Hoy arranca la Liguilla del Carnaval y mañana la de básquet, BT se inspiró y le dedicó unas líneas a estas dos hermosas pasiones de nuestro país.

El año prende su motor y encamina su viaje para un nuevo destino festivo.

Las brasas renacen con voluntad propia y se convierten en el combustible de febrero.

La madre que cobra la cuota se transforma en la contadora de la institución y el más sonriente del club, asume la parrilla. Está todo pronto. A veeeer grita el menos tímido con un micrófono en su mano… el club, el barrio y su gente, sienten carnaval.

Mientras que el coro se prepara para su canto potente,

el corazón de otros tantos, está cada vez más latente.

A alta velocidad y nunca con su aporte escaso

va con un trote rápido, encandilando con su pique y su paso.

Allá va ella, la más linda de la ciudad dicen al pasar.

Su ritmo y y su brillo engalanan su andar.

De punta a punta recorre la capital

buscando siempre la sonrisa en el final.

El saludo y el salto inicial dan comienzo a una noche de algarabía

para meterse de lleno en un mundo de fantasía.

Su despedida nos hace vibrar con alegría

y su jugada lleva el sello de antología.

Su talento provoca delirio cada vez que que agarra el micro y da el paso al frente

mientras que sus cortes hacia el aro dejan perplejo a todos los presentes.

Su poderío y eficacia desde larga distancia

acompañan con su porte lleno de elegancia

Las estadísticas indican que se pierde más de lo que se gana

pero con la tranquilidad siempre de que se dejó todo en la cancha.

Con la fe y la esperanza de que lo mejor está por llegar

se vuelve a empilchar y espera el regreso de otro carnaval.