Uno de los mayores prospectos del básquetbol uruguayo, Santiago Vescovi, habló sobre sus inicios en Bohemios, la NBA Academy, su primera temporada en los Tennessee Vols y varias cosas más en esta gran nota.

¿Cómo se viene llevando la situación?

Con todo esto del coronavirus hubo un tiempo en el que me tuve que quedar en casa. Por suerte ahora estoy pudiendo entrenar mano a mano con el profe Tabaré Papariello, que la verdad me está dando una mano tremenda. Por suerte me estoy pudiendo mover dentro de esta pandemia.

¿Cómo se vivió el hecho que se suspendieran los playoffs a horas de saltar a la cancha?

Ese día fue rarísimo. No entendíamos nada, sabíamos que estaba el tema del coronavirus en la vuelta, pero fue muy raro. Estábamos ya en el vestuario esperando a que Kentucky terminara de entrenar para meternos a la cancha, sonó el reloj que indicaba que habían terminado y que nos tocaba a nosotros, ya estábamos todos cambiados cuando llegó uno de los entrenadores y nos dijo que nos cambiáramos los championes que nos volvíamos al hotel. En el momento nos miramos entre todos y pensamos que nos estaban jodiendo, pero después llegaron los demás entrenadores confirmando lo ya dicho, fue algo muy raro. Nos volvimos a cambiar y retornamos al hotel, una vez ahí nos volvimos directo al campus.

Para irnos metiendo en tema… ¿cuál es el primer recuerdo que tenes con una pelota de básquetbol?

Creo que fue en Bohemios. Me acuerdo cuando era chico que dejé un año, no me acuerdo que pasó pero dejé un año de jugar, y me acuerdo esa primer práctica de volver al club y decir quiero jugar al básquetbol. Fue algo raro, o sea en el momento era como un mundo nuevo.

¿Cómo podes definir Bohemios?

A Bohemios lo considero como una casa. Fue donde me crié, donde creo que más horas de mi vida dejé. Me acuerdo que en los veranos iba todo el día, llegaba a las 10 de la mañana y me iba a las 10 de la noche, me metía en las clases que pudiera con tal de estar en el club. Creo también que la gente me rodeó muy bien y la verdad le tengo un cariño enorme al club. Quiero también agradecer todo lo que fue Bohemios para mi desde chiquito porque fue como mi segunda casa y la verdad toda la gente que estaba ahí me lo hizo notar, fue algo muy lindo. Además el hecho de vivir cerca del club facilitó mucho las cosas y los lazos que formé en el club son de las cosas más importantes porque yo ahora vuelvo a Uruguay y sigo teniendo esas amistades.

¿Cuál es el primer recuerdo con la camiseta de Uruguay?

Las primeras prácticas en cancha de Capitol con una U14 que estábamos preparándonos para ir a Ancud a un cuadrangular amistoso. Me acuerdo del grupo y de entrenar en la cancha de Capitol, así que como primer recuerdo sería todo ese proceso.

¿Qué te hizo ver la Selección que no veías en el básquetbol doméstico de cada domingo?

Yo creo que el básquetbol internacional le aporta a todo el mundo y es una de las formas en la que uno se puede dar cuenta a que nivel está, porque quieras o no hay países con un nivel basquetbolistico altísimo y podes ver cosas y gente con otro nivel que acá no se ve. Además es el hecho de poder subir la vara de uno mismo y saber que hay que apuntar a otro lado mucho más alto. Hay gente que por ejemplo, con el nivel que tiene le da para jugar acá pero cuándo salís ves que hay mucho más nivel y tenés que apuntar a otro lado.

¿Te dabas cuenta que tenías que subir un escalón más para seguir creciendo?

Sí, ni que hablar. El hecho de que ya hubiese jugado torneos internacionales me ayudó a abrir también la visión de decir que no me podía quedar con lo que tengo y tengo que apuntar a más. Además está el saber que afuera hay mucho más nivel, o sea había un muy alto nivel en los torneos internacionales y eso me ayudó con el roce con los jugadores, creo que eso era otra cosa que no se vivía en el día a día del jugar acá.

