El Covid-19 sigue causando estragos a nivel social y económico afectando directamente al deporte nacional y mundial. El basquetbol femenino no es ajeno a esta pandemia y Victoria Pereyra busca alternativas para seguir preparándose para un posible futuro comienzo de la Liga Femenina.

Vico, entrenadora en jefe de las formativas de Hebraica y Macabi y jugadora del plantel principal, utiliza las video llamadas para las prácticas: “por suerte todas se motivaron para hacer las clases y seguir en contacto con todo el grupo. A la hora de plantear ejercicios de técnica individual surgen varios puntos porque no todas tiene espacios amplios para poder hacer dribling y por eso hemos dividido los grupos y marcando ejercicios diferentes. Lo más difícil es la corrección porque las estoy viendo en un pequeño espacio de la pantalla y muchas veces la imagen viene desfasada, entonces tenes que estar atenta a que no se te pase ninguna. A su vez, utilizamos música y yo hago el ejercicio para que te puedan seguir porque el demostrar es muy importante para cuando no te entienden cuando le vas contando. Voy planificando a medida que vamos haciendo los entrenamientos teniendo en cuenta los espacios reducidos porque por ejemplo por si cuentan con un familiar que le pueda hacer pases o si alguna pared cerca. Analizo cada situación para que aquella que no reúna esas condiciones no se sienta excluida de la práctica”.

“Esto que estamos viviendo es algo totalmente diferente a lo que cualquier persona se podía imaginar. Nos cambió la rutina, la vida, tanto para las niñas como para nosotros los entrenadores. Tenemos que adaptarnos a esto que a mi entender, espero que no, va a ser extenso. Lo primero que intenté inculcarle a las chicas es que esto lo tenemos que tomar como un entrenamiento más en el club pero por internet. Hay días que hacemos solo charlas, sobre cosas de  basquetbol en general y al valorar la importancia de estar en casa. Hemos hecho juegos todas juntas para pasar tiempo con el equipo, les plantee un cuestionario de basquetbol con multipleopción y trabajamos sobre eso. También estamos haciendo clases de cardio y ejercicios físicos, como técnica individual. Sin dudas lo que es trabajo en conjunto no podemos entrenarlo, pero si la parte mental de cada jugadora viendo videos y partidos viejos del año pasado. Son cosas que suman mucho y a la unión del equipo” afirmó sobre el método utilizado para fomentar las variaciones en los entrenamientos en casa.

Respecto a lo que se gana con estos entrenamientos fue clara: “el objetivo fundamental es compañerismo, el sentido de pertenencia al equipo y que se haga más a meno a toda esta manera atípica para todos de vivir”. Sobre a donde afecta más esta pandemia a nivel deportivo fue notoria: “ataca a lo colectivo. El basquetbol es colectivo por más que te prepares individualmente. Si no entrenas con tu equipo, se pierde el timing entre las jugadoras. Todas estaban con el 21 de marzo comenzaba todo. Tenían mucha ilusión de un nuevo año, varias pasaban de categoría y todo lo que eso conlleva. Sin dudas que esto trastocó todo lo que los equipos teníamos preparado”.

Toda esta coyuntura afecta al desarrollo normal de cualquier actividad y la Liga Femenina no le escapa al momento mundial: “llegado el momento vamos a tener que ver la forma de disputa. Todavía estamos en un proceso que ni sabemos cuándo volveremos a las canchas”. 

Su rol como directora técnica es distinto a su juego como protagonista del plantel principal: “modifica totalmente. Una cosa es ser entrenadora y otra es ser compañera. De todas formas tratamos de hacer entrenamientos y cosas en conjunto ayudándonos entre todos”. Con respecto a la participación del sexo femenino como entrenadora en jefe de un plantel de primera división concluyó: “La principal diferencia es la cantidad de entrenadoras en relación a los entrenadores que hay. Sin dudas hay muchísimos más hombres que mujeres. También es un proceso ir ganando espacios como mujer y que los directivos de los clubes confíen en el trabajo de las mujeres y después que ellas estén dispuestas a dirigir femenino. Es todo una cadena”. 

 Relacionado a sobre si ve algún camino para encontrar soluciones desde ya fue concisa: “a mi entender es un proceso a largo plazo. El cambio de hábito que nos toca vivir a todos lleva un proceso de adaptación y lamentablemente eso lleva arraigado algo muy importante que es el contagio y que de un día para otro no nos podemos ni saludar. Todo eso, por lógica, nos cuesta a todos. Ojalá sea pronto y que todos tomemos conciencia que la única manera de combatir y prevenir es quedarnos en casa”.