el Torneo sub 23 con el sistema de reserva que había antes. Pero si bien la idea es buena seguirías teniendo un problema ya que los sub 23 con nivel para jugar en primera no jugarían ese partido. Por ejemplo Martín Rojas no jugaría el partido de sub 23.

¿Sos de la idea de jugar Liga y Metro a la vez?

Yo soy de la idea de jugar Liga, Metro y el torneo sub 23 todo al mismo tiempo. Yo creo que hay lugar para todo, hay jugadores para cubrir el Metro, para cubrir la Liga y para cubrir el torneo sub 23, y si no los hay van a surgir. Y todo puede funcionar como funciona en todos lados. La cuestión es, y volvemos siempre a lo mismo, empezar esa dinámica, vivir los errores y las cosas a corregir, no esperar que el primer año sea un éxito rotundo. Tenemos que pasar por las situaciones para aprender y corregir para el año siguiente. El Torneo sub 23 por ejemplo, ¿qué necesita? Necesita tener a los jugadores disponibles, y cuando estén los jugadores disponibles ese equipo va a necesitar entrenamiento, porque en sí no hay práctica de sub 23 se juntan para jugar y nada más. Que provoca eso, que los juveniles se pierdan la práctica de los miércoles porque tienen que cubrir el partido de sub 23, y todo esto es analizable y solucionable.