Desde España, Mateo Rubio Díaz conversó con Básquet Total a través de Instagram Live. Desde lo que le dejó su pasaje por Trouville hasta su presente en Barcelona, charló amable y abiertamente de todo, profundizando en su visión acerca del desarrollo del talento y la forma de incluir jóvenes en mayores. Si lo desea, también puede ver la entrevista completa en video.

 

¿Cómo estás viviendo esta situación tan particular?

Con la preocupación normal de todo el mundo. Acá en España estamos confinados en casa desde el día 13 de marzo, únicamente personal de salud y la gente que trabaja en farmacias o supermercados son los que salen de sus casas, los demás no podemos. Además hoy mismo se ha dado la noticia que seguiremos así hasta el 26 de abril mínimo. En lo que se refiere al baloncesto estoy trabajando desde casa gracias a todas estas aplicaciones a las cuales uno se tiene que acostumbrar. Hacemos reuniones con los jugadores y los compañeros del club para seguir activos y tratar de aprovechar al máximo este momento.

¿Cuáles son los recuerdos que más tenés de ese pasaje que tuviste por Uruguay?

Los recuerdos son muchos sobre todo a nivel personal, a nivel humano. Hice un grandísimo grupo de amigos allí, me recibieron con los brazos abiertos, hasta el día de hoy tengo relación con muchos de ellos e incluso algunos me han podido venir a visitar y ojalá pueda ir yo a visitarles pronto. Pero cómo te decía sin dudas las cosas más importantes te las dan las personas, nuestro trabajo puntualmente nos ayuda a conocer a muchas de diversos lugares del mundo, en mi caso pude conocer otro país y aprender allí. Luego a nivel de baloncesto tengo también muchísimos recuerdos, pero lo más importante para mí es el factor humano.

También tuviste un pasaje en la Selección el cuál fue un tanto extraño…

Sé de un grupo de entrenadores que están haciendo reuniones de baloncesto a través de una plataforma (Entrenadores Zoom) y antes de ayer me pude unir y entre varios colegas que escuché pude saludar a Pablo (López) cosa que me hacía mucha ilusión. Pero sí, mi pasaje fue bastante extraño. Me nombraron seleccionador de cara a los Juegos Odesur los cuales se suspendieron por un motivo el cuál no recuerdo, y al no renovar con Trouville no tuve más noticias de la Selección, así que se puede decir que tuve el cargo pero nunca ejercí.

¿Qué te dejó a nivel de básquetbol el intercambiar con los entrenadores uruguayos?

Muchas veces me lo preguntan alrevés, así que agradezco que lo hagas así porque yo también aprendí. Primero aprendí mucho de la gente del club, de Marcelo Bessio, de Nico Arregui, de Giuliano Rivera de todos ellos son de quien más aprendí. Después con Alejandro Glik con quien estuvimos juntos en la selección que dirigía Pablo López, también tuve una buena relación con Esteban Yaquinta entre muchos entrenadores más. Aprendí mucho a ver el baloncesto de una forma mucho más competitiva a la que yo acostumbraba porque aquí en Europa o España en aquel momento -a diferencia de lo que se hacía en Uruguay- era muy importante el proceso del equipo, como iba creciendo día a día, cómo ibas incorporando gente de las formativas del club lo que es un valor muy importante aquí en Europa y todo esto fue bien hasta que llegaban los Playoffs y ahí todo cambiaba. En Playoffs era competir por competir. Y yo no estaba preparado para eso, mi mentalidad era otra, yo no estaba preparado para eso porque a mí me importaba más el proceso que el resultado final. Y tuve que aprender y adaptarme, pero me fue muy fácil porque los jugadores desde el principio estaban predispuestos para eso y creo que fue una simbiosis muy buena.

¿Seguís la Liga Uruguaya? ¿Qué ves en el básquetbol uruguayo de hoy en día?

Sigo más los resultados que el hecho de ver los partidos. Porque por diferencia horaria sumado a todos los partidos que puedes consumir aquí es difícil tener tiempo para poder ver los partidos de allí. Pero si sigo los resultados, las plantillas, los movimientos de jugadores y entrenadores. Además tengo el grupo de Whatsapp con mis amigos de allí y sé que Germán (Fernández) está haciendo un grandísimo trabajo en Trouville, sé que están contentos con el equipo el cual juega un baloncesto moderno, rápido, con 10 jugadores en la rotación y creo que eso es fundamental ya que el baloncesto se juega cada vez más intenso. Entonces es muy difícil que un jugador pueda estar intenso más de 6 o 7 minutos seguidos o al menos que sea intenso y tome decisiones buenas porque se puede mantener la intensidad pero comenzar a cometer errores por el cansancio. Entonces creo que para esto es muy importante tener una batería de jugadores que te permita cada 6 o 7 minutos ir renovándolos, y así también el jugador que mandas al banquillo tenga la certeza de que va a volver a entrar.

