Básquet Total sigue hablando con diversas figuras del básquetbol. Hoy fue el turno de Daniel Seoane, entrenador uruguayo-venezolano quien actualmente dirige al Maccabi Haifa de Israel. En esta muy interesante nota habló sobre su pasado en la selección de Venezuela, su presente en Israel y dio su visón acerca de nuestra LUB.

¿Cómo estás pasando la cuarentena?

Creo que como todos, con mucha incertidumbre. Por suerte con varios entrenadores alrededor del mundo nos hemos podido juntar, compartir información, hablar y eso lo ha hecho un poco más ligero. Sin embargo no sabemos que va a pasar, existe el temor a enfermarse y muchas otras cosas más, así que mentiría si digo que la llevo fácil.

¿Has aprovechado este parate para seguir perfeccionándote y aprendiendo?

Sí por supuesto, todos los días estoy en charlas y viendo cosas. Yo creo que todos los entrenadores somos autodidactas, nosotros nos enseñamos a nosotros mismos y con todo lo que está pasando eso se acentúo mucho más. Yo he participado en varias charlas ya sea dándolas o de oyente, es una movida muy interesante la que se viene dando y quizá no es el tipo de básquet que nos gusta a todos pero este otro tipo de básquet en el que nos nutrimos, capacitamos, conocemos colegas… ayuda mucho también.

Tú naciste en Venezuela pero, ¿cuál es tu vínculo con el Uruguay?

Mis padres son uruguayos, y se fueron a Venezuela a fin de los años 70, cómo pasó con muchos otros uruguayos. Yo nací y crecí en Venezuela con mi hermano pero siempre tuve vínculo con Uruguay. Vinimos muchas veces, adquirimos varias costumbres uruguayas también, por lo que yo digo que soy mitad venezolano y mitad uruguayo. Nosotros desde chicos tenemos cédula y pasaporte, siempre hemos sido uruguayos y no sólo en el papel sino que también de corazón. Aparte mi hermano vive acá desde el 2011 y mis padres volvieron en 2014 por lo que cada vez que puedo vengo.

A pesar de que una gran parte de tu carrera fue en Venezuela pudiste trabajar en Uruguay.

Estuve con Guillermo (Narvarte) en la temporada 2011 en Biguá, es un entrenador súper detallista y del cual aprendí muchas cosas de las cuales estoy sumamente agradecido. Allí pude entrar más en contacto con lo que es el básquetbol uruguayo y me gustó muchísimo.

¿Cómo es trabajar con un entrenador como lo es Néstor “Che” García?

Es muy difícil definir a Néstor (García), básicamente es un genio, ve cosas que nadie ve. Yo siempre le dije que es un mejorador de ideas, porque uno le venía con algo y él es capaz de rápidamente cambiar ese algo para sacarle un mayor provecho y ver un ángulo distinto de las cosas. A su vez es alguien capaz de motivar mucho, tiene muchas cualidades. Aparte es de una calidad humana excelente, se preocupa por toda la gente que está a su alrededor, siempre quiere resolver todos los problemas de la gente que está con él. La verdad es que voy a estar eternamente agradecido con Néstor ya que fue quien impulsó mi carrera y me dio la posibilidad de trabajar en equipos muy importantes y también en la selección.

Hace uno meses charlando con Pablo Morales nos decía que no se siente preparado para dar el salto a ser entrenador en jefe, ¿cuándo sentiste tú que estabas pronto para estar al frente de un equipo?

