Carlos “Wally” Barrios fue uno de los tres entrenadores que viajó con 33 jugadores de las formativas de Tabaré a la Internacional Basketball Training en Estados Unidos para explorar nuevos horizontes en materia entrenamientos. En una nota extensa nos contó lo vivido y los fundamentos de desarrollo adquiridos.

¿Cómo se impulsó esta movida?

La iniciativa del viaje surgió a través de los entrenadores del club, quienes desde hace tiempo teníamos ganas de realizar esta actividad. Por suerte, madres y padres nos acompañaron en esta movida y pudimos alcanzar 33 jugadores en el grupo. Fue un gran número para ser nuestra primera experiencia y esa voluntad de las familias fue muy importante para que esto saliera.

¿Cuál fue el fin u objetivo que el club buscó con este viaje?

El viaje tuvo como objetivo entrenar al máximo nivel y lo logramos. Desde el primer momento planteamos esta iniciativa como entrenamiento y no turístico. De 12 días que estuvimos allá, entrenamos 10 y a un nivel de exigencia altísimo. El entrenador de allá fue Carlos Morales Jr., hijo del analista de ESPN. Es un muy buen coach, les exigió y enseñó mucho durante esos días. El fin de que jugadores de Tabaré pudieran tener esa experiencia y cambiar la cabeza en cuanto al entrenamiento o dedicación que deben tener para alcanzar cosas importantes en el deporte, se logró ampliamente.

¿Cuáles fueron las actividades realizadas?

Las actividades que realizamos estando en Orlando fueron 10 días de entrenamiento, en régimen de tres a cuatro horas por día y tuvimos días jornadas en las que enfrentamos a equipos de Estados Unidos, provenientes de la Academia del entrenador Carlos Morales y del colegio en el que también trabaja él. Además tuvimos la posibilidad de ver un juego de NBA, que fue el de Orlando Magic ante Oklahoma City Thunder. Eso fue espectacular, aparte el partido se definió en el último minuto de juego. Para los que no habíamos visto un encuentro de esta magnitud también fue algo que sumó mucho, tanto por lo basquetbolístico por el atractivo del partido, como por el show que se vive en el estadio que te mantiene atrapado durante las tres horas que estás adentro del escenario.

¿Qué diferencias percibiste al enfrentar a jugadores de otros países?

Esa experiencia de entrenamientos y partidos fue muy buena, porque allí ves aplicado lo que ellos enseñan. Juegan a una intensidad muy superior a la que estamos acostumbrados y cuentan con la capacidad de tirar de tres puntos. Te liquidan con el tiro exterior. Esas fueron las principales diferencias que percibimos.

¿Para los tres entrenadores que viajaron también hubo actividades y en qué sumó?

Además de mí, viajaron los entrenadores Germán Méndez y Andrés Arhancet. Para nosotros esa experiencia a cargo del grupo también nos sumó mucho. Estando allá, en los entrenamientos asistíamos lo que decían Carlos Morales Jr., o en los días que también trabajó Coach Morales. Nos manteníamos en cancha, sobre todo apoyando los trabajos que los hacían, así era como estaba diagramada la actividad durante todos los días. Al igual que a los jugadores, me parece que para nosotros haber vivido como entrenan allá te hace cambiar la cabeza y mirada de lo que realiza el club en formativas.

¿En qué se diferencian estos entrenamientos con los rutinarios que llevan los clubes acá y por qué se lo recomendarías a otras instituciones?

Las diferencias entre lo que vimos allá en Estados Unidos en la academia IBT (International Basketball Training) y lo que se realiza acá en el Club Tabaré es lo que mencionábamos anteriormente con la intensidad y exigencia con la que entrenan. No les dejan pasar un error y castigan bastante esas equivocaciones, sobre todo los que lleguen a ser no forzados. Por ejemplo, una bandeja errada cuando estás haciendo un ejercicio y te toca definir, eso lo penalizan. Como también lo hacen con las desconcentraciones, no atender lo que el entrenador está explicando y mucha exigencia desde ese punto de vista. Esto genera que los jugadores tengan que estar concentrados todas las horas de práctica y exigiéndose para no cometer los errores comentados. Vivir eso desde adentro es altamente recomendable.

¿Hubo algún jugador mayormente pretendido o al que le hayan puesto ojos de más?

Sí, nos fueron comentando cosas de varios jugadores, por el despliegue físico, la técnica individual, intensidad de entrenamiento o estatura. Hay algún caso en particular que podría llegar a tener la posibilidad de alguna beca o similar, en caso de tener un buen desarrollo. Pero sabiendo siempre que son posibilidades bastante esporádicas y en principio lejanas. Lo interesante es que hubo varios que recibieron buena devolución de parte del entrenador.

¿Con qué te quedas de todo el viaje?

Para aplicar acá me quedó con eso de mejorar siempre la intensidad y concentración en los entrenamientos, eso termina siendo la clave y fue lo que le transmitieron a los jugadores. En cuanto a los trabajos diría que la mayoría de los entrenadores que tenemos en Tabaré los desarrollan aquí también, sobre todo cosas inclinadas a la técnica individual. También hay algunos nuevos que vimos y vamos a aplicar. Y después, muchos ejercicios físicos en plataformas vertimax, que son muy interesantes y acá en Uruguay prácticamente no se hace en ningún club, pero eso ya implica otra inversión en materiales para poder realizarlos”.

¿Piensan volver?

Nosotros tenemos pensado volver en un par de años con otras generaciones, para poder repetir esta experiencia que nos sumó mucho en varios aspectos. Principalmente a lo que fuimos a buscar, que era desde lo deportivo vivido allí.