Mientras aprovecha para hacer refacciones en casa durante la cuarentena, el “Mono” Federico Bavosi también dedicó tiempo a charlar con Básquet Total. Aguada, la LUB, su paso por España y algunos temas extradeportivos en esta riquísima nota.

¿Cómo surge el apodo “Mono”?

Viene de mi viejo lo adquirió en el barrio y en el club, la UA, donde se crió y donde nos criamos con mi hermano también. Él ya tenía el apodo desde joven, entonces cuando nosotros empezamos a ir a Unión Atlética éramos los Monitos. Después cuando me fui a España evidentemente la gente me decía Federico o Fede, y yo estoy muy acostumbrado a que me digan Mono, me siento muy cómodo con el apodo y me gusta mucho. Pero a la gente de allá no les gustaba mucho el tema del sobrenombre de un animal. Por suerte cuándo volví a Uruguay volví a escuchar el Mono y alguna gente, más que nada del barrio, me dice Monito.

¿Qué pensas de lo que se resolvió recientemente de reanudar la Liga en setiembre?

Me parece muy bien, lo más correcto es priorizar obviamente la salud y el momento complicado que está pasando el país pero a la vez pensar que la Liga se empezó y se tiene que terminar. Evidentemente es una Liga diferente, va a tener un final que seguramente no tenga nada que ver con lo que hubiese pasado si lo jugábamos en su momento. Nos adaptamos a la realidad y la problemática para hacer que el campeonato termine y más teniendo en cuenta que en Uruguay los Playoffs son un campeonato completamente diferente a la temporada regular, por lo tanto creo que es una buena decisión para la cual debemos estar preparados en su momento.

Va a ser una Liga extraña debido a como se definirá, ¿no?

Partamos de la base que todas las Ligas son extrañas, si te pones a pensar en los últimos tres años Aguada jugó las finales ganando la última y las otras las perdió en séptimo juego, hace dos años estuvimos a una pelota de ganar el torneo y en un partido contra Olimpia estuvimos a una pelota de quedar afuera de Playoffs. No hay una liga en el mundo como la uruguaya, porque es increíble que la diferencia entre ganar y no llegar a la fase final es mínima. Quizá que los Playoffs vayan a cancha neutral hace que la ventaja obtenida durante la temporada no exista entonces hace que cualquiera gane la Liga, podes entrar número 7 o número 5 que no va a haber ventaja para el que está arriba tuyo, y esas cosas pasan solo en Uruguay.

Justamente, ¿cómo ves el hecho de que los Playoffs se jueguen en cancha neutral?

Para mí los Playoffs se deberían jugar en la cancha de los clubes sin lugar a dudas, quizá en la final sí ir al Antel Arena, porque es un espectáculo impresionante el que se vive en esa instancia y más es ese estadio. En caso de que se jugara así la temporada regular tendría realmente sentido y un mayor valor. Por cuestiones que trascienden la lógica del deporte se va a jugar al Palacio Peñarol, a nosotros nos encanta jugar ahí es una cancha hermosa en la cual nos sentimos muy cómodos, pero como te decía hace que la temporada regular pierda valor. Mismo es el caso de los clásicos, que cuando Aguada sea local se juegue en Aguada y cuando Goes se local se juegue en Goes, obviamente tomando todas las medidas necesarias, pero creo que si queremos estamos preparados para jugar de esa forma, las localías son parte de la fiesta del barrio y no podemos permitir que al básquetbol se le quite la fiesta.

¿Aquel Unión Atlética vs Bohemios de 8 contra 1 es un poco el que te marca eso de lo que la LUB es extraña y que cada vez que enfrentas una serie de Playoffs no podes regalar nada?

En realidad creo que son extraños los playoffs en general pero esa temporada en particular porque el 8 (Bohemios) le gana al 1 (Unión Atlética) y después el 7 (Aguada) le gana al 2 (Trouville), y justamente Aguada termina siendo campeón. Nosotros con Unión perdimos bien contra Bohemios porque no supimos sacar lo mejor del equipo ni manejar la presión teniendo una serie favorable. Creo que el hecho de ir al Palacio es una ventaja para el mejor equipo sin importar en que posición quede, mismo nosotros este año con Aguada nos daba igual ser 7 o 2. Realmente es otro campeonato cuando llegas al Palacio.

