Faltando 24 segundos Hernán Álvarez hacía su ingreso al campo, pero no era un ingreso más, era un cambio que para quien salía iba a ser el último de su carrera cómo profesional. Así lo supo él y así lo vivió toda la gente que se encontraba en el gimnasio de Cordón.

Aplausos, saludos de compañeros y rivales para un Matías Lado con lágrimas en los ojos, con mezcla de emociones pero con sobretodo, la sensación de haber dado hasta lo último en cada club que jugó y en cada partido en estos 17 años cómo profesional.

Desde sus comienzos por el Club Layba del barrio Villa Dolores, luego todas las inferiores en Trouville, pasajes por Stockolmo, Capurro, Sayago, Plaza de Nueva Helvecia, Goes, Welcome y Capitol para terminar una linda carrera en este deporte de gigantes donde a veces los bajitos se cuelan para ser recordados como un gigante más.

Es el caso de Matías, que a pesar de la derrota Básquet Total fue tras sus primeras palabras en un día muy especial para él: “Tengo una cantidad de sensaciones. Emoción, tristeza, felicidad. Tristeza porque se termina una etapa de mi vida, felicidad porque se cumplieron los objetivos. Además de un agradecimiento enorme para toda esta gente de Capitol que hoy nos acompañó, lamentablemente fue sin público visitante, pero a ellos y a toda la gente de cada club que me bancó (risas). Hoy me siento agradecido, con todos, es muy lindo lo que se siente y veremos con el pasar de las horas si se cae a la realidad de que ya está, se acabó esta etapa”. Decía un Matías notoriamente emocionado, con la voz quebrada y los ojos llenos de lágrimas.

En este deporte un jugador tan querido siempre deja mucha gente que lo aprecia en el camino que recorre, gente que vive este momento junto a él y gente que por el pasar del tiempo y de la vida ya no están físicamente, pero sí siempre están presentes: “Mi familia, mi viejo que es incondicional, desde chico llevándome a todas las canchas y de grande casi que sin faltar a un juego, mi novia siguiéndome y bancándome todo, el buen y mal humor que es el peor de aguantar y ella siempre estuvo ahí. También hay alguien que hoy no está y me acuerdo mucho porque fue muy importante en mi comienzo. Era el presidente del club donde yo crecí, él chino Roberto Izubejeres. De mis abuelos, que siempre estaban prendidos a la radio, mi abuelo perdió la vista muy joven y los vivía a través de la radio y se emocionaba y también de chico me llevaban a alguna práctica y son las personas que han marcado el camino que he realizado”.

“También hay una cantidad de personas, técnicos y allegados. Quique Parrella, Federico Camiña, Horacio Perdomo, Esteban Yaquinta, Diego Cal que a pesar de ser joven año a año crece muchísimo, entre otros. Alguien que ya no está cómo Alejandro Glik, fue muy importante para mí, fue mi técnico desde juveniles y un tipo que me marcó muchísimo, junto con Camiña los que me hicieron debutar en este deporte. Disfrute mucho con cada técnico que tuve, cada uno me hizo crecer y aprender mucho más de lo que yo creía”.

Un deporte que salió con amigos, en el barrio y que de a poco se fue ganando el corazón de un pequeño Matías que llevado por su dentista arrancó el camino profesional: “Cómo casi todo niño en mi época, años 90 con 6 años yendo al Club Layba que es el club del barrio. Salíamos de la escuela y nos íbamos al club y así hasta los 11 años. Donde a través de mi dentista que era hincha de Trouville, y me dijo de ir al club, porque Layva no compitió más en formativas y yo quería seguir jugando, fue así que caí en Chucarro en el año 1995 y fue mi casa hasta el 2010 que me fui a Welcome”.

Son muchos años de profesional, si hay que quedarse con algún año cual sería: “Me quedo con todo, lo bueno y lo malo. De todo lo que me pasó aprendí, de todo madure y mejore. Todos los años, inclusive los que perdimos o nos fue muy mal fueron de aprendizaje que sirvió para que los otros años fueran mejores y sino saber sobrellevar la derrota de otra manera, y aplicarlo no solo en el deporte sino también en la vida porque aprendes a ponerle el pecho a las balas cuando algo no anda bien, es la mejor enseñanza que te puede dejar el deporte”.

El retiro llega en un momento de ocio, en un momento de objetivos cumplidos, Capitol su casa durante 2 años subió a primera y logró mantenerse para disputar un año más la principal categoría, algo que lo hace al número 7 despedirse tranquilo: “Es una emoción y alegría enorme de haber conseguido los dos objetivos que nos propusimos en dos años, cuando en Marzo de 2018 nos juntamos a entrenar para disputar el Metro. Se logró el ascenso y la idea era clara, dejar a Capitol en primera, dimos pelea tal vez no tan arriba como nos hubiera gustado, pero nos salvamos 2 fechas antes y jugando bien, eso me deja muy tranquilo a la hora de esta decisión, porque esto fue confirmar lo hecho hace dos años y decir estamos vigentes y Capitol puede jugar Liga Uruguaya”.

Para cerrar esta charla con las pulsaciones a mil, con la mezcla de emociones le consultamos a él ahora ex basquetbolista Matías Lado que será lo que viene para su futuro: “Vuelvo a recuperar los fines de semana (risas), ya no voy a tener más entrenamientos, pero hay que meterle mucho al laburo, tengo proyectos personales, pero sobretodo descansar este fue un año bastante intenso y  el cuerpo está pidiendo un poco de tranquilidad. Mi idea es a futuro poder hacer el curso de entrenador, espero poder tener el tiempo de hacerlo este año y si no será otro, pero sí quiero seguir vinculado a este deporte porque es el que amo. Si yo no juego miro partidos de donde sea, porque donde hay básquetbol siempre estoy”.

Así cerró la nota y se fue a seguir abrazado por varios hinchas de Capitol que se quedaron sólo para tener un último “gracias” a alguien que les ha hecho pasar dos años llenos de felicidad. Salú y de parte de todo Básquet Total lo mejor en esta nueva etapa Matías.