Básquet Total sigue hablando con los protagonistas, en este caso le tocó a Germán Fernández. El entrenador en jefe de Trouville charló acerca de la actualidad de la Liga, de su Trouville y del desarrollo de los jóvenes en nuestro país entre varias cosas más.

¿Cómo vivís este momento particular de incertidumbre, con la Liga parada y sin saber bien qué va a suceder?

Es complejo tener que parar todo. Evidentemente ninguno de nosotros conoce al 100% la forma de actuar ya que esta circunstancia es inédita y se da en un momento realmente importante como lo es el arranque de los playoffs, que es el momento para el que todos nos preparamos. En lo personal luchamos mucho para lograrlo, lamentablemente se paró y hay que buscarle la vuelta para que los jugadores mantengan la forma deportiva y la motivación, esta última claramente volverá cuando se reanude el torneo ya que entraremos en una instancia definitoria.

¿Crees que la LUB se va a reanudar?

Nos llega información de todos lados y a mí la sensación que me da es que nadie sabe bien que va a pasar con la Liga, ni siquiera los especialistas. Así que yo soy el menos indicado para opinar cuánto tiempo puede llevar acá o en otros lugares. Lo que sí sé es que está distorsionado y que no va a ser una Liga Uruguaya normal la cual va a ser muy difícil de retomar después de esto porque en parte los jugadores necesitan un tiempo para volver a entrenar y estar en forma. El 31 de marzo se decidirá que sucede, nosotros tenemos que estar prontos para cualquiera de las dos resoluciones.

Da la impresión que, en caso que no se juegue más, Trouville es el equipo que puede estar satisfecho ya que logró algo esta temporada con la clasificación a la Liga Sudamericana.

Para nosotros fue un logro importantísimo y lo festejamos como tal. Hay equipos que han clasificado últimamente con gran asiduidad por un tema de potencial deportivo o una apuesta económica más grande, pero por suerte se nos dio a nosotros. Tuvimos que jugar aquella final contra un gran equipo como lo es Malvín y la logramos ganar. Lo hablamos con los jugadores y mis compañeros de cuerpo técnico que había que disfrutarlo, cuando nosotros ganamos el apertura el discurso era otro, habíamos ganado una parte pero faltaba la final la cual se festejó mucho al obtenerla. Tenemos la sensación de haber cumplido con un objetivo importante, pero también es una realidad que el playoffs es el objetivo principal de todos así que vamos a ir en busca de otro logro más.

Además lo lograste con un plantel largo donde tienen minutos y protagonismo varios jugadores formados en el club.

Se ha hablado mucho de la rotación de Trouville, pero lo cierto es que el club tiene jugadores jóvenes prontos para jugar que es gracias al trabajo de muchos años de cuerpos técnicos de formativas y los que estuvieron antes que yo los cuales han trabajado mucho para que cuando llegara el momento estos jóvenes pudieran saltar a la cancha. Acá no se puso a nadie forzado sino que todos tenían las condiciones para jugar. Pero creo que es algo a lo que tenemos que apuntar todo el básquetbol uruguayo, a tener 9 o 10 jugadores en la rotación, yo creo que nosotros tenemos 11 o 12 pero es imposible ponerlos a todos. Y tratar que a partir de ahí nuestro básquetbol evolucione se juegue a una mayor intensidad, poder tener jóvenes que jueguen momentos importantes del juego que eso también es trascendente para su evolución. Me parece que si nosotros no intentamos que eso suceda lo jugadores jóvenes nunca están prontos y siempre son promesa. La única forma es que entren a la cancha, tomen decisiones, se equivoquen y tratar que el equipo pueda fluir de una mejor manera y pueda jugar a una mayor intensidad una mayor cantidad de minutos, que eso fue lo que hicimos nosotros y creo que fue muy bueno. Sin embargo tuvimos varios problemas con los extranjeros, para nosotros fue una debilidad todo el año y no por su nivel sino por los varios contratiempos que tuvimos y eso nos hizo cambiar mucho. Eso hizo que al final de la temporada, ahora en los últimos juegos, nos estaba costando acoplarnos ya que habíamos cambiado demasiado cuando nuestra intención era que al menos dos jugadores comenzaran y terminaran el torneo con nosotros.

En el tema extranjeros tuviste más cambios de los que preveías al inicio de la temporada, ahí no ligaste tan bien.

El equipo se armó en torno a Tony (Danridge). Cuando nosotros tomamos la decisión de tener un equipo joven liderado por Marcos (Marotta) sobre todo, dijimos que necesitábamos un jugador sólido y que genere los puntos que el equipo iba a necesitar en momentos claves ya que en los demás jugadores no lo íbamos a tener constantemente. Sí iba a aparecer alguno por momentos pero necesitábamos a uno más constante. Se logró que llegara Tony quien además de ser un excelente profesional es un gran compañero, estuvo desde el inicio hasta el último día con nosotros. Su primera lesión hizo que viniera Ali Berdiel y desde ahí se comenzaron a trastocar cosas, la idea era que él y Eziukwu no se tocaran y tratar de dar un salto de calidad en el puesto de ala-pívot. No se pudo dar por diferentes razones, Tony volvió a sentirse y una dificultad personal con Eziukwu nos obligó a cambiarlo. En estos últimos partidos nos estábamos tratando de acomodar, tuvimos un gran juego en la final con Malvín y eso nos dio la esperanza de que podíamos llegar bien a Playoffs.