Es una cuarentena bastante especial, pero en tu caso puede serlo un poco más debido a que tenes familia en España, ¿cómo estás viviendo este momento tan particular?

Ayer fue el cumpleaños de Yago mi hijo que está allá, creo que hablamos 5 veces a lo largo del día mandándole saludos de gente que lo quiere, es raro sobre todo para él porque no puede festejarlo de la forma que querría porque tiene que estar encerrado en casa. A su vez se da otra circunstancia que Daniela, mi pareja, estamos embarazados. Estamos esperando mellizos para mediados de junio. Este último mes que hemos pasado en cuarentena sentimos como que nos falta algo como lo es el básquetbol, pero esa falta nos ha hecho disfrutar de un montón de cosas que cuando uno está en Playoffs no podría porque su cabeza está en el campeonato. Ahora estamos con mucho tiempo para acomodar todo para cuando vengan, es muy extraño porque estamos acostumbrados a una rutina pero que esta no esté por la situación actual nos hace disfrutar mucho este momento.

¿Cómo llevas este tiempo sin poder ir a una cancha a entrenar?

Lo que más se extraña es la competencia, el entrenamiento de cancha, el vestuario porque después entre los trabajos del Profe (Guillermo) Souto y la aplicación HomeCourt me tienen entrenando todos los días a full. En ese sentido la planificación del cuerpo técnico fue entrenar pensando en que la liga volviera a mitad de abril como se había estipulado, a medida se fue tirando para adelante pero nosotros jamás achicamos y tampoco creo que lo hagamos ahora. Si el equipo se mantiene en forma va a llegar competitivo a setiembre.

¿Para qué otras cosas has aprovechado este tiempo confinado?

Estamos cocinando mucho, buscamos recetas en google y las hacemos. También estoy leyendo, mirando series, preparando el cuarto de los mellizos, armando muebles y demás cosas para la casa por ahora y por suerte sin lesiones (risas). Hay mucho tiempo, nosotros lo intentamos organizar para aprovecharlo al máximo. Nosotros los jugadores somos gente que tiene su rutina como cualquier trabajador, pero nuestro laburo nos da la chance de estar mucho tiempo en casa y más en Playoffs que es prácticamente ir a la cancha y volver. Ahora me sacaron la parte de la cancha así que hay que encontrar cosas para hacer en la casa.

¿Qué cambió del Mono que se fue de la UA a España con el que volvió de España a la UA?

Crecí mucho a nivel personal, primero que nada por salir de Uruguay a jugar a otro país, tuve la suerte de tener familia en España, en el primer equipo que jugué fue en Marbella y el entrenador era uruguayo y estaba además Pablo Ibón. Entonces los pasos que di en cuanto a adaptación me costaron muy poco porque estaba en un país con costumbres similares sino que a su vez tuve la chance de caer en muy lindos lugares, con buenos entrenadores y grandes grupos. Entonces fui creciendo en lo deportivo allí en España y me choqué con un profesionalismo que acá en Uruguay no existía, por lo que fue una etapa de aprendizaje constante en donde lo que más aprendí fue a ser profesional y a superarme día a día.

Y además desde tu vuelta tuviste la suerte de obtener varios logros…

Cuando volví a la UA no imaginaba esas cosas, en mi cabeza no me imaginé quedarme tanto tiempo en Uruguay ni el poder jugar en equipos tan importantes. Creo que tuve la suerte de salir campeón en España tres veces, pero luego de mis primeros años en Uruguay sentí que tenía esa espina de salir campeón acá y por suerte lo pude conseguir primero con Malvín y después con Aguada, en lo que fue uno de los momentos más importantes de mi carrera.

En Uruguay siempre has jugado en equipos con altas aspiraciones y muy populares, ¿qué te ha dejado eso?