Lo que pasó es que yo no jugué y fui ayudante desde muy joven, ya con 24 años. Creo que eso es algo que uno cree que no está preparado porque aún no se lo han dado, pero el día que se lo den a pesar de que sientas que no estás preparado al primer día que llegues vas a sentir que estás listo, simplemente tiene que llegar la oportunidad. No creo que haya algún ayudante que si le ofrecen el cargo de entrenador principal diga que no, todos los entrenadores asistentes quieren dirigir ya sea en ese mismo equipo u otro, es una máxima entre los ayudantes todos quieren llegar a ser entrenador principal. En lo personal, después de 5 o 6 años me sentía con más capacidad, yo veía a Néstor (García) hacer cosas y creía que jamás lo iba a poder hacer, pero con el paso del tiempo lo pude hacer. Por lo que es ir poco a poco sumando experiencia, yo creo que Pablo (Morales) aunque piense que no está listo si lo está y el día que le den un equipo lo va a poder hacer bien porque lo conozco y cómo jugador era muy inteligente y tengo buenas referencias de él cómo entrenador.

¿Cómo fue estar en esa “generación dorada” de Venezuela la cual consiguió varios logros?

Un orgullo increíble. Aparte a todos esos muchachos los conocía de niños ya que siempre estuve involucrado en el básquetbol de Venezuela. Cuándo yo jugaba los hermanos de David Cubillán y Gregory Vargas eran mis compañeros, por lo que los conocía a ambos. Y luego fui creciendo con toda esa generación donde estaban David y Gregory, Néstor (Colmenares), Luis (Bethelmy) y varios más la cual fue campeona de cadetes en Colombia en 2008. Por lo que el conocer a varios integrantes de la selección facilitó mi trabajo. Haber sido parte de eso es algo en lo que pienso todos los días, hoy en día sigo mirando videos de esos partidos y los vivo como si estuviese ahí una vez más. Quizá el preolímpico del 2015 en México fue la hazaña más grande de Venezuela junto con el preolímpico de Portland (1981), a diferencia que nosotros fuimos campeones.

¿Cómo es tu presente con el Maccabi Haifa?

Maccabi Haifa es un equipo muy poderoso en el básquetbol israelí, lamentablemente cayó en desgracia en la temporada 2017/18 donde bajó a segunda, luego de que en la temporada anterior perdiera la final ante Hapoel Jerusalem.  Es un equipo con mucha historia, ganó varios campeonatos, tiene su nombre hecho en Europa, entonces no es raro que este año Maccabi Haifa esté en puestos de Playoffs como pasó esta temporada, lo raro es que haya descendido ganando 11 juegos además cuando por lo general los que bajaban en Israel terminaban con 7 juegos ganados cómo máximo, fue un descenso atípico. Por suerte subimos rápido, como campeones. Esta temporada venía siendo muy buena, estábamos otra vez en la zona alta lo que es, como te dije, usual para un club de 80 años y mucha historia.

Un Maccabi Haifa que tiene varias figuras venezolanas además…

Obviamente Gregory (Vargas) es la figura principal, ha estado aquí muchas temporadas y fue el que nos abrió las puertas a todos. Él llegó a Maccabi Haifa en la temporada 15/16 y luego lo seguimos varios, ya que en su mayoría somos representados por el Pata Pereira y él nos llevó a todos, primero Gregory, luego fui yo y este año pudimos traer a Néstor (Colmenares) y se nos hizo más fácil a todos, ya que nos teníamos los unos a los otros tanto dentro como fuera del campo. Sin dudas la parte más complicada era el estar sin mi familia entonces ayuda mucho tener a gente así cerca de uno.

Justamente el Pata sostiene que sos un entrenador que ve con mucha proyección y que le gustaría que pudieras tener tu lugar en Uruguay, sobre todo en la Selección ya que tenes experiencia trabajando en selecciones…

A mí me encantaría, yo sería feliz dirigiendo en el básquet de un país al cual quiero tanto. Me gustaría trabajar en el básquetbol de Uruguay, tengo muchos conocidos tanto jugadores como entrenadores así que ojalá algún día se pueda dar y no solo trabajar a nivel de Selección sino que también a nivel de clubes.

¿Qué has podido ver de la Liga Uruguaya y que opinión tenes de ella?