Luego de la ida al campus de Básquetbol Sin Fronteras en 2017 llega la invitación a la NBA Academy, ¿cómo fue el proceso dentro de la academia?

La Academia NBA superó todas mis expectativas, yo fui con un plan de poder mejorar y tener otro tipo de entrenamiento con otros prospectos. A su vez el hecho de estar en la academia hace que juegues constantemente contra jugadores de muy alto nivel porque reclutan de todos los países de Latinoamérica. El hecho de estar con ellos me enseñó muchas cosas porque fue cuando empecé a vivir lejos de casa, entonces más que nada me hizo madurar muchísimo en la parte mental y creo que también en la parte del juego fue de los momentos que más me cambió el juego. También me hizo ver cómo es entrenar en otro nivel y a otro ritmo en un lugar que estaba totalmente dedicado al básquetbol. Teníamos las clases online pero el resto del día era dedicado al básquetbol y lo vivíamos dentro de la cancha, creo que eso también nos hizo crecer un montón.

¿Cómo viviste ese 2019 donde estuvieron la llegada a la Global Academy de Australia, la chance de Selección mayor y el commitment con Tennessee?

Para mi fue un año muy intenso, por el hecho también de estuve viviendo en tres países distintos porque pasé de México a Australia y de Australia a Estados Unidos. Y todos los torneos que tuve en el medio, los viajes que son agotadores, la verdad que fue un año muy intenso porque tuve muchos cambios que jamás me llegué a imaginar pero siempre fueron para mejor y estoy muy contento con ese año que tuve. El hecho que se me fueran abriendo puertas fue lo que más me generó en el momento y también me empujó a poder seguir y mantenerme enfocado en lo que tenía que hacer. Si tuviese que definirlo en una palabra sería intenso.

¿Hubo algún momento en todo este proceso de salir de Bohemios hasta el comitment con Tennessee en donde dudaste?

Hay algo que no se ve de afuera que es el hecho de estar viviendo fuera de casa, creo que es de las cosas más duras y en lo que uno más tiene que madurar. Porque estar lejos de la familia le duele a todo el mundo y si, hubo momentos en los que estaba muy duro todo y yo llamaba diciendo que no sabía si me quería volver o no. Y son situaciones en las que toda persona que se va a vivir al exterior pasa, entonces lo más importante es estar fuerte de cabeza en el momento y saber que todo ese esfuerzo después se refleja en la mejora de uno mismo. Tarde o temprano todo ese esfuerzo termina pagando, sé que hay momentos muy duros en el vivir afuera porque se extraña a la familia, porque cualquier choque que tuviera acá sabía que llegaba a casa y tenía a mi familia que ayudaba muchísimo en la parte emocional y eso de hecho no se pierde cuándo estas afuera pero cuándo te llevás un golpe duro y volvés al cuarto estando solo o con un compañero no es lo mismo que volver a casa y que esté tu familia. Por más que los puedo terminar llamando o contactando de otra forma no se acerca con el llegar a casa y estar “mimado”.

En 2017, previo a tu ida a México hay una nota cuyo título fue “Creo que el trabajo siempre paga”, frase que repetiste en la pregunta anterior. ¿Es esa frase la que te empuja a seguir elevando tu techo?

Si, vuelve a lo mismo que acabo de decir, creo que todo ese trabajo y esfuerzo de estar viviendo lejos de casa, lejos de la familia de repente, en lugares como a mí me tocó en Tennessee que te llevan a límites donde la cabeza te dice que ya no podes más y tenes que llevarla adelante igual. Creo que todos esos esfuerzos más adelante te endurecen de cabeza y te hacen poder llegar lugares que de repente uno pensaba que no podía llegar.

¿A dónde pensabas que no podías llegar que ya llegaste?

Yo soy alguien que no piensa mucho a donde se puede llegar o no, yo vivo el día a día dando todo lo que puedo. Obviamente haber podido llegar a Tennessee y haber jugado la cantidad de minutos que jugué entrando a mitad de temporada y dar “vuelta” una situación que la verdad estaba fea, por decirlo de alguna manera, porque se habían perdido varios jugadores del equipo, creo que fue de las cosas que más me llenan. El poder decir que recién llegué, pude jugar mucho y pude demostrar, creo que esa es otra de las cosas que quizá no me imaginaba que podía llegar, pero con esfuerzo y con el trabajo que un hace callado uno puede lograr.