Fue un cambio muy grande sobre todo con mi etapa en España donde jugaba en equipos que no llevaban tanta gente. Por ejemplo jugué en Vigo que es una ciudad de 400.000 habitantes pero la gente no le llama tanto el básquet, después jugué en Tijola que es un pueblo de Almería donde hay 4.000 personas pero toda esa gente esperaba el día de partido para apoyarnos. Pero cuando volví a Uruguay me choqué con un básquetbol mucho más popular, donde me tocó jugar en Unión Atlética que tiene una gran hinchada, Malvín ha crecido muchísimo en cuanto a su convocatoria y esa popularidad que tiene el básquetbol se traslada a las canchas y a las calles. Obviamente todo eso se magnifica cuando estás en Aguada y cuando tenés temporadas como las que hemos tenido siendo protagonistas de la Liga. Aguada es el equipo más popular de básquetbol uruguayo y te encontrás con hinchas de Aguada en todos los rincones del país e incluso fuera de fronteras.

¿Es este equipo de Aguada el más importante en cuanto a nombres en el que ha tocado estar?

Probablemente sí, en Uruguay sin dudas y más que nada con el equipo que terminó jugando estos últimos partidos. Es un equipo muy competitivo con grandes titulares y con jugadores en el banco que en cualquier otro equipo son titulares, entonces eso generó una expectativa muy grande sobre todo porque habíamos encontrado una química muy buena tanto el grupo de jugadores como el grupo de trabajo con Adrián (Capelli). Lamentablemente pasó lo que pasó, llegó el Covid-19 y esperemos que esta dinámica se pueda mantener a partir de setiembre, y más que nada ojalá puedan volver los extranjeros que sabemos que es bastante complicado.

¿Cómo es manejar un equipo de ese tipo en el que sabes que tenes ir administrando para pasársela a todas las figuras?

Es un desafío lindo y una suerte enorme para un base tener esa dificultad, es para lo que uno entrenó y se preparó toda la vida y por eso creo que tengo la trayectoria que tengo. Me pasó en España también en los equipos donde pude salir campeón con jugadores que terminaron jugando en ACB, con extranjeros de gran nivel entonces hay que buscar un equilibrio para que la función del base sea exitosa. A su vez creo que me agarra en un momento en el cual estoy preparado para tomar esta responsabilidad, después puede salir mejor o peor pero tengo la confianza de mis compañeros y cuerpo técnico.

Hace unas semanas charlábamos con el Gato Perdomo y nos decía que para él es mucho más fácil jugar con muchas figuras que no tener a quién dársela, ¿tú también lo ves así?

Si, y además tener jugadores como Leandro (García Morales), Al (Thornton), Dwayne (Davis) o Lee (Roberts) da soluciones, por suerte nunca me pasó de pasar la mitad de la cancha y pensar “¿y ahora qué hago?”. Todos ellos son soluciones ofensivas en todo momento, son anotadores y lo bueno es que ninguno de ellos tiene ni un poco de egoísmo, entendieron que la situación de Aguada era ganar o que se acabara la temporada. Entonces lo mejor que habíamos conseguido era que cada uno respetara el momento del otro, si era el momento de Thornton se la dábamos, si era el momento de Davis y así con todos, y esa química es difícil de lograr. Creo que a partir del buen grupo que se formó fuera de la cancha pudimos trasladar eso a la cancha.

¿Qué le dio Adrián Capelli a este equipo?

Adrián es un entrenador con una trayectoria muy importante, nosotros lo conocemos de la Liga argentina y después cuando llegó a la selección uruguaya, pero además esa trayectoria la tiene dirigiendo en Argentina, por algo dirige en esa liga que es la mejor liga de Latinoamérica sin lugar a dudas, ha tenido mejores y peores equipos, mejores y peores jugadores pero todos tenemos de referencia la Liga Nacional. El hecho de mantenerse dirigiendo en Argentina lo pone en un nivel diferente. Desde su llegada nos aportó un montón de cosas tanto sea en el juego como también nos dio una tranquilidad que no estábamos consiguiendo, principalmente por la quita de puntos y el calendario que tuvimos teniendo la Champions en medio nos desacomodó bastante la primera parte del año.