El puesto del "4" fue justamente donde costó más encontrar un foráneo, pero precisamente allí tuviste un gran nivel de Gonzalo Iglesias que volvió a su mejor nivel.

Gonzalo tuvo un muy buen año. Creo que tiene todo el potencial para ser un jugador de elite, pero él tiene que confiar en sus habilidades. Tiene características que lo hacen casi que único en nuestro medio, un jugador de dos metros con buena capacidad atlética, fuerte y con una mano de tres puntos impresionante no hay muchos, no abundan en Uruguay. Gonzalo lo ha hecho muy bien a lo largo de la Liga pero como te dije, debe confiar en su potencialidad porque eso a veces le juega en contra y hace que su rendimiento no sea el mejor. Pero creo que fue un año importante para él ya que se solidificó en su posición, pudo tener la participación de la ventana Pre-Americup la cual se ganó, pero a su vez él está en continuo aprendizaje quiere sumarle más cosas a su juego como lo son el dribling o el tomar mejores decisiones en momento críticos y lo va a poder hacer. Fue un año de mucho crecimiento ya que tuvo la chance jugar varios minutos, cosa que le había pasado muy poco. Siempre promedió por debajo de los 10 minutos, no tuvo mucha participación y este año para nosotros fue un jugador de mucha importancia llegando a ser por momentos el 4 del equipo.

Hablabas de que te encontraste con jugadores jóvenes que estaban prontos para jugar. ¿Cuáles son esos aspectos que te hacen creer que un Sub 23 está pronto para tener un rol más importante?

Para empezar no es la primer liga que juegan, si bien en las anteriores jugaron muy pocos minutos, además El Metro que jugaron lo hicieron de gran manera y después los vemos entrenar todos los días y al verlo entrenar te das cuenta que físicamente están aptos, sus condiciones técnicas son excelentes y tácticamente, si bien cometen errores como cualquiera, intentan mejorar día a día. En Trouville tenemos un grupo de jugadores que están en continuo proceso de aprendizaje, todo el tiempo buscan crecer, vienen fuera de hora para mejorar sus falencias, escuchan, son respetuosos y eso es lo que va llevando al jugador a entrar y ser importante para un equipo. De hecho nosotros hemos cerrado partidos con Manuel (Mayora) así como hemos cerrado con Marcos (Marotta). Santiago (Massa) ha tenido partidos muy importantes donde ha sido trascendente y Federico (Soto) desde su rol defensivo y darle más energía al equipo es el jugador revulsivo de Trouville. Creo que todos desde su carácter y temperamento se han ganado su lugar y en el día a día han convencido a todos de que están prontos para jugar y sobre todo que Trouville pueda entender que el día de mañana ahí tiene una ficha mayor o que ellos puedan salir a pelear un lugar en cualquier equipo que me parece que es el paso más importante de los jugadores Sub 23 porque cuando uno es Sub 23 tiene un privilegio, el poder ocupar un lugar en un equipo por esa situación de ser Sub 23 es bastante fácil. Lo que es difícil después es que el equipo tome la decisión de contratarlo, entre Santiago y Federico va a salir el Sub 25 de la próxima temporada y el otro deberá ser ficha, o porque no ser los dos fichas en otros equipos, creo que cualquiera de los dos está apto para ir a pelear su lugar en cualquier equipo.

Muchas veces también los ponías en cancha a los tres juntos y eso también te daba buenos resultados en cuánto a intensidad y fluidez del equipo.

No solo buscábamos que jugaran ellos tres juntos sino que también con Gonzalo (Iglesias) y Fausto (Pomoli) ya que ese quinteto entrena junto, por lo que juegan mucho tiempo y eso te da una química y un funcionamiento que por momentos era mayor al del primer quinteto, pero no porque el primer quinteto sea malo, sino que el hecho de tener tres extranjeros generalmente ellos toman más decisiones personales y eso hace que el juego colectivo pase a un segundo plano. Nosotros supimos sacar bastantes frutos de ese quinteto alternativo, subiendo el tono defensivo al equipo nos han sacado de situaciones complejas.

Mencionaste la importancia de El Metro en el crecimiento de ellos, incluso una vez más van a volver a jugarlo, pero ahora se restringieron bastantes las posibilidades de los jóvenes de ir a jugar allí. ¿Cómo crees que debería ser la fórmula para que puedan desarrollarse?

