Seguimos hablando con distintos protagonistas de nuestro básquetbol. Esta vez le tocó a Florencia Somma, jugadora y preparadora física de Malvín con la cual pudimos hablar, entre varias cosas, de su doble rol en la institución playera.

¿Cómo estás pasando la cuarentena?

Dentro de todo tengo la suerte de estar en mi casa, lo que desde un lugar me da cierta tranquilidad. Por otro lado también estoy preocupada y pendiente de toda la situación que estamos viviendo, cuáles son las medidas que se van tomando, cómo se va desarrollando el tema y demás.

¿Cómo viene siendo coordinar el trabajo de los jugadores de Malvín a distancia?

Lo primero que hicimos fue hacer un sondeo para ver con qué materiales contaban ellos, donde se dio la posibilidad de que si les faltaba algo lo fuesen a buscar al club para que cada uno se hiciese en su casa un mini gimnasio. Una vez que todos tenían los materiales comenzamos con la planificación del día a día y de las sesiones de trabajo. La verdad es que estoy bastante contenta con lo que es la respuesta de ellos. Por teléfono te digo que está saliendo todo bien, pero después obviamente hay una evaluación que es en la cancha, y la vamos a ver cuándo todo esto se retome.

¿Te sorprendió alguno con el cumplimiento de los ejercicios marcados?

La verdad es que estoy bastante tranquila. No es que me sorprendieron, sino que los jugadores que tenemos y el plantel que se ha construido con los años, sumado a que capaz que es una ventaja que muchos jugadores se vienen repitiendo en los últimos años lo que nos da otra experiencia en trabajar juntos, pero el plantel en general tiene mucha educación deportiva. Los jugadores se comportan de una forma super profesional lo que me permite estar tranquila y al mismo tiempo trabajar bien con ellos. Incluso los más jóvenes también están muy motivados, hablamos seguido acerca de cómo se están sintiendo con los entrenamientos si hay alguna cosa que no han podido hacer para ajustarla a sus espacios o depende cual sea el motivo. Así que como te dije estoy muy contenta con lo que están haciendo, después vamos a ver si es efectivo o no al ver cómo vuelven del parate.

¿Cuánto tiempo calculas que se precisa después de este parate para tener un ritmo con el cual encarar playoffs?

Ya me lo han preguntado y me parece difícil decir un tiempo exacto en números. Primero porque hay un componente individual que para cada jugador es distinto, pero sacando eso, nosotros cuándo nos formamos en esta profesión nos marcan los periodos de la competencia y entrenamiento bastante diferenciados. Está la pretemporada, la competencia, los playoffs e incluso la etapa de postemporada y hoy por hoy este es un periodo que no está definido porque no lo esperábamos, ya que no tenemos competencia pero estamos entrenando, no estamos descansando ni de pretemporada entonces eso lo hace más difícil. Hay que ir aprendiendo en el día a día sobre todo esto y si tuviese que decir un número para contestar la pregunta, sería entre dos y tres semanas.

Hace más de una semana debía de haber comenzado la Liga Femenina, ¿cómo venía Malvín de cara a eso?

Veníamos terminando la preparación, prontas para empezar. Había sido una preparación bastante buena, la difusión ha ayudado un montón, jugamos bastantes partidos amistosos cosa que en otros años no se había dado tanto. Creo que todo este nuevo entorno del femenino ayuda a que las preparaciones sean mejores y que se disfruten más. Ahora pasó esto y debemos ver cómo sigue todo, si hay modificaciones en la Liga o qué sucede.

¿Cuánto ha crecido la Liga Femenina y más puntualmente estos últimos años dónde el ascenso ha sido meteórico?

El crecimiento es exponencial. No hay un número exacto, pero el crecimiento de la Liga ha sido enorme y sobre todo desde la difusión que tiene hoy en día. Antes había solo un par de medios que la difundían y tampoco se conocía mucho ya que aparecían algunos resultados y poco más, pero hoy por hoy la difusión es masiva y espectacular a tal punto que se pudieron ver algunos resultados de torneos amistosos que se armaron, cosa que no es muy usual. Lo mismo con el tema que se hayan televisado las últimas tres finales (2017, 2018, 2019), eso hizo que llegaran a mucha más gente, además de que la cancha estuvo llena en esos tres años y eso marca que el producto ha mejorado, acompañado de una globalización y de un crecimiento que desempeña la mujer en la sociedad, no solamente en el deporte y el basquetbol femenino acompañó ese crecimiento.

¿Cuánto suma y cuánto resta la cantidad de jugadoras que han emigrado?

En el caso nuestro con las jugadoras que se han ido como lo son Caro (Fernández) y la enana (Florencia Fernández) el año pasado, ahora Emilia (Larre Borges), Natasha (Dolinsky) también en su momento. Pero la salida de diferentes jugadoras hace que internamente el nivel de oposición y la competencia disminuya, entonces si esto le pasa a varios clubes hace que, por ahí el nivel baje un poco. Ahora para ellas es algo espectacular, hoy por hoy le preguntas a cualquiera de las chiquilinas que están afuera cuál es su sueño u objetivo y tienen ahí adelante el vivir del básquet, cosa que antes no estaba en el repertorio. Entonces les ayuda un montón porque crecen, se forman a otro nivel que no es el que hay acá y después cuándo decidan volver van a elevar el nivel de la Liga.