¿Cómo ves el nivel de nuestra Liga y que crees que se podría mejorar mirando a Argentina?

En Argentina se hacen muchas cosas bien y nosotros los tenemos al lado, constantemente mirándolos pero deberíamos de empezar a copiar. Nosotros tenemos la ventaja de ser un país chico donde la mayor distancia entre las ciudades que potencialmente pueden tener básquetbol son 400km. La estructura de liga, el torneo sub23 son cosas a intentar copiar e intentar mantener. Otra cosa son los fallos de los tribunales, de penas, de apelaciones, suspensión de 3 o 5 fechas, se paga o no se paga yo nunca vi algo igual, en Argentina seguís la liga y no hay ese tipo de sanciones. Creo que por nuestra forma de ser la liga es muy difícil que dé el paso definitivo al profesionalismo para que el básquetbol se desarrolle, entonces cada club busca ventajas para cada temporada pero no haciendo un proyecto a largo plazo que potencie el producto, potencie al jugador joven, que se saquen mejores entrenadores, que se saquen mejores jueces, que haya dirigentes profesionales. Creo que es muy difícil, y esto es solo mi opinión, yo no conozco la forma de hacerlo pero si manifiesto cómo debería ser para aprovechar la ventajas que tenemos y crear una liga profesional y verdaderamente nacional. El básquetbol es un deporte muy popular en Uruguay, así que está el desafío.

¿Qué nos estamos perdiendo al no llevar el básquetbol al interior?

El caso más claro es lo que pasó con Paysandú que no salió campeón pero podría tener dos ligas tranquilamente, cuando un departamento se puso atrás de un equipo demostró que era una fiesta. Cuando hay una estructura fuerte atrás es mucho más fácil conseguir recursos los cuales son imprescindibles para poder gestionar un club, tener unas formativas para formar jugadores, traer extranjeros y poder solventar todo. Evidentemente las plazas de interior son realmente muy fuertes pero también es difícil que puedan trabajar todos los proyectos detrás de un solo club, cosa que tampoco pasa en Montevideo. Crecería mucho el básquetbol uruguayo si existiese competencia en el interior.

Contanos un poco sobre ese proyecto que tenes para que el básquetbol llegue a más lugares.

La ONG es una idea que traje de España, básicamente varios de los equipos en los que jugué subsistían gracias a ayudas públicas, una forma de devolverlo era hacer visitas a las diversas escuelas del pueblo o ciudad, acercando a su vez gurises al club. Entonces acá en Uruguay me pasó que me di cuenta que el básquetbol es muy popular en algunos sectores en la zona costera y luego en la zona de Aguada y Goes, pero después hay una gran parte de Montevideo que no tiene básquetbol. Yo entiendo que fui un privilegiado por la educación que me dieron mis padres, por la educación que tuve tanto en la escuela como en el liceo pero que a su vez todo eso se vio reforzado gracias al básquet. Esas cosas que yo pude aprender dentro de una cancha de básquetbol es muy difícil aprenderlas en otro lado, entonces tuve la idea de replicar ese modelo en los lugares que no solo no hay básquetbol sino que además muchos niños no tiene la oportunidad de agarrar una pelota. Por ejemplo, en Estados Unidos no importa que barrio sea siempre hay una cancha de básquetbol, entonces busco replicar un poco ese modelo. Empezamos a aplicarlo llevando el básquet a las escuelas en zonas donde no conocían el deporte, utilizándolo como un medio transmisor de valores y también para que muchos niños tengan la ilusión de poder correr atrás de una pelota, cualquiera sea. Porque si bien el futbol está en todos los barrios los deportes no tan populares como el hándbol, voleibol y mismo básquetbol tienen un gran potencial. Entonces en sí la idea es extender el ámbito de acción del básquetbol con esa capacidad que tiene de formar y de llenar de valores a los niños, además de darle la oportunidad a esos niños de que puedan jugar.

Para cerrar el Mono explicó sus sensaciones sobre participar del proyecto imágenes del silencio, del cual ya habló con BT en El abrazo invisible, aprovechando para destacar la iniciativa de hacerlo visible en una web de básquetbol.