Muchas veces los más agraviados y el blanco de las quejas, pero pocas veces escuchados. Básquet Total va por la palabra de integrantes del “tercer equipo”, y habla con ellos afuera del rectángulo. En esta ocasión conversamos con Valentina Dorrego comenzando por la situación de los árbitros en este parate, hasta sus anécdotas en el básquetbol, pasando también por sugerencias para esta cuarentena.

Para comenzar, y antes de abordar cualquier otro tema la jueza se refirió a la carta de parte de los jueces hacia el BPS el pasado 30 de marzo, y la cual también adjuntamos: “Esa carta no partió desde la directiva. Si bien aclaro que no estamos en desacuerdo con que se haya hecho y presentado, no es una carta hecha desde la directiva. Si realizada por árbitros que son parte del gremio como la mayoría menos dos de los activos”.

“Nosotros antes de hacer eso íbamos a hacer lo que estamos haciendo ahora, que es ver qué ocurrió, por qué se dan algunas incongruencias y analizar caso a caso directamente con la FUBB, que son nuestros empleadores y con quienes tenemos un muy buen diálogo y luego hacer las consultas correspondientes al BPS. También estamos trabajando junto a AUDAF que está pasando por una situación similar”, comenta, como una de las responsables junto con Andrés Bartel (Presidente UJOBB) de llevar a cabo estas acciones.

También agregó alguna palabra más sobre el tema, así como aclaró la situación de sus compañeros: “Todos siempre supimos que los árbitros somos jornaleros, está en el convenio y todos los tuvimos siempre clarísimo, es más, es uno de los puntos que siempre está sobre la mesa para mejorar a futuro progresivamente”.

“Hay casos a los que no les toca el subsidio y se sabe que los casos son tan variados como la cantidad de árbitros. Lo bueno y rescatable es que más del 50% lo han obtenido y seguimos trabajando para que ese número aumente, en continua comunicación con la FUBB buscándole la vuelta. Lamentablemente también sabemos que va a haber a otros que por distintas razones (ya sea porque son nuevos, porque ya fueron subsidiados por motivo de otro trabajo, porque no llegan ni cerca a los jornales, o porque tienen empresas) a los que no les va a corresponder. Llegado el momento analizaremos cada caso y veremos la forma de asistirlos”.

Dorrego también dio su opinión al cerrar la conversación del tema: “Entiendo la situación, si bien por suerte y por ahora la mía es distinta, entiendo que la desesperación por la situación en la que se encuentran algunos los lleva a decir o pensar cosas que pueden llegar a ser poco acertadas o reales. Hay familias en las que el único ingreso es el básquet y eso no está bueno. Yo no soy partidaria de que así sea, pero también entiendo que hay quienes no consiguen otro trabajo. Entonces hoy se encuentran con que no tienen ingresos y los desespera la situación, pero creo que tenemos que tener la mayor calma posible, e ir buscando salidas y alternativas, pero no cada grupito por su lado, sino como la unión de árbitros que somos”.

Continuando con la charla Valentina se refirió a las actividades que UJOBB venía teniendo para los más chicos y su creación: “La escuelita de UJOBB fue una idea pura y exclusivamente de Álvaro “Dulce” Aunchayna. Él hizo todo, la soñó, la llevó a la realidad, la creó, la impulsó, y la hizo nacer. La verdad nunca imaginamos -y no por mala fe-, la dimensión que llegó a tener, hasta Álvaro estaba maravillado con la respuesta que tuvo. Él se encargó de tener a los entrenadores colaboradores, y claramente él también participa como profe en la escuelita, consiguió todo tipo de donaciones, de todo lo que se nos pueda ocurrir”.

“Los chicos además de la parte de básquet, práctica y algo teórico, accedieron a charlas con entrenadores, jugadores y con sus ídolos, como Mazzarino, Hatila, o Capalbo, entre otros. El bicho –Silveira- es el padrino de la escuela, pero Álvaro también consiguió charlas de higiene dental, en la cual le dieron a cada uno de los niños un kit de limpieza. Álvaro les manda deberes, les inculca valores y los hace divertir”.

“Llegaron a ser tantos niños que tuvo que dividirlos en distintos días porque de lo contrario no podría darles la atención que merecían y no podía hacer que realmente aprendieran. Consiguió más aros y los instaló, y también consiguió que le presten una cancha al costado para poder armar grupos más reducidos. Tiene más de 100 chicos a los cuales viendo él su situación, también los ayuda con otras necesidades”, explicó sobre el gran momento que venía pasando la escuelita previo a la pandemia del Covid-19.

Saliendo del gremio de los árbitros y entrando más en el ámbito personal hablamos sobre el momento actual. Repitiendo un poco un artículo subido hace poco llamado “40tena”, nos recomendó algunas series para ver, y también una lectura: “Aunque parezca una locura estoy leyendo nuevamente las reglas y unas modificaciones que se autorizaron hace unos días, asique me imprimo eso y lo estoy releyendo. En series me estoy haciendo un máster, recomiendo “No hables con extraños”, “Elite 3”, y “Vivir sin permiso”. Después de eso: Entrenando doble para tratar de gastar energías, distraerme y mantenerme lo mas en forma posible”.

Mostrando su lado más humano y la pasión por el deporte naranja, nos contó cómo fue que decidió arbitrar: “Yo jugaba y era muy fanática, protestaba mucho pero con respeto, pidiendo que me explicaran las reglas. Dejé de jugar porque en aquel momento no había mucha competencia femenina, era todo una lucha. Un amigo que es más grande que yo, y ya era árbitro -Jorge Araujo-, me dijo que hiciera el curso, que yo tenía el carácter y e interés por el reglamento. Me empujó y me empujó hasta que lo hice”.

También nos comentó cómo fue pasar hacia el otro lado de la cancha y arbitrar, en vez se solo mirar un partido: “Siempre quise entender el “por qué” de cada fallo. Cuando recién arranqué y me tocaba ver un partido desde la tribuna trataba de explicarle a los de mi alrededor por qué se sancionaba tal o cual cosa, pero me di cuenta que no iba por buen camino. La verdad cuando hay insultos me indigna mucho. Pasé por una etapa en la que me costaba manejar eso, ahora no lo naturalice porque creo que sería un error naturalizar la violencia, pero si hago oídos sordos.”, refiriéndose también a los agravios que pueden recibir los arbitros.

Al concluir le preguntamos por alguna anécdota que haya vivido, y esto nos dijo: “Hay una que en su momento me enojó, pero ahora la recuerdo y me río. Con Vivian llegamos a arbitrar al Antel Arena las finales del torneo de NBA Jr. La organización de la NBA y la seguridad nos dijeron que no estábamos autorizadas a ingresar. Luego nos dieron un pase pero no nos permitía entrar a la cancha. Increíble”, dijo entre risas, y continuó: “En el momento, yo que soy muy “Calderita” le dije a Vivían que me iba, no había drama. Finalmente se solucionó pero se molestaron con nosotras porque llegamos unos minutos tarde a la cancha, cuando en realidad fue culpa de la organización. Muy loco todo”.

Una de las imágenes más recientes que podemos llegar a tener es la de Valentina pintando una flecha de posesión improvisada, mientras esperábamos por el comienzo de Urunday Universitario vs. Defensor Sporting: “Esa fue muy buena. Juro que fue algo que hice sin pensar. Habían hecho una flecha blanca y cuando la vi pensé “no la vamos a ver clara” y me puse a hacer una visible”, culminó.

(Foto: José Luis Calvete)