¿Cómo fue tu carrera después de Uruguay?

Después de mi pasaje en Uruguay pues aquí no tenía trabajo y en el club de mi ciudad su parte femenina era la parte del Barcelona Femenino. Yo había trabajado con femenino cuándo tenía 16 años en lo que fue mi primer equipo, hasta ese día no había vuelto a trabajar con femenino entonces como conocía al presidente y gente de la junta directiva me propusieron entrenar aquel equipo, el Barcelona femenino. Estuve dos temporadas en las que conseguimos el ascenso a la segunda división y luego llegó la oferta de la parte masculina del Barcelona donde llevo dos temporadas.

Contanos un poco sobre la filosofía que hay en el club y sobre cómo es vivir el Barcelona -con todo lo que ello implica- desde adentro…

Es trabajar con los mejores medios a nivel mundial en cuanto a FIBA. Piensa que mi equipo sub18 son 12 jugadores de 7 nacionalidades diferentes, un uruguayo como saben (Agustín Ubal), un ucraniano, un inglés, un senegalés, un macedonio, un mexicano y tampoco es fácil para ellos integrarse. Y luego todos los jugadores salvo los catalanes residen en La Masia y estudian ahí también. Por lo que la filosofía por encima de todo es formar personas no solo deportistas, darle valores de generosidad, esfuerzo, compañerismo y demás. Y luego la filosofía del club es reclutar talento, ya que lo único que no podemos entrenar es el talento, ese se tiene o no se tiene, puedes mejorar el físico, el bote, el tiro pero el talento lo trae el jugador. Por eso el club trata de reclutar el mejor talento a nivel mundial y ponerlos a entrenar. Claro que es una maravilla poder trabajar ahí por el tipo de jugadores que tienes y porque tienes todos los medios.

¿El club es uno solo en todos los deportes? ¿Cómo es el día a día de los jóvenes, se llegan a cruzar con los primeros equipos o cómo es?

El primer equipo del fútbol por más que entrena al lado nuestro va con una protección increíble. Los primeros equipos en su profesionalidad están en un bunker casi, por todo lo que conlleva estar jugando en Barcelona. Pero sí que tienen acercamientos, los jugadores del primer equipo de básquet vienen a entrenar a la ciudad deportiva y tiene un momento para compartir con nuestros chicos. Pero la filosofía un poco es global, método de trabajo es muy similar en todos los deportes salvando las diferencias que hay entre deportes y eso que tenemos básquetbol, fútbol, fútbol sala, hockey y balonmano. Por ejemplo los preparadores físicos pueden estar un año con básquetbol y al otro con fútbol sala, es difícil que pase pero puede, ya que toda la metodología de trabajo es transversal a todos los deportes.

¿Hay una conexión institucional en el estilo de básquetbol que hay en el primer equipo con las formativas?

En lo que es formativas sí. El club tiene un senior B de jóvenes (LEB Plata), luego viene el U18, U16, U15, U14 y U12. Estos seis equipos la manera de trabajar es la misma, conceptos parecidos que van aumentando en función de la edad, estilo de juego, de defensa, etc. En el primer equipo, pese a que vemos cosas para después llevarlas a los chicos, el estilo de trabajo es totalmente diferente, el trabajo de formativas es preparar a los jugadores, el trabajo del primer equipo es buscar el rendimiento. Entonces eso lógicamente ellos van a ir en función al rival o al equipo que esté o si Mirotic está lesionado o está sano, nosotros no. Nosotros debemos mejorar a nuestros jugadores y si un día un chico está lesionado no pasa nada, sigues con los demás, así como tampoco tenemos en cuenta las características del rival porque nosotros trabajamos a nuestros jugadores y el objetivo del primer equipo es ganar.

¿Cómo es trabajar con ese nivel de reclutamiento y cómo se hace para reclutar así?

