Ramón Farías es uno de esos uruguayos nacidos y criados lejos de estas tierras, pero que el básquetbol vuelve a vincular con el país.

El pívot de 2.03, hijo de padre uruguayo y madre peruana, nació y vive en Estados Unidos. A sus 18 años -nació en 2001- se prepara para ingresar al mundo universitario, ya que firmó con Cal State – Stanislaus, cuyos “Warriors” participan en la NCAA División 2, más precisamente en la California Collegiate Athletic Association.

Aprovechando unos días de vacaciones en nuestro país, compartimos una charla con Ramón y su padre -del mismo nombre-, quien fuera jugador de Miramar BBC. Además, en esta estadía el joven aprovechará para realizar algún entrenamiento en el CEFUBB a la orden del cuerpo técnico de Marcelo Capalbo, ya que es elegible para el Sudamericano U19 que se disputará en agosto.

“Empecé cerca de los 7 años, pero no tan en serio, recién a los 13 o 14 fue que empecé a esforzarme, entrenar todos los días e intentar ser bueno. Quería jugar en la universidad” comenzó contando.

Si bien en su casa escucha todo el tiempo español, está acostumbrado a responder en inglés, pero fue encontrando las palabras indicadas: “Primero fue en un club y luego en el equipo del highschool, con eso competía todo el año y viajaba a otras partes de Estados Unidos”.

Su padre lo acompañó en la nota, así como lo ha hecho a lo largo de su vida en el deporte: “De chico me decía que podía jugar al básquetbol, pero no me empujaba. Me decía que yo necesitaba quererlo e invertir horas en jugar. Siempre me motivó para seguir progresando”.

“Los últimos años fueron el máximo esfuerzo, este último sabía que necesitaba mostrarme porque no tenía ofertas” explicó. Las publicaciones sobre su commitment recibieron muchos comentarios destacando su progreso: “Mejoré mucho mi cuerpo, la resistencia, el uso de ambas manos debajo del aro. También la forma de defender, bloquear tiros, estar más concentrado y poder defender aleros si era necesario”.

“Entreno todos los días, incluso los sábados y domingos, no hay breaks” resumió sobre sus últimos meses.

A la hora de describir su juego, contó: “Soy un jugador con presencia defensiva, que puede pasar la pelota desde el poste bajo y también definir, hundirla a veces. Ahora voy ganando tiro, desde la línea del libre y quiero seguir mejorando en el juego más abierto, tirar de tres también para ser más completo”.

El nombre de Ramón Farías comenzó a sonar en Uruguay el año pasado cuando fue incluido en una preselección U21, a la que finalmente no pudo asistir. Sobre su ilusión de estar, dijo: “Ahora sí creo que puedo estar en una preselección, a los 15 años seguramente no podía. Cuando vi esa lista fue una sorpresa, estábamos en contacto con el técnico Capalbo pero no sabía que iban a citarme, aunque era algo por lo que estaba trabajando duro. En el futuro espero poder jugar”.

Justamente en agosto de este año la U19, su generación, tendrá un Sudamericano en Colombia: “Es una oportunidad para mí, no todos pueden jugar por una Selección. Es una chance de mejorar, jugar en otro estilo diferente de básquetbol”.

Si bien su vida en Estados Unidos no es en una metrópoli, ya que vive en la ciudad de Martínez, a 30-45 minutos de San Francisco, encuentra diferencias entre ambos países: “Me gusta la vida social, es más tranquilo que Estados Unidos, es como más lento. Tengo familia en Montevideo y también en Melo, donde nació mi papá. Me siento cómodo en Uruguay”.

Ante la pregunta que no podía faltar, comentó entre risas: “No tomo mate, no me gusta, es muy fuerte”.

Pocas horas antes de ir al Palacio a ver el clásico entre Aguada y Goes, nos contó lo que veía del básquetbol uruguayo: “No sigo tanto, pero vi algunos partidos la última vez que vine. Hace dos años vi a la Selección jugar en Las Vegas contra Estados Unidos y estuvo bueno, aunque fue un partido complicado”. Al hablar de que jugadores celestes conocía, dijo: “Recuerdo que Joaquín (Rodríguez) jugó bien ese día y también Batista”.

En cuanto a los estilos de juego de un país y el otro, dio su visión: “El juego americano es más rápido, se corre todo el tiempo. Los jugadores son más altos y se juega todo el tiempo en transición, se busca siempre convertir. Aquí se busca más armar ofensivas, y en defensa se ve más zonas, allá es casi siempre hombre a hombre”.

A fines de agosto ingresará a la universidad, donde además de jugar estudiará para ser Economista. Sobre su futuro dijo: “Quiero jugar cuántos años pueda, me gustaría hacerlo en otro país si puedo, y luego quiero tener mi carrera en negocios”.

“Quiero seguir progresando, especialmente los próximos cuatro años, y también poder jugar con la Selección” terminó diciendo Ramón, un joven que, a pesar de no haber nacido ni sido criado en Uruguay, sueña en ponerse la celeste.