Luego de tu commitment se decía que si te metías a jugar a mitad de temporada ibas a perder un año, pero hoy visto con el diario del lunes podemos afirmar que ganaste mucho en este medio año…

Yo creo que si bien podía haber esperado el equipo necesitaba un base tras la lesión de Turner, quien decidió operarse y no terminar la temporada. Entonces se me abrió la puerta, había un lugar y yo iba a poder jugar ese primer año, eso fue de las cosas más importantes, pero también el hecho de poder ayudar al equipo. Este primer año jugando en universidad me hizo ver cosas que no me hubiese esperado y también me ayuda a ajustar para poder mejorar y seguir para años siguientes.

Otra cosa que te decían que sumada a la dificultad del primer año de NCAA estaba coach Barnes cuyo sistema es sumamente estructurado, ¿cómo te recibió Tennessee en lo estrictamente basquetbolístico y con el juego en sí?

Al principio sentí que era una locura. Me acuerdo que me mandaron las jugadas por video para que las fuese viendo antes de llegar y en el momento fue algo rarísimo ver que eran tantas jugadas, no podía creer que se usaran tantas. Las fui viendo pero también cuándo llegué los ayudantes me ayudaron, después del horario de practica se quedaban con cuatro compañeros más y me iban mostrando lo que eran las jugadas para ir agarrándolas más rápido, cosa que creo que también fue muy importante. Pero creo que lo más importante es que sentí que había una conexión con el coach Barnes, porque si bien yo era nuevo en el programa el me dio las riendas en el sentido de que empezó a jugar más sistemas con pick&roll o sistemas en los que yo podía salir desde un pick y de ahí generar. Él me contó cuando llegué que no tenía confianza para que ninguno jugara un pick and roll, y en el momento que llegué el empezó a poner sistemas nuevos, creo que esas fueron de las cosas que más me ayudaron y me sacaron presión, el saber que en técnico está poniendo jugadas porque confía en que yo pueda jugar desde el pick o lo que sea me ayudó mucho.

¿Cuántas jugadas tienen?

El tema de las jugadas es complicado. Cuando llegué el primer día me dieron un papel con los nombres y había entre 80 y 100 nombres de jugadas distintas. El tema es que cada jugada tiene una variación y que yo de repente cuándo hacía las mismas jugadas en Uruguay teníamos el nombre general de la jugada y después dependiendo cómo la defendían improvisabas, o sea están las variables de la jugada pero las haces dentro de lo que estaba sucediendo. Allá en Estados Unidos son más estructurados entonces a cada variación le ponen nombre distinto, entonces de repente tenés una misma jugada con cinco nombres diferentes porque tiene cinco variables. El hecho más difícil era aprender todos los nombres. Pero hay un tema justamente con los nombres y es que son muy raros, acá teníamos por ejemplo rojo, 1, 2, 3, 4 y 5 pero allá le ponen nombres que no tienen nada que ver y lo hace más difícil porque hay que asociar un nombre con la jugada en sí.

¿Cómo fue ese debut con Tennessee?

Fue una locura, el haber podido vivir todo lo que era la entrada en calor, ver toda la gente que estaba ahí. Aparte era un ambiente al que no estaba acostumbrado tener un estadio de 22.000 personas que si bien ese partido no estaba lleno había 15.000 de todas formas. El primer partido lo viví como un sueño, además me acuerdo que la primer pelota creo que la pierdo, que ese fue otro tema del primer partido, pero ya la segunda me tiro un triple y entra, ver que entraba la primer pelota que tiré y que todo el mundo lo gritó hizo que me sintiera muy contento en ese momento, porque era cómo decir llegué a casa. A la siguiente jugada tiro otro triple y entra, en el momento me pegó mucho y me subió muchísimo toda la gente gritando de verdad era cómo estar en un sueño. Quieras o no eso me ayudó muchísimo, sin embargo en ese partido tuve 9 pérdidas que fue algo que me comía la cabeza, pero fue cómo empezar a acostumbrarme a un juego que nunca antes había vivido, ya que había jugadores sumamente atléticos y sumamente largos. Me acuerdo de una jugada que me quedó marcada, fue una de las pérdidas que tuve, ellos tiran y me queda el rebote, la agarro en el libre nuestro, mi defensa estaba cuatro cinco metros y un compañero ya había corrido la cancha. Cuando voy a volearla el defensa saltó en dos segundos y cortó el pase, ahí fue cuando me di cuenta que tenía que cambiar algo porque no es a lo que vengo acostumbrado a jugar. A partir de ahí y con el correr de la temporada fui pensando un poco más en la toma de decisiones, cuando entra el pase y cuando no, todo el tema mental que lleva jugar ahí.

