Directo como siempre, Diego Castrillón habló sobre su etapa de jugador, principalmente en Defensor Sporting, y también de su carrera como entrenador en el medio uruguayo.

 

Vos tuviste la suerte de ser parte de un extenso proceso en Defensor Sporting, cosa que se ha perdido en estos últimos tiempos.

Sin dudas. Lo que pasa es que todo cuesta, tanto mantener a un jugador como a un entrenador, o sea no es lo normal o lo común, ni siquiera sé si lo lógico que un jugador a un técnico se mantenga tantos años como lo pude yo o como Gerardo (Jauri). Porque hoy en día el resultado obliga y aparte por más que vos tengas resultados, lo que no significa salir campeón todos los años porque es imposible, también se producen roces y se van deteriorando las relaciones porque las personas y jugadores vamos cambiando, queremos más o menos cosas, o quizá las queremos de forma diferente y es difícil. Sin embargo el relacionamiento era bueno, más allá de los cambios que siempre hubo, y cada uno que venía se amoldaba y sabía que rol cumplir. Eso hizo que las cosas fueran más fácil, sino hay un buen relacionamiento es muy difícil que exista un proceso extenso.

Pero a pesar que vos seguías en el club tu rol tanto dentro como fuera de la cancha se iba modificando.

El primer cambio fue afuera de la cancha que fue cuándo me dan el capitanato. Eso se da en mi segundo año y a partir de ahí tomé un rol que se fue incrementando con los años. Y deportivamente por temas de edad y demás fue al revés, los minutos bajaron y me tocaba saltar desde el banco. Hay cosas que son naturales, si yo hubiese querido seguir jugando 35 minutos me iba a otro club, en los últimos años prefería jugar 15 minutos de calidad y seguir en un equipo que peleaba el campeonato a ir a buscar minutos a equipos de mitad de tabla o descenso. Después que te acostumbras a pelear el campeonato es muy difícil jugar por otro objetivo.

Has dicho que con el diario del lunes te arrepentís de haber estado tanto tiempo en el mismo club, ¿qué es lo que te hace pensar eso hoy en día?

Primero digamos que como jugador hubiese estado bueno tener la influencia de varios entrenadores. No digo uno por año, sino que en 15 años haber tenido 4 o 5, porque pensando en la formación tanto a posteriori o mismo como jugador esta bueno recibir diferentes influencias. A mí por ejemplo me hubiera gustado haber sido dirigido por Pablo López, porque viéndolo después como ex jugador uno saca cosas de todos. Y después también porque al estar 15 años en un solo club se te termina relacionando a ese club y más nada. Digamos que me cerré a ese club y todo lo que conlleva.

¿O sea que al Diego Castrillón entrenador le hubiera sumado tener otros modelos aparte del de Jauri?

Exacto, y sin menospreciar el gran trabajo de Gerardo sino más que nada por eso que te decía de variedad y de tomar cosas de distintos ejemplo. En el momento no te das cuenta porque en el círculo constante en el que te encontras no lo ves, porque el otro entrenador es en cierta manera el “enemigo”. Con Pablo López disputábamos los partidos más importantes, pero después te das cuenta que hubiese estado bueno tener otro tipo de modelos, cosa que con los jugadores no pasaba porque por más que yo me mantuviese mis compañeros cambiaban.

 ¿Cómo venís viviendo tu etapa de entrenador luego de la salida de Peñarol? ¿Con ganas de volver me imagino?

La verdad no sé si quiero volver. En sí no es que no me interese, no me desvela para nada, estoy bien como estoy y no la busco, no llamo a nadie ni busco a nadie. No es que no me sentí cómodo, pero hay cosas que no me gusta como se manejan, sé que no todos se manejan igual pero son la mayoría y como aparte sé que soy muy malo haciendo lobby y no me gusta hacerlo sé que estoy en desventaja. Pero así como se dio lo de Peñarol sin que yo llamara a nadie ahora es igual. Pasaron cosas después de la DTA, o mejor dicho no pasaron cosas que pienso que podían haber pasado que hacen que digan que no soy para este básquetbol. Por ejemplo nosotros salimos campeones de la DTA invictos y enseguida se dijo “eso podía hacerlo cualquiera” y no sé si cualquiera. No hubo ningún equipo que se interesara si quería dirigir en la edición siguiente, ni uno se interesó en el entrenador que salió campeón invicto. Entonces esas cosas son como señales y por ahí yo no estoy hecho para dirigir, o es este momento del básquetbol. Yo el laburo que hice creo que lo hice bien entonces no me desvela el volver. No dejaría nada de lo que tengo para volver a dirigir.

¿Y el caso de integrar un cuerpo técnico?

Justamente el otro día hablaba con Gonzalo Berreta, que trabaja conmigo en el colegio y tenemos contacto casi diario, que en Uruguay el entrenador es entrenador y el asistente es asistente, no hay entrenadores que sean asistentes, ni siquiera en la Selección donde creo que el único que se animó y tuvo a un entrenador como asistente fue Signorelli con Camiña y después en la época de Espasandín que sus ayudantes eran Jauri y Tito. Y si ponemos como ejemplo a Argentina tiene a Sergio Hernández con Silvio Santander como ayudante y supo tener a Casalanguida y a Gonzalo García, o sea son entrenadores. Acá en Uruguay al entrenador no se lo lleva como asistente y creo yo que es por miedo. El entrenador principal tiene miedo de tener otro entrenador al lado y no a un asistente porque si tiene a un asistente al lado tiene una cierta seguridad de que no se va a quedar con su lugar. Es mi visión, porque aparte es general, incluso a nivel de Selección. Entonces como yo estoy catalogado como entrenador no veo tener un lugar como asistente.