El club es muy grande y tiene muchísimos departamentos y la gente que se encarga del reclutamiento sólo se encarga de hacer eso. Cómo te decía la premisa es encontrar ese don o ese talento. Después cómo se hace, no es fácil porque con el jugador inglés se habla en su idioma tranquilamente, con el chico senegalés es un poco de francés, ¿pero con el ucraniano que haces? Ucraniano de momento no sé hablar. Y ahí es cuando aparece la parte de formación académica la cual es muy potente y todos los jugadores que vienen aprenden español, catalán y los que no conocen de inglés también lo aprenden a la vez que estudian su curso. Toda esta gente que trabaja en La Masia es muy importante para nosotros, pero lógicamente cuándo llevas un equipo U18 de 12 chicos que están lejos de su familia dejas de ser sólo entrenador para ser también una especie de tutor, consejero. Y hay que estar pendiente de muchas cosas, cómo le va en los estudios, si extraña a la familia entonces deja de ser solo básquetbol para ser la formación integral de la persona. Por ejemplo ahora ellos están cada uno en su casa  confinados, dos veces por semana nos reunimos les damos actividades, les preguntamos cómo están porque a veces terminan teniendo una relación más fácil con nosotros que con sus propios padres y a veces los problemas que en su casa no cuentan nos los dicen a nosotros, entonces la responsabilidad es muy grande.

¿Cómo es el estilo de juego del Barcelona?

Creo que el estilo del primer equipo se ve, se busca ganar a toda costa y como dijo Pablo López ayer se juega a partir de los jugadores que hay. Ya en formativas la cosa cambia, porque se buscan muchas otras cosas. Primero que nada máxima exigencia, por ejemplo el interno inglés (Matrhew Marsh) o el jugador senegalés de 2.16m (Ibou Dianko Badji), si a este jugador senegalés lo pusiésemos dentro de la pintura a defender allí quieto seguramente se le haga muy fácil y muy difícil para el rival, pero no mejoraría. Él tiene que salir a defender lejos del aro si hace falta y cuándo el equipo rival juega un pick & roll él tiene que aprender a defender muy agresivo lejos del aro y a lo mejor eso no es lo mejor para el equipo, no eres competitivo, pero es que tiene 17 años y él tiene que aprender a hacer todas estas cosas. Entonces lo primero es máxima exigencia y no especular. Lo segundo es nuestro estilo de juego siempre intenta promover el talento. Es decir, tienes que tener normas lógicamente, tienes que tener jugadas y sistemas de juego pero que promuevan el talento. Por ejemplo, el caso de Agustín (Ubal) juega de base con nosotros pero no es un base armador, pero igual nuestro objetivo es intentar que él lo sea o intentar que él sea mejor jugador porque puede jugar en esa posición. Él está ya en dos metros prácticamente entonces defender a bases más chicos que él es un problema, no importa. Él tiene que aprender a defender toda la pista y presionar todo el tiempo. Entonces el estilo sería ir a máximos para que el jugador esté preparado para cuándo llegue a senior.

¿Cómo definís talento?

Yo creo que hay tres talentos y cómo ya dije, no se puede trabajar el talento por lo que ninguno de estos tres se puede trabajar. Uno es el talento físico, que es básicamente medir 2.16 y ser veloz cómo Dianko Badji, o también Agustín Ubal tiene talento físico ya que es muy coordinado midiendo dos metros, o sea no es sólo una cuestión de tamaño sino también de potencia. Por ejemplo si un chico de 13 años mide dos metros seguramente se mueva con dificultad, pero sabes que va a medir más de 2.10 por lo que tiene un talento físico. Otro talento es el mental, que este es difícil de averiguar pero casi todos los jugadores que el Barcelona contrata o ficha vienen a un periodo de pruebas siempre, en donde la prueba no es sólo hacer cosas en la cancha sino que también reuniones con los psicólogos del club, con el entorno del jugador para detectar el talento mental que este jugador tiene. Si es competitivo, si se va a adaptar a estar lejos de su familia, si va a ser capaz de superar la frustración y todo ese tipo de cosas. Y el último es el talento técnico, es aquel jugador que vez que hace las cosas muy fácil. Que anota fácil, que pasa fácil, que en un partido vez que se adapta a lo que está sucediendo, que le ves en el mes de enero y ya en marzo ha mejorado algo, que no juga ansioso lo ves en cancha jugando tranquilo, que no le afecta si la acción anterior fue buena o mala. Y sin dudas esa parte es la más difícil, pero por suerte cómo decíamos antes el Barcelona tiene un departamento con mucha gente que mira muchos partidos de todo el mundo y se encargan de intentar detectarlo.

¿Cómo viste a ese Ubal que llegó en febrero del año pasado a probarse y cómo lo viste últimamente ya inserto en esa realidad?