¿Crees que te pusiste muy alta la vara tras ese partido o sentiste que habías conseguido la confianza para soltarte?

Yo lo vi por los dos lados. Más por el hecho de decir ya agarré un poco más de confianza, la gente confía en mi pero también tenía el tema de las pérdidas que no me lo saqué de la cabeza en toda la temporada y que me decía también tengo que ver más videos, tengo que mejorar en este aspecto, y quieras o no era difícil en su momento. Terminé ese partido enojado porque perdimos y creo que en su momento pudimos ganarlo, pero son cosas del juego, pero quedó como ese sentimiento de que no me gustó que hubiésemos perdido, pero ya al segundo partido entré mucho más confiado. Creo que en base a eso empecé a crear toda mi confianza y mismo con mis compañeros, el hecho de que confíen en mi porque no es fácil tener a una persona que entra a mitad de temporada y tiene tres práctocas con el equipo se gane su confianza tan rápido, y más en esos equipos que llevan muchos meses de estricta preparación, pero tengo que agradecerles a todos mis compañeros porque confiaron en mi muy rápido.

¿Qué podes decir sobre el particular festejo que vimos?

Cuándo lo hice tuve mucho rato riéndome porque la gente me mandaba los comentarios de Twitter y eran muy divertidos, me daba mucha gracia el hecho de las conclusiones que sacaban algunos. Pero la verdad es que es una historia con un amigo, lo hice a la gente le empezó a gustar y quedó como marca. Además mis compañeros en las prácticas me decían “si metes un triple o una jugada importante tenés que hacer la mordida, la gente la pide”, llegó un momento que quedó como marca y tenía que hacerlo.

¿Cómo fue la sorpresa de tu familia previo al juego ante Florida?

Fue una locura, la verdad es que no me lo esperaba. Aparte lo hicieron muy bien, porque quieras o no ese tipo de sorpresas siempre tienen un punto donde se queman, como que le cuenten a una persona y por h o por b me llegue a mi, pero lo hicieron muy bien y no me llegó en ningún momento. Y como te dije no me lo esperaba, cuando me tapan los ojos me acuerdo que mi hermana desde un costado me dice “hi” y no lo podía creer, cuando me lo dijo seguía sin poder pensar que eran ellos hasta que mi padre se rio y ahí me di cuenta que eran ellos sino en ningún momento lo hubiese pensado.

Algo muy particular y muy bueno que tiene Tennessee es el gran trabajo que tiene en cuanto a prensa, redes y demás, ¿cómo lo viste vos?

La verdad me llamó mucho la atención cuando llegué. Primero más que nada la fuerza que tiene, tiene muchos seguidores en todas sus redes la cantidad de gente que mueven es increíble. La verdad algo que me llamó muchísimo la atención, y lo comenté con los entrenadores y compañeros, es la creatividad que tienen los del equipo de redes sociales. La verdad es imponente por ejemplo un día estaba saliendo de clase, me estaba yendo al vestuario para cambiarme para ir entrenar y me encuentro a Yves Pons que estaba vestido como para hacer pesas, o sea musculosa y short, con una cámara grabándolo. Yo justo pasé y me quede viendo, ahí justo me llamaron y me explicaron que como él hace muchas tapas lo estaba haciendo diversas cosas con lo que es el bloqueo, que se traduce block. Entonces estaba por ejemplo bloqueando el tráfico, venían los autos y el bloqueaba el paso. Y yo pensaba que era increíble la cabeza que tenían para unir tantas ideas, la verdad me impresionó muchísimo eso. Mismo yo los veo y me entretengo, porque son entretenidos, graciosos y están dando información nuestra que está divertido que salga.