Hace una semana Juliana Dibarboure nos comentaba que si en su momento el basquetbol femenino hubiese sido similar al actual su carrera hubiese sido diferente, ¿pasa lo mismo en tu caso?

Honestamente no tengo idea, tendría que ir a ese momento con esas otras condiciones y ahí tomar decisiones las cuales no sé cuáles hubiesen sido en ese momento con esa edad. Hoy puedo hacer una hipótesis con otra formación, otra edad y otras cosas vividas. Pero sin dudas que en ese momento si bien era muy difícil llegar a vivir del básquetbol pero tampoco estaba, en mi caso particular, dentro de mi abanico de posibilidades, yo nunca me vi jugando a otro nivel o viviendo del básquetbol como jugadora Al mismo tiempo no es que no se haya presentado la posibilidad o que no existiera la posibilidad, sino que también muchos de los campus y clínicas a las cuales hoy nuestras jugadoras son invitadas a competir con las mejores son muy nuevos, y se dan por la globalización del basquetbol. Todo ha cambiado, y esto que ellas disfrutan no solo es crecimiento del básquetbol femenino sino que de otra cultura del deporte.

¿Puede que esta última copa de LFB haya tenido un gustito especial?

La verdad que sí, me cuesta compararla con otros años cuando era más chica, además el valor de ganar era distinto al valor que le doy hoy en día pero si, la viví de una manera distinta sobre todo desde lo emocional. No sé si por el hecho de haber perdido el año anterior, siempre se dice que cuando ganas seguido lo disfrutas poco, pero después de perder una vez es eterno, sobre todo por el vínculo y la inserción que venían teniendo las chiquilinas más chicas. En el 2018 no se nos había dado y el año pasado el protagonismo iba a ser de ellas nuevamente, haberlo coronado como campeonas, sobre todo por cómo fue el color y el disfrute de esas finales, el verle la cara de alegría a las chiquilinas y lo que festejaron se disfrutó desde otro lugar, que por ahí es porque estoy más grande y más cerca de dejar de jugar y valoro otras cosas aparte de la copa en sí.

Luego de la final nos contaste que ibas a festejar y luego analizar si ibas a jugar esta temporada o no, ¿Qué te motivo a jugar una temporada más?

La verdad es que desde las últimas dos finales me lo vengo planteando y me cuesta bastante tomar la decisión. No sé si es que no me animo a dejar de jugar o ver cómo suplantar esa parte de la competencia que es lo que más me gusta del deporte, por más que después pueda mantenerme en forma la competencia que me da el básquetbol hoy es insustituible. Así que por un lado eso y por otro es que era un año que si no hubiera pasado todo esto estaba lleno de desafíos, ya que se daba la oportunidad de volver a la competencia internacional en la Liga Sudamericana, y justamente el competir internacionalmente con esa generación que hablábamos me dio ese impulso, porque obviamente una con el nivel de la Liga hace cosas porque se las dejan hacer, y eso a nivel internacional es impensado. Además estábamos preparando el Sudamericano de selecciones mayores, y se presentó la posibilidad del Preolímpico 3×3 en India.

¿Cómo es la evolución de las selecciones, no solo a nivel mayor sino que también el proceso de selecciones?

Creo que se va cosechando el trabajo interno, lo que mejor te hace es competir contra los mejores así que ya el hecho de poder viajar hace ya unos cuantos años a todos los Sudamericanos hace que cada vez más chiquilinas tengan esa oposición de nivel internacional. Además de que las condiciones de preparación son otras gracias a lo que es el CEFUBB y eso genera algo que de repente no estaba y mejoró mucho la competencia dentro de las practicas. Todas esas son cosas que han ayudado, también la formación y desarrollo que hay en los clubes y selecciones además de participar en muchos torneos internacionales y clínicas. Todo eso está bueno, porque prácticamente estas centrada en formarte como jugadora y tu otra única preocupación es estudiar, por lo que te podes dedicar como realmente querés.

Sos sin dudas una referente en lo que es el basquetbol femenino uruguayo por eso te consulto: ¿Qué le dirías a esa cantidad de jóvenes que están haciendo sus primeras armas?

Les diría que busquen la mejor versión de ellas mismas y sobre todo, algo que es nuestra filosofía y nos ha impulsado todo este tiempo, es que nunca hay que conformarse. Por más de las condiciones que haya o los logros que se obtengan, siempre buscar un poco más.

¿Qué significa Malvín para vos?

Malvín significa mucho, es el arraigo al club y al barrio. Es el lugar donde me crié, donde pasé buena parte de mi vida, desde la infancia hasta el día de hoy. Desde niña el tema del barrio, las amistades, el club, las actividades que hacía hasta que decidí meterme en el básquetbol. Además es el único lugar donde jugué por lo que el sentimiento es súper especial, no solo por defender la camiseta como jugadora sino que hoy por hoy al estar trabajando ahí es devolver un poco de todo lo que me dio en mi formación ya sea cómo jugadora y como persona ya que me ayudó mucho a crecer cómo profesional por lo que solo tengo palabras de agradecimiento.