El coronavirus COVID-19 ya es una pandemia. Muchísimos países están aplicando planes de contingencia, cuarentenas y cierres de frontera. El deporte no está ajeno en ningún caso a esta situación y quizás los más representativos fueron la Serie A del fútbol italiano, por la rapidez con la que llegó, y la NBA, por lo particular de los acontecimientos relacionados al primer caso positivo, el francés Rudy Gobert, quien a esta hora es el enemigo público número 1 de la NBA.

La historia se puede contar de varias formas, yo prefiero seguir la línea temporal, pero hay gente para la cual el desenlace cambia el desarrollo. A veces porque ese cuento modificado es más lindo y otras veces simplemente por desinformación. Rudy Gobert el pasado lunes cometió un error y una irresponsabilidad. Sintiéndose bien y totalmente asintomático dio una conferencia de prensa posterior a la cual y en tono de burla tosió si taparse la boca y tocó uno por uno todos los micrófonos de los periodistas presentes. Fue un chiste, de mal gusto, pero un chiste como tantas otras personas habrán hecho y hacen en tantas partes del mundo. ¿La diferencia?: él es una figura pública y se debe predicar con el ejemplo.

Dos días después, el miércoles, los Jazz de Gobert debían visitar al Thunder en Oklahoma y temprano en el día se puso en duda la presencia del francés por enfermedad. Comenzó a presentar síntomas similares a los esperados por la infección con COVID-19, lo aislaron y lo mandaron a testear. Cuando ya todos los equipos estaban en el rectángulo calentando, llegaron los resultados positivos del francés. Los médicos lo informaron inmediatamente y el partido fue suspendido, poco tiempo después, la temporada entera.

Desde ahí en más, parece que Rudy Gobert hubiera hecho todo mal. Adrian Wojnarowski el periodista más influyente de la NBA, con 4 millones de seguidores en Twitter publicó estó:

¿Qué quiere decir que fue descuidado en el vestuario? y ¿con qué fin se publica esta información? ¿Los demás jugadores sí tuvieron absolutamente todos los cuidados necesarios? En el instante donde Gobert comenzó a manifestar síntomas se lo aisló y se lo testeó. No había motivos para hacerlo antes, o al menos más motivos que con cualquier otro jugador de toda la Liga, ¿fueron igual de duros con todos? Luego del positivo de Gobert, todos los jugadores y allegados al equipo de Utah fueron mantenidos en cuarentena en el vestuario de Oklahoma y se testó a todos. Fueron 58 tests y solamente hubo otro positivo, la estrella del equipo Donovan Mitchell, quien tiene su locker al lado del de Rudy. 

 

La idea de que un francés haya sido el primer caso positivo y que además haya realizado ese chiste de mal gusto el lunes, hizo todo el relato mucho más parsimonioso, al menos para los intereses norteamericanos. Luego se conocieron algunos otros casos positivos y siempre se los vinculó con Gobert: un niño que le había pedido un autógrafo y Christian Wood, de los Pistons, quienes se enfrentaron al Jazz de Gobert un par de días antes.

El relato siempre es que el francés los contagió a todos cuando perfectamente puede haber sido a la inversa. Y es que la realidad es que no importa. Hay cuatro casos más positivos (Gobert, Mitchell, Wood y el niño), el COVID-19 ya está instalado en varios países más y hay que ser conscientes y tomar medidas. Tal y como Gobert se equivocó con su chiste, la prensa norteamericana se equivocó en el cuento que había que contar. Hay que informar a la gente y dar el mensaje de que esta es una pelea que damos todos contra el COVID-19 y cuando digo todos somos TODOS, infectados y no infectados, jugadores, periodistas y espectadores. 

La preocupación fundamental sobre esta pandemia pasa por las poblaciones de riesgo, fundamentalmente adultos mayores y personas inmunodeprimidas. Y particularmente sobre el posible colapso de los servicios de emergencia ante una necesidad masiva de recurrir a los mismos. De ahí lo fundamental que resulta el intentar reducir lo más posible el número de infectados y que los servicios de salud puedan tratarlos con normalidad. Para ello las medidas ya se han hecho públicas y es responsabilidad de todos cumplirlas, sobrepasar esta crisis y poder volver a disfrutar de nuestras vidas con total normalidad cuanto antes.

Para cerrar, que mejor que hacerlo con la palabra de Rudy Gobert, el protagonista que tuvo estos últimos días y que no solo se encuentra perfectamente de salud sino que también se muestra arrepentido de habérselo tomado a la ligera.