Siguiendo con la ronda de charlas con nuestros compatriotas que nos representan fuera de frontera, llegamos a Brasil, más especificamente a Santa Catarina, y charlamos con Maite Pereira, una joven jugadora con mucho para seguir creciendo.

El brote de Covid-19 agarró a Maite en el país norteño, donde aún se encuentra, y nos cuenta: “Estoy con mis compañeras solamente. Mi familia está en Uruguay, yo no pude ir porque tengo todo acá y también cerraron la frontera. De todas formas estamos igual, en cuarentena y no nos dejan salir de las instalaciones. Por suerte las que vivimos en los apartamentos del club estamos entrenando en la cancha para no quedarnos quietas”.

“Donde yo vivo es una sociedad, entonces tenemos la cancha, un restaurante donde comemos y saliendo está nuestra casa. Más adelante hay un portón que es donde termina la institución y no nos dejan pasar de ahí ahora”, explicó sobre el club donde se encuentra, la Sociedade Ginástica de Joinville.

Saliendo del tema de la Pandemia; la charrúa habló sobre la reacción de saber que jugaría afuera, la experiencia y todo lo que eso desató a futuro: “Llevo nueve meses, casi diez. Cuando me enteré no lo podía creer, quedé en shock y mi madre también. Era algo soñado, pero también tenía que dejar todo y arrancar una vida nueva y todavía, sola. Me hizo muy feliz también saber que era una de las primeras en el exterior y estaba abriendo las puertas a que más gurisas salieran a jugar, porque hay muchas jugadoras buenas en nuestro país”.

“Cuando llegué acá mi vida como jugadora cambió totalmente. En Brasil yo estudio y juego al basquetbol, nada más que eso”, agregó.

Estando en un país en el que el básquetbol femenino es fuerte, Maite habló de ello, y también sobre la realidad en nuestro país: “La competitividad acá es enorme, hay muchísimas ligas, montón de equipos. Cuando llegué acá no lo podía creer, era una cantidad gigante las chicas que jugaban y la diferencia más grande creo yo que es que se le da un espacio muy importante al básquet femenino. El nivel acá es alto, pero pienso que en Uruguay también, pero necesita más espacio”.

Llegando más a nuestras tierras y liga, se refirió a las últimas finales entre Malvín y Defensor: “Me tocó verlas desde afuera. Justo estaba en Uruguay entonces pude ir a verlas. Pienso que mejoró mucho. La cantidad de gente que fue superó lo esperado, o lo que se venía teniendo. El espacio que se le dio por parte de la prensa también fue genial y principalmente el nivel de las chicas fue altísimo, crecieron un montón desde lo deportivo”.

Aunque el futuro para el básquetbol y el deporte mundial es incierto, Maite tiene bien claro qué es lo que quiere, y a dónde quiere llegar. Con esto finalizó: “En un par de años me gustaría estar en Europa estudiando, y obviamente jugando al básquetbol. Mis objetivos más cercanos son poder ir a San Pablo y luego si dar el salto a Europa”.