Para mí lo ideal sería que haya una Liga de Desarrollo seria, y le pongo así porque nos gusta copiarnos de los argentinos, pero podría ser la clásica Reserva o una Liga Sub 23 de verdad, donde jueguen los mejores. Pero como eso va a ser muy difícil lo mejor es estudiar caso a caso que es lo mejor para cada jugador. Hay momentos en los que al jugador le hace bien ir al Metro, pero no es ir al Metro y listo. Yo creo que uno de los arreglos que debe haber es que el jugador por las mañanas, o en el horario que disponga la institución, pertenece al club de origen entonces en ese tiempo te permiten trabajar con el jugador, corregir los errores que comete, tratar de trabajar en sus debilidades técnicas ya que cuando vos están en el medio de un torneo ese foco se pierde, lo más importante es el próximo partido o analizar al rival. Además los jugadores Sub 23 en el Metro juegan muchos minutos por lo que generalmente los entrenamientos son regenerativos, tiro, táctica del rival lo que no te permite trabajar con el jugador. Entonces si el jugador va en la mañana a su club y logra entrenar sus debilidades técnicas para seguir aprendiendo, creciendo y mejorando ahí me parece que es importante, además de que en el Metro debe cumplir un rol similar al que va a cumplir en la Liga. Por ejemplo si Federico Soto hubiera ido al Metro a jugar a Miramar de "4" hubiese sido un gran campeonato para él porque lo puede hacer a ese nivel lo que hubiera pasado es que Federico Soto no hubiera evolucionado. Sin embargo si Federico Soto va a jugar 30 minutos de 3 va a ser importante para Federico, pero si él va a jugar 30 minutos de 4 es una mentira porque cuando vuelva a la Liga no va a poder hacerlo. Así que dependiendo del jugador, a que equipo vaya y además sumándole los entrenamientos con el equipo de Liga creo que puede ser muy positivo. Si es solo para ir y jugar no va a servir de nada. Por ejemplo si Mayora va a Unión a correr como un caballo, penetrar, tirar y tomar mil decisiones no va a evolucionar sino que todo lo contrario, por suerte cuando él fue a Unión pudo hacer un gran Metro, vino mejorado a Trouville y creo que ahí se ve en donde el Metro puede ser positivo, sino no tiene mucho sentido.

Nos gusta decir que en El Metro hay un equipo de Liga que también resulta ganador. Hace un par de años fue Malvín, luego Biguá y la temporada pasada Trouville que fue quien mejor lo capitalizó.

Sí, es cierto que e Trouville le sirvió la ida al Metro pero a la vez no sé si hay otros jugadores de su nivel. Por ejemplo Martín Rojas fue al Metro y jugó muy bien, no le terminó yendo de la mejor manera por las circunstancias de Larre. Pero también es cierto que el jugador que sea bueno va a ir al Metro y va a volver potenciado, porque su confianza crece. Y si bien para Trouville fue positivo también hay que ver la contra ya que nosotros recibimos a los jugadores 10 días antes, lo que para la conformación de un plantel no es lo ideal.

Antes de terminar, contanos un poco sobre lo que fue el tiempo que estuviste lejos de la Liga y por qué esta propuesta de Trouville te convenció en la previa... Está claro que con el diario del lunes fue un gran acierto, pero en la previa era una opción arriesgada de un equipo que estaba bajando su presupuesto.

Soy Licenciado en Educación Física, por lo que después de Aguada había comenzado con un proyecto personal, un gimnasio, y aprendí en los años que el hacerse cargo de muchas cosas a la vez hace que en algún momento tomes malas decisiones porque no estas 100% concentrado en lo que hay que hacer. Por lo que preferí tomarme uno o dos años, no era la idea tanto, para dedicarme a ese proyecto personal y hacer que funcionara para después ya si elegir la mejor opción para volver a dirigir. En el medio se me ofrecieron un par de situaciones, en donde hubo varios casos donde debía tomar un equipo ya armado de un día para el otro y por un tema de horarios en mi personal, fuera del basquetbol, se me hacía muy difícil. Esta propuesta de Trouville vino con tiempo y a su vez acompañaba un proceso de varios años de trabajo, sobre todo de formativas, el cual a mí me pareció atractivo para volver a trabajar. Que era un riesgo, sin duda, era un equipo que iba a bajar el presupuesto, apuntar a jugadores más jóvenes los cuales no tenían tantos minutos, peor me parecía un lindo desafío. Obviamente luego de tantos años sin dirigir era imposible que me fuese a buscar un equipo para salir campeón como lo fue Aguada en su momento, y me parece que es un club que trabaja muy bien, el grupo de trabajo que ya estaba conformado era sumamente confiable y me iba a dar respaldo para trabar. Se terminó dando y creo que fue una excelente decisión, así que pase lo que pase ahora tanto jugadores como nosotros cuerpo técnico vamos a salir potenciados.

La última... ¿La vestimenta durante los partidos de LUB fue cábala?

No. Yo en los años anteriores siempre dirigí con mi ropa personal y me parecía que no era lo más adecuado cuando en realidad estás haciendo una actividad deportiva y representando una institución. Por eso le pedí a los dirigentes si se podían hacer remeras para poder dirigir y que todos dirigiéramos con la misma remera. Lo que si nos costó fue coordinar si usábamos la blanca o la roja y como ni Pablo Morales, ni Joaquín Nuñez, ni Pablo Cabot, ni mucho menos yo somos muy de la moda se nos hizo difícil (risas).