Este año no he podido ver la Liga porque me sacaron el streaming, pero el año pasado la veía toda me llegaba a quedar hasta las 4 o 5 de la mañana viendo partidos. Es una liga muy física, hay mucho detalle táctico, el no viajar permite que se puedan mantener en mejor forma física y eso hace que las rotaciones sean más cortas. Me hubiese gustado seguirla este año pero por un tema de recursos no pude disfrutar de la LUB ni seguir a mis amigos que juegan cómo Leandro (García Morales), Martín (Osimani) o el Mono (Federico Bavosi). El Pata me tenía casi que prohibido ver la Liga porque me acostaba tardísimo (risas).

¿Qué diferencia tiene la LUB con otras ligas y qué le falta para elevar su nivel?

Obviamente velocidad y atletismo, yo creo que todavía en la Liga Uruguaya se juega a una velocidad inferior a la que se juega en otros lugares. Creo además que hay que potenciar a los jugadores jóvenes, hace mucho que Uruguay no saca una camada de 6 o 7 jugadores que puedan estar en la LUB. Además el tema de extranjeros limita mucho a los jóvenes, no me gusta tampoco el tema de las fichas sub 25 o sub 23 yo creo que el que está para jugar juega y listo, y el tener ese tipo de fichas es una limitante. Hay muchos jugadores que podrían jugar tranquilamente, Agustín Ubal por ejemplo puede jugar la LUB y tiene solo 17 años igual que muchos jugadores de esa categoría que lo que tienen es que pisar la cancha y cuando eso pase van a poder jugar porque son tremendos jugadores de básquet sin importar la edad que tienen. (Nicolás) Bessio por ejemplo, yo creo que a él si lo tiran a la cancha, le dan 10 partidos para hacer pie y juega, Joaquín Rodríguez también y no tengo ninguna duda de que pueden jugar.

¿Cuál es tu visión acerca de las fichas extranjeras?

Yo como entrenador quiero que haya la menor cantidad de fichas extranjeras posibles, en cualquier liga que dirija. Porque los extranjeros juegan por sus estadísticas, lo que hacen muy difícil jugar en equipo, entonces cuantos más extranjeros haya más individual es el juego. Yo trabajé 15 años en Venezuela donde jugábamos con tres extranjeros mientras que había equipos con cuatro y hasta cinco foráneos, incluso hubo una época donde había entre 6 y 7, lo que convertía las prácticas en una locura. Ahora en Israel hay cuatro extranjeros y un nacionalizado, pero el año pasado había como tres nacionalizados. Normalmente el extranjero juega para él porque lo que pagan son los números y ellos tienden a buscar sus estadísticas lo que hace que los nacionales también busquen las propias entonces, como te dije, cuanto más extranjeros haya más difícil dirigir.

Además eso limita mucho más el tema de los jugadores jóvenes. Por ejemplo en Venezuela hubo jugadores como Miguel Ruiz y Javinger Vargas que jugaban más en la selección que en su equipo que era Trotamundos de Carabobo. Y como ellos varios más que tenían minutos en la selección pero en la liga no pisaban la cancha, y eso va a terminar pasando en Uruguay, tal y como fue el caso de Joaquín Rodríguez con Aguada. Ese es el gran problema de los extranjeros, yo como entrenador quiero que haya la menor posible para poder desarrollar más jugadores, lo hicimos en Israel poniendo jugadores que nunca había jugado en primera división y el tiempo nos terminó dando la razón. Hay que tener coraje y animarse a poner a los jóvenes, pero a su vez hay que tenerles paciencia, darles partidos para que se adapten, sin importar la edad. Tampoco digo de poner a un chico de 14 años porque el único marciano capaz de jugar en primera a esa edad fue Ricky Rubio, pero jugadores de 17 o 18 años pueden jugar sin ningún tipo de problemas, cometerán errores por supuesto pero a la larga se terminarán asentando y jugando bien.  

Foto: @ProSportsUy