El interior pisó fuerte en el CEFUBB en las últimas semanas, presentando 74 de las 145 chicas que pasaron por allí, dejando a la vista el gran potencial que hay fuera de la capital.

Tres hermosas finales, radio, televisión y prensa escrita. Nivel muy alto, competitividad y los colores a flor de piel. Jugadoras en el exterior  y buenas presentaciones a nivel internacional nos permiten pensar en el mejor momento del básquetbol femenino.

Sin embargo, entre tanta luz dejamos desatendido, o mejor dicho, olvidamos a uno de los agentes responsables más grandes de este crecimiento: El interior, que temporada tras temporada toma gran parte en los planteles de la Liga, subiendo el nivel de la misma. Lamentablemente, miramos hacia afuera cuando juega la selección, y pocas veces más.

Los grupos abiertos en el CEFUBB nos abrieron un poco más la visión en este aspecto, y la realidad del básquetbol fuera de la capital.

Una de estas chicas es Aldana Barragán, sanducera de 14 años, oriunda de Touring que ya ha formado parte de procesos de selección y también jugó un sudamericano, pero acepta que una de sus esperanzas es jugar en su departamento natal: “Yo pienso que podrían sumarse más equipos al básquet femenino allá. Sólo hay dos pero me parece que estamos en condiciones de tener más. Este año me vine a jugar a un club de Montevideo -Hebraica y Macabi- porque al no haber competencia en mi departamento, opté por venirme. Sueño con poder crecer allá y tener un torneo propio”.

Aunque eso no sea posible al momento, también reconoce que el ejemplo de ellas y de otras chicas motiva a las que están en Paysandú jugando: “Me gusta venir, compartir y aprender cosas nuevas. Practicar acá en el CEFUBB nos ayuda mucho, conocemos nuevos entrenadores con compañeras que no conocemos en Paysandú, y pienso que también es muy lindo que ellas vean esto y puedan trabajar con tener este tipo de experiencias, y llegar a lo mismo, o más lejos que nosotras”.

Otra de las chicas, Sofía Herrera también de Paysandú -Centro Pelotaris- nos comentó un poco más sobre la realidad, y las limitaciones que trae después de cierta edad: “El básquetbol femenino allá es escaso, se puede jugar hasta segundo año de infantiles con varones, que es lo que estoy jugando, mi último año. Es muy distinto jugar con chicas y con varones. La intensidad es distinta, el juego, todo, y se pierde la costumbre de jugar con mujeres, luego cuesta acoplarse”.

Si alguien nos podía dar una visión un poco más completa del tema era el cuerpo técnico de la selección quien recibió a más de 70 chicas del interior en dos semanas de entrenamientos, así que también hablamos con ellos, comenzando con Victoria Pereyra, quién expresó los objetivos que hay como selección, y el sueño a nivel competencia nacional: “Nos estamos perdiendo que puedan competir entre ellas, equipos que hay en el interior, y que podamos hacerlo por regiones como en Argentina. Obviamente es difícil por el tema económico pero creo que se tendría que empezar a hacer algo diferente, y que los mejores de cada departamento puedan competir en un torneo nacional. Es algo que todos los entrenadores hemos hablado en algún momento, pero es difícil. No se ha logrado en el masculino, aún más complicado hacerlo en el femenino”.

“A través de selección hay muchos proyectos y planes que queremos hacer con el interior. La idea nuestra es poder salir al interior y hacer trabajos allá, tanto chicos como chicas”, continuó diciendo en cuanto al plan de trabajo de aquí a unos años, que es el mismo que la liga femenina tiene, de acuerdo a lo que Gloria Daners comunicó a Básquet Total en una charla hace unos días.

Pero por el momento, mientras se trabaja en eso, la forma de llegar a todos es otra, y el “Gallego” Álvarez la destacó con mucho aprecio: “El interior es todo corazón, y el alma que le pone cada entrenador anónimo que es asombroso, que al final nos impulsa a valorar ese trabajo. El “Tato” les llamaba los héroes anónimos, tipos que vos no tenés ni idea que están, pero que le cambian la vida a los gurises.

Como no hay competencia nacional la única forma de llegar a todas las chicas del interior es mediante los entrenadores, yendo a los encuentros de mini, etc.”

Al finalizar, “Vico” habló de las diferencias, ventajas y desventajas del básquetbol en la capital, y en el interior: “La realidad es que en el interior siempre pasó lo mismo. Siempre hubo una cantidad inmensa de jugadoras. En mi generación la selección también trajo a muchas chicas del interior. Pienso que la vida allá es distinta a la de la capital. Acá hay pila de cosas que termina dándole miedo a los padres a la hora de mandar a sus hijas a jugar”.

“Hay un grupo de niñas que vino, que el entrenador nos contaba que entrenaban a las siete de la mañana. ¿Cómo hacemos acá para que los papás lleven a las chicas a entrenar a las siete? En clases es muy difícil lograr eso. Entrenan una hora, salen de ahí y van a la escuela, es imposible eso acá. En el interior es distinto, allá se hace, y sin dudas es la forma de captar más niñas, poniendo las prácticas en horarios que no coincidan con otras actividades. Repito, acá no pasa, y hablo en general, masculino y femenino”.

La realidad marca que el rubro sigue creciendo y lo hace a pasos agigantados. Si bien está lejos en el horizonte esa gran liga nacional, el plan y proyecto está, y podemos soñar con una liga uruguaya, en la que no solo se compita, sino que pueda ser un semillero, y fuente interminable de jugadoras, aún mayor de lo que ya es.