¿Cuál es tu evaluación de esa temporada?

Fue totalmente positiva pero no tanto por la temporada en sí, no va en los puntos o los partidos jugados sino más que nada por el hecho de lo que yo me vi crecer en esa temporada y que también me ha hecho aprender para los próximos años. Me hizo ver un básquetbol al cual no estaba acostumbrado, nunca me había pasado de jugar un básquetbol con tanta intensidad y con personas que sean tan atléticas. Creo que eso me abrió muchísimo los ojos y me ayudó también para el hecho de que el día de mañana cuando volvamos y empecemos la temporada que viene por lo menos saber desde donde tengo que empezar y que puntos tengo que mejorar.

¿Qué expectativa tenés vos de cara a la próxima temporada donde Tennessee parece haberse reforzado?

Más que nada creo que lo primero es el hecho de poder ser un equipo mucho más competitivo en lo que es el tema de la liga, pero a su vez el hecho de estar compitiendo en el día a día con ellos creo que va a ser algo que va a ser más exigente pero a fin de cuentas no va a hacer crecer a todos. A su vez el tener un plantel más largo va a ser algo importantísimo porque eso fue algo que nos faltó, teníamos poca rotación en la temporada pasado lo que llevaba a que termináramos jugando 35 minutos los titulares y después unos pocos para algún compañero en particular. Creo que el poder tener un respiro y halla jugadores de tanto calibre nos va a ayudar muchísimo.

¿Hubo algo que te sorprendiera de Tennessee más allá de lo que viste cuando fuiste de visita para elegir la universidad?

Luego de hablar con mucha gente de que tenía que ver cuándo fuera a visitar las universidades más que nada lo que me dijo todo el mundo fue que el día que hagas la visita a la universidad correcta vas a sentir que es el lugar. Y yo sentí eso en Tennessee cuando llegué, o sea sentí que el equipo estaba muy unido, me ayudaron muchísimo ya en la visita, me hablaron todos, me mostraron las cosas, como que me integraron rapidísimo. La conexión con los técnicos era muy importante y nos ayudó muchísimo en la vistita, pero más que nada ver otras realidades. Llegar y ver la cancha de entrenamiento, que la verdad es tremenda, ver ese estadio de 22.000 personas, después llegar al vestuario y tener, no me va a cambiar la vida pero, 73 televisores, una sala de video que parece un cine y todos esos detalles que era algo que yo no había visto antes me hizo abrir los ojos de una forma tremenda. La verdad me esperaba que estuviese en otro nivel pero no tanto y eso también hizo que viera realmente a que nivel está la universidad. Todo eso acompañado del gran nivel basquetbolístico, el grupo y los entrenadores.

¿Cómo fue tu llegada a la Selección mayor?

El tema de la Selección creo que fue un proceso muy importante el cual sentí que me ayudó muchísimo y fue a otra escala de lo que me aportó la universidad. Yo creo que el poder ver el nivel al que se juega internacionalmente, el haber podido jugar contra la misma Argentina que llegó a la final del Mundial todo me ayudó a ver el nivel que hay afuera. Creo que el enfrentarlos me ayudó con el tema roce, el compararme físicamente. Pero como te dije fue a otro nivel de básquet y tuve que encontrarle la vuelta para poder jugar a ese nivel.

También se da el G-League International Challenge donde pudiste volver a jugar en Uruguay pero un un torneo de buen nivel

La verdad que ese torneo fue increíble. Ese torneo también fue como soñado porque era el hecho de estar jugando en casa después de mucho tiempo afuera entonces era como que mi nombre estaba en el aire y a veces la gente me conocía por nombre y no por juego. Así que el hecho de poder jugar en casa, en ese nivel tan alto y que nos fuese bien creo que nos ayudó muchísimo. Y vuelvo siempre a lo mismo, es ver otro nivel de atletismo y de nivel de juego el cual no había visto antes e intentar adaptarme al mismo. Además tuve un protagonismo que no me esperaba tener, pero por suerte grupalmente superamos lo que esperábamos, así que fue todo positivo.