Primero quería decir que es normal que desde allí se quiera hacer un seguimiento muy grande a los jóvenes que salen al extranjero, pero debemos ir con mucho cuidado, justamente porque para el jugador o para su entorno él ha ido a Barcelona a jugar al baloncesto como cientos o miles de jugadores que van a jugar a Europa. Entonces lo bueno que tiene Agustín es que tiene la cabeza muy bien amueblada, tanto él como su entrono tienen los pies en el suelo porque saben que esto es una experiencia de vida que se debe disfrutar pero no te garantiza nada. Entonces por eso a mí no me gusta mucho hablar de los chicos porque al hablar de ellos generas una expectativa, por eso quería aclarar esto antes.

A él lo vi cómo a todos los que llegan, nerviosos. Pero ya desde ahí mostró un carácter, porque no entrenó con el juvenil, sino que con el equipo B que son chavales U20 y él se pudo ahí a entrenar, lo que fue una gran demostración de “aquí estoy yo y no me importa nada”. Después ya cuando se incorporó, es un chico muy acostumbrado a entrenar bien lo que habla muy bien de su club, en este caso Malvín, pero que queríamos que jugara en la posición de “1” a la que no estaba acostumbrado y esto lógicamente necesita un proceso. Sé que en Malvín se trabaja mucho la técnica individual, pero aquí se entrena aún más y le costó un poco al inicio,  yo recuerdo que cuando fui a Trouville un jugador me preguntó “Coach, ¿cuándo hacemos basquetbol?” a lo que le respondí que es lo que hacíamos todos los días, y el chico me dijo “no, cinco contra cinco, partido”, y aquí casi no hacemos cinco contra cinco, no es habitual y él quizá acostumbrado al entrenamiento de Uruguay le costó un poco adaptarse a los métodos nuestros. Pero ahora mismo está muy adaptado, yo creo que contento, pero sobre todo nosotros estamos encantados con él.

Muchas veces se discute acá cuándo un jugador decide dar el salto a un equipo que trabaja mejor las formativas o decide irse al exterior, ¿allí también está esa sensación de que los equipos más poderosos se quedan con los mejores jugadores?

Si, también pasa. A lo mejor en Barcelona no, porque hay una diferencia muy grande. Pero entre clubes de niveles similares pasa eso que un club se lleva un jugador de otro y se dan esas peleas. Yo creo que cada país es diferente y no se puede comparar, pero sí tengo que reconocer que cuán yo estaba en Uruguay y descubrí que un jugador hasta los 23 años pertenecía al club me llamó mucho la atención, porque yo creo que si un chico pertenece a alguien cómo mucho es a su madre y a su padre. Es algo que sorprende, porque había jugadores de 19 años jugando en Primera pero cómo son del club no ganan el dinero que merecen. Aquí por lo general un jugador cuando termina la temporada es libre y más si él paga por jugar. Otro caso es si, como en Barcelona, se lo recluta y el club paga los estudios, la comida y la vivienda, entonces ya existe un acuerdo que a lo mejor dura 2 o 3 años, pero es otro tema. Pero si mi hijo juega al fútbol y yo pago para que juegue, si cuando termina el año él no está contento se va a otro equipo, lo que me parece de sentido común.

¿Cómo son los entrenamientos del Barcelona?

Nosotros entrenamos de mañana porque ellos estudian de tarde, así que las mañanas de lunes a viernes se entrena y luego está la competición doméstica el fin de semana y solemos tener un día de descanso. Lo habitual es una hora de trabajo físico y luego dos horas de cancha, pero esto va variando. Por ejemplo los lunes hacemos grupos de trabajo, un grupo está haciendo trabajo de tiro, otro hace un trabajo técnico individual, otro hace un trabajo físico y allí van rotando, pero esos son ya matices. Se podría decir que se trabaja mucho el futuro del jugador y para eso hay que apoyarse en el trabajo individual, ayudarse con imágenes de vídeo. No hay nada extraordinario, al final lo único que podemos hacer por el jugador es darle un empujón para que suba, pero el que debe trabajar cada día es él y lo que intentamos que ellos sean muy conscientes, porque hay veces que ellos dicen que están cansados entonces nosotros les decimos que mientras él está cansado hay otro jugador en el mundo que está entrenando pese a ello, entonces termina siendo una decisión personal el jugar baloncesto y esos chicos dejan mucho por jugar pero no único porque también deben entrenar ya que el deporte depende del físico, pero la competencia es bestial y hay mucho jugadores que quieren su lugar y que pagarían mucho dinero por estar en donde están, entonces hay que trabajar siempre duro y al jugador que quiere más se le da más y buscamos siempre inculcar la mentalidad de entrar siempre.

¿Por donde pasan las principales diferencias entre ese medio y el nuestro, al que pudiste conocer desde dentro?

La opinión que yo tengo, la cual no es solo mía ya que también la tienen muchos entrenadores referentes de allí, es que al final es muy difícil jugar una liga profesional sin ser profesional. Yo recuerdo que había equipos donde no todos sus jugadores eran profesionales o que no todo su staff técnico era profesional, o cómo dijo Richard Pereira en una charla hace poco que el salía de su trabajo aparcaba el auto e iba a arbitrar una final de Liga. Entonces es muy difícil imaginar una liga profesional si sus componentes no lo son. Por ende cuanto más se crezca profesionalmente más va a crecer la Liga.

¿Cuánta importancia le das a la competencia interna en cuanto a calidad de partidos pero también a cantidad de partidos?

Nosotros tenemos un problema, porque nuestra liga domestica la cual dura todo el año jugando un partido por semana, tanto el Barcelona como el Joventut de Badalona somos bastante superior al resto, pero en general el 80% de los partidos que jugamos los ganamos cómodamente y eso no es bueno a veces para la formación porque el jugador a veces piensa que está haciendo bien las cosas pero no es que las está haciendo bien sino que tu equipo es mejor. A veces pasa que enfrentamos a equipos que juegan un mejor baloncesto que el nuestro pero nosotros ganamos porque somos más altos o más fuertes. Entonces yo creo que con un partido por semana sería suficiente porque es más importante entrenar bien que la competencia pero cómo nos pasa esto intentamos jugar 2 o 3 partidos al mes contra equipos senior que nos pongan en más dificultades. Buscamos partidos donde podamos perder, donde a nuestros chicos las cosas les salgan mal para que aprendan y que sean conscientes de sus carencias. Por eso también jugamos torneos internacionales para que vivan la experiencia de jugar internacionalmente con un equipo ya que la mayoría juegan con su Selección pero sobre todo para perder, lo mínimo es enfrentarnos con gente igual que nosotros porque si no es muy difícil mejorar si sus carencias no salen a la luz y más a esta edad.

Una de las cosas que vemos en Uruguay es poca presencia de jóvenes, también porque los equipos juegan muchas veces con 7-8 jugadores máximo. ¿Cómo se hace para estirar la rotación?

Primero deben de existir jugadores para tener una rotación larga, pero para que esos jugadores estén es necesario cultivar las formativas. Después no está el jugar con 10 jugadores porque me gusta, sino porque al querer tener una intensidad tan elevada el jugador pide el cambio porque necesita descansar, eso si vas al máximo. Si no es así es mucho más fácil que un jugador juegue 15 o 20 minutos de corrido. Entonces, yo creo que el baloncesto va en la dirección de máximos esfuerzos. En Uruguay se habla mucho de la falta de altura, pero por ejemplo Houston renunció a los internos, por lo que terminas jugando con jugadores. Puede que el rival tenga dos internos de 2.10 lo que haga que seguramente el rebote lo dominen ellos, pero yo puedo ser valiente e imponer un ritmo veloz de juego. Entonces a veces en todas partes se generan una sinergia de que esto se hace así porque se hace así, pero sepamos que el jugar con un pivot definido es un acto voluntario, opciones hay y Houston lo demuestra.

Te hago la pregunta del huevo y la gallina… ¿Es necesario tener jugadores jóvenes para darles la oportunidad o hay que darles la oportunidad para ver si tenemos jugadores jóvenes?

Muchas veces aquí me preguntan si yo creo si determinado jugador está listo para jugar en ACB a lo que respondo “no sé, cuando lo pongan lo veremos”, no hay otra opción. Tu pones a jugar a Nando Cáceres por ejemplo, quien en mi pasaje por allí tenía 17 años, y lo hace mal, le das una segunda oportunidad y lo hace mal de nuevo, le das una tercera y tampoco rinde, se terminaron las oportunidades. Si lo hace mal por ahí no es que sea malo sino que aún no puede. Esa es una visón de alguien que está fuera, pero por ahí el entrenador que está todos los días con el jugador ve el nivel que tiene, pero a veces tenemos miedo de poner el jugador a jugar porque es joven. Pero ser joven no es malo, y si no tiene experiencia es porque aún no ha tenido la oportunidad, entonces creo que todos los entrenadores que conocí personalmente en Uruguay les gustaba poner a los jóvenes a jugar, pero yo no creo que el entrenador no quiera, pienso que las formativas a veces podrían trabajar un poquito mejor al joven. En mi tiempo ahí se hablaba muy bien de las formativas de Malvín, Biguá, Defensor, Trouville y si vez esos equipos sacan jugadores, por ahí es cuestión de trabajar.

Foto: FC Barcelona